Volad en espíritu al Corazón Dolorido de Jesús y encerraos por dentro con llave de oro del Divino Amor, confiando esta llave al Corazón de María (San Pablo de la Cruz) - Mes de Junio, mes del Sacratísimo Corazón de Jesús

jueves, 6 de junio de 2019

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

¡Oh María! ¡Haced que por vuestra mediación podamos acercarnos a vuestro Divino Hijo!

A Vos, ¡oh Reina del universo, dirigimos nuestras suplicantes miradas! Somos culpables de muchos pecados y tenemos que comparecer delante de nuestro Supremo Juez. ¿Quién le aplacará? Solo Vos, ¡oh bienaventurada Virgen!, solo Vos que le amáis tanto y que sois de Él tan amada ¡Dignaos Santa Madre escuchar nuestros suspiros y nuestras súplicas! ¡Madre de misericordia, nosotros imploramos vuestra protección! Calmad la indignación de vuestro Hijo; haced que volvamos a su divina gracia. Vos no aborrecéis al pecador, cualquiera que sea su crimen, con tal que arrepentido implore vuestra intercesión. Dignaos tendernos vuestra mano y reconciliarnos con nuestro Juez. Así sea.

San Bernardo





jueves, 30 de mayo de 2019

MÁXIMAS DE SAN PABLO DE LA CRUZ HACIA LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA


“Rogad a María que bañe vuestro corazón con sus lágrimas dolorosas, con el fin de que tengáis un continuo recuerdo de la Pasión de Jesús y de sus penas maternales”

“Rogad a la Santísima Virgen María que os dé la perseverancia en el Santo Amor de Dios, la fuerza y la resignación en los sufrimientos”

“Cuando el demonio os persiga, no temáis, tened confianza en Dios y en la Santísima Virgen”

“¡Ah, tierna Madre María, habéis sido presa del dolor! Y ¿No habrá ninguno que compadezca vuestras penas?

“Elegid a vuestra gran protectora, la Virgen Dolorosa, y no dejéis de recurrir a su ayuda maternal”

“Quisiera rebajarme a causa de los Dolores de María para merecer entrar un día en su dulcísima compañía”

“Volad en espíritu al Corazón Dolorido de Jesús y encerraos por dentro con llave de oro del Divino Amor, confiando esta llave al Corazón de María”



martes, 28 de mayo de 2019

LOS FAVORES DE NUESTRA MADRE MARÍA

Dos conversiones logradas por la imagen de la Inmaculada


A una de las residencias de nuestra humilde Congregación en este reino, vino una mujer a decir a uno de nuestros padres que su marido hacía muchos años que no se confesaba, y que la pobre no sabía qué hacer para convencerlo, porque en hablándole de confesión la apaleaba. El padre le dijo que le diera una imagen de María Inmaculada. Al caer la tarde, la mujer de nuevo le rogó al marido que se confesara, y como no le hacía caso, le dio la estampa de la Virgen. Y apenas la recibió le dijo: Bueno ¿cuándo quieres que me confiese? Estoy pronto. La mujer se puso a llorar de alegría al ver cambio tan repentino. Llegada la mañana fue con su marido a nuestra iglesia. Al preguntarle el padre cuánto tiempo hacía que no se confesaba, le respondió que hacía veinte años. “Y ¿qué le movió a venir a confesar?”, le dijo el padre. “Yo estaba obstinado –le respondió– pero ayer me dio mi mujer una estampa de nuestra Señora y al instante sentí cambiado el corazón, tanto que cada momento me parecía mil años esperando que se hiciera el día para poder venir a confesarme”. Se confesó con gran dolor, cambió de vida y continuó durante mucho tiempo confesándose con el mismo padre.

