Y esa lágrima parece decir; ¡oh Madre mía! Decid qué deseáis; todo lo mío es también vuestro ¿Esta concedido; Jesús ha sido ganado! ¡Ha sido tocado en su punto flaco! Ahora pide; lo obtendrás todo, absolutamente todo lo que sea conforme a la gloria de Dios y no perjudique a tu salvación. ¿No es consoladora y confortante esa certeza de ser oído y esa seguridad de poder decir; yo puedo alcanzarlo todo de mi Divino Salvador y Él no me puede negar nada? Pruébalo, y experimentarás que no es ficción piadosa sino dulce realidad. En las penas, en las tentaciones, ve a Jesús con esta simple expresión: "Jesús, aquí tenéis a vuestra Madre!

sábado, 30 de junio de 2018

LOS NIÑOS SIEMPRE TIENEN EL NOMBRE DE SU MADRE EN SUS LABIOS

¡Oh, qué feliz esperanza!; ¡oh, qué refugio! Tú, Madre de Dios, eres mi Madre

¡Oh Madre mía dulcísima! Tú me llamas y me dices “Si alguno es pequeño venga a mí” Los niños tienen siempre en sus labios el nombre de la madre y siempre, en cualquier peligro, en cualquier susto, en cualquier dificultad, la llaman inmediatamente. ¡Oh Madre dulcísima, oh Madre amorosísima! Esto es lo que Tú deseas: que, como niño pequeño, siempre te llame, siempre te invoque y te diga: ¡Madre mía, Madre mía amabilísima! Este nombre me consuela completamente, me llena de ternura y me recuerda la obligación que tengo de amarte. Este nombre me anima a confiar en Ti. Después de Dios Tú eres mi esperanza, mi refugio y mi amor en este valle de lágrimas. ¡Oh dulce Señora y Madre mía! Tú, que con el amor que te abrasa hacia tus hijos robas sus corazones, roba mi pobre corazón, que tanto desea amarte.

San Alfonso



jueves, 28 de junio de 2018

VIDA MARIANA

¡Oh María, Madre dulcísima! Quiero vivir contigo, como un hijo vive con su madre

El alto puesto que María ocupa por su cualidad de Madre en la obra de nuestra salvación, justifica plenamente el deseo de una vida de intimidad con Ella. Lo mismo que el Hijo está tan a gusto junto a su Madre, así el cristiano vive tan a gusto junto a María; por eso se ingenia de mil modos para mantener siempre vivo en su mente el recuerdo de su Madre del cielo. Procura, por ejemplo, tener delante de los ojos su imagen, acostumbrándose a saludarla amorosamente todas las veces que su mirada se encuentra con Ella. Pero la mirada profunda de la fe va mucho más lejos que la mirada de los ojos: penetra y llega hasta María viviente en la Gloria, y que, a través de la visión beatífica, nos ve, nos sigue, conoce todas nuestras necesidades, nos ayuda con su asistencia maternal; así, por este ejercicio de fe, el alma vive en contacto continuo con la Virgen. Espontáneamente, como por impulso natural de su corazón, multiplica a lo largo del día los pequeños ejercicios de piedad en su honor, las invocaciones, las jaculatorias y todo lo que puede intensificar sus relaciones con María. El sábado, el mes de Mayo, las numerosas fiestas de la Virgen son otras tantas ocasiones para recordarla particularmente, para meditar sus prerrogativas, para contemplar sus bellezas, para enamorarse cada vez más de Ella. Es imposible llevar en la mente y en el corazón la dulce figura de María sin sentirnos movidos a amarla, sin experimentar la necesidad de demostrarle la verdad de nuestro amor, procurando agradarle, procurando vivir como verdaderos hijos suyos. Así concebida la vida “mariana”, la vida de intimidad con María puede penetrar y animar todo el conjunto de nuestra vida cristiana y hacernos más fieles en el cumplimiento de nuestros deberes, porque nada puede agradar tanto a la Madre como vernos cumplir por amor la voluntad de su Hijo. Por otra parte, vivida así, bajo la mirada maternal de María, la vida cristiana adquiere aquella dulzura especial y aquella suavidad que brota espontáneamente de la compañía de una Madre dulcísima que nos rodea de atenciones.



martes, 26 de junio de 2018

HISTORIAS PARA NIÑOS… ¿O ADULTOS LLENOS DE FE?

