Y esa lágrima parece decir; ¡oh Madre mía! Decid qué deseáis; todo lo mío es también vuestro ¿Esta concedido; Jesús ha sido ganado! ¡Ha sido tocado en su punto flaco! Ahora pide; lo obtendrás todo, absolutamente todo lo que sea conforme a la gloria de Dios y no perjudique a tu salvación. ¿No es consoladora y confortante esa certeza de ser oído y esa seguridad de poder decir; yo puedo alcanzarlo todo de mi Divino Salvador y Él no me puede negar nada? Pruébalo, y experimentarás que no es ficción piadosa sino dulce realidad. En las penas, en las tentaciones, ve a Jesús con esta simple expresión: "Jesús, aquí tenéis a vuestra Madre!

sábado, 31 de mayo de 2014

SIEMPRE CONTIGO, MARÍA...


MES DE MAYO CON MARÍA

¡Oh María, que te reconociste esclava del Señor!, enséñame a consagrar toda mi vida y mis fuerzas al servicio del Señor
Llévame tras Ti, ¡oh Virgen María!, para que yo corra al olor de tus perfumes. Llévame, porque estoy atado por el peso de mis pecados y la malicia de mis enemigos. Como nadie va al Padre si no le lleva el Hijo, así me atrevo a decir, en cierto modo nadie va al Hijo si no le llevas , ¡oh María!, con tus santas oraciones. enseñas la verdadera sabiduría; alcanzas la gracia a los pecadores; eres su abogada; prometes la gloria a quién te honra, porque eres la tesorera de las gracias. encontraste gracia ante los ojos del Señor, ¡oh Dulcísima Virgen!; , que fuiste preservada de la mancha original; , que estabas llena del Espíritu Santo, y que concebiste al Hijo de Dios. ¡Oh Humildísima María! No has recibido todas estas gracias solamente para Ti, sino también para nosotros, para que nos asistas en todas nuestras necesidades.

Venerable R. Jordán

miércoles, 28 de mayo de 2014

EL SANTO PADRE PÍO Y LA SANTÍSIMA VIRGEN


"Hijo, tú no sabes qué produce la obediencia. Mira: por un sí, por un solo sí, "fiat secundum verbum tuum", por hacer la voluntad de Dios, María llega a ser Madre del Altísimo, confesándose su esclava, pero conservando la virginidad que tan grata era a Dios y a ella.

Por aquel sí pronunciado por María Santísima, el mundo obtuvo la salvación, la humanidad fue redimida.

Hagamos también nosotros siempre la voluntad de Dios y digamos siempre sí al Señor."



sábado, 24 de mayo de 2014

MES DE MAYO CON MARÍA

¡Tú, Madre mía, eres mi Señora, y yo tu siervo humilde!

¡Oh alma mía! ¿Tienes miedo de acercarte a Dios? Si Dios te dio a Jesús como Mediador, ¿qué no podrá obtener del Padre tal Hijo? El Padre le escuchará siempre por el amor mutuo que se tienen. ¿Pero es que sientes miedo también de acercarte a Jesús? Se hizo hermano tuyo, tu compañero, quiso soportar todas las humillaciones de la naturaleza humana, menos el pecado, para compadecerse de nuestras miserias; fue María quien te dio tal hermano. ¿Te atemoriza por ventura aún su majestad divina, porque Jesús, no obstante haberse hecho hombre, sigue siendo Dios? Ven a María. María es una pura criatura; pura, no sólo porque estuvo libre de todo pecado, sino también por su naturaleza únicamente humana. ¡Oh María! Estoy seguro de que tus deseos serán atendidos por la benevolencia de que gozas; estoy seguro de que tu Hijo te escuchará porque eres su Madre, y de que el Padre escuchará a su Hijo. En Ti esperaré sin desfallecer; Tú eres el motivo de mi esperanza. ¡Oh Virgen benditísima! El Ángel dijo que “habías encontrado gracia delante de Dios” (Lc. 1, 30). Sé que siempre encontrarás gracia delante de Dios; yo sólo necesito gracia y sólo gracia te pido.

San Bernardo


SÍMBOLO MARIANO


1.-Creo que la Santísima Virgen fue predestinada desde la eternidad, no a la gracia y a la gloria principalmente, como los demás hombres, sino que fue predestinada principalmente para ser la Madre del Redentor y Corredentora del género humano.

2.-Creo, por consiguiente, que se ha de decir de la Santísima Virgen lo que se dice de Jesucristo, aunque en menor grado y con subordinación a Él.