En otro lugar de la diócesis de Salerno, mientras dábamos la santa misión, había un hombre muy enemistado con otro que le había ofendido. Uno de nuestros padres le habló del perdón de las injurias, pero él le respondió: “Padre ¿me ha visto en la misión? No; y es por esto. Ya comprendo que estoy condenado, pero no hay remedio, me tengo que vengar”. El padre se esforzó por convertirlo, pero viendo que perdía el tiempo le dijo: “Recíbame esta estampa de nuestra Señora”. “Y ¿para qué quiero esta estampa?”, le respondió; sin embargo, la aceptó. Y al punto, olvidando sus rencores accedió gustoso a lo que el padre le pedía. “Padre ¿quiere que perdone a mi enemigo? Estoy pronto a realizarlo”. Y se aplazó la reconciliación para la mañana siguiente. Mas llegada la mañana había cambiado de propósito y no quería ni oír hablar de reconciliación. El padre le volvió a ofrecer otra estampa de la Virgen. Por nada la quería recibir. Por fin, de mala gana, la recibió. Y apenas la tuvo en la mano dijo: “Se acabó ¿dónde está el notario?” Se hizo la reconciliación y se confesó.

"Las Glorias de María"
San Alfonso María de Ligorio



sábado, 25 de mayo de 2019

ORACIÓN DE ANHELO POR VER A MARÍA EN EL CIELO

Virgen Inmaculada, Tú me has de salvar. Haz que siempre me acuerde de Ti y Tú nunca te olvides de mí


¡Señora mía Inmaculada!, yo me alegro contigo de verte enriquecida con tanta pureza. Doy gracias y siempre las daré a nuestro Creador, por haberte preservado de toda mancha de culpa, como lo tengo por cierto, y por defender este grande y singular privilegio de tu Inmaculada Concepción, estoy pronto y juro dar si fuera menester, hasta mi vida.

Quisiera que todo el mundo te reconociese y te aclamase como aquella hermosa aurora siempre iluminada por la divina luz; como el arca elegida de la salvación, libre del universal naufragio del pecado; por aquella perfecta e inmaculada paloma, como te llamó tu divino esposo; como aquel jardín cerrado que hizo las delicias de Dios; por aquella fuente sellada que jamás pudo enturbiar el enemigo; en fin, por aquella blanca azucena que eres Tú, y que naciendo entre las espinas, que son los hijos de Adán, manchados por la culpa y enemigos de Dios, Tú sola viniste pura y limpia, toda hermosa y del todo amiga del Creador.

Déjame que te alabe como lo hizo Dios: “Toda Tú eres hermosa y no hay mancha alguna en Ti” (Ct 4, 7). Purísima Paloma, toda blanca, toda bella y siempre amiga de Dios: “¡Qué hermosa eres, amiga mía, qué hermosa eres!” (Ct 4, 1).

María, tan bella a los ojos del Señor, no te desdeñes de mirarme piadosa; compadécete de mí y sáname. Hermoso imán de los corazones, atrae hacia Ti el pobre corazón mío. Tú que, desde el primer instante, te presentas pura y bella ante Dios, ten piedad de mí, que no sólo nací en pecado, sino que también después del bautismo he vuelto a mancillar mi alma con nuevas culpas.

¿Qué te podrá negar el Dios que te escogió por su hija, su madre y su esposa, que por esto te ha preservado de toda mancha, y te ha preferido en su amor a todas las criaturas?

Virgen Inmaculada, Tú me has de salvar. Haz que siempre me acuerde de Ti y Tú nunca te olvides de mí. Mil años me parece que faltan hasta que pueda llegar a contemplar esa tu belleza en el paraíso, para sin fin amarte y alabarte, madre mía, reina mía, amada mía, María.

