Y esa lágrima parece decir; ¡oh Madre mía! Decid qué deseáis; todo lo mío es también vuestro ¿Esta concedido; Jesús ha sido ganado! ¡Ha sido tocado en su punto flaco! Ahora pide; lo obtendrás todo, absolutamente todo lo que sea conforme a la gloria de Dios y no perjudique a tu salvación. ¿No es consoladora y confortante esa certeza de ser oído y esa seguridad de poder decir; yo puedo alcanzarlo todo de mi Divino Salvador y Él no me puede negar nada? Pruébalo, y experimentarás que no es ficción piadosa sino dulce realidad. En las penas, en las tentaciones, ve a Jesús con esta simple expresión: "Jesús, aquí tenéis a vuestra Madre!
jueves, 3 de diciembre de 2015
domingo, 29 de noviembre de 2015
NOVENA A LA INMACULADA - 2015
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viernes, 27 de noviembre de 2015
NUESTRA SEÑORA DE LA MEDALLA MILAGROSA
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Escuchad benigna la confiada oración que en mi necesidad
elevo al trono de vuestra misericordia
|
PARA OBTENER LA CONVERSIÓN DE UN PECADOR
¡Oh Virgen Inmaculada, verdadera escala por donde pueden
los pecadores llegar al reino de Dios! Mostraos tal en la conversión de este
infeliz que eficazmente encomendamos a vuestro patrocinio; iluminad su
inteligencia con los rayos de luz divina que proyecta vuestra Medalla, para que
conozca la vida peligrosa que arrastra, la inmensa desventura en que vive
alejado de Dios y el terrible castigo que le espera; y, sobre todo, dejad
sentir vuestra influencia sobre su corazón para que llore la ingratitud con que
mira a Dios, su Padre amoroso, y a Vos, su tierna y cariñosa Madre. Tendedle
vuestra mano ¡oh Virgen Purísima! arrancadle del cautiverio del pecado, sacadle
de las tinieblas en que yace y conducidle al reino de la luz, de la paz y de la
divina gracia.
sábado, 21 de noviembre de 2015
LA PRESENTACIÓN DE MARÍA EN EL TEMPLO
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| “Oye, Hija, mira y tiende tu oído y olvida tu pueblo y tu casa paterna” (Sal. 44, 11) |
Aunque la Sagrada Escritura no dice nada acerca de la
Presentación de María Santísima en el
Templo, este hecho está autorizadamente fundado en la Tradición
Cristiana más antigua y la Iglesia lo ha reconocido de modo oficial haciéndole objeto de una particular fiesta
mariana. La Virgen Niña, que, en tiernísima edad, deja casa y padres para ir a
servir a la sombra del Templo, nos habla de desasimiento, de separación del
mundo, de entrega completa al Señor; nos habla de consagración virginal al
Altísimo. Después de Ella, innumerables almas vírgenes se presentarán al Templo
para ofrecerse a Dios, pero ninguna ofrenda será tan pura, tan total y tan
acepta como la de María.
La Virgen es verdaderamente la Hija privilegiada entre
todas las criaturas, que desde los primeros instantes de su existencia ha
escuchado la gran llamada: “Oye, Hija, mira y tiende tu oído y olvida tu pueblo
y tu casa paterna” (Sal. 44, 11) El Altísimo se ha enamorado de su Belleza y la
quiere toda para sí; María responde, y su respuesta es pronta y plena en
extremo.
Semejante a la de la Virgen debe ser la respuesta de las
almas que Dios llama al altar, a la vida religiosa o a la consagración virginal
en el mundo. También estas almas deben separarse del mundo, deben dejar
parientes y amigos, deben apartarse de su pueblo y de su casa; no siempre podrá
ser una separación material, pero siempre debe ser una separación espiritual,
esto es, de afecto. Es el corazón el que debe desasirse y aislarse, porque los
escogidos del Señor no pueden ya en modo alguno pertenecer al mundo; “no son ya
del mundo” (Jn. 17, 14), decía Jesús. Vivir en el mundo sin ser del mundo no es
cosa fácil, pero es absolutamente necesario para responder a la llamada Divina.
Hay almas vírgenes que fracasan en su vocación de “consagradas” o no
corresponden plenamente, porque están aún asidas al mundo, a sus máximas, a sus
vanidades, a sus caprichos y comodidades, y porque no han tenido valor para
realizar una separación verdadera o, al menos, después de haberla iniciado, no
han seguido fieles. Y esto puede suceder, no sólo a las almas que viven en el
claustro, porque el mundo penetra doquiera; y doquiera logra entrar, si los
corazones no están totalmente desasidos.
viernes, 20 de noviembre de 2015
LA FUERZA DEL AMOR...
