Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

jueves, 1 de agosto de 2013

MADRE ADMIRABLE

¡María, Virgen Santa, Sierva del Señor, Tú has llevado en tu seno el fruto precioso de la Misericordia divina!

Lirio frágil y esbelto tan fragante
quiero verte a mi lado,
mi ternura de Madre por ti vela
con amor exquisito, dulce amparo.

Si peligros te cercan por doquiera
con fermentido halago,
y el mundo te presenta sus hechizos,
que encierran brillo falso.

Acude a mí. Mi velo te cobija
con maternal cuidado, y este velo
de virgen sabrá darte de la pureza
los divinos rasgos.

En contra del demonio y sus
ardides cubrirte he con mi manto.
Este manto de reina es poderoso,
y defender sabré tu débil tallo.

Y si las amarguras de la vida
te causaran quebranto, ven a mi
corazón, nido de amores, que
consuelo te brinda de antemano.

Mi corazón de Madre siempre
escucha, a aquél, que suspirando,
acude a mi, nadie ha podido decir,
que me invocó sin resultado.

Mi corazón de Madre es el
tesoro que da tierno descanso,
esa paz abundosa, reposada,
para las luchas y dolores arduos.

Mi corazón de Madre quiere darte
un don, el más preciado,
que conozcas, que ames a mi hijo,
y que grabes en ti todos sus rasgos.

Es el Amigo Fiel que no abandona,
su amor es soberano.
Con ternura especial por ti vela,
como nadie jamás habría velado.

Y aunque todos te olviden,
te desprecien, o te sean ingratos,
Jesús por siempre te amará con
creces, como nadie jamás te
hubiera amado.

No olvides pues su amor ni lo
desdeñes, y en El siempre confiando,
hallarás fuerza invicta en la
ardua lucha por conservar tu brillo
siempre intacto.

Y con mi velo virginal cubierto,
y con mi regio manto, vivirás,
lirio fiel, cabe tu Madre su corazón
por ti siempre velando.

Madre Teresa Guevara, Religiosa del Sagrado Corazón de Jesús

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