"Las Glorias de María"
San Alfonso María de Ligorio





miércoles, 22 de mayo de 2019

MÁXIMAS DE SAN PABLO DE LA CRUZ HACIA LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA


“Fue una muerte de amor, una muerte más dulce que la vida, la que pone fin al inmenso dolor que María sufre en toda su vida”

“Alegrémonos en Dios por el espléndido triunfo de María, nuestra Reina y nuestra Madre”

“Podéis alegraros de las glorias de María en el Corazón Santísimo de Jesús y amarla por medio de este Divino Corazón”

“Alegraos con María, gozaos íntimamente al ver que todas sus penas, todos sus sufrimientos, se han terminado”

“Quien más quiere complacer a María, más debe humillarse, porque María fue la más humilde de todas las criaturas”

“Meditad a menudo los dolores de nuestra Divina Madre, Dolores inseparables a los de su Divino Hijo”

“Si vais al Crucifijo, encontraréis a la Madre, porque donde está la Madre también está el Hijo”

“Unid los Dolores de Jesús a los de María y sumergiéndoos en estos sufrimientos haceos una unidad entre el dolor y el amor, y entre el amor y el dolor”

“¡Oh, tiernísima Madre, María, cuál sería vuestro Dolor viéndose privada de vuestro querido Hijo, y después, viéndolo sin vida en vuestros brazos!”

“¡Ah, cuál no sería la tristeza de María cuando volvió a Betania después de la sepultura de su Hijo!”

“Si María Dolorosa no muere es de milagro. Ella está toda inmersa en los padecimientos de Jesús. ¡Imitadla!”

“Dejaos inundar del océano de los sufrimientos de Jesús y de María. Permaneced a los pies de la Cruz”

San Pablo de la Cruz



sábado, 18 de mayo de 2019

LA FE DE MARÍA

Enséñame, ¡oh Madre mía!, a creer firmemente; enséñame a confiar sin límites en Dios

La Iglesia, haciendo suyas las palabras de Santa Isabel, dirige a María esta bellísima alabanza: “Bienaventurada Tú, que has creído porque se cumplirá en Ti las cosas que el Señor te ha dicho” (Lc. 1, 45) Realmente, grandes fueron las cosas que se cumplieron en María y Ella tuvo el gran mérito de haberlas creído. Fiada en la palabra de Dios, que le fue anunciada por el Ángel, creyó que sería madre sin perder la virginidad; creyó –Ella tan humilde- que sería realmente el Hijo del Altísimo. Se adhirió con plena fe a cuanto le fue revelado, sin dudar un instante frente a un plan que venía a trastornar todo el orden natural de las cosas: una Madre virgen, una criatura Madre del Creador. Creyó cuando el Ángel le habló, pero continuó creyendo aun cuando el Ángel la dejó sola, y se vio rodeada de las humildes circunstancias de una mujer cualquiera que está para se madre. “La Virgen –dice San Bernardo- tan pequeña a sus ojos, no fue menos magnánima respecto a su fe en las promesas de Dios: ni la menor duda sobre su vocación a este incomprensible misterio, a esta maravillosa mudanza, a este inescrutable sacramento, y creyó firmemente que llegaría a ser la verdadera Madre del Hombre-Dios.

La Virgen nos enseña a creer en nuestra vocación a la santidad, a la intimidad divina; hemos creído en ella cuando Dios nos la ha revelado en la claridad de la luz interior confirmada por la palabra de su ministro; pero hemos de creer también en Ella cuando nos encontramos solos, en las tinieblas, en las dificultades que pretenden trastornarnos, desanimarnos. Dios es fiel y no hace las cosas a medias: Dios llevará a término su obra en nosotros con tal que nosotros nos fiemos totalmente de Él. 



lunes, 13 de mayo de 2019

13 DE MAYO, EL ÚLTIMO RECURSO DEL CIELO




El 13 de mayo de 1917, domingo, la Virgen se aparecía en Fátima, hacia el mediodía, a los tres pastorcillos.