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Al pie de la Cruz, junto a María, a la que el amor y el
dolor hicieron Reina de los Mártires, aprendamos el secreto del amor fuerte
|
El alma más fuerte en el padecer, es la más fuerte en el
amor. Ninguna criatura en el mundo amó ni amará más a Dios que María Santísima
y ninguna fue ni será más fuerte que Ella en el sufrimiento. Hela al pie de la
Cruz. Es Madre y asiste voluntariamente al atroz suplicio del Hijo; ve los
clavos hundirse en las carnes, oye los golpes sordos del martillo, ve la cabeza
coronada de espinas buscar en vano un instante de reposo en el duro leño, ve
alzarse la Cruz y al Hijo colgar suspendido entre la tierra y el cielo,
desfigurado por el dolor, sin el más pequeño alivio. María tiene el Corazón
traspasado, y con todo, repite su "fiat" con la misma plenitud con que lo
pronunció al anuncio jubiloso de su maternidad, y en el amor encuentra ánimo
para ofrecer al Hijo amado por la salvación de sus verdugos. ¿Qué madre podrá
emular la fortaleza de la Virgen? Y sin
embargo, su sacrificio supera inmensamente el sacrificio de cualquier madre,
porque sólo Ella puede decir: el Hijo que inmolo es mi Dios.
jueves, 19 de noviembre de 2015
19 DE NOVIEMBRE, Nª Sª DE LA DIVINA PROVIDENCIA, PATRONA DE PUERTO RICO
¡Oh, Madre Poderosísima de Dios y Madre amorosísima
nuestra!, con todo el afecto y fervor de nuestras almas, te rogamos que nos
concedas, no sólo a nosotros, sino también a nuestros parientes y amigos, y a
los habitantes de toda la Isla, la gracia de cifrar en Ti nuestra esperanza
y de agradarte con una constante y fervorosa devoción.
Dígnate conservar y aumentar el amor que te profesa
Puerto Rico y que echen cada día en nuestro suelo raíces más profundas la
moral, la piedad y la Religión Católica.
Derrama tus luces soberanas sobre nuestros gobernantes
para que, con acertadas leyes y disposiciones saludables, promuevan nuestro
bien temporal y eterno.
Haz que te seamos fieles hasta la muerte, a fin de que,
después de haberte amado, venerado, invocado e imitado en la presente vida, te
amemos, veneremos, ensalcemos e imitemos en la gloria por eternidad de
eternidades. Amén.
martes, 17 de noviembre de 2015
EN ESTA HORA ACUDIMOS A TI, MADRE MÍA...
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| Acoge, oh Madre de Cristo, este grito lleno de sufrimiento de todos los hombres |
Bendita seas por encima de todas las creaturas, Tú,
Sierva del Señor, que de la manera más plena obedeciste a la llamada divina.
Te saludamos a Ti, que estás totalmente unida a la
consagración redentora de tu Hijo.
Madre de la Iglesia: ilumina al Pueblo de Dios en los
caminos de la fe, de la esperanza y de la caridad. Ilumina especialmente a los
pueblos de los que tú esperas nuestra consagración y nuestro ofrecimiento.
Ayúdanos a vivir en la verdad de la consagración de Cristo por toda la familia
humana del mundo actual.
Al encomendarte, oh Madre, el mundo, todos los hombres y
pueblos, te confiamos también la misma consagración del mundo, poniéndola en tu
corazón maternal.
¡Corazón Inmaculado! Ayúdanos a vencer la amenaza del
mal, que tan fácilmente se arraiga en los corazones de los hombres de hoy y que
con sus efectos inconmensurables pesa ya sobre la vida presente y da la
impresión de cerrar el camino hacia el futuro.
¡Del hambre y de la guerra, líbranos!
¡De la guerra nuclear, de una autodestrucción
incalculable y de todo tipo de guerra, líbranos!
¡De los pecados contra la vida del hombre desde su primer
instante, líbranos!
¡Del odio y del envilecimiento de la dignidad de los
hijos de Dios, líbranos!
¡De toda clase de injusticias en la vida social, nacional
e internacional, líbranos!
¡De la facilidad de pisotear los mandamientos de Dios,
líbranos!
¡De la tentativa de ofuscar en los corazones humanos la
verdad misma de Dios, líbranos!
¡Del extravío de la conciencia del bien y del mal,
líbranos!
¡De los pecados contra el Espíritu Santo, líbranos!,
¡líbranos!