“¡MADRE DE MISERICORDIA, SÁLVAME!”


Giovanna notó que estaba subiendo y subiendo… Al acercarse al punto más alto la luz divina se intensificó. Al darse cuenta de que en breve iba a ser juzgada un grito de súplica le brotó de lo hondo de su corazón…

¿Qué sitio sería aquel, tan amplio que parecía que no tenía fin? Se asemejaba a un inmenso valle, flanqueado por escarpadas montañas y surcado por abruptos precipicios cuya profundidad ni se podía medir…


Un joven vestido de blanco, muy luminoso, guiaba a Giovanna e iba explicándole cada detalle de lo que sucedía a su alrededor. Era San Miguel, el Arcángel Guardián de la Fe. Apuntaba hacia las almas que llegaban de todos los rincones de la tierra; entonces la niña cayó en la cuenta del lugar donde se encontraba: ¡se dirigía al Tribunal de Dios!

¡Qué visión grandiosa y terrible! Centenares de almas se lanzaban al Infierno, reconociendo la maldad de su vida impenitente; otras iban al Purgatorio para purificarse; poquísimas entraban directamente en el Cielo…

Asustada, Giovanna le preguntó al Ángel:
-Mi señor, ¿por qué se condenan tantas personas?
-¡ay!... Cerraron su corazón, a pesar de las numerosas invitaciones de la gracia y de las advertencias de la Santísima Virgen. Hoy día son pocos los que cumplen los Mandamientos, rezan y frecuentan dignamente los Sacramentos.
-Es verdad. ¿Pero por qué hay tanta gente de mi ciudad?
-Porque allí se ha instalado una epidemia que conduce a la muerte en cuestión de días a quien es alcanzado por ella.
-¡Madre mía! ¿Ese no es Marco, el zapatero? ¿Por qué huye de Dios para tirarse en el abismo incandescente?
-Nunca iba a Misa, pues decía que no tenía tiempo… Como toda su vida ha estado huyendo de Dios, ahora no consigue permanecer en su presencia. ¡Y lo odiará por toda la eternidad!
-¡Qué cosa tan horrible! ¿Y esa alma?
-Tampoco rezaba… Una semana antes de morir, Dios le infundió un fuerte deseo para que fuera a la iglesia a confesarse. Sin embargo, no quiso.

Señalando hacia otro lado añadió:
Aquella alma que estás viendo ir hacia el Purgatorio, llevó igualmente una vida de pecado; pero abrió su corazón a la gracia y se arrepintió a tiempo. Una buena confesión la salvó del fuego eterno.
-Y las que van directamente al Cielo, ¿hicieron algo para merecerlo?
-Reconocieron sus defectos y miserias, acudieron a María, mi Reina, para que les ayudara a vencerlos y se fortalecieron con el Pan Eucarístico. Casi todas rezaban el Rosario diariamente y, por eso, la propia Virgen Santísima las condujo hasta el Paraíso.
-¡Cuán admirables son las almas virtuosas! Y aquella que va hacia el Purgatorio, ¿no es también de mi ciudad?
-Sí… Mira cómo son los caminos de Dios: su vida era muy mediocre, pero hace poco visitó una Catedral Gótica y se quedó maravillada. Percibió que una obra tan bella sólo podía haber salido de un corazón muy amante de Dios y, en el fondo, se encantó por estar presente allí. Recibió tal gracia que hizo el firme propósito, consolidado por el sacramento de la Confesión, de abandonar las vías de la tibieza. De ahí en adelante viviría con los ojos puestos únicamente en Dios. Y lo cumplió.
-¡Cómo la Providencia se sirve de mil caminos para salvar a las almas! ¡Qué lástima que algunos no quieran beneficiarse de tanta misericordia!

Giovanna notó que estaba subiendo y subiendo… Al acercarse al punto más alto, donde la luz divina se intensifica, San Miguel le dijo:
-Prepárate, porque está llegando tu hora…

Postrada a los de Jesucristo, vio que iba a ser juzgada. Toda su vida pasó por su mente como un relámpago, llevándola a exclamar:
-¡Dios mío, cómo todo es serio! Un grito de súplica le brotó de lo hondo de su corazón:
-¡Madre de Misericordia, sálvame!

