¡Oh Virgen del Carmen María
Santísima!, que te dignaste admitir con singular amor el obsequio filial de los
Carmelitas, que entre todos los mortales fueron los primeros que en tu honor
edificaron un templo en el Monte Carmelo, donde concurrían fervorosos a darte
culto y alabanza. Te ruego, Señora, me alcances sea mi alma templo vivo de la
Majestad de Dios, adornado de todas las virtudes, donde Él habite siempre
amado, adorado y alabado por mí, sin que jamás le ocupen los afectos
desordenados de lo temporal y terreno. Así, Señora, te lo suplico humildemente,
diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia...
Y esa lágrima parece decir; ¡oh Madre mía! Decid qué deseáis; todo lo mío es también vuestro ¿Esta concedido; Jesús ha sido ganado! ¡Ha sido tocado en su punto flaco! Ahora pide; lo obtendrás todo, absolutamente todo lo que sea conforme a la gloria de Dios y no perjudique a tu salvación. ¿No es consoladora y confortante esa certeza de ser oído y esa seguridad de poder decir; yo puedo alcanzarlo todo de mi Divino Salvador y Él no me puede negar nada? Pruébalo, y experimentarás que no es ficción piadosa sino dulce realidad. En las penas, en las tentaciones, ve a Jesús con esta simple expresión: "Jesús, aquí tenéis a vuestra Madre!
sábado, 29 de julio de 2017
miércoles, 26 de julio de 2017
¡OH MADRE DEL CARMEN!
¡Madre mía del Carmen, bendita seáis!, los serafines, los
santos y los justos os llenen de alabanzas, porque me habéis dado vuestro
Escapulario
|
¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima!, que por tu
singular amor a los Carmelitas los favoreciste con tu familiar trato y dulces
coloquios, alumbrándolos con las luces de tu enseñanza y ejemplo de que
dichosamente gozaron. Te ruego, Señora, me asistas con especial protección,
alcanzándome de tu bendito Hijo Jesús luz para conocer su infinita bondad y
amarle con toda mi alma; para conocer mis culpas y llorarlas para saber cómo
debo comportarme a fin de servirle con toda perfección; y para que mi trato y
conversación sean siempre para su mayor honra y gloria y edificación de mis
prójimos. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina
y Madre de misericordia…
domingo, 23 de julio de 2017
¡OH MADRE DEL CARMEN!
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¡Oh Virgen María, Madre de
Dios y Madre de los pecadores!, y especial Protectora de los que visten tu Sagrado
Escapulario, ¡ruega por nosotros!
|
¡Oh Virgen del Carmen María
Santísima!, que fuiste figurada en aquella nubecilla que el gran Profeta de
Dios, Elías, vio levantarse del Mar, y con su lluvia fecundó copiosamente la
tierra, significando la purísima fecundidad con que diste al mundo a tu querido
Hijo Jesús, para remedio universal de nuestras almas: te ruego, Señora, me alcances
de su majestad copiosas lluvias de auxilios, para que mi alma lleve abundantes
frutos de virtudes y buenas obras, a fin de que sirviéndole con perfección en
esta, vida, merezca gozarle en la eterna. Así, Señora, te lo suplico
humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia...
sábado, 22 de julio de 2017
PRODIGIOS DEL SANTO ESCAPULARIO DEL CARMEN
MILAGROS
OBRADOS POR EL ESCAPULARIO CON EL CAPITÁN GÓMEZ SALAS
Mérida, la antiquísima y monumental
Emérita Augusta, capital un día de la Lusitania, donde los emperadores romanos
grabaron con sello indeleble los rasgos de su esplendor y magnificencia, se vio
sujeta también, como tantas ciudades de España, a la tiranía feroz del
marxismo.
Por ventura y dicha de sus
moradores y para honor y gloria de la auténtica España, poco tiempo el feroz
moscovita pudo sojuzgar, con el látigo de su tiranía, a esta reina de la
antigüedad, que llevó uncido a la carroza de sus triunfos a los guerreros y
emperadores más famosos.
