Assúmpta est María, in caelum: gaudent ángeli, laudántes benedícum Dóminum - María fue arrebatada al cielo: los ángeles se alegran de ello, y bendicen al Señor.

sábado, 16 de enero de 2021

VIRTUDES DE NUESTRA MADRE MARÍA

 


El silencio.- ¡Qué prudente su silencio! Admirable es la prudencia del que habla con oportunidad y discreción siempre, no lo es menos cuando sabe callar y a veces, ¡cuánto es difícil callar, que hablar a tiempo! ¿No es verdad que la mayor parte de tus imprudencias las debes a tu lengua? ¿Cuántas veces te ha pesado haber dicho lo que dijiste? ¿Cuántas, si hubieras podido recoger las palabras que pronunciaste, lo hubieras hecho con gran alegría?

Pues mira a María y aprende. Aprende precisamente a callar, a no decir palabras necias, aprende a medir lo que dices, a pensar y darte cuenta de la que dices, a no hablar todo lo que te viene a la boca, a no hablar a tontas y a locas. Tenía delante a Jesús, el Maestro elocuentísimo del silencio, el que llegó en su pasión a admirar a Pilatos con la elocuencia divina de su silencio. Y así fue María en esto como en todo, copia exacta de Jesús.

¡Qué reserva la suya tan discreta, en el secreto a Ella confiado sobre el misterio de la Encarnación! Nadie pudio sospechar nada grande ni insólito en Ella. Después de la embajada del Ángel, la vieron tan sencilla, tan modesta, tan callada como antes. Dios se encarga de revelar su altísima dignidad a Santa Isabel, a Simeón después, a la profetisa Ana. Que lo diga y que lo revele Dios cuando quiera y a quien quiera; pero Ella no descubrirá su altísimo secreto.

Ni una sola vez dejó de traslucir de alguna manera en su semblante, en sus gestos, en su conducta, el menor indicio del grande acontecimiento obrado en Ella. ¿Cómo, pues, las gentes lo iban a adivinar? ¿Cómo extrañarnos de las dudas y vacilaciones del Santo Patriarca, si su esposa callaba y a nadie, ni aún a él mismo, le comunicó nada?

Medita este paso asombroso de María. Ella lo ve todo, lo comprende todo. San José ve que su esposa virgen va a ser madre y no lo entiende. La Santísima Virgen penetra en el corazón de San José y es testigo de sus horribles sufrimientos. ¡Qué confusión! ¡Qué desolación la suya! Ella podía arreglarlo todo con sola una palabra. Su esposo castísimo, la creería sin vacilar. Por otra parte, el Ángel no le prohibió de parte de Dios el que lo dijera. No era, pues, en este caso ninguna imprudencia el hablar: con hablar iba a evitar gravísimos males. Ya San José planeaba el escaparse de aquella casa y abandonar a su esposa a la que no comprendía y a pesar de todo, Ella calla, no se cree autorizada para hablar ni aún entonces, lo piensa bien, lo medita delante de Dios y decide seguir callando y dejar a Dios el desarrollo de los acontecimientos como Él quisiera. ¡Qué silencio más heroico! ¡Qué maravillosa prudencia la que nos enseña María callando!



sábado, 9 de enero de 2021

VIDA DE NAZARET

 


Otra característica de la casa de Nazaret, fue su humildad y oscuridad y así se llama a esta vida oculta de Jesús.

La soberbia con todos sus derivados: el orgullo, la vanidad, el amor propio, la afición desordenada, por la que buscamos tan fácilmente la alabanza y la gloria de los hombres; todo esto es innato en los hombres. Todos padecemos la misma enfermedad. ¿A quién no le agrada ser estimado y alabado? ¿A quién no le duele, sobre todo en algunos casos, el menos precio, la indiferencia, la frialdad con que es acogido por los demás? Recuerda casos prácticos de tu vida y verás cuántas veces has sentido esto, mucho más cuando tenías derecho a esperar otra cosa.