Entonces se oyó una voz melodiosa y suave como una brisa:
-Hijo mío, Giovanna se consagró a Ti en mis manos, por el método de nuestro dilecto Luis María Grignion de Montfort. Por lo tanto, es nuestra esclava de amor y la quiero muchísimo.

Extasiado con la bondad de su extremosa Madre, Jesús se volvió hacia Ella y le dijo con inefable cariño:
-Madre, ya que es tuya: júzgala Tú.



En ese instante Giovanna ¡se despertó! Eran la seis de la mañana…

-¡Santo Cielo! ¿Ha sido un sueño? Parecía todo tan real.

Se arregló con agilidad, desayunó y salió apresuradamente hacia la parroquia, donde el P. Enzo, como de costumbre, ya se encontraba en el confesionario. Después de decir sus faltas y recibir la absolución, le contó al sacerdote el sueño que había tenido y él le dijo:
-Es muy impresionante todo eso, pues precisamente esta semana ha empezado a propagarse por nuestra ciudad una enfermedad que ningún médico sabe cómo curar. Hay muchas personas hospitalizadas. El sueño que has tenido bien puede ser una señal…

Cuando Giovanna se marchó, el buen sacerdote se arrodilló ante el Sagrario y comenzó a pensar cómo preparar para la muerte a tanta gente, ¡pues la epidemia se instalaría enseguida! Se le ocurrió recorrer los hospitales de la ciudad para oír confesiones i administrar la Unción de los Enfermos y el Santo Viático a quienes se lo pidieran; y así lo hizo.

En menos de una semana treinta de los enfermos atendidos por el P. Enzo murieron, con excelentes disposiciones de espíritu. Su trabajo pastoral, con la bendición de María Santísima, dio abundantes frutos.

Unos días después, durante su visita al hospital central, encontró acostada en una de las camas a una niña, que tenía una foto de la Virgen en la mesita. Al acercarse, la reconoció:
-¡Giovanna! ¿También has contraído esa terrible enfermedad?
-Sí, Padre. Hace tres días que tengo el virus y sé muy bien que mi muerte está cerca. Por eso me gustaría confesar una vez más.

El sacerdote la atendió, le administró la Unción y se quedó rezando el Rosario a su lado. Le venía a la memoria el sueño que la pequeña le había contado, los consejos del Arcángel San Miguel y la intervención de María Santísima en el momento crucial…

De repente los ojos sufridos de la niña se iluminaron, se dirigieron confiados hacia lo alto y exclamó:
-¡Madre de Misericordia, sálvame!

Le parecía que estaba viendo a la Reina de los Ángeles delante suya y levantó los brazos, como tratando de abrazarla. Pero enseguida volvieron a caer… No obstante, antes de que el último soplo de vida abandonara su rostro angelical y su alma volara al Cielo, el P. Enzo la escuchó susurrar:
-¡Qué clemente eres! ¡Qué buena! ¡Qué dulce! ¡Y cuán amable es tu Hijo, Jesús!

Juliana Galletti

Fuente revista "Heraldos del Evangelio", número 178, mayo 2018



lunes, 25 de junio de 2018

CONOCIENDO A MARÍA

Nuestra Señora de la Esperanza (Calasparra, Murcia)

Los primeros datos escritos del Santuario de la Virgen de la Esperanza datan del siglo XVII, si bien existen fundamentos para pensar que la Virgen se venera desde mucho antes.

Cuenta la leyenda que un pastor que guardaba su ganado en esas cuevas, excavadas sin duda por las aguas del río encontró la imagen de la Virgen "La Pequeñica", seguramente olvidada por algún caballero cristiano.

El pastor comunicó su valioso hallazgo a las autoridades eclesiásticas y civiles de Calasparra que con los habitantes del pueblo vinieron alborozadas y quisieron llevarse la imagen para ser venerada por el pueblo.

Dice la leyenda, que la Virgen se hizo tan pesada para su tamaño, que todos comprendieron que era aquí donde deseaba ser venerada. Decidieron, por tanto, acondicionarla.

