Dolores de La Santísima Virgen María by Servus Mariae on Scribd
Y esa lágrima parece decir; ¡oh Madre mía! Decid qué deseáis; todo lo mío es también vuestro ¿Esta concedido; Jesús ha sido ganado! ¡Ha sido tocado en su punto flaco! Ahora pide; lo obtendrás todo, absolutamente todo lo que sea conforme a la gloria de Dios y no perjudique a tu salvación. ¿No es consoladora y confortante esa certeza de ser oído y esa seguridad de poder decir; yo puedo alcanzarlo todo de mi Divino Salvador y Él no me puede negar nada? Pruébalo, y experimentarás que no es ficción piadosa sino dulce realidad. En las penas, en las tentaciones, ve a Jesús con esta simple expresión: "Jesús, aquí tenéis a vuestra Madre!
domingo, 15 de septiembre de 2019
sábado, 14 de septiembre de 2019
A LA MISERICORDIA DE NUESTRA MADRE
¡Oh Virgen Bienaventurada y
Misericordiosa!, que no se hable más de tu Misericordia si hay acaso un solo
hombre que, habiendo rogado a Ti en sus penas, recuerde haberos encontrado
insensible a su petición. Siempre exaltaremos tus virtudes, pero por sobre
todas apreciamos la Misericordia, ya que somos miserables y pecadores. A tu
Misericordia, tan dulce para los desdichados, le dirigimos nuestras oraciones fervorosas.
Colección de
Oraciones de la
Condesa de Flavigny
jueves, 12 de septiembre de 2019
12 DE SEPTIEMBRE, DULCE NOMBRE DE NUESTRA MADRE MARÍA
Señora y Dominadora, María.- Y qué cierto es que es verdadera
Señora, nunca fue esclava, ni sierva del demonio, del pecado, de las pasiones.
Solo esclava del Señor, pero por eso mismo Reina y Señora. El pueblo cristiano
así lo entiende y por eso la llama Nuestra Señora. Recuerda cómo es Señora de
los Ángeles que se glorían en poderla servir. Los Ángeles fueron muchas veces
sus criados; en la Anunciación, en la Huida a Egipto, en la cueva de Belén, en
el mismo Calvario, Ángeles de dolor fueron a sostenerla y a llorar con Ella.
Es Señora de los demonios, que
la temen y al oír tan solo su nombre, huyen. Ante este Santo Nombre doblan las
rodillas los Cielos, la tierra y los abismos. El demonio teme a la Señora aún
más que a Jesús pues así Dios lo quiso, para que la humillación fuera mayor y
más admirable el triunfo de María. Es, en fin, Señora de los hombres. Pero
Señora y Reina de Misericordia. Jesús ha dividido su Reino y su Cetro y
quedándose Él con la justicia como Juez que es de vivos y muertos, ha dado a
María el poder de la Misericordia. Su Majestad y grandeza no ofende, no aterra,
sino que arrastra amorosa, pero violentamente, aunque sea muy dulce esta
violencia. Mira si no sientes en ti esto mismo al ponerte a los pies de esta
Gran Señora. Por eso, es Reina y Señora de corazones. Nadie sino Ella tiene
derecho a mandar en nuestro corazón. Examina si es Ella la que realmente manda
y dispone como Señora absoluta de tu corazón.
domingo, 8 de septiembre de 2019
8 DE SEPTIEMBRE, SANTA NATIVIDAD DE NUESTRA MADRE MARÍA
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| Después de Dios y juntamente con Él, se alegraron los Ángeles. Ha nacido su Reina y Señora, la que, después de la divinidad, constituirá el espectáculo más bello del Cielo |
La Santa Natividad de la
Virgen, nuestra Señora, marca una nueva era en la historia del Antiguo
Testamento, del cual podemos decir que se divide en dos partes: antes y después
de la Santísima Virgen. Si el Antiguo Testamento es una larga espera del Mesías,
esa espera tiene dos aspectos: los miles de años durante los cuales la Divina
Providencia permitió que esa expectativa se prolongara, y el momento bendecido
en el que Dios decidió que naciera aquella que obtendría el advenimiento del
Salvador.