 

El ejemplo de Nazaret.- Mira al contrario en aquella casita qué lección te dan más provechosa en este punto. ¡Cómo allí se pisotea y se desprecia todo esto! Jesús se esconde y oculta en aquel pueblecito de Nazaret que no era conocido, ni siquiera una vez se le nombra en la Sagrada Escritura hasta este momento. Jerusalén era gran ciudad. Belén, la ciudad de David, pero Nazaret, nada, una aldea de cuatro casas miserable y desconocida de todos. Allí vivió María, allí vive ahora el Hijo de Dios.

Jesús, también se oculta y esconde por las condiciones de sus padres, que eran unos pobres, que no llamaban la atención de nadie, que eran como unos humildes aldeanos, que ni siquiera en Nazaret brillaron y ejercieron cargo alguno. En fin, también se oculta, por sus ocupaciones que eran las de una casa pobre, donde los niños ya tienen que hacer recados, ayudar a sus padres, etc. y después de mayor, no se dedicó a estudios o alguna otra ocupación elevada, sino a las labores de un artesano, de un carpintero que ni siquiera, con su oficio, hacía cosas preciosas de arte, sino vulgares, rudas y ordinarias.

Mira a Jesús, así ocultándose y escondiéndose; contempla a María con toda su hermosura y santidad, enterrada en aquel pueblecito, donde nadie la apreciaba nada más que como una buena vecina; mírala ocupada en las cosas más bajas y ordinarias; es la perla que se oculta en el fondo del mar. No parece sino que Dios, celoso de que se la robaran, así la escondía y guardaba.



sábado, 2 de enero de 2021

HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES

 


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EL CORAZÓN DE MARÍA Y LOS PRIMEROS SÁBADOS

La gran promesa del Corazón de María en Pontevedra. La primera promesa la cumplió la Virgen el 10 de diciembre de 1925. Sor Lucía, como postulante Dorotea, estaba en su celda cuando se le apareció Nuestra Señora poniéndole una mano sobre el hombro mientras le mostraba en la otra un corazón rodeado de espinas. Al lado de la Virgen estaba el Niño Jesús subido en una nube de luz, que le dijo: 

«Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas que los hombres ingratos continuamente le clavan, sin que haya nadie que haga un acto de reparación para arrancárselas»

En seguida dijo la Santísima Virgen: 

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que todos aquellos que, durante cinco meses, en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan quince minutos de compañía, meditando en los quince misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas»

LA INTENCIÓN REPARADORA

Sin esta intención general, sin esta voluntad de amor que desea reparar y consolar a la Virgen, sin esta “compasión”, todas estas prácticas serían incompletas. Se trata de consolar al Corazón Doloroso e Inmaculado de Nuestra Madre. Aunque aquí no se trata en primer lugar de consolar a la Virgen María compadeciéndose de su Corazón traspasado por causa de los sufrimientos de su Hijo, sino que el sentido preciso de esta devoción reparadora considera las ofensas que actualmente recibe el Corazón Inmaculado de María por parte de los que rechazan su mediación materna y menosprecian sus prerrogativas. Son éstas otras tantas espinas que hay que arrancar de su Corazón por estas prácticas de reparación, para consolarla y obtener así el perdón para las almas que le ofenden tan gravemente.








jueves, 31 de diciembre de 2020

PARA TERMINAR EL AÑO, VISITA A NUESTRA MADRE MARÍA

 

Como hermoso olivo en la llanura (Eccli., 24, 19). Yo soy, dice María, el hermoso olivo del que siempre fluye el aceite de la misericordia. Y estoy en los campos para que todos me vean y recurran a mí todos.

Digámosle: “Acordaos, ¡oh piadosísima María!, que jamás se ha oído decir que haya sido desamparado de Vos ninguno de los que se han acogido a vuestro socorro” No quiero ser yo el primer desventurado que habiendo acudido a Vos quede sin amparo.


