Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

miércoles, 16 de marzo de 2016

MARÍA Y LA PASIÓN

PRELUDIOS DE PASIÓN. LA DESPEDIDA

Mira a Jesús, contempla a María y aprende el camino del sacrificio y el de la mortificación

Tú hora. Piensa que tú también tienes tu hora, también llega para ti la hora del sufrimiento, de la prueba, del dolor y luego llegará la hora de la muerte. ¿Cómo te preparas para estas horas decisivas en tu vida?, ¿y en especial ahora las que el Señor te da para santificarte aunque sea a costa de sacrificios? ¿Eres cobarde y huyes de ellos?

Mira a Jesús, contempla a María y aprende el camino del sacrificio y el de la mortificación. No olvides el detalle de Jesús al pedir la bendición a su Madre. También quiere que para todo pidas la bendición y el beneplácito a quien debes, para no hacer nunca ni siquiera en el sacrificio tu propia voluntad. ¡Cuántas veces eso será la mayor mortificación, la que quizás más te humille, la que más te cueste, y por lo mismo, la que Jesús más te pide y más quiere de ti! 


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