Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

miércoles, 5 de marzo de 2014

PLEGARIA A LA SANTÍSIMA VIRGEN EN CUARESMA

María, qué hermoso es escuchar desde la cruz las palabras de Jesús: "Ahí tienes a tu hijo", "ahí tienes a tu Madre"

Dame tu mano, María, la de las tocas moradas; clávame tus siete espadas en esta carne baldía.
Quiero ir contigo en la impía tarde negra y amarilla.
Aquí, en mi torpe mejilla, quiero ver si se retrata esa lividez de plata, esa lágrima que brilla.
¿Dónde está ya el mediodía luminoso en que Gabriel, desde el marco del dintel, te saludó: "Ave, María"? Virgen ya de la agonía, tu Hijo es el que cruza ahí.
Déjame hacer junto a Ti este augusto itinerario.
Para ir al Monte Calvario cítame en Getsemaní.
A Ti doncella graciosa, hoy maestra de dolores, playa de los pecadores, nido en que el alma reposa, a Ti te ofrezco, pulcra rosa, las jornadas de esta vía.
A Ti, Madre, a quién quería cumplir mi humilde promesa.
A Ti, celestial princesa, Virgen sagrada María. Amén.




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