Y esa lágrima parece decir; ¡oh Madre mía! Decid qué deseáis; todo lo mío es también vuestro ¿Esta concedido; Jesús ha sido ganado! ¡Ha sido tocado en su punto flaco! Ahora pide; lo obtendrás todo, absolutamente todo lo que sea conforme a la gloria de Dios y no perjudique a tu salvación. ¿No es consoladora y confortante esa certeza de ser oído y esa seguridad de poder decir; yo puedo alcanzarlo todo de mi Divino Salvador y Él no me puede negar nada? Pruébalo, y experimentarás que no es ficción piadosa sino dulce realidad. En las penas, en las tentaciones, ve a Jesús con esta simple expresión: "Jesús, aquí tenéis a vuestra Madre!

martes, 22 de octubre de 2013

ORACIÓN A LA INMACULADA CONCEPCIÓN

O Maria sine labe concepta!
Oh, Virgen Santísima, que habéis sido agradable al Señor y os convertisteis en su Madre; Virgen Inmaculada en vuestro cuerpo, en vuestra alma, en vuestra fe y en vuestro amor, mirad con ojos benévolos a los infelices que imploran vuestra poderosa protección. 

La serpiente infernal, contra quien fue lanzada la maldición primera, continúa combatiendo y tentando a los pobres hijos de Eva. Vos, Madre nuestra bendita, nuestra Reina y Abogada, vos que habéis aplastado la cabeza del enemigo desde el primer instante de vuestra concepción, acoged las plegarias que, unidos a vos en un solo corazón, os rogamos presentéis ante el trono de Dios, para que jamás nos dejemos arrastrar a las emboscadas que nos son preparadas, sino que alcancemos el puerto de salvación y que, en medio de tantos peligros, la Iglesia y la sociedad cristiana canten una vez más el himno de la liberación, de la victoria y de la paz. Amén.

San Pío X

sábado, 19 de octubre de 2013

ORACIONES DE FÁTIMA

Nuestra Señora suplicó con tristeza: “¡No ofendan más a Dios Nuestro Señor, pues ya está muy ofendido!”

"Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios"

CONSAGRACIÓN PARA REZARLA TODOS LOS DÍAS

¡Oh María, Madre mía!, a tu Inmaculado Corazón me consagro enteramente con todo lo que soy y poseo. Prótegeme ahora y siempre como hijo tuyo. Amén

ORACIÓN DEL ÁNGEL

Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

Santísima Trinidad, Padre, Hijo, Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María os pido la conversión de los pobres pecadores.

JACULATORIA REPARADORA DE FÁTIMA

¡Oh Jesús!, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María

sábado, 12 de octubre de 2013

MADRE NUESTRA DEL PILAR


¡Oh María! ¡Hija de Dios Padre!, amparad a la Iglesia, que desde su principio ha reclamado vuestra protección. Reconoced en ella la Esposa de Vuestro único Hijo, que la ha rescatado con el precio de toda su sangre. Haced que resplandezca con tal brillo de santidad, que pueda presentarse digna de su divino Esposo, y del precio con que fue redimida ¡Madre de Dios Hijo! que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. ¡Aurora brillante de este sol divino! disipad las tinieblas de la herejía y del cisma. Haced que todos sigan la luz de la verdad, y se apresuren a entrar en el seno de la verdadera Iglesia, donde juntamente con Jesús os conozcan con una viva fe, os invoquen con una esperanza firme, y os amen con un amor perfecto. ¡Esposa del Espíritu Santo, que ha reunido en un sólo rebaño y en una misma religión, tantas y tan diferentes naciones!, derramad sobre los Príncipes cristianos y sus ministros la abundancia de gracias, de que sois dispensadora. Penetrad sus corazones del espíritu de paz y de concordia, que al nacer vuestro hijo se anunció a la tierra: que nada emprendan contrario a la paz y libertad de vuestra Iglesia. ¡Oh María, Templo de la Santísima Trinidad, toda pura y sin mancha en vuestra Concepción! Mirad con ojos de misericordia a la nación española, vuestra nación predilecta, que tanto habéis distinguido de las demás; a pesar de sus pecados, continuad siempre en amarla: mantenedla en la fe católica, apostólica, romana: conservadla en la unidad católica, a fin de que defendida por vuestra gracia de todo error estando al abrigo de toda disensión, y consagrada a servir a vuestro Santísimo Hijo y a Vos con un culto digno, pueda marchar constantemente al fin que le habéis prometido, y merecer teneros siempre por su Protectora en la tierra, y por su Reina y Corona en el Cielo. Así sea.