Apenas iniciado el glorioso
Movimiento salvador, Mérida sintió el despotismo y la tiranía brutal de un
comité compuesto de indeseables e irresponsables, que hicieron sentir a sus
pacíficos vecinos la zarpa del odio y todos los bajos instintos de la horda.
Bien pronto todo cuanto
significaba religiosidad, valor, patriotismo, talento, honradez, fue conducido
a presencia de aquellos sicarios de Moscú, que sin interrogarles siquiera las
más de las veces, los conducían a la cárcel y si eran mujeres a la ermita de
Santa Catalina.
Fueron más de un centenar las
personas detenidas y aherrojadas por aquella horda de caribes, entre las que se
hallaban distinguidas señoras y señoritas cuyo único delito consistía en ser
apóstoles de la caridad; sacerdotes tan ejemplares como el virtuoso coadjutor
de Santa María, don Victoriano Barroso; jurisconsultos tan dignísimos,
acomodados labradores, honrados artesanos y militares tan prestigiosos como los
hermanos Gómez Salas y el capitán don Federico Manresa, todos pertenecientes a
la gloriosa Arma de Artillería.
Enumerar los ultrajes,
vejaciones y groserías a que se vieron sometidos por aquella chusma soez, ebria
de odio y de sangre, sería tarea más que prolija. Baste decir que se les
sometía a los trabajos más penosos y a las faenas más rudas y humillantes,
teniéndoles sin probar bocado hasta la caída de la tarde y negándoles, a veces,
hasta el agua.
El día 8 de agosto, cuando ya
el glorioso Ejército Nacional arrancaba de las garras del marxismo las hermosas
ciudades extremeñas de Zafra, Los Santos de Maimona, Villafranca y
Almendralejo, y se hallaban a muy pocos kilómetros de Mérida; los esbirros de
Moscú, siguiendo su criminal consigna, sacaron de la cárcel a un grupo
compuesto de unos quince hombres, entre los que se encontraba el pundonoroso capitán
de Artillería don Federico Manresa, y con él lo más representativo y florido de
la juventud emeritense, los cuales fueron vilmente asesinados, después de
someterlos a todo género de vejaciones.
Parece lógico que no parase
aquí el monstruo rojo en sus ansias de exterminio y en su sadismo inaudito de
crímenes sin cuento, y, sin embargo, y esto es lo verdaderamente milagroso y lo
que precisamente motiva estas páginas de loor y agradecimiento a nuestra Madre
bendita del Carmen.
Unos ochenta y cinco hombres
quedaban hacinados en la cárcel de Mérida, que constituían la flor y nata de la
población, y que dadas las circunstancias, máxime siendo algunos de ellos
militares y otros personas de elevada posición social, parece lo más lógico
debieran ser al punto fusilados.
Mas la Virgen Santísima del
Carmen, que prometiera un día ser salvación en los peligros de la vida para
todos cuantos la invocan y llevan con devoción su, bendito Escapulario, se
mostró una vez más propicia y atendió el ruego que le dirigiese su devoto hijo,
el ferviente capitán don Gaspar Gómez Salas, quien desde muy niño le profesó
una devoción filial y ferviente, fruto de aquella educación cristianísima que
recibiera de sus santos padres, quienes tuvieron siempre por su mayor timbre de
gloria el hacer de su hogar una solera de acendrado patriotismo, basado en el
temor de Dios y en el] amor más puro y ferviente a la Virgen del Carmen.
En esa cantera de rancio
abolengo cristiano que formaban las almas de don Ángel Gómez Góngora y doña
María Salas, se forjaron los corazones de sus cristianos hijos.
Debían sacarles una madrugada,
para darles el paseíto, como solían decir en son de mofa los milicianos. Los
infelices detenidos tenían ya el ánimo hecho a que así había de suceder, y
trataban de disponerse lo mejor posible para el viaje a la eternidad,
encomendándose a Dios Nuestro Señor de lo íntimo de sus almas.
"No sé por qué —me dice
mi ilustre interviuvado— sentía en mi interior una confianza ilimitada y tenía
la convicción firmísima de que nada me había de suceder mientras pendiese de mi
cuello el Santo Escapulario, que siempre llevé con singular afecto y devoción.