El nacimiento de María
Santísima es la llegada al mundo de la criatura perfecta que encuentra plena
gracia ante Dios, de la única persona cuyas oraciones tienen el mérito
suficiente para hacer que, finalmente, las súplicas, los sufrimientos de todos
los justos y la fidelidad de todos los que han sido fieles lograran aquello que
sin nuestra Señora no lo hubieran obtenido.
Plinio Corrêa de
Oliveira
Alégrate y corre a felicitar a tu Madre querida, la única que merece ser felicitada en su nacimiento, la única que trae con su vida terrena el germen de la vida de la gracia para sí y para todos los demás
sábado, 7 de septiembre de 2019
HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES
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EL CORAZÓN DE MARÍA Y LOS PRIMEROS SÁBADOS
La gran promesa del Corazón de María en Pontevedra. La primera promesa la cumplió la Virgen el 10 de diciembre de 1925. Sor Lucía, como postulante Dorotea, estaba en su celda cuando se le apareció Nuestra Señora poniéndole una mano sobre el hombro mientras le mostraba en la otra un corazón rodeado de espinas. Al lado de la Virgen estaba el Niño Jesús subido en una nube de luz, que le dijo:
«Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas que los hombres ingratos continuamente le clavan, sin que haya nadie que haga un acto de reparación para arrancárselas»
En seguida dijo la Santísima Virgen:
«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que todos aquellos que, durante cinco meses, en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan quince minutos de compañía, meditando en los quince misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas»
LA INTENCIÓN REPARADORA
Sin esta intención general, sin esta voluntad de amor que desea reparar y consolar a la Virgen, sin esta “compasión”, todas estas prácticas serían incompletas. Se trata de consolar al Corazón Doloroso e Inmaculado de Nuestra Madre. Aunque aquí no se trata en primer lugar de consolar a la Virgen María compadeciéndose de su Corazón traspasado por causa de los sufrimientos de su Hijo, sino que el sentido preciso de esta devoción reparadora considera las ofensas que actualmente recibe el Corazón Inmaculado de María por parte de los que rechazan su mediación materna y menosprecian sus prerrogativas. Son éstas otras tantas espinas que hay que arrancar de su Corazón por estas prácticas de reparación, para consolarla y obtener así el perdón para las almas que le ofenden tan gravemente.
sábado, 31 de agosto de 2019
EL CORAZÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA y III
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| Pues bien, convéncete: la devoción al Corazón de María es de una actualidad urgente, es de una necesidad perentoria; no podemos ni debemos desperdiciar estos momentos |
La Voluntad de Dios.- No hay una expresión explícita de esta
voluntad de Dios que nos mande o nos invite a honrar al Corazón de la Virgen.
De todos modos, es evidente que Dios así lo quiere y ardientemente lo desea.
¿No sabemos que su voluntad es que vayamos a Él por medio de María? ¿No es, por
otra parte, cierto que nos invita a entrar y fijar nuestra morada en su Divino
Corazón? Y ¿cómo hemos de ir a ese Corazón? ¿Quién nos abrirá la puerta y nos
introducirá en Él sino la Santísima Virgen?
La devoción al Corazón
Inmaculado de María es el mejor camino. La mejor preparación para llegar a
practicar la devoción al Corazón de Jesús. Pues bien, la voluntad de Dios de
que honremos a su Divino Corazón es clara, terminante; luego también es clara,
aunque implícitamente contenida en aquella, la voluntad Divina de que honremos
al Corazón Inmaculado de su Madre. “He aquí este Corazón que tanto ha amado a
los hombres”, dice Jesús, para lanzarnos a su amor. Idénticas palabras podemos
decir de la Virgen. Después del de Jesús, ningún corazón nos ha amado como el
de María, ningún corazón nos ha enseñado a amar a Jesús como el de la Virgen, ningún
corazón puede servirnos de modelo como el suyo.