Acoge, oh Madre de Cristo, este grito lleno de
sufrimiento de todos los hombres. Lleno del sufrimiento de sociedades enteras.
Ayúdanos con el poder del Espíritu Santo a vencer todo
pecado, el pecado del hombre y el «pecado del mundo», el pecado en todas sus
manifestaciones.
Aparezca, una vez más, en la historia del mundo el
infinito poder salvador de la Redención: poder del Amor misericordioso. Que
éste detenga el mal. Que transforme las conciencias. Que en tu Corazón
Inmaculado se abra a todos la luz de la Esperanza
domingo, 15 de noviembre de 2015
CONOCIENDO EL MENSAJE DE FÁTIMA
Cuarta Aparición
Domingo, 19 de agosto, en los Valinhos
(La aparición no se realizó el día 13 en Cova de Iría
porque el Administrador del Concejo apresó y llevó a Vila Nova de Ourem a los
pastorcitos con la intención de obligarles a revelar el secreto. Los tuvo
presos en la Administración y en el calabozo municipal)
Les ofreció los más valiosos presentes si descubrían el
secreto. Los pequeños videntes respondieron:
-No lo decimos ni aunque nos den el mundo entero.
Los encerró en el calabozo. Los presos les aconsejaron:
-Pero decid al Administrador ese secreto. ¿Qué os importa
que esa Señora no quiera?
-¡Eso no –respondió Jacinta con vivacidad-, antes quiero
morir!
Y los tres niños rezaron con aquellos infelices el
rosario, delante de una medalla de Jacinta colgada de la pared.
El Administrador, para amedrentarlos, mandó preparar una
caldera de aceite hirviendo en la cual amenazó asar a los pastorcitos si no
hacían lo que les mandaba. Ello, aunque pensaban que la cosa iba en serio,
permanecieron firmes sin revelar nada. El día 15, fiesta de la Asunción, los
llevó por fin a Fátima.
Habiendo ya contado lo que sucedió en este día, pasaré a
hablar de la aparición que, según mi opinión, tuvo lugar el día 15 por la
tarde. Como todavía no sabía contar los días del mes, puede ser que me
equivoque. Pero tengo la idea de que fue el mismo día en que volvimos de Vila
Nova de Ourem.
Estuvimos con las ovejas en un lugar llamado Valinhos,
Francisco y su hermano Juan, acompañándome. Sintiendo que algo sobrenatural se
aproximaba y nos envolvía, sospechando que Nuestra SEÑORA nos venía a aparecer
y teniendo pena de que Jacinta quedaba sin verla, pedimos a su hermano Juan que
fuese a llamarla. No quería ir, y le ofrecí dos veintenos y allá se fue
corriendo. Entretanto, Francisco y yo vimos el reflejo de luz que llamábamos relámpago y al instante
de llegar Jacinta vimos a la SEÑORA sobre una encina.
-¿Qué es lo que quiere usted?
-Deseo que sigáis yendo a Cova de Iría en los días 13,
que sigáis rezando el rosario todo los días. El último mes haré el milagro para
que todos crean.
-¿Qué es lo que quiere usted que se haga con el dinero
que la gente deja en Cova de Iría?
-Hagan dos andas, una para ti y Jacinta, para llevarla
con dos chicas más vestidas de blanco y otra que la lleve Francisco con tres
niños más. El dinero de las andas es para la fiesta de Nuestra SEÑORA del
Rosario, y lo que sobre es para ayuda de una capilla que se debe hacer. (Andas
usadas en Fátima y otros lugares no son para transportar imágenes, sino para
recoger ofertas en dinero y en género)
-Yo quisiera pedirle la curación de algunos enfermos.
-Sí, a algunos los curaré durante el año.
Y tomando un aspecto muy triste, la Virgen añadió:
-Rezad, rezad y haced sacrificios por los pecadores,
porque muchas almas van al infierno por no tener quien se sacrifique por ellas.
Y la Señora comenzó a subir como de costumbre hacia
Oriente.
Quinta Aparición
Jueves, 13 de septiembre
Al aproximarse la hora fui a Cova de Iría con Jacinta y
Francisco entre numerosas personas (unas treinta mil) que nos dejaban andar con
dificultad. Los caminos estaban apiñados de gente; todos nos querían ver y
hablar, allí no había respetos humanos. Mucha gente del pueblo, y hasta
señoras y caballeros, consiguiendo
romper por entre la muchedumbre que alrededor nuestro se agolpaba, venían a
postrarse de hinojos delante de nosotros pidiendo que presentásemos sus
necesidades a Nuestra Señora. Otros, no consiguiendo llegar junto a nosotros,
clamaban de lejos. Uno de ellos:
-¡Por el amor de Dios, pidan a Nuestra Señora que me cure
a mi hijo, que está impedido!