Para arrancármelo, si hubieran tratado de hacerlo aquellos miserables, me
hubiesen tenido que quitar la vida."
Y aquí está lo prodigioso, lo
circunstancial, lo peregrino del caso: Aquellos hombres que habían decidido
quitarles la vida cierta noche, no se sabe cómo ni el por qué, desisten de su
resolución, tal vez por un fútil motivo; quizá no arrancara el camión en que
debían ser conducidos al lugar previamente designado y, tras ligera discusión,
determinan dejar para otra noche el fusilamiento, cosa que tampoco se efectúa.
¿Casualidad...? ¿Suerte...?
¿El destino...? Así discurriría, sin duda, un espíritu superficial, un
materialista o un impío. Para nosotros los cristianos hay una Providencia, sin
cuya permisión ni uno solo de los cabellos de nuestra cabeza se desprende ni
cae del árbol la hoja, ni los planetas dejan de describir su órbita, y esa
Providencia actúa casi siempre bajo el influjo de las súplicas misericordiosas
de María.
Unos días después las Banderas
del Tercio mandadas por el bizarro general Asensio y en cuyas vanguardias
figuraba el heroico comandante Castejón, acampaban en el Tiro de Pichón,
proponiéndose al día siguiente dar el asalto definitivo a la ciudad embellecida
por Agripa y Trajano. El comité estaba reunido en sesión permanente, teniendo
el propósito de quemar vivos, antes de salir de la ciudad, a sus presos, a
quienes tenían hacinados como reses en uno de los salones de las Casas
Consistoriales.
Los bidones de gasolina
estaban a punto para ser rociados por las puertas y muros del edificio; se oían
los primeros disparos cruzados entre los guardias de Asalto traidores y la
Quinta Bandera del Tercio, que se los merendó en menos de una hora.
No había, pues, tiempo que
perder, y los poncios del comité revolucionario decidieron emplear la gasolina
para acabar con aquellos a quienes ya no podían rematar a tiros. Mas, ¡oh
providencia maternal de la Virgen Santísima del Carmen!, un cañonazo del
inmortal Barrón hizo blanco unos centímetros por bajo del reloj del
Ayuntamiento y, penetrando en el salón de sesiones, puso en precipitada huida a
los primates del comité, quienes, como conejos espantados, abandonaron a toda
prisa el local, como alma que lleva el diablo, y sólo pensaron en salvarse por
pies, sin cuidarse para nada de su presa.
"Reinó un silencio
importante, escalofriante —nos dice mi buen amigo don Gaspar—. Ante el peligro
inminente en que nos vimos de que otro disparo más largo que el anterior cayese
en nuestra prisión, yo me puse por fuera el Santo Escapulario, apresurándome, como
otros muchos, a pedir la absolución de mis culpas al dignísimo sacerdote que
con nosotros se hallaba detenido."
Ante el alborozo general de
verse libres de sus carceleros y escucharse ya tan cerca los disparos de
nuestro glorioso ejército, los más impulsivos quisieron abrir las puertas de la
prisión y lanzarse impetuosos y eufóricos a las calles, pudiendo, a duras
penas, el capitán que con ellos se hallaba recluido, en unión de otros cuantos
varones prudentes, disuadirlos de su descabellado propósito, ya que habría sido
una temeridad el lanzarse a la calle, pues el ver salir corriendo de un local a
unos ochenta hombres hubiese dado motivo a los legionarios y demás fuerzas
liberadoras a creerlos rojos y disparar sobre ellos.
Se impuso al fin la cordura y
la sensatez, decidiendo esperar a sus libertadores. El momento fue de una
emoción y de un dramatismo indescriptible. Una avanzadilla del Tercio llegó
hasta la puerta principal de las Casas Consistoriales. Como la hallasen
cerrada, golpearon una y otra vez con las culatas, por ver si cedían, cada
golpe era un aldabonazo dado en el corazón de los que allí se encontraban que
les anunciaba el término de sus padecimientos y su incorporación a la auténtica
y verdadera España, por la que tanto habían suspirado.
