Regína Caeli, laetáre, Allelúia! Quia quem meruisti portáre, Allelúia! Resurréxit sicut dixit, Allelúia! Ora pro nobis Deum, Allelúia!

sábado, 27 de abril de 2019

EFECTOS DE LA APARICIÓN DE NUESTRO SEÑOR A SU SANTÍSIMA MADRE

Quia Surrexit Dominus vere, alleluia!!!

Una alegría tan grande y tan viva, que fue milagro de Dios que la Virgen no muriera sin poderlo resistir. Una alegría espiritual y divina, de la que no se saciaba el alma de María, semejante a la del Cielo, que nunca llega a cansar.

Una compenetración más íntima y profunda, que Dios le concedió, con si Divino Hijo, como premio a su fidelidad y generosidad en el sacrificio; de suerte que sin llegar a convertirse en Dios, fuera no obstante la participación más grande que de la divinidad pudiera darse a una criatura.

Un conocimiento aún más claro, una contemplación más sublime, de lo que era su Hijo y de la obra grandiosa de la Redención. Sin duda, que Jesús le reveló entonces altísimos secretos, sus planes y proyectos, su Ascensión a los Cielos después de unos días, la fundación de si Iglesia y la parte que Ella debería tener en tal obra; en fin, grandes secretos del Cielo y las muchas almas que ahora iban a entrar en él.

También tú te has de alegrar con este grandioso triunfo de Cristo y con este gozo de tu Madre. Repítele la felicitación de la Iglesia: Regina coeli laetare, alleluia!. Pídele que te de alguna partecita de su felicidad, si ahora no, al menos algún día en el Cielo y, en fin, no olvides que, según San Pablo, de la Resurrección de Cristo hemos de sacar grande asco y hastío de las cosas de la tierra, que ni pueden ni merecen llenar nuestro corazón.

Que busquemos lo de arriba, que suspiremos por la otra vida, viviendo ahora despegados de ésta y que el espíritu de fe, la vida de fe, sea la que sobrenaturalice todos nuestros actos, para darles un valor que por sí mismos nunca tendrían y que de este modo llegarán a constituir la gloria de nuestra corona en el Cielo.





lunes, 15 de abril de 2019

LA MADRE DE DIOS

Tengamos una tierna confianza en María, nuestra Madre del Cielo. Roguémosle cada día, especialmente en las tentaciones y peligros, y seremos siempre socorridos por Ella


María es la Madre de Dios y la Corredentora de los hombres. Es verdadera Madre de Dios, porque dio a Jesús lo que toda mujer da a su hijo para merecer ser llamada su madre; esto es, el cuerpo y la sangre. María es, pues, Madre de Dios.

Es también Corredentora, porque compartió los sufrimientos de Jesús, uniendo sus dolores a la Pasión del Salvador.

Ello le valió diversos y señalados privilegios, a saber: La Inmaculada Concepción, o sea la preservación del pecado original en previsión de los méritos de Jesucristo. La Virginidad perpetua antes y después del nacimiento del Redentor. (Los hermanos de Jesús, de que se habla en el Evangelio, no eran sino sus primos, quienes se llamaban “hermanos” por costumbre judía)

Su gloriosa Asunción, afirmada por la práctica de la Iglesia, la cual instituyó la fiesta de este nombre.

En fin, María es la Medianera Universal, según creen los Teólogos, los Padres y numerosos Pontífices, como León XIII, San Pío X y Benedicto XV. Esto significa que no se nos concede ninguna gracia sin la intercesión de María.



sábado, 6 de abril de 2019

EN DESAGRAVIO AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

Te ruego me concedas espíritu de penitencia, humildad y mortificación cristiana para imitarte a Ti y a tu amado Hijo, crucificado por mí


¡Oh, Inmaculado Corazón de María!, traspasado de dolor por las injurias con que nosotros, pecadores, ultrajamos tu Santísimo Nombre y tus Excelsas Prerrogativas.

Aquí me tienes, indigno hijo  tuyo, postrado a tus pies, y agobiado por el peso de mis culpas, vengo arrepentido y con ánimo de reparar las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirige contra Ti el hombre insolente y malvado.

Deseo desagraviar con este acto de amor y entrega que hago delante de tu Amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra tu Inmaculada Concepción, contra tu Perpetua Virginidad o tu Divina Maternidad; todas las ofensas que se te infieren, falta de honor a tus imágenes, y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a tu Maternal Amor e inagotable Misericordia.

Acepta, ¡oh, Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño, junto con el firme propósito que hago de serte fiel en adelante, de salir en defensa de tu Santa Honra, cuando la vea ultrajada, y de propagar tu Santo Culto y tus Santas Glorias. Concédeme, ¡oh, Corazón Inmaculado de María!, que viva y crezca incesantemente en tu Amor, hasta verle consumado en la Gloria. Amén.


Pater noster, Ave María y Gloria



HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES



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viernes, 5 de abril de 2019

A TI MADRE SANTÍSIMA DE LOS DOLORES

¡Viva siempre y muera Contigo, redimido y santificado por la Sangre Preciosísima de nuestro Redentor!


¡Oh Virgen Dolorosa!, por el dolor con que acompañaste a tu Hijo a la sepultura y allí le dejaste sepultado, concédeme que yo muera con los auxilios de la religión y sea sepultado entre los fieles cristianos con Cristo, para que, en el día del juicio, merezca resucitar con los verdaderos cristianos y ser llevado a la derecha de Cristo… Salve Regína