Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

jueves, 2 de febrero de 2017

DÍA 2 DE FEBRERO, NUESTRA MADRE DE LA CANDELARIA

Virgen de la Candelaria,
Tú eres la primera portadora de la Luz, que es Cristo;
Tú eres nuestra Madre;
Tú nos reúnes junto a Cristo Salvador;
Tú eres nuestra esperanza, consuelo y gozo

Querida Virgen de la Candelaria, nos reunimos junto a Ti. Traemos nuestra devoción y nuestro cariño. Acéptalo, ¡Madre nuestra! Déjanos contemplar tus virtudes y enséñanos a imitarlas.

Que nos parezcamos a Ti cada día más, para agradar al Señor como Tú lo hiciste y vivamos así, en paz y alegría y lleguemos luego a compartir contigo la dicha eterna de la gloria.

¡Virgen Inmaculada de la Candelaria!, apiádate, Señora, porque de cuantos en Ti confían, Tú eres el puerto de salvación. ¡Oh María, nuestra esperanza!, nuestro amparo y nuestro auxilio.

¡Oh Virgen Santísima de la Candelaria!, más que todas las criaturas bienaventuradas te rogamos que hoy tu Alma esté con nosotros, líbranos, Señora, de todos los peligros, aléjanos de enemigos, enfermedades y todo mal, y danos tu ayuda para salir de esta difícil situación que nos acongoja el ánimo y nos hace sufrir, te suplicamos nos alcances de tu Hijo amado, bendición y remedio.

¡Oh, Virgen de la Candelaria!, te damos gracias. ¡Madre y Señora nuestra!, conscientes de nuestras debilidades acudimos a Ti, somos tus hijos y nos ponemos en tus manos, haz que con tu poderosa intercesión sea concedido lo que solicitamos, y no nos dejes sin tu amparo y maternal cuidado para que nos eduques y logres hacer de nosotros verdaderos hijos de Dios.


Amada Virgen de la Candelaria haz que también nosotros suspiremos por tener a Cristo en nuestro corazón y así Tú puedas entregarlo a Dios. Amén.



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