Regína Caeli, laetáre, Allelúia! Quia quem meruisti portáre, Allelúia! Resurréxit sicut dixit, Allelúia! Ora pro nobis Deum, Allelúia!

jueves, 26 de diciembre de 2019

LA FE DE NUESTRA MADRE MARÍA

La Santísima Virgen y Santa Ana con el Niño

La Fe de la Virgen estuvo sometida a una triple prueba: a la prueba de lo invisible, a la prueba de lo incomprensible y a la prueba de las apariencias contrarias. Esta triple prueba superó la Virgen de manera verdaderamente heroica.

Vio, en efecto, a su Hijo en la cueva de Belén, y lo creyó creador del mundo. Lo vio huyendo de Herodes, y no dejó de creer que Jesús era Rey de Reyes. Lo vio crecer en el tiempo, y lo creyó eterno. Lo vio pequeño y lo creyó inmenso. Lo vio pobre, necesitado de alimento y de vestido, y lo creyó Señor del Universo. Lo vio débil y miserable, tendido sobre el heno, y lo creyó omnipotente. Observó su mudez, y creyó que era el Verbo del Padre, la misma Sabiduría increada. Lo sintió llorar, y creyó que era la alegría del Paraíso.

San Alfonso María de Ligorio



lunes, 23 de diciembre de 2019

BIENAVENTURADO EL VIENTRE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN


Bienaventurado el Vientre que te trajo (Lc 11, 27).

Por muchas razones se dice bienaventurado el vientre de la Santísima Virgen.

Porque llevó al que en sí mismo es sumamente bienaventurado, como dice el Apóstol: El bienaventurado y solo poderoso, el Rey de los reyes (1 Tim 6, 15).

Luego, porque María ha gozado de bienaventuranza suprema y Trinitaria, pues fue esposa del Padre, madre del Hijo y morada del Espíritu Santo, conforme a aquello: Salve madre de piedad y noble triclinio de toda la Trinidad.

Porque concibió sin corrupción.

Porque lo llevó sin trabajo.

Porque lo dio a luz sin dolor.

Acerca de esto dice San Lucas: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y por tanto concebirás sin dolor ni corrupción; Y te hará sombra la virtud del Altísimo, y por consiguiente lo llevarás sin trabajo; Y por eso lo Santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios, y así darás a luz sin dolor.

Porque llevó el precio de la redención, como se lee en los Números (20, 6): Señor Dios, oye el clamor de este pueblo, y ábreles tu tesoro, una fuente de agua viva, para que, saciados, tenga fin su murmuración. Y apareció la gloria del Señor sobre ellos.

Porque se benefició de todos los estados, pues tuvo la integridad de las vírgenes, la fecundidad de las esposas y la castidad de los continentes.

Finalmente porque María será siempre bendecida por todos y proclamada bienaventurada, como dijo ella misma (Lc 1, 48): Me dirán bienaventurada todas las generaciones.

Santo Tomás de Aquino


MEDULLA S. THOMAE AQUITATIS PER OMNES ANNI LITURGICI
DIES DISTRIBUITA,
SEU MEDITATIONES EX OPERIBUS S. THOMAE DEPROMPTAE



sábado, 21 de diciembre de 2019

LA VIRGEN POSEYÓ LA PLENITUD DE TODAS LAS GRACIAS


Estuvo llena para sí. Cuanto más se acerca algo al principio en un género cualquiera, tanto más participa el efecto de este principio. Por esta razón dice Dionisio que los Ángeles, que están más cerca de Dios, participan más que los hombres de las bondades divinas. Ahora bien, Cristo es el principio de la gracia, por su propia potencia como Dios, como hombre e instrumentalmente.

Por eso dice San Juan (1, 17): Mas la gracia y la verdad fueron hechas por Jesucristo; y como la Bienaventurada Virgen fue la más cercana a Cristo según la humanidad, pues de ella recibió la naturaleza humana, por esta razón debió obtener de Cristo mayor plenitud de gracia que los demás.

Efectivamente la Beata Virgen recibió las tres perfecciones de la gracia. La primera como dispositiva, por la cual se hacía apta para ser Madre de Dios; la segunda perfección le vino por la presencia del Hijo de Dios encarnado en su seno; la tercera, la perfección final que posee en la gloria.

Es evidente que la segunda perfección es más principal que la primera, y la tercera más que, la segunda en orden para el bien; pues primeramente, en su santificación, alcanzó la gracia que la inclinaba al bien; en la concepción del Hijo de Dios se consumó la gracia por la cual fue confirmada en el bien; y en su glorificación, llegó a la consumación de la gracia porque se perfeccionó en el goce de todo bien.