viernes, 11 de octubre de 2013

MATERNIDAD DE MARÍA

María, Madre de Dios, recibe mis humildes obsequios y haz que también yo pueda gozar de los dulces frutos de tu maternidad divina
Tu nombre, ¡oh Madre de Dios!, está lleno de todas las gracias y bendiciones divinas. Tú has llevado en tu seno al que los cielos no pueden contener. Tú has alimentado al que todo lo sustenta. El Señor del universo ha querido tener necesidad de Ti, habiéndole Tú dado esa carne que antes no tenía. ¡Gózate, oh Madre y Esclava de Dios, gózate! Tú tienes por deudor al que da el ser a todas las criaturas; nosotros todos somos deudores de Dios, pero Dios es deudor tuyo.

¡Oh Santísima Virgen! Tú tienes mayor bondad, mayor caridad que todos los otros santos y más que todos ellos has subido al trono de Dios, porque eres su Madre. Te suplico, pues, yo que celebro tus glorias y alabo tu excelsa bondad, que te acuerdes de mí y de mis miserias.

San Metodito

lunes, 7 de octubre de 2013

BEATAE MARIAE VIR. A ROSARIO


¡Oh Augusta Reina de las victorias!, ¡oh Virgen Soberana del paraíso!, a cuyo poderoso nombre se alegran los cielos y tiemblan de espanto los abismos, ¡oh Reina gloriosa del Santísimo Rosario!

Desde este trono de clemencia donde estáis sentada como Reina, volved, ¡oh María!, vuestra mirada hacia nosotros, hacia nuestras familias, hacia nuestra Patria, hacia Europa, hacia toda la Iglesia, y compadeceos de los afanes que nos agitan y de los trabajos que nos amargan a vida.

Mirad, ¡oh Madre!, cuántos peligros de alma y cuerpo nos rodean, cuántas calamidades y aflicciones nos oprimen. ¡Oh Madre!, detened el brazo de la justicia de vuestro Hijo indignado, y venced, con la clemencia, el corazón de los pecadores: son nuestros hermanos y vuestros hijos, que costaron Sangre al dulce Jesús y atravesaron con un cuchillo vuestro sensibilísimo Corazón. Mostraos hoy a todos según sois, Reina de la Paz y del perdón.

¡Oh bendito Rosario de María!, dulce cadena que nos sujeta a Dios, vínculo de amor que nos une a los ángeles, torre de salvación contra los ataques del infierno, puerto seguro en el común naufragio, no os dejaremos jamás. Vos nos confortaréis en la hora de la agonía y para Vos será el último beso de la vida al extinguirse. Y el último acento de los mortecinos labios será vuestro suave nombre, ¡oh Reina del Rosario!, ¡oh querida Madre nuestra!, ¡oh único refugio de los pecadores!, ¡oh soberana consoladora de los afligidos! Sed en todas partes bendita, hoy y siempre, en la tierra y en el cielo. Así sea


Virgen Santa del Rosario 
de nuestras almas amor,
aqui a tus plantas rendidos
dejamos el corazón. 

Para que solo a ti ame
lo ofrendamos en tu honor, 
y cual Reina nos dispenses 
siempre tu real protección. 