En esa queja amorosísima del
Corazón de Jesús, en la que manifiesta lo que le hace sufrir el desamor y la
ingratitud de los hombres, en esa queja repito, entramos todos sin excepción.
Al pronunciar esas palabras el Corazón de Jesús pensaba en todos nosotros, a
todos nos las aplicaba, a la conducta de todos se refería, ¿no es verdad?, ¿no
te dice tu corazón que, efectivamente, así es por lo que respecta a ti? Pero
mira, el corazón de María no es así, es el único en el que no pensaba Jesús al
lanzar esa queja de amor. Jesús no tiene ninguna queja del Corazón de su Madre.
¡Qué gusto! ¡Qué satisfacción para nosotros mirar, estudiar, aprender ese
modelo, para aprender con ese Corazón y por su medio, a amar al Corazón de
Cristo! ¿No ha de querer Dios esto, no nos lo ha mandado? ¿Pero es que hacía
falta mandar una cosa como esta?
Tu corazón debe encerrarse en
el de Jesús; luego debes encerrarle entes en el de tu Madre. La devoción, por
tanto, al Corazón de Jesús, te exige una devoción tierna al Corazón de la
Santísima Virgen. Esta es la voluntad de Dios. Pero hay más y es que esta
voluntad del Señor se ha manifestado especialmente y precisamente en estos
tiempos actuales; la vida de estos tiempos se caracteriza por el egoísmo; el
corazón humano ha ido cada vez más reconcentrándose en sí mismo, buscándose a
sí mismo, olvidándose de Dios y del prójimo. ¿Quién se sacrifica hoy día por
amor de Dios y de las almas? ¿Qué ideales persigue el mundo moderno? Aun las
almas que practican la vida de devoción y que se creen quizás muy buenas y muy
santas, ¿qué amor de caridad tienen? ¿No las ves cómo buscan su provecho, su
utilidad, en fin, su egoísmo en todo? ¡Qué asco! ¡Qué repugnancia tiene que
causar esto al Corazón Sacratísimo de Jesús!
Él busca el corazón del
hombre, le pide su corazón y su amor y no encuentran más que egoísmos por
doquier. Por eso ha esperado a estos tiempos para curar al mundo de esta falta
de amor; por eso rasga su pecho, le muestra su Corazón y le invita al amor con
el ejemplo de ese mismo Corazón. La devoción al Corazón de Jesús es la
solución, el remedio que Dios tenía reservado para curar las enfermedades
actuales del corazón humano. Pues bien, convéncete: la devoción al Corazón de
María es de una actualidad urgente, es de una necesidad perentoria; no podemos
ni debemos desperdiciar estos momentos, ni desperdiciar este llamamiento que al
corazón del hombre hace el Señor, por medio de su Corazón y el de su Santísima
Madre.
sábado, 24 de agosto de 2019
EL CORAZÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA, II
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| Él, que quería que fuéramos coherederos del reino del Padre, no desdeñará a los coherederos con el amor de su Madre |
LECCIÓN IV. Sermón de San
Bernardino de Siena. Sermón 9 sobre la Visitación.
¿Será posible que un hombre,
con su boca impía, pueda decir algo acerca de la verdadera Madre del Dios
Hombre, si no es a raíz de la Revelación? Más aún si se piensa que el Padre la
ha predestinado a ser Virgen, el Hijo la eligió como Madre y el Espíritu Santo
la predispuso a ser el hogar de cada gracia. Y yo, un hombrecillo, ¿con qué
palabras puedo expresar los sentimientos del corazón de la Virgen, si ni
siquiera el lenguaje de un ángel es suficiente para describirlos? El Señor
dijo: «Un hombre bueno saca un tesoro del cofre de su corazón». ¿Y quién puede
pensar que es más adecuado hablar del corazón de la Virgen, si no es la Virgen
misma, la que mereció convertirse en la Madre de Dios y que recibió al mismo
Dios en su corazón y en su vientre durante nueve meses? ¿Y qué tesoro más
apropiado que el amor divino en sí mismo, que inflamó el corazón de la Virgen
cual horno?
