Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

lunes, 14 de abril de 2014

LUNES SANTO CON MARÍA

  ¡Oh Madre dulcísima! para que mi deseo de sufrir no sea vano, ayúdame a ver en todos los sufrimientos cotidianos la Cruz de Jesús y dadme fuerzas para abrazarla amorosamente

Te acompaño en la calle de la Amargura,
Virgen de los Dolores bendita y pura.
¿No ves mi llanto?
¡Yo también, Madre mía, padezco tanto!...

He perdido el sosiego, la paz, la calma;
en un mar de pesares vive mi alma.

Nadie se compadece de mi tormento;
sólo Tú, Virgen mía, ¿ves lo que siento?.

Por eso te suplico que desde el cielo
me prestes amorosa, dulce consuelo;
pues aunque el mundo tiene criaturas buenas,
¡hay tan pocas que entienden!
lo que son penas.

Mi corazón te llama, te necesita,
no lo abandones nunca, Virgen bendita.
Para vivir, tu amparo me es necesario;
quiero seguir tus huellas hasta el Calvario
y allí, cuando a tus plantas llore y me aflija,
piensa que eres mi Madre y yo tu hija...

Se ganan 50 días de indulgencias, cada vez que se diga esta oración ante una imagen de la Virgen de los Dolores

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