Regína Caeli, laetáre, Allelúia! Quia quem meruisti portáre, Allelúia! Resurréxit sicut dixit, Allelúia! Ora pro nobis Deum, Allelúia!

miércoles, 27 de diciembre de 2017

EL NACIMIENTO (audio)

"Una vez en nuestro mundo, hubo un establo, y lo que estaba en ese establo, era más grande que todo nuestro mundo" 

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lunes, 25 de diciembre de 2017

EL NACIMIENTO

Madre e Hijo parece no se hartan de contemplarse mutuamente y esta mirada de María, es consuelo y alegría para Jesús, y la mirada de Jesús es aumento de gracia y santidad para María
Si el olvido y el abandono y el desprecio fue el modo cómo los suyos recibieron a Jesús, contempla ahora a María, penetra en el interior de la cueva y mira con santa curiosidad todo lo que allí pasa. Iluminada por el Espíritu Santo, ha comprendido María que el momento del Nacimiento de su Hijo ha llegado y, naturalmente, aunque cansada del penoso y largo viaje, no quiere descansar.

Ahora más que nunca, se entrega a fervorosa oración. Sus ardientes anhelos y fervorosos suspiros, hacen una violencia irresistible al corazón de Dios. Se deja vencer por la oración de María y cuando esta ha llegado al grado más elevado de aquel éxtasis de amor, el Espíritu Santo hace de repente, de un modo milagroso, al abrir María sus ojos, se encuentre entre los pliegues de su manto, blanco como un copo de nieve, bello más que los ángeles, al Hijo de Dios e Hijo suyo. María Virgen antes del parto, es virgen sin mancilla en el parto, como el rayo del sol sale por un cristal, sin romperlo y sin mancharlo, así nació el Hijo de María.

Acércate mucho, sin miedo alguno y contempla aquella escena. Jesús va a recibir la primera adoración y con ella las primeras caricias de una Madre. María adora a su Dios allí vivo, real y físicamente presente pero como Madre, se cree con derecho a tomar a aquel Niño y estampar en sus mejillas delicadas sus primeros besos. ¡Qué besos más ardientes! ¡Qué abrazos más efusivos! ¡Qué caricias más tiernas! Excita tu imaginación, que todo será nada, para pintar esta escena. Jesús no siente la pobreza del establo, ni el frío de la noche, porque lo primero que han visto sus ojos al abrirlos a la luz de este mundo, ha sido el rostro de su Madre. Recuerda el encanto de un niño pequeño cuando sonríe al contemplar algo agradable para sus ojuelos y piensa cómo sería la sonrisa de Jesús al ver a su Madre tan pura, tan bella, tan hermosa.


Madre e Hijo parece no se hartan de contemplarse mutuamente y esta mirada de María, es consuelo y alegría para Jesús, y la mirada de Jesús es aumento de gracia y santidad para María. Con qué respeto y devoción y al mismo tiempo ternura y delicadeza iría la Santísima Virgen envolviendo aquel cuerpecito de si Hijo en los blancos y pobres pañales, y con qué dolor y pena tan profundos, le colocaría en las pajas del pesebre. Ella fue la primera que meditó en esta verdad que tenía delante de sus ojos. ¡Dios en un pesebre! ¡Dios abrazado con la pobreza tan estrechamente, que ni casa ni habitación tiene para nacer! ¡Qué será la pobreza cuando así aparece inseparablemente unida al Hijo de Dios! Pide a María que te la de a conocer, para que ames esta virtud.



Les deseamos, con todo afecto, a los amigos y lectores unas Santas Fiestas de Navidad. Pedimos al Niño Dios por todas sus necesidades espirituales y temporales. 


sábado, 23 de diciembre de 2017

LA ESPERA y IV

Es Jesús el primer esclavo de María. De Ella depende toda su vida. Así debe ser la tuya, una vida entregada por completo a María, sin acertar, sin poder hacer nada sin Ella

Esa deba ser, sobre todo, tu vida. Eso es vivir, vivir para Jesús dándole todo a Jesús como a María. Esa es la dulzura y el encanto y la perfección que encierra la vida interior. Aprende y pide esta vida a Jesús y a María. Examina cómo te encuentras con relación a ella. Mira si te gusta ese silencio, esa oscuridad, esa sencillez exterior de que va acompañada y si despliegas en tu interior ese fervor y ese amor de María, para ver siempre y tratar con Jesús en lo más íntimo del alma.