3.-Creo, con San Bernardo, que «por María fueron inspiradas las Sagradas Escrituras y de María nos hablan todas ellas; que por María fue creado el mundo, y porque María fue llena de gracia, por Ella bajó del cielo la majestad de Dios y por Ella es exaltado el hombre hasta los cielos».

4.-Creo que María es verdadera y propiamente Madre de Dios, dignidad infinita en su género, porque no cabe otra más excelente en pura criatura.

5.-Creo que fue concebida sin mancha de pecado original, ni tuvo jamás pecado personal alguno, ni aun sombra de pecado.

6.-Creo que fue siempre Virgen, antes del parto, en el parto y después del parto.

7.-Creo en su gloriosa Asunción a los cielos en cuerpo y alma.

8.-Creo que la Virgen Santísima redimió al género humano en colaboración esencial con su Hijo, por lo que merece con toda verdad y propiedad el título de Corredentora.

9.-Creo que, por esta su colaboración a la Redención, fue constituida por Dios Tesorera y Dispensadora de todas las gracias que se dispensarán a los hombres hasta el fin de los siglos.

10.-Creo, por tanto, que la gracia de la perseverancia final o buena muerte, como las demás, nos viene por las manos de la Santísima Virgen.

11.-Creo que la devoción a la Santísima Virgen es moralmente necesaria para salvarnos.

12.-Creo que no sólo el ser devoto de la Santísima Virgen es señal de predestinación, sino que «haber recibido, a lo menos, la gracia de pensar con frecuencia y con dulzura en María es una gran señal de merecer el cielo».

13.-Creo que María es nuestra Madre, porque de su libre consentimiento dependió la Encarnación y la muerte de su Hijo, nuestra Vida.

14.-Creo que la Santísima Virgen nos ama a todos y a cada uno con amor inmenso, del que no es ni sombra el amor de todas las madres juntas a sus hijos.

15.-Creo que la Santísima Virgen es la Reina del Universo, a cuya voluntad obedecen todos y todo en los cielos, en la tierra y en los abismos.

16.-Creo que la Santísima Virgen es abogada y refugio y única esperanza de los pecadores.

17.-Creo que no hay pecador tan lleno de crímenes que si a Ella se encomienda, no alcance el perdón y el cielo.

18.-Creo que la Santísima Virgen se ofende, no sólo de los que la injurian, sino de los que no se encomiendan a Ella y confían totalmente en su patrocinio.

19.-Creo que es tan benigna y poderosa que "aun al diablo sacaría del infierno y llevaría de nuevo a la gloria si, humillándose, pidiera perdón a Dios e implorase la ayuda de María", lo que, sin embargo, por Soberbia no hará jamás.

20.-Creo, con San Alfonso María de Ligorio, que "sólo con que tengamos la dicha de morir delante de una imagen de María pronunciando su nombre o pidiéndole misericordia, iremos ciertamente al cielo".

21.-Creo que la verdadera devoción a la Santísima Virgen consiste en imitar sus virtudes y ejemplos.

22.-Creo, sin embargo, que aun la devoción imperfecta del pecador que la honra constantemente con algún obsequio, aunque sea pequeño, no se perderá eternamente.

 23.-Creo que, siendo Ella nuestra vida y el camino seguro para ir a Cristo, quien no profesa una devoción singular a María carece de vida espiritual.

24.-Creo que no hay pecador o impío por obstinado que se halle, que si pronuncia con respeto y devoción el nombre de María, no alcance la gracia de la conversión.

25.-Creo que delante de Dios tiene más eficacia un suspiro de la Santísima Virgen que todas las oraciones de los ángeles, bienaventurados y hombres juntos.

26.-Creo, en fin, que la Santísima Virgen alivia y favorece de modo especial en el purgatorio a las almas que le fueron en esta vida particularmente devotas.


viernes, 23 de mayo de 2014

MES DE MAYO CON MARÍA


MARÍA MODELO Y GUÍA

Me acojo, ¡oh María!, bajo tu amparo; sé la guía y el modelo de mi vida interior
El mes de mayo es el mes de María. Por esto, al abrirse mayo, todo corazón cristiano se vuelve espontáneamente a la Madre del cielo con ansias de vivir más íntimamente en unión con Ella y de fortalecer los lazos que lo atan a Ella. ¡Qué dulce y confortador es encontrar en nuestro camino espiritual –duro a veces de fatigas y dificultades- la figura delicada de una Madre! Se está tan bien junto a la Madre… Con Ella todo se hace fácil: el corazón abatido y cansado, el corazón azotado por las tempestades encuentra la fuerza y la esperanza que perdió y reanuda con nueva energía el camino.

