Regína Caeli, laetáre, Allelúia! Quia quem meruisti portáre, Allelúia! Resurréxit sicut dixit, Allelúia! Ora pro nobis Deum, Allelúia!

sábado, 30 de enero de 2021

PARA LA VISITA A NUESTRA MADRE MARÍA

 


Señora nuestra amabilísima, toda la Iglesia os llama y saluda “Esperanza nuestra”. Vos, por tanto, que sois la Esperanza de todos, sois también mi Esperanza. San Bernardo os llama toda la razón de su esperanza, y os decía: “En Ti espere el que desespera” También quiero yo decir así: “María Madre mía, en Vos, que salváis a los desesperados, pongo toda mi esperanza”


¡Oh Virgen por excelencia!, de Vos se habla cuando se dice: ¿Quién es ésta que se levanta como la aurora, hermosa como la luna, escogida como el sol? (Cant., 6, 9). Pues Vos habéis venido al mundo como una aurora esplendorosa, precediendo con la luz de vuestra santidad la venida del Sol de justicia. El día que aparecisteis en el mundo bien puede decirse día de salvación y de gracias. Sois hermosa como la luna, porque así como no hay astro más parecido al sol, de la misma manera no hay criatura más parecida a Dios que Vos. La luna ilumina la noche con la luz que recibe del sol y Vos ilumináis nuestras tinieblas con la luz de vuestras virtudes. Pero Vos sois más bella que la luna, porque en Vos no hay ni manchas ni sombras. Sois escogida como el sol, este divino Sol de justicia que creó este que nos ilumina. Como su fulgor brilla por encima del de los otros astros todos, del mismo modo el fulgor de vuestras virtudes brilla por encima de todas las mujeres. Sed, pues, por siempre alabada, bendita y celebrada. Así sea.

 

San Bernardo



sábado, 16 de enero de 2021

VIRTUDES DE NUESTRA MADRE MARÍA

 


El silencio.- ¡Qué prudente su silencio! Admirable es la prudencia del que habla con oportunidad y discreción siempre, no lo es menos cuando sabe callar y a veces, ¡cuánto es difícil callar, que hablar a tiempo! ¿No es verdad que la mayor parte de tus imprudencias las debes a tu lengua? ¿Cuántas veces te ha pesado haber dicho lo que dijiste? ¿Cuántas, si hubieras podido recoger las palabras que pronunciaste, lo hubieras hecho con gran alegría?

Pues mira a María y aprende. Aprende precisamente a callar, a no decir palabras necias, aprende a medir lo que dices, a pensar y darte cuenta de la que dices, a no hablar todo lo que te viene a la boca, a no hablar a tontas y a locas. Tenía delante a Jesús, el Maestro elocuentísimo del silencio, el que llegó en su pasión a admirar a Pilatos con la elocuencia divina de su silencio. Y así fue María en esto como en todo, copia exacta de Jesús.

¡Qué reserva la suya tan discreta, en el secreto a Ella confiado sobre el misterio de la Encarnación! Nadie pudio sospechar nada grande ni insólito en Ella. Después de la embajada del Ángel, la vieron tan sencilla, tan modesta, tan callada como antes. Dios se encarga de revelar su altísima dignidad a Santa Isabel, a Simeón después, a la profetisa Ana. Que lo diga y que lo revele Dios cuando quiera y a quien quiera; pero Ella no descubrirá su altísimo secreto.

Ni una sola vez dejó de traslucir de alguna manera en su semblante, en sus gestos, en su conducta, el menor indicio del grande acontecimiento obrado en Ella. ¿Cómo, pues, las gentes lo iban a adivinar? ¿Cómo extrañarnos de las dudas y vacilaciones del Santo Patriarca, si su esposa callaba y a nadie, ni aún a él mismo, le comunicó nada?

Medita este paso asombroso de María. Ella lo ve todo, lo comprende todo. San José ve que su esposa virgen va a ser madre y no lo entiende. La Santísima Virgen penetra en el corazón de San José y es testigo de sus horribles sufrimientos. ¡Qué confusión! ¡Qué desolación la suya! Ella podía arreglarlo todo con sola una palabra. Su esposo castísimo, la creería sin vacilar. Por otra parte, el Ángel no le prohibió de parte de Dios el que lo dijera. No era, pues, en este caso ninguna imprudencia el hablar: con hablar iba a evitar gravísimos males. Ya San José planeaba el escaparse de aquella casa y abandonar a su esposa a la que no comprendía y a pesar de todo, Ella calla, no se cree autorizada para hablar ni aún entonces, lo piensa bien, lo medita delante de Dios y decide seguir callando y dejar a Dios el desarrollo de los acontecimientos como Él quisiera. ¡Qué silencio más heroico! ¡Qué maravillosa prudencia la que nos enseña María callando!



sábado, 9 de enero de 2021

VIDA DE NAZARET

 


Otra característica de la casa de Nazaret, fue su humildad y oscuridad y así se llama a esta vida oculta de Jesús.