Especialmente después de comulgar, ¿por qué ese contacto de Jesús y esa presencia suya, semejante a la que tuvo en el seno de su Madre, no produce en ti la santidad que en Ella? Para ello hay que vigilar los sentidos, las potencias, mortificándolos sin cesar y reconcentrándolos en el interior para que vean allí a Jesús y se acostumbren a tratar con Él, allí precisamente en lo más íntimo del corazón.

Por último, mira cómo aquí tienes un modelo perfectísimo de esclavitud mariana. Es Jesús el primer esclavo de María. De Ella depende toda su vida. Así debe ser la tuya, una vida entregada por completo a María, sin acertar, sin poder hacer nada sin Ella. 




jueves, 21 de diciembre de 2017

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

¡Oh María!, que entrasteis en el mundo sin pecado, obtenme la gracia de salir sin pecado de esta vida. Así sea.

¡Oh Santísima Virgen! ¡Tesoro de Santidad, Fuente de justicia, Cielo vivo y animado, Abismo y Océano de gracias! Dignaos, Vos que sois la Esperanza de los cristianos, la Reina de los ángeles, y la Señora de todas las criaturas, hacernos partícipes de la felicidad y de la gloria que gozáis en el cielo, en donde estáis elevada hasta el trono de vuestro divino Hijo. Amén.


San Juan Damasceno


miércoles, 20 de diciembre de 2017

lunes, 18 de diciembre de 2017

LA ESPERA III

Todo lo espera, todo lo recibe de su Madre y, no obstante, desde allí está dirigiendo al mundo, está siendo la alegría de los ángeles 


Contempla en este momento la vida de Jesús, oculta y escondida como en un sagrario en el seno de María. ¡Qué oscuridad y silencio el de esta vida de Jesús! ¡Qué debilidad e invalidez la de Jesús! Todo lo espera, todo lo recibe de su Madre y, no obstante, desde allí está dirigiendo al mundo, está siendo la alegría de los ángeles y sobre todo, está de día en día santificando más y más con su presencia, con su contacto, a su querida Madre. ¡Qué misterio! ¡Qué vida más activa la de María con su Hijo y la del Hijo con su Madre! Pero toda, vida de actividad interior.



jueves, 14 de diciembre de 2017

LA ESPERA II

Cuántas veces el mérito nuestro se evapora, porque le destapamos delante de los demás y no sabemos guardar nuestras cosas solo para Dios

¡Qué admirable es la Virgen en todo! con una vida interior tan intensa y tan divina como llevaba entonces, no dejaba traslucir nada al exterior. Exteriormente una dulce calma, una simpática sencillez, una muy amable serenidad. Nadie sospechaba lo que pasaba por su interior, nadie, ni siquiera San José. ¡Qué santa avaricia la de María!, ¡cómo guarda para sí el tesoro y no le confía a nadie! Ni la ambición, ni la soberbia, ni el amor propio, ni el deseo de alabanzas, la lanzan a comunicar a nadie su secreto, ni a darse importancia delante de los demás, creyéndose superior a todos, aunque en verdad lo era. ¡Qué humildad más práctica! ¡Qué sencillez tan preciosa! Cuántas veces el mérito nuestro se evapora, porque le destapamos delante de los demás y no sabemos guardar nuestras cosas solo para Dios, o al menos peligra,  porque imprudentemente las exponemos a los ojos de los hombres, buscando más o menos directamente alguna alabanza, alguna estima de ellos.


martes, 12 de diciembre de 2017

LA ESPERA

Penetra en la más profunda de esa intimidad divina entre María y su Hijo y aprende

Considera esta vida bajo dos aspectos: uno interior y otro exterior. Bajo el aspecto interior, la vida de María es de una absoluta compenetración con su Hijo. Madre e Hijo no vivían una vida semejante, sino una misma vida, una sola vida. No se puede concebir mayor dependencia que la de Jesús en el seno purísimo de María. De Ella recibirá toda su vida, de Ella dependía toda su vida. ¡Qué misterio! ¡Dios depende de una criatura!

Penetra en la más profunda de esa intimidad divina entre María y su Hijo y aprende: recogimiento con el que María reconcentraba en Jesús sin cesar todo su ser; fervor y amor, con Él vivía únicamente para Jesús. Ella veía más con los ojos de su Hijo que con los suyos propios, amaba con el corazón de su Hijo y todos sus gustos eran dárselos a Él. ¡Que amor no sentiría tan puro hacia el Dios que encerraba en su seno! Vida de gozo y alegría inexplicable, porque todas las cosas divinas son gozosas y producen la dicha y felicidad, pero mucho más la posesión de Dios, como la tenían entonces María; no tenía que enviar para nada la gloria de los bienaventurados del Cielo.