El por qué y cuándo se le adosó a la virgen de la Esperanza (la grande) la "pequeñica" (la aparecida) no se sabe con exactitud. Si conocemos que el año 1.786 ya se veneraban juntas y que en 1.840, fue nombrada la Virgen de la Esperanza Patrona de Calasparra.



martes, 19 de junio de 2018

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

¡Oh María! ¡Haced que por vuestra mediación podamos acercarnos a vuestro Divino Hijo!

¡Oh Santa Madre de Dios! Dignaos protegernos y conservarnos bajo las alas de vuestra piedad y de vuestra misericordia. En Vos depositamos toda nuestra confianza. A Vos nos hemos consagrado desde nuestra más tierna infancia como a nuestra Soberana. Vos sois el puerto en que nos refugiamos. ¡Oh Virgen purísima!, nosotros nos acogemos a Vuestro amparo y deseamos seros siempre fieles. Amén.

San Efrén de Siria



miércoles, 13 de junio de 2018

ORACIÓN POR LOS MÉRITOS DE JESÚS

Poco puede honrarte un esclavo tan ruin y rebelde que tanto ha ofendido a mi Dios y Redentor. Pero si me aceptas, aunque sin merecerlo, y con tu intercesión me haces digno, tu misma misericordia me hará santo y te daré el honor que yo solo no puedo. ¡Acéptame y no me rechaces, Madre mía!


¡María, Madre de Dios y mi esperanza! Mira a tus pies a un pobre pecador que implora tu clemencia. Tú eres llamada por toda la Iglesia, y por todos los fieles proclamada, el refugio de los pecadores. Tú eres mi refugio y Tú me has de salvar.

Bien sabes cuánto desea tu Hijo salvarnos. Sabes lo que sufrió por salvarme. Te presento, Madre mía, los sufrimientos de Jesús; el frío de la gruta y la huida a Egipto; las fatigas y sudores que padeció; la sangre que derramó y los dolores que sufrió pendiente de la Cruz ante tus ojos.

Dadme a conocer cómo amas a tu Hijo mientras, por amor a tu Hijo, te ruego que me ayudes. Dadle la mano a un caído que pide piedad. Si yo fuera santo no necesitaría misericordia, pero porque soy pecador recurro a Ti que eres la Madre de la misericordia. Yo sé que tu piadoso Corazón encuentra su consuelo en socorrer a los perdidos cuando no son obstinados Consuela hoy tu Corazón piadoso y consuélame a mí, ya que tienes ocasión de salvarme. Me pongo en tus manos; dime qué he de hacer y dadme fuerzas para cumplirlo, al tiempo que propongo hacer todo lo posible para recobrar la gracia de Dios. Me refugio bajo tu manto. Jesús quiere que yo recurra a Ti, que eres su Madre, para que por tu gloria y su gloria no sólo su sangre, sino también sus plegarias, me ayuden a salvarme. Él me manda a Ti para que me socorras. Heme aquí, María; a Ti recurro y en Ti confío. Tú que ruegas por tantos otros, ruega y di una palabra en mi favor. Di a Dios que quieres que me salve, que Dios ciertamente me salvará. Dile que soy tuyo, nada más te pido. Amén

"Las Glorias de María"
San Alfonso María de Ligorio





domingo, 10 de junio de 2018

LOS FAVORES DE NUESTRA MADRE MARÍA

Elena, convertida por el Rosario

Me postro ante Ti, yo, pobre esclavo, me consagro por tu siervo para siempre y me ofrezco a servirte y honrarte cuanto pueda, toda la vida


Refiere el P. Bovio que había una prostituta llamada Elena; habiendo entrado en la Iglesia, oyó casualmente una predicación sobre el rosario; al salir se compró uno, pero lo llevaba escondido para que no se lo viesen. Comenzó a rezarlo y, aunque lo rezaba sin devoción, la Santísima Virgen le otorgó tales consolaciones y dulzuras al recitarlo, que ya no podía dejar de rezarlo. Con esto concibió tal horror a su mala vida, que no podía encontrar reposo, por lo cual se sintió impelida a buscar un confesor; y se confesó con tanta contrición, que éste quedó asombrado. Hecha la confesión, fue inmediatamente al altar de la Santísima Virgen para dar gracias a su abogada. Allí rezó el rosario; y la Madre de Dios le habló así: “Elena, basta de ofender a Dios y a mí; de hoy en adelante cambia de vida, que yo te prometo colmarte de gracias”. La pobre pecadora, toda confusa, le respondió: “Virgen Santísima, es cierto que hasta ahora he sido una malvada, pero tú, que todo lo puedes, ayúdame, a la vez que yo me consagro a Ti; y quiero emplear la vida que me queda en hacer penitencia de mis pecados”.