¡Oh María!, Vos sois la mujer escogida y privilegiada en quien el Divino Salvador encontró su reposo y a la que hizo participante sin medida de todos sus tesoros. Por esto todos los fieles honran vuestro casto seno como templo de Dios en el que comenzó a operarse la gran obra de la salvación del mundo. Allí se hizo la reconciliación entre Dios y el hombre. Vos sois, ¡oh Virgen Santa, oh Madre afortunada!, aquel jardín cerrado donde la mano del pecador no ha entrado jamás para coger sus frutos preciosos. Sois el magnífico vergel donde Dios ha puesto todas las flores que adornan la Iglesia, y, entre otras, estas divinas virtudes de humildad, pureza, caridad, dulzura, que adornan a un alma más que los lirios y las rosas pueden embellecer la tierra. Vos sois el paraíso delicioso de donde ha brotado la fuente de agua viva que ha regado toda la tierra. ¡Con cuántos beneficios habéis Vos enriquecido y llenado el mundo, llegando a ser al canal feliz por donde se han derramado sobre nosotros tantas gracias de salvación y de vida! Sed, pues, bendecida en todas las naciones y por todos los siglos.

 

San Bernardo






sábado, 19 de diciembre de 2020

LA EXPECTACIÓN DEL PARTO DE NUESTRA MADRE



La Iglesia celebra esta Expectación de la Santísima Virgen con una fiesta especial que le dedica en el Tiempo Santo del Adviento. Es fiesta genuinamente española, establecida probablemente por San Ildefonso, quien en los Maitines de media noche de esta fiesta, mereció ser revestido por la Santísima Virgen de una preciosa casulla que trajeron los ángeles del Cielo.

 

Vida de la Santísima Virgen en este tiempo.- Considera esta vida bajo dos aspectos: uno interior y otro exterior. Bajo el aspecto interior, la vida de María es de una absoluta compenetración con su Hijo. Madre e Hijo no vivían una vida semejante, sino una misma vida, una sola vida. No se puede concebir mayor dependencia que la de Jesús en el seno purísimo de María. De Ella recibiría toda su vida, de Ella dependería toda su vida. ¡Qué misterio! ¡Dios depende de una criatura!

Penetra en lo más profundo de esa intimidad divina entre María y su Hijo y aprende: recogimiento con el que María reconcentraba en Jesús sin cesar todo su ser; fervor y amor, con él vivía únicamente para Jesús. Ella veía más con los ojos de su Hijo que con los suyos propios, amaba con el Corazón de su Hijo y todos sus gustos eran dárselos a Él. ¡Qué amor no sentiría tan perfecto y tan puro hacia el Dios que encerraba en su seno! Vida de gozo y alegría inexplicable, porque todas las cosas divinas son gozosas y producen la dicha y felicidad, pero mucho más la posesión de Dios, como la tenía entonces María; no tenía que envidiar para nada la gloria de los bienaventurados del Cielo.

En fin, una vida de deseo y de ansia infinita, con las que sin cesar estaría en oración, haciendo violencia a Dios, para que acelerara cuanto antes la hora de revelarse al mundo. La hora de la Redención, esto sobre todo, es lo que más caracteriza este momento de la vida de María. ¡Qué dulce es pensar que en virtud de esta sublime y fervorosa oración, el Padre Eterno adelantó la hora de la Redención del mundo y nos envió a su mismo Hijo a salvarnos!