Al fin suenan golpes de hacha
y la puerta cede; entran con precaución los del Tercio, pues saben sobradamente
que el enemigo es felino, traicionero y cobarde... Los de dentro perciben
claramente esta voz: "Mi teniente, debe ser por aquí. Estos son, sin duda
alguna, soldados de España, pues se advierte la sumisión y el respeto al
oficial y al Mando."
Un golpe a la puerta que les
oculta y retiene, unos fusiles que apuntan y luego un ¡¡Viva España!! Estentóreo
que sale de todos los pechos y vibra más por lo mucho que estuvo represado y
contenido en aquellas gargantas viriles.
Después, abrazos, risas y
lágrimas, todo mezclado, en que se confunden libertados y libertadores.
"Fue una vez más la
Santísima Virgen del Carmen —me vuelve a repetir mi amigo— la que nos salvó de
este segundo peligro, y estoy pronto y dispuesto a sostenerlo y afirmarlo con
todas las veras de mi alma, pues ninguno que la invocó con fe, como yo, en
aquellas horas terribles, dejó de experimentar su protección
misericordiosa."
Apenas si había transcurrido
un mes; era el día 13 de septiembre, y en el contrataque a Villa Gonzalo, yendo
al mando de las Milicias de Mérida, fue herido mi buen amigo el capitán Gómez
Salas de un balazo en la sien, tiro que debió ser mortal de necesidad, según dictaminaran
los médicos.
Mas aquel Escapulario bendito,
que él guarda como venerada reliquia y que jamás le abandonó en los peligros,
por tercera vez le salvó de una muerte ciertísima, sanando de la herida en muy
pocos días y quedando como si nada le hubiese sucedido. Fue vehemente deseo de
este hijo agraciado y protegido por la Virgen el que se difundiera esta merced
que le dispensara la Virgen del Carmen, a fin de que se avive cada día más en
las almas el amor a la Reina del Carmelo y para que se aumente incesantemente
en los corazones la devoción a su Santo Escapulario.
Milagros y Prodigios del Santo
Escapulario del Carmen,
por el P. Fr. Juan Fernández
Martín, O.C.
domingo, 16 de julio de 2017
16 DE JULIO, NUESTRA MADRE DEL MONTE CARMELO
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Tengo mil dificultades: ¡ayúdame!
De los enemigos del alma: ¡sálvame!
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¡Oh Virgen Santísima del
Carmen!, llenos de la más tierna confianza, como hijos que acuden al corazón de
su madre, nosotros venimos a implorar una vez más los tesoros de misericordia
que con tanta solicitud nos habéis siempre dispensado. Por eso a Ti clamamos en
todos nuestros peligros y necesidades seguros de ser benignamente escuchados.
Tu eres la Madre de la Divina
Gracia, conserva puras nuestras almas; eres la Torre poderosa de David,
defiende el honor y la libertad de nuestra Patria; eres el Refugio de los
pecadores, troncha las cadenas de los esclavos del error y el vicio; eres el
consuelo de los afligidos, socorre a las viudas, a los huérfanos y desvalidos;
eres el auxilio de los cristianos, conserva nuestra fe y proteged a nuestra
Iglesia, en especial a sus obispos, sacerdotes y religiosas.
Desde el trono de vuestra
gloria, atiende nuestras súplicas, ¡Oh Madre del Carmelo! Abre vuestro manto y
cubre con él a todos. Te pedimos el acierto para los magistrados, legisladores
y jueces; la paz y la piedad para los matrimonios y familias, el santo temor de
Dios para los maestros, la inocencia para los niños, y para la juventud una
cristiana educación. Apartad de nuestra Patria los terremotos, epidemias y
calamidades, alejad de nuestros mares las tormentas y dad la abundancia a
nuestros campos y montañas. Sé el remedio de los enfermos, la fortaleza de las
almas atribuladas, la protección especial de los moribundos y la redentora de
las almas del Purgatorio.
