Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

martes, 2 de agosto de 2016

SANTIDAD DE MARÍA

Sí, ¡oh María!, eres verdaderamente digna de encontrar gracia, porque no te contentas egoístamente con tu plenitud, sino que pides la sobreabundancia de la gracia, para darla por la salud del  mundo

¡Oh María! Tú eres Santa en el Cuerpo y en el Espíritu. Con toda verdad puedes decir: "Mi conversación está en los cielos". Tú eres el Jardín cercado, la Fuente sellada, el Templo del Señor, el Santuario del Espíritu Santo; Tú eres la Virgen prudente, bien abastecida de aceite, y que has sabido ocultar en tu lámpara la plenitud. ¡Oh María! ¿No fue llamando, pidiendo, buscando, como conseguiste tocar la majestad inaccesible de Dios? Sí, Tú has encontrado lo que buscabas; el Ángel te ha dicho: “Has encontrado gracia en la presencia de Dios”. Pero ¿cómo es posible que Tú, estando ya llena de gracia, encuentres aún más gracia? Sí, ¡oh María!, eres verdaderamente digna de encontrar gracia, porque no te contentas egoístamente con tu plenitud, sino que pides la sobreabundancia de la gracia, para darla por la salud del  mundo. “El Espíritu Santo vendrá sobre Ti”, te ha dicho el Ángel; este precioso bálsamo, que es el  Espíritu Santo, se derrama sobre Ti tan abundantemente, que de Ti resbala sobre toda la tierra… Si ya el Espíritu Santo te llenaba con la riqueza de la gracia, ahora viene sobre Ti, para significar la plenitud desbordante de la gracia que ha derramado en TÍ. Si antes la gracia llenaba solamente tu alma, ahora invade también tu seno… la potencia de Dios te hace fecunda y Tú concebirás del Espíritu Santo.

San Bernardo



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