Su vida interior.- ¡Qué admirable es la Virgen en todo! , con una vida interior tan intensa y tan divina como llevaba entonces, no dejaba traslucir nada al exterior. Exteriormente una dulce calma, una simpática sencillez, una muy amable serenidad. Nadie sospechaba lo que pasaba por su interior, nadie, ni siquiera San José. ¡Qué santa avaricia la de María!, ¡cómo guardaba para sí el tesoro y no le confiaba a nadie! Ni la ambición, ni la soberbia, ni el amor propio, ni el deseo de alabanzas, la lanzan a comunicar a nadie su secreto, ni a darse importancia delante de los demás, creyéndose superior a todos, aunque en verdad lo era. ¡Qué humildad más practica! ¡Qué sencillez tan preciosa! Cuántas veces el mérito nuestro se evapora, porque le destapamos delante de los demás y no sabemos guardar nuestras cosas solo para Dios, o al menos peligra, porque imprudentemente las exponemos a los ojos de los hombres, buscando más o menos directamente alguna alabanza, alguna estima de ellos.





sábado, 12 de diciembre de 2020

MARÍA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO



Las figuras.- Todas las mujeres célebres del Antiguo Testamento figuran a María. Eva, madre de la humanidad, pero para su perdición. María será la verdadera Madre para salvación nuestra. Abigail, que con su hermosura encanta y enamora a David, es María enamorando al mismo Dios. Jael, que traspasa con un clavo la cabeza de Sisara enemigo del pueblo de Dios, es la Santísima Virgen aplastando la cabeza del demonio. Judit, matando a Holofernes y librando a su pueblo del tirano, imagen es de María por la que todos nos libramos de Satanás. Ester ante el trono del rey intercediendo por su pueblo, significa a la Santísima Virgen, que sin cesar pide e intercede por nosotros ante el Trono de Dios. Y así sucesivamente podríamos recorrer todas las figuras grandes del Antiguo Testamento y en todas veríamos a María.

Abísmate ante el amor de Dios a María. Mírale tan enamorado de Ella que se complace en hablar incesantemente de Ella en profecías, símbolos y figuras. Parece que es el pensamiento dominante, la obsesión de Dios. ¿Y tú eres así con tu Madre? ¿Estás así de enamorado y encantado de Ella? ¿Es Ella el pensamiento central de tu entendimiento? ¿Piensas en Ella, hablas de Ella? ¿La ves en todas partes? ¿Te unes a Ella? ¿Vives en Ella y de Ella? ¿Sabes hacer algo sin Ella? Reflexiona, examina y saca la debida consecuencia de amar así con locura a tu Madre querida. 



martes, 8 de diciembre de 2020

sábado, 5 de diciembre de 2020

HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES

 


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EL CORAZÓN DE MARÍA Y LOS PRIMEROS SÁBADOS

La gran promesa del Corazón de María en Pontevedra. La primera promesa la cumplió la Virgen el 10 de diciembre de 1925. Sor Lucía, como postulante Dorotea, estaba en su celda cuando se le apareció Nuestra Señora poniéndole una mano sobre el hombro mientras le mostraba en la otra un corazón rodeado de espinas. Al lado de la Virgen estaba el Niño Jesús subido en una nube de luz, que le dijo: 

«Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas que los hombres ingratos continuamente le clavan, sin que haya nadie que haga un acto de reparación para arrancárselas»

En seguida dijo la Santísima Virgen: 

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que todos aquellos que, durante cinco meses, en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan quince minutos de compañía, meditando en los quince misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas»

LA INTENCIÓN REPARADORA

Sin esta intención general, sin esta voluntad de amor que desea reparar y consolar a la Virgen, sin esta “compasión”, todas estas prácticas serían incompletas. Se trata de consolar al Corazón Doloroso e Inmaculado de Nuestra Madre. Aunque aquí no se trata en primer lugar de consolar a la Virgen María compadeciéndose de su Corazón traspasado por causa de los sufrimientos de su Hijo, sino que el sentido preciso de esta devoción reparadora considera las ofensas que actualmente recibe el Corazón Inmaculado de María por parte de los que rechazan su mediación materna y menosprecian sus prerrogativas. Son éstas otras tantas espinas que hay que arrancar de su Corazón por estas prácticas de reparación, para consolarla y obtener así el perdón para las almas que le ofenden tan gravemente.







sábado, 28 de noviembre de 2020

PARA LA VISITA A NUESTRA MADRE MARÍA



¡Señora mía!, San Bernardo os llama robadora de corazones; dice que andáis robando corazones con vuestra hermosura y bondad; robad, os suplico, también mi corazón mi voluntad, que os entrego por completo, para que, unida con la vuestra, la ofrezcáis a Dios.