Óyenos, ¡oh Madre Clementísima del Carmen! y permite que
vivamos unidos en la vida a la confesión de una misma fe y la práctica de un
mismo amor al Corazón Divino de Jesús, y podamos ser trasladados de la patria
terrenal a la Patria inmortal del cielo en que te alabaremos y bendeciremos por
los siglos de los siglos. Así sea.
jueves, 13 de julio de 2017
TERCERA APARICIÓN - 13 DE JULIO DE 1917
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| Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado corazón |
Viernes, 13 de julio
El Gran Secreto
Momentos después de haber llegado a Cova de Iría, junto a la encina, entre numeroso público (unas 4.000 personas) que estaban rezando el rosario, vimos el rayo de luz una vez más y un momento más tarde apareció la Virgen sobre la encina.
-¿Qué es lo que quiere de mí? –pregunté.
-Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, y continuéis rezando el rosario todos los días en honra a Nuestra Señora del Rosario, con el fin de obtener la paz del mundo y el final de la guerra porque sólo Ella puede conseguirlo.
Dije entonces:
-Quisiera pedirle nos dijera quién es, y que haga un milagro, para que todos crean que usted se nos aparece.
-Continuad viniendo aquí todos los meses. En octubre diré quién soy y lo que quiero, y haré un milagro que todos han de ver para que crean.
Aquí hice algunos pedidos que ahora no recuerdo. Lo que recuerdo es que Nuestra Señora dijo que era preciso rezad el rosario para alcanzar las gracias durante el año, y continuó:
-Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces y especialmente cuando hagáis un sacrificio: “¡Oh Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!”
Al decir estas últimas palabras abrió de nuevo las manos como los meses anteriores. El reflejo parecía penetrar en la tierra y vimos como un mar de fuego y sumergidos en ese fuego los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, de forma humana, que fluctuaban en el incendio llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos lados, semejante a la caída de pavesas en grandes incendios, pero sin peso ni equilibrio, entre gritos y lamentos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. (Debía ser a la vista de eso que si un “ay” que dicen haber oído) Los demonios de distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes con negros tizones en brasa. Asustados y como pidiendo socorro levantamos la vista a Nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza:
-Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado corazón. Si hacen lo que yo os digo se salvaran muchas almas y tendrán paz. La guerra terminará, pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando viereis una noche alumbrada por una luz desconocida sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra del hambre, de la persecución de la Iglesia y del Santo Padre. Para impedir eso vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Corazón Inmaculado y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atendieren mis deseos, Rusia se convertirán y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones contra la Iglesia; los buenos serán martirizados; el Santo Padre tendrá que sufrir mucho; varias naciones serán aniquiladas. Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal el dogma de la fe se conservará siempre, etc. (Aquí comienza la tercera parte del secreto, escrita por Lucía entre el 22 de diciembre de 1943 y el 9 de enero de 1944) Esto no lo digáis a nadie. A Francisco si podéis decírselo.
-Cuando recéis el rosario, decid después de cada misterio: “Oh Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas”
Seguía un instante de silencio y después pregunté:
-¿Usted no quiere nada más?
-No, no quiero nada más por hoy.
Y como de costumbre comenzó a elevarse en dirección a Oriente hasta que despareció en la inmensidad del firmamento.
martes, 11 de julio de 2017
¡OH MADRE DE FÁTIMA!
El
Inmaculado Corazón de María
¡Oh Santísima Virgen María,
Madre nuestra Dulcísima!, que escogiste a los pastorcitos de Fátima para
mostrar al mundo las ternuras de vuestro Corazón Misericordioso, y les
propusiste la devoción al mismo como el medio con el cual Dios quiere dar la
paz al mundo, como el camino para llevar las almas a Dios, y como una prenda
suprema de salvación. Haced, ¡oh Corazón de la más tierna de las madres!, que
sepamos comprender vuestro mensaje de amor y de misericordia, que lo abracemos
con filial adhesión y que lo practiquemos siempre con fervor; y así sea vuestro
Corazón nuestro refugio, nuestro consuelo y el camino que nos conduzca al amor
y a la unión con vuestro Hijo Jesús.
sábado, 8 de julio de 2017
PRODIGIOS DEL SANTO ESCAPULARIO DEL CARMEN
INDUCIDO
POR LUCIFER, CAE EN SUS REDES Y ES CUBIERTO DE LEPRA, SANANDO
MILAGROSAMENTE POR LA VIRTUD DEL SANTO
ESCAPULARIO
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| Mater et Decor Carmeli, ora pro nobis! |
"En el año 1604 un
religioso Carmelita descalzo, que yo bien conocí, de la provincia de nuestro P.
