Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

sábado, 7 de febrero de 2015

ORACIONES A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA PARA CADA UNO DE LOS DÍAS DE LA SEMANA

SÁBADO

¡Oh gran Abogada mía, tened compasión de mí! 
¡Oh Madre mía Santísima! Veo las gracias que me habéis obtenido y veo la ingratitud con que os he correspondido. El ingrato ya no es digno de beneficios, mas no por esto quiero desconfiar de vuestra misericordia. ¡Oh gran Abogada mía, tened compasión de mí! Vos sois la dispensadora de todas las gracias que Dios concede a nosotros, miserables; y para este fin os ha hecho tan poderosa, tan rica, tan benigna: para que nos socorráis. Yo quiero salvarme. En vuestras manos pongo la causa de mi salvación; a Vos confío mi alma. Quiero ser inscrito entre vuestros más especiales servidores; no me desechéis. Vos andáis buscando a los miserables para auxiliarles: no abandonéis a un pobre pecador que recurre a Vos. Hablad en mi favor; vuestro Hijo hace todo cuanto le pedís. Tomadme bajo vuestra protección y esto me basta, pues si Vos me protegéis, nada temo. No temo mis pecados porque Vos, según espero, me obtendréis el perdón; no temo los demonios, porque Vos sois más poderosa que todo el infierno; no temo a mi mismo Juez, Jesús, porque, ante una súplica vuestra, se aplacará. Protegedme y alcanzadme, Madre mía, el perdón de todos mis pecados, el amor a Jesús, la santa perseverancia, la buena muerte y, finalmente, el Paraíso. Es cierto que no merezco esta gracia, pero Vos la pediréis por mí al Señor y la obtendréis. Rogad pues, a Jesús por mí. ¡Oh María, Reina mía, en Vos confío!, en esta esperanza descanso y vivo, y con esta esperanza quiero morir. Así sea.

Tres Avemarías en reparación de las blasfemias contra la Santísima Virgen María.



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