Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

domingo, 22 de julio de 2012

PROTECCIÓN MATERNAL DEL ESCAPULARIO

Imagen de Ntra. Sra. del Carmen Santos Mártires de Málaga, talla anónima del siglo XVIII, restaurada en el año 2000 por el imaginero Francisco Romero Zafra. Se le incorporó el niño de nueva manufactura.

 
Por su profundo simbolismo mariano, por los grandes privilegios y por el gran amor y especial asistencia, que ha manifestado a través de los siglos la Santísima Virgen del Carmen a quienes visten devotamente su escapulario, es por lo que tan prodigiosamente se ha extendido por doquier esta piadosa devoción de vestir su escapulario.

He aquí las razones del valor espiritual de la devoción del Santo Escapulario:

Sobre todo por su rico simbolismo: Ser hijo de María, ver en él todas las virtudes de María, ser símbolo de nuestra consagración filial a la Madre Amable.

Por morir en gracia de Dios, quien lo vista piadosamente.

Porque saldrá del Purgatorio cuanto antes quien muera devotamente con él.

Por llegar su protección a todos los momentos de la vida, a la muerte y aún más allá. “En la vida protejo; en la muerte ayudo, después de la muerte salvo”, son sus credenciales.

Por los innumerables prodigios que ha obrado.

Por las relaciones con sus apariciones más recientes en Lourdes y Fátima.

Por las muchas indulgencias que disfrutan quienes visten este escapulario.
 

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