Con la ayuda de María, Elena distribuyó sus riquezas entre los pobres y se entregó a rigurosas penitencias. Se veía combatida de terribles tentaciones, pero ella no hacía otra cosa que encomendarse a la Madre de Dios, y así siempre quedaba victoriosa. Llegó a obtener gracias extraordinarias, revelaciones y profecías. Por fin, antes de su muerte, de cuya proximidad le avisó María Santísima, vino la misma Virgen con su Hijo a visitarla. Y al morir fue vista el alma de esta convertida volar al cielo en forma de bellísima paloma.

"Las Glorias de María"
San Alfonso María de Ligorio





jueves, 31 de mayo de 2018

MES DE MAYO, MES DE MARÍA

Ni antes de ser elevada a la altísima dignidad de Madre de Dios y de Reina de los cielos y tierra ni después tuvo María en su ánimo movimiento alguno que la descompusiera, desarreglara ni desordenara


DÍA OCTAVO

UN RAMILLETE DE FLORES CAMPESTRES Y SILVESTRES

Hay en los campos, en los bosques y entre los peñascos en los montes, infinitas especies de flores, varias en colores y formas que, sin cuidado del hombre, nacen, crecen, explotan, se multiplican; y son la belleza, la hermosura, el ornato y el vestido de los prados, de los montes y de las campiñas. No hay una sola especie de éstas, por más pisada que sea de los animales, que no tenga un dote, una cualidad especial, además de las que son comunes a toda la raza vegetal.

VIRTUDES NATURALES

Hay virtudes que recibimos de Dios como autor de la naturaleza: son dadas, y crecen en nosotros sin gran cuidado nuestro, porque por un don natural tenemos a ellas tendencia, inclinación, voluntad y amor. Y éstas unas son intelectuales y otras morales. Sin la caridad no son virtudes perfectas, lo son según el orden natural. No obstante, transportadas a un terreno cultivado, y formadas bajo la impresión de la caridad, reciben con la cultura un nuevo brillo. No pueden ser mejor significadas estas virtudes que por las flores campestres. Un ramillete de éstas, compuesto y entretejido por la mano de una hábil jardinera, rivaliza en belleza y perfumes con los que se forman de las cultivadas en los jardines. No porque las tengamos sin trabajo y cuidado nuestro son menos dignas de aprecio que las que adquirimos con grandes penalidades nuestras. Una virtud que cuesta a uno muchas lágrimas, a otro se le ha dado de balde.

VIRTUDES NATURALES NADAS A MARÍA

Dios, como autor del orden natural, comunicó a la que estaba destinada para ser su Madre todas las virtudes naturales en el más alto grado de perfección de que era capaz un alma racional: sabiduría, ciencia, prudencia, habilidad en el arte de su respectiva condición. Prudencia, justicia, fortaleza, templanza, con todas las virtudes adjuntas a éstas. Estas virtudes, dadas con gran perfección, recibieron con el cuidado, práctica y ejercicio, dirigidas por la caridad, un grado muy sublime de excelencia.

FLORES CAMPESTRES A MARÍA

¿Qué tienes de bueno que no lo hayas recibido de Dios? Esa misma virtud que a ti nada te cuesta, y que a otros falta, cuídala bien, y seas por esto agradecido a quien te la dio. La virtud que nació contigo, y que ha crecido entre las peñas de mil vicios sin cuidado tuyo, no la desprecies; cultívala, trasplántala al borde de las aguas de la gracia, elévala a un fin sobrenatural, y verás qué nuevo aspecto toma.

PRESENTACIÓN DE LA ROSA A MARÍA

ORACIÓN.- Señora: Pongo hoy en vuestras manos todas las virtudes, todos los dones, todas las dotes que he recibido de Dios; y me comprometo a cuidar, cultivar y conservar estas flores. Recibidlas, y presentadlas a vuestro Hijo.