¡Salve, Salve, Virgen Pura
toda llena de bondad! ,
de este tu pueblo de Alcázar
ten siempre, Madre, piedad
mientras te aclame en la Tierra 
por su Patrona Inmortal

¡Salve, Reina! ¡Salve, Madre!
¡Salve, encanto celestial!
¡Salve, Salve, Salve!

domingo, 6 de octubre de 2013

BREVE CONSAGRACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA, PARA HACERLA TODOS LOS DÍAS

¡¡¡SEÑORA MÍA Y MADRE MÍA!!!

Señora y Madre mía, por la conversión y perdón de los pecadores; para desagraviar y glorificar vuestro Inmaculado Corazón, y para que pronto veáis cumplido vuestro deseo de que todos los pueblos de la tierra se consagren a Él, he aquí que yo me entrego por completo a Vos, Virgen Santísima, y os ruego que os dignéis aceptar mis potencias y mis facultades, mis palabras y mis obras, mi cuerpo y mi alma, pues a vuestro Inmaculado Corazón lo consagro todo y me consagro yo mismo para siempre, ¡Madre mía! Así sea. Amén

sábado, 5 de octubre de 2013

SÚPLICA A NUESTRA SANTÍSIMA MADRE DEL ROSARIO

¡Ah!, desde este trono de clemencia donde estáis sentada como Reina, volved, ¡oh María!, vuestra mirada hacia nosotros

Reina del Santísimo Rosario, en estos tiempos de tan grande impiedad, manifestad vuestro poder con las enseñanzas de la antigua victoria, y desde el Trono donde estáis sentada como dispensadora de perdón y de gracia, guardad piadosamente la Iglesia de vuestro Hijo, su Vicario y todos los órdenes de los eclesiásticos y laicos, probados por tan grande lucha.

Apresurad, oh poderosa vencedora de las herejías, apresurad la hora de la misericordia, aunque por innumerables culpas sea provocada todos los días la hora de la justicia. A mí, el último de los hombres, delante de Vos suplicante, alcanzadme la gracia que me es más necesaria para vivir como un justo en la tierra y reinar entre los justos en el cielo, mientras, con los fieles del universo, ¡oh Reina del Sacratísimo Rosario!, os saludo y os aclamo:

¡Reina del Santísimo Rosario, rogad por nosotros!

Indulgencia de quinientos días. (León XIII, Audiencia, 3 jul. 1886; S. Pen. Ap., 29 abr. 1933)

martes, 1 de octubre de 2013

PETICIÓN A NUESTRA SANTÍSIMA MADRE DEL ROSARIO

¡Oh buena Madre! ¡Madre Bendita del Rosario!, tened piedad: tened piedad de nosotros, de nuestras almas, de nuestras familias, de nuestros parientes, de nuestros amigos, de nuestros hermanos difuntos, y, sobre todo, de nuestros enemigos y de tantos que se llama cristianos y dejan lacerado el Corazón amable de Vuestro Hijo
¡Oh Virgen y Reina del Santo Rosario!, Vos que sois la Hija del Padre Celestial, la Madre del Divino Hijo y la Esposa del Espíritu Septiforme; Vos que todo lo podéis ante la Santísima Trinidad, debéis alcanzarme esta gracia, que me es tan necesaria, mientras no sea obstáculo para mi eterna salvación; os la pido por vuestra Inmaculada Concepción, por vuestra Maternidad Divina, por vuestros gozos, por vuestros dolores, por vuestros triunfos; os la pido por el Corazón de vuestro amoroso Jesús, por los nueve meses que lo llevasteis en vuestro castísimo seno, por los sufrimientos de su vida, por su acerba pasión, por su muerte en la Cruz, por su Santísimo Nombre, por su preciosísima Sangre; os la pido, finalmente, por vuestro Corazón Dulcísimo, por vuestro glorioso Nombre, ¡oh María!, que sois la Estrella del mar, poderosa Señora, mar de dolores, puerta del paraíso y Madre de toda gracia. En Vos confío; de Vos todo lo espero. Vos me habéis de salvar. Así sea.

domingo, 29 de septiembre de 2013

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN POR ESPAÑA


¡Oh Inmaculado Corazón de María!, velad por España. Invocad la misericordia de vuestro Divino Hijo para que ilumine las inteligencias de los que gobiernan, a fin de que vean claramente el recto camino de la verdad. 