Otro:
-Que me cure el mío, que es ciego.
Otro:
-El mío, que es sordo.
-Que me triga a mi marido o mi hijo, que están en la
guerra; que convierta a un pecador, que me dé salud, que estoy
tuberculoso, et cétera.
Allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad y
algunos gritaban subidos a los árboles y a las tapias con el fin de vernos
pasar. Diciendo a unos que sí, dando la mano a otros para ayudarles a
levantarse del polvo de la tierra allá íbamos abriendo camino entre la
muchedumbre. Ahora cuando leo estas escenas encantadoras del Nuevo Testamento,
del paso de Nuestro Señor por Palestina, pienso en nuestros pobres caminos y
sendas de Ajustrel, Fátima y Cova de Iría, y doy gracias a Dios ofreciéndole la
fe de nuestra buena gente portuguesa. Y pienso si ellos podían humillarse como
lo hicieron ante tres pobres niños, sólo porque eran agraciados de hablar a la
Madre de Dios, ¿qué no harían si pudieran ver a Nuestros Señor mismo en persona
delante de ellos?
Bien, esto no tiene que ver con la materia, era una
distracción de mi pluma que me llevaba a parte donde yo no quería una inútil
divagación. No lo arranco para no estropear el cuaderno.
Por fin llegamos a Cova de Iría y al alcanzar la encina
comenzamos a decir el rosario con la gente. Un poco más tarde vimos el reflejo de
luz a acto seguido, sobre la encina, a Nuestra Señora, que dijo:
-Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la
guerra. En octubre vendrá también
Nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen, San José con el Niño
Jesús para bendecir al mundo. Dios está contento con vuestros sacrificios, pero
no quiero que durmáis con la cuerda puesta; llevadla sólo durante el día.
-Me han pedido para suplicarle muchas cosas: la curación
de algunos enfermos, de un sordomudo, et cétera.
-Sí, a algunos los curaré, pero a otros no. En octubre
haré el milagro para que todos crean.
Y comenzó a elevarse, desapareciendo como de costumbre.
(Los niños tomaron muy a pecho las palabras de la Virgen
en agosto, que pedía sacrificios por los pecadores. Uno de los sacrificios más
dolorosos era el de la cuerda que cada uno de ellos llevaba atada a la cintura.
Tanto las hacía sufrir, que Jacinta a veces hasta lloraba con la violencia del
dolor. La Virgen las dijo con solicitud maternal que de noche no usaran la cuerda
para poder disfrutar del reposo necesario. Otros sacrificios eran no comer la
merienda, que preparaban entre los pobres. Dejaban los higos y las uvas.
“Teníamos lo costumbre de ofrecer de vez en cuando el sacrificio de pasar una
novena o un mes sin beber. Hicimos una vez este sacrificio en pleno de agosto,
en que el calor era sofocante” Mayores todavía eran los sacrificios que les
exigía la misión que la Virgen les encomendara: las vejaciones, la curiosidad y
molestias de la gente, sus interminables visitas y preguntas, la persecución y
la prisión, y por fin la larga enfermedad de Francisco y, sobre todo, de
Jacinta a la cual varias veces visitó la Virgen, previniéndola que moriría
solita, después de sufrir mucho)
Sexta Aparición
Sábado, 13 de octubre
Salimos de casa bastante pronto, contando con las demoras
del camino. Había gente en masa (70.000 personas), bajo una lluvia torrencial.
Mi madre, temiendo que fuese aquel el último día de mi vida, con el corazón
traspasado por la incertidumbre de lo que podía ocurrir, quiso acompañarme. Por
el camino, las escenas del mes pasado, más numerosas y conmovedoras. Ni el
barro de los caminos impedía a la gente arrodillarse en actitud de suplicante.
Llegados a Cova de Iría, junto a la encina, llevada de un
movimiento interior, pedí al pueblo que cerrasen los paraguas para rezar el
rosario. Poco después vimos el reflejo de luz y en seguida a la Virgen sobre la
encina.
-¿Qué es lo que usted quiere?
-Quiero decirte que hagan aquí una capilla en honor mío, soy
la Señora del Rosario, que continúen rezando el Rosario todos los días. La
guerra está acabándose y los soldados volverán pronto a sus casas.
-Tenía muchas cosas que pedirle: si curaba a unos
enfermos, si convertía a unos pecadores, et cétera.
-Unos, sí; otros, no. Es preciso que se enmienden; que
pidan perdón de sus pecados.
