Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

viernes, 1 de enero de 2016

CONSAGRACIÓN DEL NUEVO AÑO A LA VIRGEN

Sí, Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra
Necesitamos de tus cuidados para no morir

Pasa la vida, Señor, y porque precisamente se escapa sin remedio
sentimos la necesidad de agarrarnos a Alguien permanente,
a Alguien que nunca muera
a Alguien que nos espere
a Alguien que nos ayude
Sale a nuestro encuentro, Señor, un nuevo año
Un nuevo año no exento de dificultades
Por ello mismo, Señor,
Ponemos en las manos de tu Madre
Nuestros deseos e inquietudes
Nuestra lucidez y nuestra entrega
Nuestros pasos y nuestros esfuerzos
Para que, en el mundo,
pueda brillar de una vez para siempre
La paz que vence a la guerra
El amor que se impone al odio
La esperanza que aplasta al derrotismo

Sí, Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra
Necesitamos de tus cuidados para no morir
Recurrimos a tu mano para no sucumbir
Buscamos tu mirada para ver bien
Hambreamos tu pensamiento
para pensar correctamente
Admiramos tu belleza
porque somos conscientes de que, por poco o nada,
vamos perdiendo la beldad
que se nos dio en el día de nuestro Bautismo.

Sí, Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra
consagramos este año 2016 a tu persona.
Eres pórtico de estos 365 días, recórrelos junto a nosotros
Eres dintel de estos 12 meses
ayúdanos a ser cristianos fuertes y vigorosos
Eres huella permanente en nuestra vida
cuida de nuestra fe y de nuestra entrega
Eres estrella que se enciende en la primera noche del nuevo año,
ilumina las sombras y las oscuridades que se abran en la azotea de nuestra felicidad

A Ti, Virgen Santa, Madre y Virgen
consagramos todos y cada uno de los próximos días, cada uno de los inmediatos meses

A Ti, Santa María, Madre de Dios,
elevamos nuestra oración sincera y nuestra plegaria confiada
para que, Tú, como Madre que nos conoce y quiere
nos cuide y, un día, ruegue por nosotros
ante Dios al cual esperamos y deseamos abrazar en el cielo.
Amén




No hay comentarios:

Publicar un comentario