Y esa lágrima parece decir; ¡oh Madre mía! Decid qué deseáis; todo lo mío es también vuestro ¿Esta concedido; Jesús ha sido ganado! ¡Ha sido tocado en su punto flaco! Ahora pide; lo obtendrás todo, absolutamente todo lo que sea conforme a la gloria de Dios y no perjudique a tu salvación. ¿No es consoladora y confortante esa certeza de ser oído y esa seguridad de poder decir; yo puedo alcanzarlo todo de mi Divino Salvador y Él no me puede negar nada? Pruébalo, y experimentarás que no es ficción piadosa sino dulce realidad. En las penas, en las tentaciones, ve a Jesús con esta simple expresión: "Jesús, aquí tenéis a vuestra Madre!

viernes, 27 de abril de 2018

SÚPLICA A NUESTRA MADRE DE MONTSERRAT

¡Favoréceme Divina Señora de Montserrat!

¡Madre y Señora nuestra, Virgen querida de Montserrat!

A tus pies venimos este día a ofrecerte nuestra vida y alabanzas, pues a los pies de la cruz aceptaste ser nuestra madre y desde aquella hora eres Madre de todos los hombres, refugio de los pecadores y poderosa medianera nuestra.

Recibe nuestro corazón y nuestra humilde y sentida plegaria pues como hijos nos confiamos a Vos, nuestra celestial patrona.

Tú que eres esperanza cierta de cuantos peregrinamos en este valle de lágrimas, se clemente y misericordiosa con los que recurrimos a Ti.

Tú que siendo dócil y obediente a los planes del Señor te convertiste en Madre nuestra comprensiva y causa de nuestra alegría, aumenta nuestras virtudes y aléjanos de todo mal y peligro, ilumina nuestro entendimiento y fortalece nuestra  voluntad.

Ábrenos el corazón y llénalo de sentimientos de caridad, para llegar al hermano con verdaderos gestos de amor, consolando al triste y ayudando amorosamente a cargar la cruz al que ya no puede sostenerla.

¡Oh, Celestial Señora, Nuestra Señora de Montserrat!

Escucha benignamente mi petición e intercede por mí ante el trono de tu Hijo para que me ayude a salir de esta grave situación que es la causa de mi angustia y desesperación:

(Hágase en silencio, y con toda confianza en María, la petición que desee alcanzar)

Poderosa y milagrosa Señora, Tú que siempre nos das maternal consuelo, recibe con comprensión y compasión la súplica que te presento, te ruego, ante el Señor, para que se apiade de mi difícil circunstancia y me otorgue rápida solución si es que lo que pido conviene a mi eterna salvación. Amén

Tres Padrenuestros, Avemarías y Salve



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