LECCIÓN V
De este corazón, como de un
horno de amor divino, la Virgen hizo fluir buenas palabras, es decir, palabras
inflamadas de amor. Como de una ánfora llena de buen vino, no puede salir más
que buen vino; y como un horno incandescente no puede salir más que calor
intenso, de la Madre de Cristo no puede salir ninguna palabra que no estuviera
llena de amor y ardor divino. La mujer sabia usa palabras bellas y sensibles:
por lo tanto, leemos que la bendita Madre de Cristo pronunció en siete momentos
diferentes, siete palabras llenas de significado y eficacia: esto también
significa que estaba llena de los siete dones del Espíritu Santo. Ella habló
dos veces con el ángel, dos con Isabel, dos con su Hijo (una en el templo y la
otra durante la boda), una vez con los sirvientes. Y en estas ocasiones siempre
habló con modestia: se debe excluir el caso en el que elogió y agradeció a
Dios, cuando prolongó su discurso diciendo: «Mi alma magnifica al Señor». En
este caso, habló no con los hombres, sino con Dios. Estas siete palabras fueron
pronunciadas según un orden y mostraban las siete formas de proceder y actuar
del amor. Eran como siete llamas de su corazón ardiente.
LECCIÓN VI. De documentos
eclesiásticos.
El culto litúrgico con el cual
el Corazón Inmaculado de la Virgen María recibe el honor, y que muchos hombres
y mujeres santos fueron preparando el camino de la misma Sede Apostólica, fue
aprobado por primera vez a principios del siglo XIX, cuando Pío VII instituyó
la fiesta del Corazón Inmaculado de la Virgen, para ser celebrada santa y
piadosamente por aquellas diócesis y familias religiosas que lo habían solicitado;
luego Pío IX agregó su Oficio y Misa. Después el Sumo Pontífice Pío XII,
aceptando amablemente el celo ardiente y el deseo, ya desde el siglo XVII y la
mayor implantación, para conseguir que la fiesta se celebrara con mayor
solemnidad ya que se había hecho común en toda la Iglesia, en 1942, cuando una
guerra atroz se extendía por todo el mundo, teniendo compasión por las
infinitas miserias de los pueblos, por su piedad y confianza en la Madre
celestial, consagró solemnemente el género humano a su Corazón benignísimo y
estableció que la fiesta se celebrara para siempre y en todas partes en honor a
su Corazón Inmaculado con Misa y Oficio propios.
LECCIÓN VII. Santo Evangelio
según San Juan 19, 25-27
En aquel tiempo: Estaba junto
a la Cruz de Jesús, su Madre, María la de Cleofás y María Magdalena. Y lo que
sigue...
Homilía de San Roberto
Belarmino. De la séptima palabra de Cristo en la Cruz, cap. 12.
El deber de cuidar a la Virgen
Madre era un yugo muy suave para San Juan, impuesto por el Señor. ¿Quién no
habría vivido voluntariamente junto a esa Madre, que portó al Verbo Encarnado
durante nueve meses y vivió con Él durante treinta años completos? ¿Quién no
envidia al amado de Jesús, porque, ausente el Hijo de Dios, obtuvo la presencia
de la Madre de Dios? Sin embargo, también podemos recibir con nuestras
oraciones de Aquél que se encarnó por nosotros y fue crucificado por nuestro
amor, la gracia que Él nos dice: He ahí a tu Madre; y nos señala diciendo a su
Madre: Aquí tienes a tu hijo.
LECCIÓN VIII
El Señor no es tacaño con las
gracias, si nos acercamos a su trono de gracia con fe y confianza y no con
engaño, sino con amor verdadero y sincero. Él, que quería que fuéramos
coherederos del reino del Padre, no desdeñará a los coherederos con el amor de
su Madre. Tampoco la muy benevolente Virgen se verá exacerbada por la multitud
de hijos, teniendo un corazón tan grande y un ardiente deseo de que nadie
perezca de aquellos que el Hijo redimió con tan preciosa sangre. Por lo tanto,
vayamos con confianza al trono de la gracia de Cristo, y suplicantes y no sin
lágrimas para pedir que cada uno le diga a su Madre: He ahí a tu hijo; y cada
uno le diga: He aquí a tu madre.