San Elías (habla Fray Alonso de la Madre de Dios, M. S. 6.851, pág. 104), fue
llevado a una tentación o seducido por el demonio, a causa de haber diferido o
retardado la profesión; hallándose con el ánimo amargado y viéndose en la oportunidad
de haber salido solo para ciertos negocios del convento: como se viese a solas
y sin testigos en el campo, cayó en la tentación de despojarse del Santo Hábito
y del Escapulario bendito de la Reina del Carmelo, para ponerse en traje de
seglar. Pero, ¡oh misterios de la gracia y la bondad de Nuestro Señor!, cuando
a él le parecía que nadie le veía, ni le podía ir a la mano, mirándole Dios con
ojos compasivos y amorosos, como a Saulo y a Franco de Sena, en el instante
mismo en que se despojaba del Santo Escapulario, cediendo a inspiraciones e
insidias de Lucifer, en aquel mismo instante le cubrió de lepra repugnante, a
fin de que, entrando dentro de sí mismo, comprendiese su yerro y se volviera
arrepentido a Dios y a su Santísima Madre, para impetrar su gracia y volver de
nuevo al redil de la Divina Pastora de las almas.
"Vuelto en sí, lloró
amargamente su culpa e hizo asperísima penitencia en la soledad de unas
abruptas y escarpadas montañas; la cual mostró haber sido aceptada a los ojos
del Señor, pues volviéndose a poner nuevamente el Escapulario le devolvió
íntegramente la salud, a fin de que al regresar de nuevo al convento en el
tiempo señalado, le encontrasen sano y apto para desempeñar todos los oficios
conventuales. No obstante, en la cara y en las manos se podían advertir las
señales que le dejara la lepra para recuerdo y escarmiento. Solamente su
confesor y el fueron conocedores de este prodigio de la misericordia del Señor;
sabiéndolo también por haber intervenido en la dirección de esta alma santa, el
P. Procurador General y el P. Alonso de la Madre de Dios, que nos lo dejara en
sus escritos y que fuera testigo de su vida fervorosa y santa."
por el P. Fr. Juan
Fernández Martín, O.C.
miércoles, 5 de julio de 2017
PRODIGIOS DEL SANTO ESCAPULARIO DEL CARMEN
EL
SANTO ESCAPULARIO PROTEGE LA CASTIDAD DE UNA DONCELLA FERVOROSA
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| Mater et Decor Carmeli, ora pro nobis! |
El venerable P. Fr. Alonso de
la Madre de Dios, en un manuscrito que pude, tras examen pericial, identificar
hace un par de años, nos refiere que, por el año 1611, en que él se hallaba de
conventual en Salamanca, un demonio lascivo, en ademán y figura de arrogante
galán, apuesto y bellísimo, se dio en perseguir o asediar a una doncellita
recatada, de familia distinguida, que llevaba con gran devoción el Santo
Escapulario de nuestra Madre del Carmen.
Empleó toda suerte de ardides
y astucias para hacerla caer en sus redes, sin que jamás hallase un resquicio
su diabólica perfidia, para hacer que se detuviese ni un instante en
pensamiento contrario a la virtud angélica.
Mientras mayores eran los
asedios del común enemigo, más invicta era la fortaleza de esta fiel amadora de
la castidad.
