Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

jueves, 24 de septiembre de 2015

MARÍA, MERCED DE DIOS

María, Merced de Dios, regalo de Cristo a los hombres... ¡ruega por nosotros!

Dulce es nombrarte, María, y no hay gozo en el mundo que pueda compararse al de tu amor maternal. Si nuestros amigos nos defraudan en Ti encontramos a la Madre que nunca falla. Si caemos en pecado, en Ti encontramos el refugio y el auxilio para levantarnos. Si la fortaleza del cuerpo se debilita, Tú siempre nos sostienes con maternal amor. Si lloramos, nos acompañas en el dolor. Alegres, participas de nuestras alegrías. Siempre nos acoges porque somos tus hijos, hijos de tu Inmaculado y Doloroso Corazón. ¿Qué haríamos sin Ti, Madre nuestra? ¿Cómo responder dignamente a tu amor de Madre? Si quieres nuestros corazones, aquí los tienes, prontos a brindarte su amor filial y a manifestártelo en el seguimiento fiel a tu Hijo. Si te gusta una expresión de amor, acepta la que te tributamos en este día como signo de nuestra piedad filial.

Bendita Madre nuestra de la Merced, no nos dejes solos durante nuestro peregrinar en esta vida. No nos dejes entregados a nuestras débiles fuerzas, ya que sin tu maternal intercesión desfalleceríamos en el camino.

Madre del Señor y Madre nuestra, obtennos de tu Hijo la fuerza del Espíritu para que anime y fortalezca nuestros pasos.

Madre de la Merced, ayúdanos a dar valiente testimonio de vida cristiana y a ser generosos en el servicio de amor a los hermanos. Amén.


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