LECCIÓN IX
¿Qué ventaja tiene al estar protegido por esta Madre?
¿Quién puede arrancarnos de sus pechos? ¿De qué dificultades nos librará si
confiamos en la ayuda de la Madre de Dios? No somos los primeros en disfrutar
de estas ventajas: ya otros, antes que nosotros, estaban sujetos al mecenazgo
especial y materno de esta Virgen, y nadie se fue decepcionado o triste, y
todos se fueron felices y tranquilos de la protección de esta Madre. Estaba
escrito sobre ella: Te aplastará la cabeza. Los que confían en Ella pisarán
seguros serpientes y basiliscos, y aplastarán leones y dragones. Tampoco parece
que pueda perecer de quien Jesús le dijo a la Virgen: «He aquí a tu hijo»,
siempre que no esté sordo a las palabras de Jesús que le dice: «He ahí a tu
madre».
Del Oficio de Maitines,
del “Breviario Romano”
jueves, 22 de agosto de 2019
EL CORAZÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Excelencia de esta devoción.- Penetremos más en particular en los
motivos que deben movernos a tener esta devoción tierna y encendida al Purísimo
Corazón de la Santísima Virgen y sea el primero lo excelente que es en sí misma
es devoción preciosa. En cuanto a su objeto material, ¡el Corazón mismo de la
Virgen!, salta a la vista cuán digno es de Ella; es el instrumento del que se
valió el Espíritu Santo principalmente para la obra de la Encarnación. De aquel
Purísimo e Inmaculado Corazón, brotó la Sangre Preciosísima de la que se formó el
Cuerpo Sacrosanto y hasta ¡el mismo Corazón Sacratísimo de Cristo! De allí tomó
el Señor aquella Sangre que había de ofrecer en la Cruz por la salvación de la
humanidad.
Era aquel Corazón el centro y
el foco de la vida de la Santísima Virgen; todos sus latidos y pulsaciones,
todos sus más mínimos movimientos, participaron de los méritos incalculables
que en cada instante de su vida, mereció María. Recorre los pasos principales
de esta vida y contempla a la vez al Corazón de la Virgen acusando todas sus impresiones.
¡Cómo se estremecería en la Anunciación cuando lanzó la sangre a colorear
aquellas mejillas que se turbaron ente la presencia del Ángel y al escuchar sus
palabras! ¡Qué emoción en la Nochebuena, cuando contempló el rostro de Jesús
por primera vez! ¡Qué encogimiento y ahogo en los sobresaltos de la huida a
Egipto!
Y cuando el anciano Simeón le
clavó aquella espada de dolor, ¡qué latidos tan apresurados no daría aquel
Corazón! Y ¡cómo aún hubieron de acrecentarse estos latidos en la pérdida del niño
y sobre todo en la Pasión y muerte de su Hijo! Es claro que no podemos concebir
ningún misterio de la vida de la Virgen, sin que a la vez veamos cómo
repercuten y cómo corresponden en este Corazón nuevos latidos, nuevos
movimientos. ¡Ah! y ¡cuántas veces se hubiera parado y hubiera dejado de
sostener a aquella preciosísima vida contraído y apretado por la fuerza de la
alegría unas veces o por la violencia del dolor otras, si Dios no la hubiera
sostenido y a veces hasta llegando a echar mano milagrosamente de su
Omnipotencia para conservar una vida que, naturalmente, no se podía sostener!
¿No te parece que todo es más que suficiente para hacer amable y excelente a
esta devoción?
Y, sin embargo, sube de punto este razonamiento, si
contemplas al Corazón de la Virgen, como al órgano sensible de su amor, como al
instrumento que recibía todas las impresiones de su cuerpo y de su alma para
convertirlas en amor, para encenderse y abrasarse más y más en el fuego del
amor. Esto sí que es difícil que lo puedas conocer, mejor será sentirlo.