A Vos alzamos los ojos, ¡oh Soberana de los Ángeles y de los hombres! Un día todos nosotros hemos de comparecer ante nuestro Juez, cargados, ¡ay!, como estamos con tantos pecados. ¿Cómo osaremos comparecer ante Él, y quién apaciguará su justa cólera? Nadie hay que pueda hacerlo tan segura y eficazmente como Vos, ¡oh Madre de Misericordia!, que tanto le habéis amado y tan tiernamente habéis sido amada por Él. Abrid, pues, ¡oh Madre de gracias!, abrid el oído de vuestro Corazón a vuestros suspiros y entrañas de vuestra misericordia a nuestras lágrimas; recurrimos a Vos como a nuestra Divina Madre; aplacad la justa indignación de vuestro Divino Hijo y haced que entremos en su santa gracia. Vos no tenéis ninguna aversión al pecador, por indigno que él sea; no lo rechazáis en manera alguna si él suspira por Vos. Y si, penetrado del dolor de sus pecados, implora vuestra protección, Vos le animáis, incluso, a esperar, le sostenéis, le consoláis, y nunca le dejáis hasta que lo habéis reconciliado al fin con su Juez, para encontrar gracia a sus ojos. ¡Qué consuelo, qué motivo de esperanza para mí!

 

San Bernardo





sábado, 21 de noviembre de 2020

PRESENTACIÓN DE NUESTRA SANTÍSIMA MADRE EN EL TEMPLO



Contémplala cuando hace su primera entrada en el Templo. Sabe que es la casa de Dios, que no es menos santa que el cielo, y que no merece menos veneración que éste, puesto que el Dios del cielo está también allí presente, donde fija su morada como si fuera un cielo. Persuadiéndose además de que se encuentra ante la mirada de Dios como los ángeles que están en el cielo empíreo, se conduce en este lugar santo con un maravilloso respeto, piedad y devoción. Nada de pueril ni infantil veis en Ella; no observáis más que señales de un profundo recogimiento y de una angelical modestia. No vuelve la cabeza ni la vista de un lado a otro; a nadie mira, sus ojos permanecen modestamente bajos. Guarda un profundo silencio, sin hablar a nadie más que a Dios. Esta divina Niña que está en este Templo, Ella misma es un verdadero templo, un templo vivo, el templo de la Divinidad, un templo incomparablemente más augusto y santo que este templo material. Y, sin embargo, se humilla profundamente, se juzga indignísima de estar en este santo lugar. Y está siempre en él, no de pie o sentada, sobre cojines de seda, aunque sea princesa y de sangre real; no levantada en bancos o cátedras, sino de rodillas sobre el pavimento del Templo o postrando en tierra su rostro para adorar a su Dios. He aquí algo de su exterior.

Y ¿quién podrá decir lo que pasa en su interior? Todo su espíritu, toda su voluntad, todo su corazón, todas las potencias y afectos de su alma ocúpense en Dios: en amarle, glorificarle, contemplarle, adorarle, en ofrecerse, en darse, en consagrarse y sacrificarse enteramente a su divina Majestad. Le presenta adoraciones y alabanzas más santas y que le son más gratas que todas las que le han sido dadas en este Templo desde cerca de mil años que fue construido. En una palabra, diríais al verla que esto no es una niña, ni una criatura humana, sino un serafín encarnado que ha tomado la forma de niña.

San Juan Eudes, “La infancia admirable
de la Santísima Madre de Dios”