“Si se levantan los vientos de las tempestades –canta San Bernardo- si chocas contra los escollos de las tribulaciones, mira la estrella, invoca a María. En los peligro, en las angustias, en las dudas, piensa en María: invoca a María”

Hay momentos en que la senda dura de la nada cansa y confunde nuestra debilidad: entonces, más que nunca, necesitamos una mano que nos sostenga, la mano de una madre. Antes que nosotros recorrió María Santísima el camino estrecho y difícil de la santidad, antes que nosotros llevó la cruz y antes que nosotros escaló las alturas del espíritu a través del sufrimiento. Quizás a veces no nos atrevemos a fijar nuestra mirada en Jesús, el Hombre-Dios, porque se Divinidad está muy lejos de nuestra pequeñez; pero pensemos que junto a Él está María, su Madre y nuestra Madre, una criatura, excelentísima ciertamente, pero como nosotros; y por lo tanto el modelo más accesible a nuestra debilidad.

En este mes María sale a nuestro encuentro para tomarnos por la mano, para introducirnos en el Secreto de su vida interior y ser de esta manera el modelo y la norma de la nuestra

lunes, 19 de mayo de 2014

HISTORIA PARA NIÑOS... ¿O ADULTOS LLENOS DE FE?

EL MILAGRO DE LA MINA

En una región montañosa, en tierras europeas, se erguía un suntuoso castillo, cuya fachada, adornada con magníficos escudos y florones, bien representaba la riqueza de virtudes de los que allí residían. Era la propiedad del bondadoso duque Gregorio, a quien el pueblo lo quería mucho, no sólo por su rectitud y la justicia con que gobernaba el lugar, sino también por su robusta fe, su leal caridad y su enorme amor a la Soberana del universo, María Santísima.

La advocación por la cual sentía una devoción especial era la de Reina de los Ángeles, de la que poseía una atrayente imagen de alabastro, colocada a la entras de su castillo. Era de una belleza indescriptible e incluso a veces parecía estar viva, dada su gran expresividad. Al llegar o salir de la residencia,  el noble señor siempre le hacía una venia, saludando a la Virgen celestial, y si había algún caso difícil de resolver hacía allí se dirigía, a fin de pedirle consejos y luces, y actuar según el agrado de su Divino Hijo.

El duque Gregorio y su esposa, la duquesa Ana Clara, a menudo organizaban fiestas en honor a la Madre de Dios, no sólo para aumentar el amor que ellos le tenían, sino también para inculcarlo en sus súbditos. El evento comenzaba con una Misa Solemne y a continuación era ofrecido un generoso banquete con deliciosas iguarias, ideado por la misma duquesa, que insistía en acompañar personalmente la labor culinaria, así como se esmeraba en la decoración de los salones, iluminándolos con velas de colores y flores perfumadas, cuidadosamente arregladas en estupendos jarrones de cristal.

Un día de octubre, cuando el viento del noroeste se había vuelto más intenso y las hojas de los árboles empezaban a caer en cantidad, el duque quiso visitar las famosas minas de oro de la región, acompañado por sus valientes caballeros que montaban briosos corceles, enjaezados con elegancia. Las lluvias otoñales habían encharcado tanto la tierra que al paso del fuerte galopar de los animales iba cediendo con facilidad.

Al llegar a la primera mina, se bajaron de sus monturas y entraron en una de las galerías para apreciar el intenso trabajo de los mineros. No habían pasado ni cinco minutos, cuando oyeron un terrible estruendo… Antes que lograran alcanzar la salida se hizo una enorme oscuridad. Unos gritaron, hubo varios encontronazos y se armó un tremendo alboroto.

Entonces se oyó la sonora voz del duque invocando a la Reina de los Ángeles y se estableció el silencio. Todos respondieron a la jaculatoria y, más tranquilos, pudieron averiguar lo que había pasado: una parte de la montaña se derrumbó y cerró el acceso a la galería. Se habían quedado prisiones irremediablemente. No se podía hacer nada… ¿Nada? ¡Claro que sí! Invocaron la protección de la Virgen, prometiéndole que harían una peregrinación hasta el monasterio de las Clarisas, que estaba a varios kilómetros de distancia desde el castillo, si los salvaba. Con toda confianza empezaron a rezar y a cantar en alabanza a Jesús y su Madre.

Al tener conocimiento del terrible derrumbamiento, muchos se afligieron y los dieron por muertos. Sin embargo, la duquesa no perdió la calma, pues sabía a quién recurrir: a la misma Madre que en aquel momento era invocada con fervor por las víctimas del accidente. Y la primera providencia que tomó fue buscar al capellán del castillo para pedirle que celebrase una Misa para que fuesen encontrados sanos y salvos. A continuación, ordenó que comenzaran la búsqueda en la mina.