El Dios de las misericordias,
que para aumentar en su sierva amadísima la corona de sus méritos permitió que
el demonio la tentase sobremanera, no consintió que la oprimiese con violencia,
ni que osara tocar aquel templo vivo del Espíritu Santo. Cuando más arreciaba
en sus asaltos, y el diablo, con palabras y movimientos obscenos, solicitaba su
consentimiento, ella, levantando la parte anterior del Santo Escapulario, que jamás
se quitaba, cubriéndose con él los ojos y besándolo con fervor, lo oponía al
demonio como su escudo protector, sintiéndose ella inundada de celestial pureza
en su alma y en su cuerpo, y aquella bestia infernal en figura de mancebo,
viéndose vencido, lanzaba improperios y maldiciones contra el Escapulario,
viendo que por él era vencido de una frágil doncella, y así unas veces con
halagos, otras con espantos y amenazas, la instaba a que se quitase la librea
de los hijos de la Virgen; mas ella, conocedora de la virtud del Escapulario,
mientras más arreciaba Lucifer en sus asaltos, más veneraba ella su Escapulario
y lo estrechaba fervorosa contra su corazón ; hasta que Dios fue servido de
librarla del maligno espíritu, haciendo que éste, confundido, la dejara, para
no molestarla más en el resto de su vida, según manifestó a su director.
Milagros y Prodigios
del Santo Escapulario del Carmen,
por el P. Fr. Juan
Fernández Martín, O.C.
domingo, 2 de julio de 2017
2 DE JULIO, VISITACIÓN DE NUESTRA MADRE A SU PRIMA SANTA ISABEL
“… E Isabel, en voz alta,
exclamó: Bendita Tú entre todas las mujeres y benditos el fruto de tu seno. Y
¿de dónde a mí que la Madre de mi Señor venga a mí?” Iluminada interiormente por
el Espíritu Santo, Isabel reconoce en su joven prima a la Madre de Dios y,
conmovida, prorrumpe en acentos de alabanza y admiración. María no protesta;
escucha con sencillez, porque sabe muy bien
que esas palabras de encomio no le conciernen tanto a Ella cuanto al
Omnipotente que en Ella ha obrado cosas grandes, y al punto, de su corazón
humilladísimo todas las alabanzas de Isabel rebotan a Dios con movimiento
espontáneo y rapidísimo: Tú, Isabel, ensalzas a la Madre del Señor –dice la
Virgen-, pero “mi alma ensalza al Señor”. Tú afirmas que a mi voz tu hijo ha
exultado de alegría en tu seno, pero “mi
espíritu exulta en Dios, mi Salvador…”. Tú proclamas feliz a la que ha creído,
pero el motivo de su fe y de su felicidad es la mirada que la bondad divina la
ha dirigido, Sí, “todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque
Dios ha puesto su mirada en la bajeza de su sierva” (San Bernardo). Esta
hermosa paráfrasis del Magníficat nos permite captar al vivo las emociones del
espíritu de María: se hunde en la humilde confesión de su propia nada, toca,
por así decirlo, el fondo de su bajeza y luego, cuando más bajo ha descendido,
se eleva tanto más alto, se eleva a Dios, no temiendo reconocer y alabar las
cosas grandes que Él en Ella ha realizado, precisamente porque ve con toda
claridad que esto es puro don suyo.
Si frente a tus éxito, a las
alabanzas y a al aplauso de las criaturas, si ante las gracias que Dios te concede
eres todavía capaz de vana complacencia, es precisamente porque no has tocado
aún, como María, el fondo de tu bajeza, no te has hundido bastante en la
consideración de tu nada, no te has convencido aun prácticamente de tu radical
insuficiencia, impotencia, miseria y debilidad. Pide a María la gracia de
introducirte en este conocimiento claro y práctico de tu nada. No te hagas
ilusiones; el camino para arriba a esa meta, reservado a ti, que has heredado
de Adán el germen del orgullo, es un camino áspero y duro: el camino de las
humillaciones. Pero María es Madre; y si Ella te acompaña, con su ayuda se hará
todo más fácil y suave.
sábado, 1 de julio de 2017
PRODIGIOS DEL SANTO ESCAPULARIO DEL CARMEN
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| Mater et Decor Carmeli, ora pro nobis! |
Nuestro venerable P. Fr.