La soberbia con todos sus derivados: el orgullo, la vanidad, el amor propio, la afición desordenada, por la que buscamos tan fácilmente la alabanza y la gloria de los hombres; todo esto es innato en los hombres. Todos padecemos la misma enfermedad. ¿A quién no le agrada ser estimado y alabado? ¿A quién no le duele, sobre todo en algunos casos, el menos precio, la indiferencia, la frialdad con que es acogido por los demás? Recuerda casos prácticos de tu vida y verás cuántas veces has sentido esto, mucho más cuando tenías derecho a esperar otra cosa.

 

El ejemplo de Nazaret.- Mira al contrario en aquella casita qué lección te dan más provechosa en este punto. ¡Cómo allí se pisotea y se desprecia todo esto! Jesús se esconde y oculta en aquel pueblecito de Nazaret que no era conocido, ni siquiera una vez se le nombra en la Sagrada Escritura hasta este momento. Jerusalén era gran ciudad. Belén, la ciudad de David, pero Nazaret, nada, una aldea de cuatro casas miserable y desconocida de todos. Allí vivió María, allí vive ahora el Hijo de Dios.

Jesús, también se oculta y esconde por las condiciones de sus padres, que eran unos pobres, que no llamaban la atención de nadie, que eran como unos humildes aldeanos, que ni siquiera en Nazaret brillaron y ejercieron cargo alguno. En fin, también se oculta, por sus ocupaciones que eran las de una casa pobre, donde los niños ya tienen que hacer recados, ayudar a sus padres, etc. y después de mayor, no se dedicó a estudios o alguna otra ocupación elevada, sino a las labores de un artesano, de un carpintero que ni siquiera, con su oficio, hacía cosas preciosas de arte, sino vulgares, rudas y ordinarias.

Mira a Jesús, así ocultándose y escondiéndose; contempla a María con toda su hermosura y santidad, enterrada en aquel pueblecito, donde nadie la apreciaba nada más que como una buena vecina; mírala ocupada en las cosas más bajas y ordinarias; es la perla que se oculta en el fondo del mar. No parece sino que Dios, celoso de que se la robaran, así la escondía y guardaba.



sábado, 2 de enero de 2021

HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES

 


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EL CORAZÓN DE MARÍA Y LOS PRIMEROS SÁBADOS

La gran promesa del Corazón de María en Pontevedra. La primera promesa la cumplió la Virgen el 10 de diciembre de 1925. Sor Lucía, como postulante Dorotea, estaba en su celda cuando se le apareció Nuestra Señora poniéndole una mano sobre el hombro mientras le mostraba en la otra un corazón rodeado de espinas. Al lado de la Virgen estaba el Niño Jesús subido en una nube de luz, que le dijo: 

«Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas que los hombres ingratos continuamente le clavan, sin que haya nadie que haga un acto de reparación para arrancárselas»

En seguida dijo la Santísima Virgen: 

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que todos aquellos que, durante cinco meses, en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan quince minutos de compañía, meditando en los quince misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas»

LA INTENCIÓN REPARADORA

Sin esta intención general, sin esta voluntad de amor que desea reparar y consolar a la Virgen, sin esta “compasión”, todas estas prácticas serían incompletas. Se trata de consolar al Corazón Doloroso e Inmaculado de Nuestra Madre. Aunque aquí no se trata en primer lugar de consolar a la Virgen María compadeciéndose de su Corazón traspasado por causa de los sufrimientos de su Hijo, sino que el sentido preciso de esta devoción reparadora considera las ofensas que actualmente recibe el Corazón Inmaculado de María por parte de los que rechazan su mediación materna y menosprecian sus prerrogativas. Son éstas otras tantas espinas que hay que arrancar de su Corazón por estas prácticas de reparación, para consolarla y obtener así el perdón para las almas que le ofenden tan gravemente.