En fin, una vida de deseo y de ansia infinita, con las que sin cesar estaría en oración, haciendo violencia a Dios, para que acelerará cuanto antes la hora de revelarse al mundo. La hora de la Redención, esto sobre todo, es lo que más caracteriza este momento de la vida de María. ¡Qué dulce es pensar que en virtud de esta sublime y fervorosa oración, el Padre Eterno adelantó la hora de la Redención del mundo y nos envió a su mismo Hijo a salvarnos!




viernes, 8 de diciembre de 2017

DIME QUIÉN ERES

Tota pulchra es, María, et macula originalis non est in Te

Dime quién eres, ¡oh Inmaculada!, Reina del cielo y de la tierra, quiero ardientemente conocerte, conocerte cada vez más profundamente y sin algún límite, para amarte con un ardor igualmente sin límites.

Deseo que Tú seas conocida por otras almas, a fin de que también por ellas, cada vez más numerosas, Tú seas amada.

San Maximiliano María Kolbe



Por tu Inmaculada Concepción, María, concédenos la pureza del alma, la limpieza de corazón y la castidad del cuerpo.

Avemaría y Gloria

Por tu Inmaculada Concepción, María, dadnos el detestar el pecado y la fortaleza para apartarnos de la ocasión de ofender de Dios.

Avemaría y Gloria

Por tu Inmaculada Concepción, María, concédenos amar y desear la virtud, resplandor de la belleza divina.

Avemaría y Gloria





¡Oh María sin pecado concebida!,
Rogad por nosotros que recurrimos a Vos




CONSAGRACIÓN A MARÍA INMACULADA

A Ti, ¡Oh Madre!, ofrezco todas las dificultades de mi alma y mi cuerpo

¡Oh Inmaculada, Reina del Cielo y de la tierra!, refugio de los pecadores y Madre nuestra amorosísima, a quien Dios confió la economía de la misericordia.

Yo, pecador indigno, me postro ante Ti, suplicando que aceptes todo mi ser como cosa y posesión tuya.

A Ti, ¡Oh Madre!, ofrezco todas las dificultades de mi alma y mi cuerpo, toda la vida, muerte y eternidad.

Dispón también, si lo deseas, de todo mi ser, sin ninguna reserva, para cumplir lo que de Ti ha sido dicho: “Ella te aplastará la cabeza”, y también: “Tú has derrotado todas las herejías en el mundo”

Haz que en tus manos purísimas y misericordiosas me convierta en instrumento útil para introducir y aumentar tu gloria en tantas almas tibias e indiferentes, y de este modo, aumentar en cuanto sea posible el bienaventurado Reino del Sagrado Corazón de Jesús.

Donde Tú entras, ¡oh Inmaculada!, obtienes la gracia de la conversión y la santificación, ya que toda gracia que fluye del Corazón de Jesús para nosotros, nos llega a través de tus manos.

Ayúdame a alabarte, ¡oh Virgen Santa! y dame fuerza contra tus enemigos.


¡Oh María sin pecado concebida!,
Rogad por nosotros que recurrimos a Vos


San Maximiliano María Kolbe


miércoles, 6 de diciembre de 2017

A TÍ, MADRE INMACULADA, REINA DE ESPAÑA

¡Inmaculada Reina de España, acelerad el Reinado del Corazón de vuestro Hijo! Amén

Por la conversión de España, de sus gobernantes y jueces, para que las leyes defiendan los Derechos de Dios en nuestra Patria, como mejor garantía de los verdaderos derechos del hombre.

Por el fin del aborto y de toda la legislación que atenta contra la Familia, y contra la Vida desde su concepción hasta el fin natural de la misma.

Por la unidad y la paz de España, y por la conversión de los que quieren romper esta “Tierra de María”; por la Juventud Española para que, libre de prejuicios, descubra la grandeza histórica de nuestra Patria. Pidamos también por la Hispanidad, para que España y los pueblos hermanos se mantengan fieles a su Tradición Católica y se fortalezcan sus vínculos.

Porque el aumento de la Fe Católica en España traiga consigo el fin de la crisis económica, y a nadie le falte el sustento y una vivienda digna.

Por el Clero Español, en sus sacerdotes y obispos, y por las almas consagradas para que, fieles a su vocación, sean testigos del Evangelio y pilares de la Tradición Católica de la Iglesia y de nuestro Pueblo; y para que promuevan la Consagración  a los Sagrados Corazones de Jesús y de María.

¡Oh María sin pecado concebida!,
rogad por nosotros que recurrimos a Vos