Y tomando aspecto más triste dijo:
-Que no ofendan
más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido
Y abriendo sus manos las hizo reflejar en el sol, y en
cuanto se elevaba continuaba el brillo de su propia luz proyectándose en el
sol.
He aquí el motivo por el cual exclamé que mirasen al sol.
Mi motivo no era llamar la atención del pueblo, pues ni siquiera me daba cuenta
de su presencia. Fui inducida para ello por un impulso interior.
(Se da entonces el milagro del sol prometido tres meses
antes, como prueba de la verdad de las apariciones de Fátima. La lluvia cesa y
el sol por tres veces gira sobre sí mismo. Lanzando a todos los lados fajas de
luz de varios colores: amarillo, lila, anaranjado y rojo. Parece a cierta
altura desprenderse del firmamento y caer sobre la muchedumbre. Al cabo de diez
minutos de prodigio toma su estado normal. Entretanto, los pastorcitos eran
favorecidos por otras visiones)
Desaparecida Nuestra Señora en la inmensidad del
firmamento, vimos al lado del sol a San José con el Niño Jesús y a Nuestra
Señora vestida de blanco con un manto azul. San José con el Niño parecía
bendecir al mundo, pues hacían con las manos unos gestos en forma de cruz.
Poco después, pasada, esta Aparición, vi a Nuestro Señor
y a Nuestra Señora, que me daban sensación de ser la Virgen de los Dolores.
Nuestro Señor parecía bendecir al mundo de la misma forma que San José. Se
disipó esta Aparición y me parecía ver todavía a Nuestra Señora en forma
semejante a Nuestra Señora del Carmen.
He aquí la historia de las Apariciones de Nuestra Señora
en Cova de Iría en 1917.
sábado, 14 de noviembre de 2015
lunes, 9 de noviembre de 2015
9 DE NOVIEMBRE, Nª Sª DE LA ALMUDENA, PATRONA DE LA CIUDAD Y DE LA ARCHIDIÓCESIS DE MADRID
Virgen de la Almudena,
Madre y Señora nuestra,
que estuviste oculta
en las murallas del viejo Madrid
y te nos manifiestas ahora
como Madre de inmensa ternura
a quienes te veneramos
con filial devoción.
Tu nombre de Almudena
hace referencia a fortaleza;
danos constancia firme
para vivir siempre seguros
en la fe de la Iglesia.
Mantén vivo nuestro amor
y fuerte nuestra esperanza,
para que ningún obstáculo
pueda desviarnos
del camino de la salvación.
Llena con tu presencia maternal
la dura soledad de los que sufren.
Acoge con tu amor
las súplicas de tus hijos.
Abre nuestros corazones
a la alegría del Espíritu.
Como excelsa Patrona de Madrid
bendice y protege a quienes
veneran con amor tu nombre santo
y el de tu Hijo.
Que vive y reina
por los siglos de los siglos.
Amén.
Para saber más, pinchar AQUÍ
sábado, 7 de noviembre de 2015
jueves, 5 de noviembre de 2015
ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA
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| ¡Vuestro Dulce Nombre no se puede pronunciar sin sentirse inflamado de amor hacia Vos! |
De Vos se ha dicho ¡Oh
María! que sois la que se eleva Bella como la luna y escogida como el sol. ¡Oh María! Vos habéis venido al mundo
como una aurora resplandeciente, y el resplandor de vuestra Santidad ha
precedido al Sol de Justicia; el día de vuestra aparición en el mundo ha sido
el día de la gracia y de la salud. Sois Bella como la aurora, y así como ningún
planeta se asemeja tanto al sol como la luna, ninguna criatura se parece a Dios tanto como Vos. La luna disipa las tinieblas de la noche con la luz que recibe
del sol, y Vos, ¡oh María! disipáis
nuestras tinieblas con el resplandor de vuestras virtudes. Pero Vos sois aún más Bella que la luna;
porque en Vos no se halla mancha ni
sombra: sois escogida como el sol, es decir, como el Sol Divino que ha creado
al sol: Él ha sido escogido entre
todos los hombres y Vos, ¡oh dulcísima María!, lo habéis sido entre
todas las mujeres. Vuestro Dulce Nombre
no se puede pronunciar sin sentirse inflamado de amor hacia Vos, y los que os aman no pueden pensar
en Vos sin que su amor se aumente
cada vez. Dignaos, ¡oh María!
concederme la gracia de que yo experimente estos sentimientos, que son mis
aspiraciones en la tierra, para después amaros eternamente en el cielo. Amén.
San Bernardo
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