Mientras tanto, una virtuosa religiosa del monasterio de las Clarisas, que no sabía nada del accidente, estando en oración recibió una revelación sobre el sitio  exacto donde se encontraban los supervivientes, así como  las medidas a ser tomadas para rescatarlos cuanto antes.

La buena religiosa buscó a su superiora, que enseguida notó que se trataba de una gracia mística, y las dos fueron hasta el castillo para trasmitirle a la joven dama el recado de la Reina de los Ángeles. La noble señora las recibió con mucha deferencia, porque ese monasterio gozaba de su especial protección, ya que en el Bautismo había recibido el nombre de la Santa fundadora de esa Orden y tenía por ella gran devoción.

Al oír el mensaje, la duquesa decidió ir ella misma hasta el lugar, acompañada por las religiosas, y les fueron indicando a los obreros donde debían escavar.


Después de haber transcurrido algunos días, empezaron a oír unas voces que cantaban vigorosamente la “Salve”. Se apresuraron con la excavación y en poco tiempo hallaron al duque y a toda su comitiva. Pero lo más impresionante fue que estaban contentos, con una fisonomía saludable e incluso parecían luminosos, a pesar de no haber visto el sol desde hacía varios días.

Una vez finalizado el rescate, en medio de la alegría general, le preguntaron al duque cómo era posible que estuvieran en tan buen estado, después de haber permanecido tanto tiempo enterrados. Respondió, con vehemente entusiasmo, que todo se lo debían a María Santísima, porque Ella, en su inconmensurable bondad, no los había abandonado ni un solo instante. Poco después del derrumbamiento, descubrieron un almacén con alimentos suficientes como para mantenerlos durante algunas semanas… Y esto había ocurrido en el exacto momento  en el que se estaba celebrando la Santa Misa en el castillo.

Llenos de asombro, manifestaron su gratitud a Dios y a su Madre Santísima, y cuando pasaron algunos días, fieles a la promesa que le hicieron a la Gloriosa Virgen, fueron en peregrinación hasta el monasterio de las Clarisas. Todavía en acción de gracias, el duque organizó una maravillosa fiesta –cuya apertura fue, por supuesto, una Misa- y ofreció un estupendo banquete a todo el pueblo.

Hna. María Teresa dos Santos Lubián, EP

Fuente revista "Heraldos del Evangelio", número 126, enero 214


domingo, 18 de mayo de 2014

LOS FAVORES DE NUESTRA MADRE MARÍA

UN «EXTRAVIADO» QUE VOLVIÓ A DIOS 


Un misionero, Párroco de Cuzco (Perú), escribe: 

En mi extensa Parroquia, y con la colaboración de un grupo de Catequistas, estoy haciendo campaña de difusión del rezo de las tres Avemarías. Y el éxito es grande porque Dios hace derroche de sus gracias mediante su Madre Santísima... 

«En junio de 1969 pasé por una "hacienda" muy alejada de los caseríos y aldeas. El dueño de la finca ya era de edad avanzada; había sido seminarista, y luego, sin contraer matrimonio canónico, se unió a una mujer con la que tuvo varios hijos. Aproveché mi visita para dejarle una estampa sobre la devoción de las tres Avemarías, recomendándole que no dejara de rezarlas todos los días, y siempre que sintiese preocupación por cualquier problema. 

»A finales del mes de octubre vinieron a buscarme de parte del dueño de aquella. "hacienda' para pedirme con insistencia que, no obstante la distancia, fuera a aquella casa, porque dicho señor estaba muy grave y deseaba recibir los últimos Sacramentos. 

»Allí fui acompañado de dos Catequistas, y al vernos el enfermo, llorando amargamente y con voces entrecortadas, pidió confesar. 

»A continuación declaró que había rezado las tres Avemarías desde que se las había aconsejado y que a poco de rezarlas se sintió movido a "regularizar su vida" y volver a la gracia de Dios. 

»Tanto le ayudaba la Santísima Virgen a su cambio espiritual, que hasta empezó a rezar el Santo Rosario durante su enfermedad. 

»Como apremiaba su gravísimo estado, sin pérdida de tiempo contrajo matrimonio, recibió la comunión juntamente con su esposa y los hijos legitimados, y le administré la Extremaunción. 

»Media hora, exactamente, después de esto, descansó en la paz del Señor.» 

La Madre de Dios había acreditado una vez más su especial patrocinio respecto de quienes la invocan con las tres Avemarías. 

P. Braulio Ascarza Sotelo, 7 noviembre de 1969, Perú

«Los asombrosos frutos de una sencilla devoción»