Penetra en Aquel abrasado Corazón y suplica a la Virgen te encienda en Él y
abrase también el tuyo, que tu corazón participe, algo al menos, de aquel amor
en que el Purísimo Corazón de María rebosa.
sábado, 17 de agosto de 2019
CONSAGRACIÓN DE LA FAMILIA A LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA
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Corazones Unidos y
Traspasados de Jesús y de María, os pido que me concedáis la gracia de una
conversión verdadera
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Santísimos Corazones de Jesús
y María, unidos en el amor perfecto, como nos miráis con misericordia y cariño,
consagramos nuestros corazones, nuestras vidas y nuestras familias a Vosotros.
Conocemos que el ejemplo bello
de Vuestro hogar de Nazaret fue un modelo para cada una de nuestras familias.
Esperamos obtener con Vuestra
ayuda, la unión y el amor fuerte y perdurable que Os disteis.
Que nuestro hogar sea lleno de
gozo, que el afecto sincero, la paciencia y el respeto mutuo sean dados
libremente a todos.
Que nuestras oraciones
incluyan las necesidades de los otros, no solamente las nuestras y que siempre
estemos cerca de los Sacramentos.
Bendecid a todos los presentes
y también a los ausentes, tanto los difuntos como los vivientes; que tu Paz
esté con nosotros, y cuando seamos probados, conceded la resignación cristiana
a la Voluntad de Dios.
Mantened nuestras familias
cerca de Vuestros Corazones; que Vuestra protección especial esté siempre con
nosotros.
Sagrados Corazones de Jesús y
María, escuchad nuestra oración. Amén
martes, 13 de agosto de 2019
13 DE AGOSTO, NUESTRA MADRE DEL OLVIDO, TRIUNFO Y MISERICORDIAS
Pues a tu solicitud y cuidado
dejo el culto y veneración de esta sagrada imagen mía con el título de Olvido,
Triunfo y Misericordias. Ella será la consoladora del mundo y todo afligido
encontrará en Mí por la mediación de esta mi imagen, el consuelo. Al alma que
rendida a sus pies me pidiese alguna cosa, jamás se la negará mi Amor. Será el
consuelo del mundo y la alegría de la Iglesia Católica y, por su medio, mi Hijo
y Yo recibiremos culto. Tú, hija mía, alcanzarás victoria del poder de Satanás,
y tu Comunidad, perfección en servirme.
La Santísima Virgen a la Venerable
Madre Sor Patrocinio
sábado, 10 de agosto de 2019
ORACIÓN DEL PADRE PÍO A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
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| "Rezad el Rosario todos los días y Ella lo pensará todo"
Santo Padre Pío
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Santísima Virgen Inmaculada y
Madre mía María, a Ti que eres la Madre de mi Señor, la Reina del mundo, la
Abogada, la Esperanza, el Refugio de los pecadores, recurro hoy, yo que soy el
más miserable de todos, te venero, ¡oh gran Reina!, y te agradezco por todas
las gracias me has dado hasta ahora, especialmente haberme librado del
infierno, tantas veces merecido por mí.
Yo te amo, Señora amabilísima,
y por el amor que te tengo, prometo querer servirte siempre y hacer todo lo que
pueda para que Tú seas amada más por los demás.
Pongo en Ti, después de Jesús,
todas mis esperanzas, toda mi salud, acéptame como tu siervo, y acógeme bajo tu
manto, Tú, Madre de Misericordia.
Y ya que eres tan potente ante
Dios, líbrame de todas las tentaciones u obtenme la fuerza de vencerlas hasta
la muerte.
A Ti te pido el verdadero amor
a Jesucristo, de Ti espero hacer una buena muerte, ¡Madre mía!, por el amor que
tienes a Dios, te ruego me ayudes siempre, pero más en el último momento de mi
vida. No me abandones hasta no verme salvo en el cielo, bendiciéndote y
cantando tus misericordias por toda la eternidad. Amén.
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