«Vimos sobre una carrasca una Señora vestida de blanco, más brillante que el sol, irradiando una luz más clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina, atravesado por los rayos del sol más ardiente»

Después de un breve diálogo, que podríamos llamar de presentación, la Virgen esbozó su mensaje:

«¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quisiera enviaros, en acto de desagravio por los pecados con que es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?»
— «Sí, queremos» —contestó Lucía en nombre de los tres. —
«Tendréis, pues, mucho que sufrir, pero la gracia de Dios será vuestra fortaleza»
«Fue al pronunciar estas últimas palabras cuando abrió por primera vez las manos, comunicándonos una luz tan intensa, como un reflejo que de ellas se irradiaba, que nos penetraba en el pecho y en lo más íntimo del alma, haciéndonos ver a nosotros mismos en Dios, el cual era esa luz, más claramente que nos vemos en el mejor de los espejos»





martes, 7 de mayo de 2019

MÁXIMAS DE SAN PABLO DE LA CRUZ HACIA LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA



“El Corazón de María ha amado y ama tanto a Dios, más que todo el paraíso; quiero decir, más que todos los Ángeles y Santos presentes, pasados y futuros”

“Desead amar a Dios como esta sublime criatura, la Santísima Virgen María”

“Lanzaos en espíritu en el bello Corazón de María y amad al Sumo bien con este corazón tan puro”

“Tened la intención de practicar todas las virtudes de las cuales María ha dado ejemplo”

“La riqueza de esta gran Reina, María, es inmensa. Ella es un océano de perfecciones; sólo Aquel que le ha colmado de tantas riquezas puede sondear la perfección”

“La gran herida de amor que María ha recibido desde el primer instante de su Inmaculada Concepción creció cada vez más hasta que separó su Santísima alma del Cuerpo”

San Pablo de la Cruz



miércoles, 1 de mayo de 2019

MÁXIMAS DE SAN PABLO DE LA CRUZ HACIA LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA



“Tened una tierna devoción a los Dolores de María, a su Santa e Inmaculada Concepción, y visitad con piedad grande su altar”

“Tomad por principal Patrona a la Beatísima Madre de Dios siempre Virgen, y tened hacia Ella la devoción que le es debida”

“Recordad a menudo los Dolores amargos que María ha sufrido durante la Pasión y Muerte de su Hijo Divino”

“Caminad siempre animados por una filial y ardiente piedad a la Madre de Dios”

“Buscad imitar la sublime virtud de María e implorad, en los peligros, su poderosa protección”

“El Corazón de María, después del Corazón de Jesús, es el Rey de todos los corazones”

San Pablo de la Cruz



sábado, 27 de abril de 2019

EFECTOS DE LA APARICIÓN DE NUESTRO SEÑOR A SU SANTÍSIMA MADRE

Quia Surrexit Dominus vere, alleluia!!!

Una alegría tan grande y tan viva, que fue milagro de Dios que la Virgen no muriera sin poderlo resistir. Una alegría espiritual y divina, de la que no se saciaba el alma de María, semejante a la del Cielo, que nunca llega a cansar.

Una compenetración más íntima y profunda, que Dios le concedió, con si Divino Hijo, como premio a su fidelidad y generosidad en el sacrificio; de suerte que sin llegar a convertirse en Dios, fuera no obstante la participación más grande que de la divinidad pudiera darse a una criatura.

Un conocimiento aún más claro, una contemplación más sublime, de lo que era su Hijo y de la obra grandiosa de la Redención. Sin duda, que Jesús le reveló entonces altísimos secretos, sus planes y proyectos, su Ascensión a los Cielos después de unos días, la fundación de si Iglesia y la parte que Ella debería tener en tal obra; en fin, grandes secretos del Cielo y las muchas almas que ahora iban a entrar en él.

También tú te has de alegrar con este grandioso triunfo de Cristo y con este gozo de tu Madre. Repítele la felicitación de la Iglesia: Regina coeli laetare, alleluia!. Pídele que te de alguna partecita de su felicidad, si ahora no, al menos algún día en el Cielo y, en fin, no olvides que, según San Pablo, de la Resurrección de Cristo hemos de sacar grande asco y hastío de las cosas de la tierra, que ni pueden ni merecen llenar nuestro corazón.

Que busquemos lo de arriba, que suspiremos por la otra vida, viviendo ahora despegados de ésta y que el espíritu de fe, la vida de fe, sea la que sobrenaturalice todos nuestros actos, para darles un valor que por sí mismos nunca tendrían y que de este modo llegarán a constituir la gloria de nuestra corona en el Cielo.