¡Virgen Poderosa! Ahuyenta al enemigo de la España Católica. Defiende la integridad de la fe en las familias, dirige sus pasos para que superen toda crisis, vacilación y cansancio. 

¡Virgen Santísima! Haz que reine en España un constante empeño por llevar una vida cristiana. Muéstrate Madre indulgente con tu querida España, que fue siempre nación mariana de raíz profunda.


¡Inmaculado Corazón de María! Infunde la virtud en todos los españoles para que reine la fe, la honestidad y la paz. Amén.

SEÑORA, VIRGEN Y REINA DEL CIELO


Quien tuviere por  Señora
la Virgen, Reina del
Cielo, no tenga ningún recelo.

Pues a flacos corazones
con su gracia torna fuertes,
hace vidas de las muertes,
y es llave de las prisiones,
quien de sus intercesiones
alcanzare algún consuelo,
no tenga ningún recelo.

Siempre vive sin tristura,
quien La tiene devoción;
de muy gran consolación
la vista de su figura;
el que servirla procura
con amor en este suelo
no tenga ningún recelo.

A quien Ella de asadía
no teme ningún temor,
y si tiene algún dolor,
se le vuelve en alegría.

JUAN DEL ENCINA

martes, 24 de septiembre de 2013

BEATAE MARIAE VIRG. A MERCEDE

Esperanza de los cautivos, ¡ruega por nosotros!
Conocida primeramente con el nombre de Orden de Santa Eulalia para el rescate de los cautivos, la Orden de Nuestra Señora de la Merced (mercedes quiere decir rescate) fue creada en el siglo XIII; se había propuesto como fin el rescate de los cristianos presos de los musulmanes. En el siglo XV se atribuía su fundación a San Pedro Nolasco y a San Raimundo de Peñafort, a quienes se apareció la Santísima Virgen, tomando la obra bajo su protección. La fiesta del 24 de septiembre conmemora esta aparición; celebrada primeramente por la Orden, fue extendida a la Iglesia universal en 1696.

ORACIÓN

Oh Dios, que, por medio de la gloriosa Madre de tu Hijo, te has dignado dotar a la Iglesia con una nueva familia que librase a los fieles cristianos del poder de los sarracenos; haz que por los méritos e intercesión de aquella a quien devotamente veneramos como fundadora de tan grande obra, nos veamos libres de todos los pecados y del cautiverio del demonio Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor Amén.

sábado, 21 de septiembre de 2013

REINA DE LOS MÁRTIRES

¡Oh Santa Madre de Dios, grabad profundamente las llagas de Jesús en mi corazón!
Virgen Santísima y Reina de los Mártires, María, recibid el homenaje más sincero de mi amor filiar. Acoged en vuestro Corazón, atravesado por tantas espadas, a mi pobre alma. Recibidla por compañera de vuestros dolores junto a la Cruz, en la cual murió Jesús por la redención del mundo. Con Vos, Virgen dolorida, sufriré gustoso todas las angustias, las contradicciones y las enfermedades con las cuales el Señor se complacerá en visitarme. Todo os lo ofrezco en memoria de vuestros dolores, de suerte que todos los pensamientos de mi mente y todos los latidos de mi corazón sean un acto de compasión y de amor a Vos; y Vos, dulce María, tened compasión de mí, reconciliadme con vuestro Divino Hijo Jesús, conservándome en su gracia y asistiéndome en la última agonía, para poder llegar al cielo a cantar vuestras glorias. Así sea.

Indulgencia de quinientos días. (S. C. de Indul., 20 mar. 1887; S. Pen. Ap., 19 mayo 1934 y 18 jun. 1949)