Beato Francisco Palau OCD



31 DE MAYO, SANTA MARÍA REINA

La razón por la que la Santísima Virgen María es Reina se fundamenta teológicamente en su divina Maternidad y en su función de ser Corredentora del género humano


Dios todopoderoso, que nos has dado como Madre y como Reina a la Madre de tu Unigénito, concédenos que, protegidos por su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos.

¡Reina dignísima del mundo, María Virgen perpetua!, intercede por nuestra paz y salud, Tú que engendraste a Cristo Señor, Salvador de todos. Por nuestro Señor Jesucristo.  Amén.


miércoles, 30 de mayo de 2018

MES DE MAYO, MES DE MARÍA

Yo os ofrezco moderación en todos mis gestos, acciones y movimientos exteriores. Recibid mis propósitos, y dadles fuerza y eficacia


DÍA SÉPTIMO

LA FLOR DEL NARANJO

En los países del Norte el naranjo es para los jardines una cosa muy rara, se conserva, pero para salvarle allí contra los hielos y fríos se necesita gran precaución, y se mira como uno de los mejores ornamentos. Entre nosotros, esto es, en países cálidos, el naranjo en mayo produce tal cantidad de flores y llena los jardines de perfumes tan aromáticos, que parece nos vuelve al paraíso de donde por la culpa fuimos desterrados. En esta estación un bosque de naranjos echa muy lejos su fragancia, porque da flores en gran escala. Es siempre verde, y de un verde vivo y encendido.

LA ESPERANZA

La fe, la esperanza y la caridad son en el Jardín de la Iglesia de las Virtudes las más nobles, las más excelentes y sublimes. Todas nuestras relaciones con Dios se fundan sobre ellas. La fe nos da de Él una idea o noticia pura y adecuada, y nos le representa tal como es Él en sí. La presencia de Dios en nuestra alma por una fe pura produce la esperanza, por que por la fe le miramos Salvador, Redentor, Protector y Bueno. Es la esperanza una virtud infusa en el alma que la dispone y mueve a esperar de Dios en esta vida los auxilios de la gracia y de los dones del Espíritu Santo, y en la otra, la vida eterna mediante nuestras buenas obras. Corresponde a ella el don de ciencia. Siendo una de las tres virtudes principales, debe ser representada por una flor que tenga algo de grande y de sublime. Tal es la del naranjo; es pequeña, pero se nos presenta en los ramos apiñada, y en una abundancia que excede a todas las demás plantas odoríferas. Este árbol siempre hermoso nos recuerda las glorias y las delicias del paraíso que perdimos por la culpa.

LA ESPERANZA EN MARÍA

Había más de cuatro mil años que los infiernos estaban abiertos envolviendo entre sus llamas voraces a millares de almas reprobadas por la culpa: los cielos cerrados; los hijos de Adán sujetos al príncipe de las tinieblas que les había vencido; los demonios adorados bajo las monstruosas figuras de las pasiones más feas, el trono de Dios inaccesible. Una joven, devorada por los ardores de la caridad, se propone en su ánimo cambiar la faz del mundo moral; pide la salvación, pide y la espera, espera y la consigue. A la fe, a la esperanza y a la caridad de María debemos nuestra salvación. ¡Gloria a Ella!

UN RAMO FLORIDO DE NARANJO A MARÍA

Revisemos nuestro jardín: estamos en mayo: busquemos el naranjo, veamos si está en flor. ¿Esperas? ¿te salvarás? ¿irás al cielo, entrarás al paraíso separada tu alma del cuerpo? ¿qué respondes? ¿tienes la esperanza? ¿está en ti esta necesaria virtud? Si está en ti, ella responderá y dirá «sí, yo seré salvo porque Dios me salvará: me salvará porque yo allá al fondo de mi alma así lo espero». ¿Qué temes? ¿qué tiemblas? ¿qué dudas? ¿qué vacilas? ¿se está acaso discutiendo de si te salvarás o te perderás? ¿que has perdido tu esperanza? Si así fuese, corre, acógete a María, preséntale esa flor y dile:

PRESENTACIÓN DE LA ROSA A MARÍA

ORACIÓN.- Señora: Yo espero salvarme; yo espero que Vos me alcanzaréis los auxilios de la gracia para vivir cristianamente, fío a la bondad de Dios mi salvación. Yo prometo fidelidad, lealtad y exactitud en la observancia de la ley santa del Señor.

