Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

domingo, 7 de octubre de 2012

DIE 7 OCTOBRIS, BEATAE MARIAE VIR. A ROSARIO

Virgo potens, sicut turris
David: mille clípei pendent
ex ea, omnis armatúra
fórtium


Era costumbre entre los nobles, en la Edad Media, como lo había sido entre los romanos, llevar coronas de flores. Se ofrecían tales coronas a personas de distinción, a título de reconocimiento. Soberana del cielo y de la tierra, la Virgen tiene el mismo derecho a nuestros homenajes; de ahí que la Iglesia nos exhorte a ofrecerle un triple rosario, o tres coronas de rosas, que llamamos rosario.

La fiesta de Nuestra Señora del Rosario fue instituida principalmente para recordarnos el insigne beneficio de la victoria de Lepanto sobre el Islam, el 7 de octubre de 1571, victoria debida al rezo del rosario. Esta fiesta, local en un principio, se extendió muy pronto a toda la Iglesia. León XIII la elevó al rango de fiesta de segunda clase, con misa y oficio nuevos.

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