Miguel de la Fuente nos dice, en su "Compendio Historial", que un
niñito de diez años, que vestía con devoción el Escapulario de nuestra
Santísima Madre, ofendió con una simplicidad propia de sus cortos años y de su
candorosa inocencia a un hombre desalmado, el cual, montando en cólera, lo
hirió gravísimamente y, dándole por muerto, lo echó en un profundo pozo que
había en las cercanías del lugar donde se desarrollara el suceso, para ocultar
su crimen, cargándole o arrojando sobre el niño gran cantidad de enormes
piedras, para dificultar más el que pudiera ser de algunos descubierta su
monstruosa barbarie.
Al echarle de menos, sus
afligidos padres corrieron como una exhalación en todas direcciones, por hallar
vivo o muerto al hijo de sus entrañas, al que creyeran como, Jacob a su José
devorado por alguna fiera inhumana. Desconfiados de hallarle con vida, hicieron
voto a la Santísima Virgen nuestra Madre de entrarle o consagrarle a Ella en
nuestra sagrada religión, como se les manifestase, y al instante comenzaron a
paladear y gozar del fruto de su promesa, pues un humilde pastorcito, llamado
Aníbal, que apacentaba sus ganados no lejos de aquel pozo donde se hallaba
sepultado el niño devoto de la Virgen, vio que una de sus ovejitas, separándose
de las demás, se iba acercando al pozo, corriendo peligro de caer dentro del
mismo, por no tener brocal. El pastorcito le tiro una piedra, por ver si
lograba alejarla de allí, mas, con el ruido vio que se acercaba más al borde,
por lo que decidió acercarse él mismo para espantarla y alejarla. Mas, ¡Oh,
milagro de la Madre de las misericordias! Tan luego como se acercó percibió una
voz lastimera y decaída que le llamaba por su nombre desde el fondo: ¡Aníbal,
Aníbal!, oyó el pastor que le gritaban. Se turbo todo con tan extraña novedad y
asegurándose de lo que oía corrió presuroso al lugar a fin de dar cuenta a la Justicia
del suceso.
Corrieron todos despavoridos
hacia el pozo y percibieron la misma voz que les anunciara Aníbal haber oído.
Amarraron con una cuerda a un joven decidido y le hicieron descender hasta el
fondo. Fue quitando una a una las piedras que cubrían el cuerpecito del
delicado niño y que hubiesen bastado para aplastarle y matarle sin remedio, si
la Virgen Santísima no velase por él; y al reconocer que era Dominguito, a
quien sus padres lloraban sin consuelo, comenzó a dar voces de indecible
júbilo, comunicando a todos la fausta noticia. Le saco del pozo vivo, aunque
con poquísimos alientos, por el gran peso que gravitara sobre el infeliz, mas,
al instante se recobró, pues llevado en brazos al lugar, al siguiente día, que
era sábado, le vieron del todo sano, jovial y alegre, sin recordarse de lo que
pasara en el fondo del pozo por la ira de aquel hombre malvado.
Le llevaron al siguiente día,
domingo, en procesión solemne a la ciudad de Nápoles, rodeándole inmensa
multitud de fieles, y le condujeron a nuestro convento donde, sin dilación, lo
entregaron sus devotos padres a María Santísima, vistiéndole nuestro santo
hábito y practicando heroicamente lo que dice el Real Salmista : Vovete et
reddite Deo vestro, etc. "prometed y cumplid"; donde entre el prometer
a Dios y el cumplir lo prometido sólo media una dicción (que no es dilación),
sino que une con su cumplimiento la promesa, pues en materia de votos lo mismo
debe ser el prometer que el cumplir. Así vemos que lo practicaron estos devotos
padres, para ejemplo nuestro, quedando auténtico en Nápoles tal prodigio para
que nosotros demos perennes gracias a María Santísima por tanta merced y tan
insigne beneficio.
Milagros y Prodigios del Santo Escapulario del Carmen,
por el P. Fr. Juan Fernández Martín, O.C.
HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES
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«¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los
sufrimientos que El quisiera enviaros, en acto de desagravio por los pecados
con que es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?»
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