O quam tristis et afflicta fuit illa benedicta Mater unigeniti! Quae maerebat et dolebat et tremebat cum videbat nati poenas incliti

domingo, 22 de octubre de 2017

¡EL ROSARIO Y EL ESCAPULARIO SON INSEPARABLES!


Durante la aparición final en Fátima, el 13 de Octubre de 1917, cuando el “Milagro del Sol” ocurrió, Nuestra Señora primero apareció como siempre aparecía ante los pastorcitos con Su Doloroso e Inmaculado Corazón expuesto. Y luego Ella apareció como Nuestra Señora del Carmen con “algo colgando en su mano derecha”. Podemos asumir seriamente que ese “algo” era el Escapulario carmelita.

En 1950 el Padre Howard Rafferty, carmelita, natural de Estados Unidos, le preguntó a Sor Lucía de Fátima: “¿Por qué piensa que Nuestra Señora apareció con el Escapulario en esta última visión?”. A lo cual contestó: “Porque Ella quiere que todos vistan el Escapulario, es la señal de la consagración a su Inmaculado Corazón”.

El Padre Rafferty le pregunta nuevamente: “¿Vestir el Escapulario es tan importante como rezar diariamente el Santo Rosario?”. Sor Lucía responde: “Sí. ¡El Rosario y el Escapulario son inseparables!”.



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