Beato Francisco Palau OCD



martes, 29 de mayo de 2018

MES DE MAYO, MES DE MARÍA

La corona que ciñe María en la gloria le fue dada como premio de todas sus virtudes. Mientras vivió no hubo ninguna que no estuviese en su corona: las tuvo todas en su plenitud: Ave, gratia plena; sí, llena de gracias, llena de dones; sí, llena de dones, llena de virtudes

DÍA SEXTO

EL LIRIO

Después de las rosas toda la gran familia de los lirio ocupa en nuestros jardines un lugar muy preferente, y de ella tomamos el que sobresale a todos ellos. Este sube recto hacia el sol, e inclina su cabeza cuando éste pasa. Su color es blanco, cándido y puro, y su fragancia tan fuerte, que el exceso ofende casi a un olfato débil, poco capaz y enfermo.

LA FE CATÓLICA

El lirio es el emblema de la pureza del alma. Entiéndase por pureza, no la castidad, sino la que resulta de la unión del alma con su Dios. El alma es pura tanto más cuanto con mayor intensidad se une con la pureza misma, que es Dios, y fundándose esta unión en fe, esperanza y amor, la fe es el principio de su candidez: “Fide purificans corda eorum” La fe hace subir y eleva el alma hacia Dios: sube rectificada por la contemplación de la verdad eterna, la mira, y en su presencia cubre su rostro e inclina su cabeza. Dios, ser infinitamente perfecto, infinitamente bello y hermoso, atrae y roba la vista espiritual del alma; y la inmensa fragancia de sus atributos y perfecciones hace sentir al corazón humano la benéfica influencia de su presencia en él. ¿Qué cosa es fe? Cree y lo sabrás. Es una virtud sobrenatural, infusa en el alma por el Espíritu Santo, mediante la que el entendimiento dispuesto, curado, fortificado y corroborado por un don del mismo nombre entendimiento, percibe en sí las verdades eternas, las mira y las contempla, distingue lo verdadero de lo falso, lo bello de lo que es feo, lo revelado de lo que no lo es, y se adhiere firmísimamente y se une con Dios, belleza suma, que se le presenta vestido de toda la grandeza, esplendidez y magnificencia que la dan sus infinitas perfecciones. ¿Quieres saber qué cosa es fe? Ama la verdad eterna, búscala, y hallada, únete con ella, y cuando la tengas, el inestimable y fuerte olor de esta hermosa flor te dirá qué cosa es ella; te lo enseñará práctica y experimentalmente, y entonces entenderás su definición. ¿Que no amas a Dios verdad eterna? La definición que se te dé sobre esta excelentísima virtud será para ti oscura.

LA FE EN MARÍA

María tuvo fe en más alto grado que todos los Patriarcas y Profetas: creyó en Dios salvador, y su fe salvó a toda la raza de Adán, proscrita por la culpa.

EL LIRIO EN LAS MANOS DE MARÍA

¿Cómo está la fe en tu alma? ¿qué has hecho para formar en ti la verdadera idea de Dios? ¿cómo piensas de Dios? ¿cuándo piensas en Dios? ¿cómo miras a Dios?… ¡Ah! Cuida bien esta flor, tómala y ponla en manos de nuestra mística jardinera que conoce perfectamente su naturaleza, y dile:

PRESENTACIÓN DE LA ROSA A MARÍA

ORACIÓN.- Madre de todos los creyentes, ayudadme en mi incredulidad. Yo creo todo cuanto cree y manda creer nuestra madre santa la Iglesia. Yo me obligo, yo me comprometo a fomentar y cultivar esta flor con santas meditaciones: yo propongo estudiar y meditar los misterios y las verdades que me propone la Religión. Yo prometo vivir firme en la fe católica, y guardarla pura hasta la muerte. Recibid, Señora, estos mis propósitos: aceptad esta flor y presentadla a Dios vuestro Hijo, verdad eterna.

Beato Francisco Palau OCD