Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

sábado, 18 de julio de 2015

LAS PROMESAS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN

"Con él estoy en la  tribulacióon, lo libraré", nos dice el Señor en el salmo 90. Salvación en los peligros, nos da nuestra amante Madre en su Santo Escapulario. Sea nuestro grito en todo apurado trance: ¡Virgen del Carmen, sálvanos!

1. Asistiré a la hora de la muerte a quienes lleven con fe y devoción mi Escapulario, medalla o imagen.

2. Si se portan para conmigo como hijos cariñosos, yo me portaré con ustedes como Madre amabilísima.

3. Bendeciré las casas donde mi imagen sea honrada, y donde me recen cada día alguna oración.

4. Si se esfuerzan por alejar el pecado de su vida, yo me esforzaré por alejarles las desgracias y las  calamidades.

5. Si quieren tener felicidad y santidad, hagan lo que Jesús les dice. O sea, lean el evangelio y traten de practicar lo que allí les recomienda Nuestro Señor. Si así lo hacen, yo rogaré por ustedes ahora y en la hora de su muerte.


Elías en el Carmelo, como Jesús en Getsemaní. Humildad, sacrificio, oración sencilla, confiada, perseverante. Así se consigue la redención humana. Doblemos nuestras rodillas, humillemos nuestro orgullo. Oremos con Jesús, con María, con Elías


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