Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

sábado, 20 de mayo de 2017

MES DE MAYO, MES DE MARÍA (con el Santo Padre Benedicto XVI)

María, modelo y esperanza nuestra

“Luego dijo al discípulo: Ahí tienes a tu Madre. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio” (S. Jn. 19)

María nos muestra de este modo la manera adecuada de acercarnos al Señor. Ella nos enseña a acercarnos a Él con sinceridad y sencillez. Gracias a Ella, descubrimos que la fe cristiana no es un fardo, sino que es como un ala que nos permite volar más alto para refugiarnos en los brazos de Dios.

La vida y la fe del pueblo creyente manifiestan que la gracia de la Inmaculada Concepción hecha a María no es sólo un agracia personal, sino para todos, una gracia hecha al entero pueblo de Dios.

En María, la Iglesia puede ya contemplar lo que Ella está llamada a ser. En Ella, cada creyente puede contemplar desde ahora la realización cumplida de su vocación personal. Que cada uno de nosotros permanezca siempre en acción de gracias por lo que el Señor ha querido revelar de su designio salvador a través del misterio de María. Misterio en el que estamos todos implicados de la más impresionante de las maneras, ya que desde lo alto de la Cruz, que celebramos y exaltamos hoy, Jesús mismo nos ha revelado que su Madre es Madre nuestra. Como hijos e hijas de María, aprovechamos todas las gracias que le han sido concedidas, y la dignidad incomparable que le procura su Concepción Inmaculada redunda sobre nosotros, sus hijos.

Bendecimos al Señor por la presencia de María en medio de su pueblo y a Ella dirigimos con fe nuestra oración: “Santa María, `Tú eres la verdadera fuente de Esperanza´ (Dante, Par., XXXIII, 12). Como peregrinos confiados, llegados de todos los lugares, venimos una vez más a sacar de tu Inmaculado Corazón fe y consuelo, gozo y amor, seguridad y paz. `Monstra Te ese Matrem´. Muéstrate como una Madre para todos, ¡oh María! Danos a Cristo, Esperanza del mundo. Amén”

De las palabras de SS Benedicto XVI en el rezo del Ángelus,
en día 14 de septiembre de 2008


Propuesta de una flor a la Virgen: Repite a lo largo del día esta jaculatoria con filial confianza: “Virgen María, muestra que eres Madre”



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