También estuvo llena para los demás. Dios da a cada uno la gracia que necesita para cumplir su misión. Y puesto que Cristo, en cuanto hombre, fue predestinado y elegido para ser Hijo de Dios en la virtud de santificar, le fue propio tener tal plenitud de gracia que redundase en todos, según aquello: Y de su plenitud recibimos nosotros todos (Jn 1, 16). En cuanto a la Beata Virgen María, ella obtuvo tan gran perfección de gracia que ha sido puesta lo más cerca del autor de la gracia; por lo mismo ha recibido en sí al que está lleno de toda gracia, y, dándole a luz, ha desbordado en cierto modo la gracia sobre todos.

Es indudable que la Bienaventurada Virgen recibió de un modo eminente el don de sabiduría, la gracia de los milagros, y también el don de profecía; mas no recibió esos dones para que tuviese el uso total de esas y de otras gracias semejantes, como lo tuvo Cristo, sino en cuanto lo exigía su condición.

Poseyó, en efecto, el ejercicio del don de sabiduría en orden a la contemplación, conforme a aquello: Pero María guardaba todas estas cosas, ponderándolas en su corazón (Lc 2, 19). Más no usó de la sabiduría para enseñar, porque esto no convenía al sexo femenino.

Tampoco le convenía hacer milagros durante su vida, porque en ese tiempo la doctrina de Cristo debía ser confirmada con milagros, y por esto a solo Cristo y a sus discípulos, que eran portadores de la doctrina de Cristo, convenía el hacerlos. Por esa razón se dice también que San Juan Bautista (Jn 10, 41) no hizo ningún milagro, a fin de que todos se encaminasen hacia
Cristo.

Tuvo, empero, el uso de la profecía, como se ve en el cántico que compuso: Mi alma engrandece al Señor.

Santo Tomás de Aquino


MEDULLA S. THOMAE AQUITATIS PER OMNES ANNI LITURGICI
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SEU MEDITATIONES EX OPERIBUS S. THOMAE DEPROMPTAE



domingo, 8 de diciembre de 2019

8 DE DICIEMBRE, INMACULADA CONCEPCIÓN DE NUESTRA MADRE

Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por Ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser Madre del nuevo pueblo que Jesucristo ha formado con su Sangre

¡Virgen Santísima, que agradaste al Señor y fuiste su Madre; Inmaculada en el cuerpo, en el alma, en la fe y en el amor! Por piedad, vuelve benigna los ojos a los fieles que imploran tu poderoso patrocinio. La maligna serpiente, contra quien fue lanzada la primera maldición, sigue combatiendo con furor y tentando a los miserables hijos de Eva. ¡Ea, bendita Madre, nuestra Reina y Abogada, que desde el primer instante de tu concepción quebrantaste la cabeza del enemigo! Acoge las súplicas de los que, unidos a Ti en un solo corazón, te pedimos las presentes ante el Trono del Altísimo para que no caigamos nunca en las emboscadas que se nos preparan; para que todos lleguemos al puerto de salvación, y, entre tantos peligros, la Iglesia y la sociedad canten de nuevo el himno del rescate, de la victoria y de la paz. Amén.




"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."

 Beato Pío IX, "Bula Ineffabilis Deus", 
8 de diciembre de 1854




sábado, 7 de diciembre de 2019

HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES


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EL CORAZÓN DE MARÍA Y LOS PRIMEROS SÁBADOS

La gran promesa del Corazón de María en Pontevedra. La primera promesa la cumplió la Virgen el 10 de diciembre de 1925. Sor Lucía, como postulante Dorotea, estaba en su celda cuando se le apareció Nuestra Señora poniéndole una mano sobre el hombro mientras le mostraba en la otra un corazón rodeado de espinas. Al lado de la Virgen estaba el Niño Jesús subido en una nube de luz, que le dijo: 

«Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas que los hombres ingratos continuamente le clavan, sin que haya nadie que haga un acto de reparación para arrancárselas»

En seguida dijo la Santísima Virgen: 

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que todos aquellos que, durante cinco meses, en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan quince minutos de compañía, meditando en los quince misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas»

LA INTENCIÓN REPARADORA

Sin esta intención general, sin esta voluntad de amor que desea reparar y consolar a la Virgen, sin esta “compasión”, todas estas prácticas serían incompletas. Se trata de consolar al Corazón Doloroso e Inmaculado de Nuestra Madre. Aunque aquí no se trata en primer lugar de consolar a la Virgen María compadeciéndose de su Corazón traspasado por causa de los sufrimientos de su Hijo, sino que el sentido preciso de esta devoción reparadora considera las ofensas que actualmente recibe el Corazón Inmaculado de María por parte de los que rechazan su mediación materna y menosprecian sus prerrogativas. Son éstas otras tantas espinas que hay que arrancar de su Corazón por estas prácticas de reparación, para consolarla y obtener así el perdón para las almas que le ofenden tan gravemente.