Regína Caeli, laetáre, Allelúia! Quia quem meruisti portáre, Allelúia! Resurréxit sicut dixit, Allelúia! Ora pro nobis Deum, Allelúia!

sábado, 28 de septiembre de 2019

A NUESTRA MADRE DE LOS DOLORES

María Santísima en su Soledad, de la Hermandad de la Amargura de Constantina - Sevilla

¡Oh Madre Nuestra Señora de los Dolores!, te presento todas mi necesidades, angustias, tristezas, miserias y sufrimientos.

¡Oh Madre de los dolores y Reina de los Mártires!, que tanto sufriste al ver a tu Hijo flagelado, escarnecido y muerto para salvarme, acoge mis plegarias.

¡Madre amable!, concédeme una verdadera contrición de mis pecados y un sincero cambio de vida. Nuestra Señora de los Dolores, que estuviste presente en el calvario de Nuestro Señor Jesucristo, permanece también presente en mis calvarios. Te suplico esta gracia de la que tanto necesito:

(Haz tu petición)

Por piedad, ¡oh abogada de los pecadores!, no dejes de amparar mi alma en aflicción y en el combate espiritual que estoy atravesando en todo momento. Nuestra Señora de los Dolores, cuando los dolores y los sufrimientos lleguen, no me dejes que me desanime. Madre de los dolores, envuélveme en tu sagrado manto y ayúdame a pasar por el valle de lágrimas.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…

Permanece con nosotros y danos tu auxilio, para que podamos convertir las luchas en victorias, y los dolores en alegrías.

Ruega por nosotros, ¡oh Madre!, porque no eres sólo la Madre de los dolores, sino también la Señora de todas las gracias.

Nuestra Señora de los Dolores, fortaléceme en los sufrimientos de la vida. Amén.



sábado, 14 de septiembre de 2019

A LA MISERICORDIA DE NUESTRA MADRE


¡Oh Virgen Bienaventurada y Misericordiosa!, que no se hable más de tu Misericordia si hay acaso un solo hombre que, habiendo rogado a Ti en sus penas, recuerde haberos encontrado insensible a su petición. Siempre exaltaremos tus virtudes, pero por sobre todas apreciamos la Misericordia, ya que somos miserables y pecadores. A tu Misericordia, tan dulce para los desdichados, le dirigimos nuestras oraciones fervorosas.

Colección de Oraciones de la
Condesa de Flavigny





jueves, 12 de septiembre de 2019

12 DE SEPTIEMBRE, DULCE NOMBRE DE NUESTRA MADRE MARÍA


Señora y Dominadora, María.- Y qué cierto es que es verdadera Señora, nunca fue esclava, ni sierva del demonio, del pecado, de las pasiones. Solo esclava del Señor, pero por eso mismo Reina y Señora. El pueblo cristiano así lo entiende y por eso la llama Nuestra Señora. Recuerda cómo es Señora de los Ángeles que se glorían en poderla servir. Los Ángeles fueron muchas veces sus criados; en la Anunciación, en la Huida a Egipto, en la cueva de Belén, en el mismo Calvario, Ángeles de dolor fueron a sostenerla y a llorar con Ella.

Es Señora de los demonios, que la temen y al oír tan solo su nombre, huyen. Ante este Santo Nombre doblan las rodillas los Cielos, la tierra y los abismos. El demonio teme a la Señora aún más que a Jesús pues así Dios lo quiso, para que la humillación fuera mayor y más admirable el triunfo de María. Es, en fin, Señora de los hombres. Pero Señora y Reina de Misericordia. Jesús ha dividido su Reino y su Cetro y quedándose Él con la justicia como Juez que es de vivos y muertos, ha dado a María el poder de la Misericordia. Su Majestad y grandeza no ofende, no aterra, sino que arrastra amorosa, pero violentamente, aunque sea muy dulce esta violencia. Mira si no sientes en ti esto mismo al ponerte a los pies de esta Gran Señora. Por eso, es Reina y Señora de corazones. Nadie sino Ella tiene derecho a mandar en nuestro corazón. Examina si es Ella la que realmente manda y dispone como Señora absoluta de tu corazón.



domingo, 8 de septiembre de 2019

8 DE SEPTIEMBRE, SANTA NATIVIDAD DE NUESTRA MADRE MARÍA

Después de Dios y juntamente con Él, se alegraron los Ángeles. Ha nacido su Reina y Señora, la que, después de la divinidad, constituirá el espectáculo más bello del Cielo


La Santa Natividad de la Virgen, nuestra Señora, marca una nueva era en la historia del Antiguo Testamento, del cual podemos decir que se divide en dos partes: antes y después de la Santísima Virgen. Si el Antiguo Testamento es una larga espera del Mesías, esa espera tiene dos aspectos: los miles de años durante los cuales la Divina Providencia permitió que esa expectativa se prolongara, y el momento bendecido en el que Dios decidió que naciera aquella que obtendría el advenimiento del Salvador.

El nacimiento de María Santísima es la llegada al mundo de la criatura perfecta que encuentra plena gracia ante Dios, de la única persona cuyas oraciones tienen el mérito suficiente para hacer que, finalmente, las súplicas, los sufrimientos de todos los justos y la fidelidad de todos los que han sido fieles lograran aquello que sin nuestra Señora no lo hubieran obtenido.

Plinio Corrêa de Oliveira





Alégrate y corre a felicitar a tu Madre querida, la única que merece ser felicitada en su nacimiento, la única que trae con su vida terrena el germen de la vida de la gracia para sí y para todos los demás



sábado, 7 de septiembre de 2019

HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES


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EL CORAZÓN DE MARÍA Y LOS PRIMEROS SÁBADOS

La gran promesa del Corazón de María en Pontevedra. La primera promesa la cumplió la Virgen el 10 de diciembre de 1925. Sor Lucía, como postulante Dorotea, estaba en su celda cuando se le apareció Nuestra Señora poniéndole una mano sobre el hombro mientras le mostraba en la otra un corazón rodeado de espinas. Al lado de la Virgen estaba el Niño Jesús subido en una nube de luz, que le dijo: 

«Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas que los hombres ingratos continuamente le clavan, sin que haya nadie que haga un acto de reparación para arrancárselas»

En seguida dijo la Santísima Virgen: 

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que todos aquellos que, durante cinco meses, en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan quince minutos de compañía, meditando en los quince misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas»

LA INTENCIÓN REPARADORA

Sin esta intención general, sin esta voluntad de amor que desea reparar y consolar a la Virgen, sin esta “compasión”, todas estas prácticas serían incompletas. Se trata de consolar al Corazón Doloroso e Inmaculado de Nuestra Madre. Aunque aquí no se trata en primer lugar de consolar a la Virgen María compadeciéndose de su Corazón traspasado por causa de los sufrimientos de su Hijo, sino que el sentido preciso de esta devoción reparadora considera las ofensas que actualmente recibe el Corazón Inmaculado de María por parte de los que rechazan su mediación materna y menosprecian sus prerrogativas. Son éstas otras tantas espinas que hay que arrancar de su Corazón por estas prácticas de reparación, para consolarla y obtener así el perdón para las almas que le ofenden tan gravemente.