Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

sábado, 19 de mayo de 2012

UNA NUEVA ANDADURA


Estimados Hermanos en el Señor y en su Santa Madre.
Un nuevo blog empieza su andadura por estos mundos de Internet. Dedicado plenamente a la Excelsa Madre de Dios María Santísima. Pretende ser humilde y sencillo, como Ella. Y que por medio de él, aprendamos a más conocerla y amarla. Espero su comprensión y paciencia por los fallos que pueda cometer. Y para empezar pidiendo su bendición para todos nosotros vamos con una preciosa oración. 


 
¡Oh Señora, os diré como San Buenaventura, oh amabilísima Señora, que amando y dispensando gracias robáis los corazones de los hombres!: llevaos también el mío, pues, aunque miserable, desea amaros ardientemente. Vos, Madre mía, con vuestra belleza enamorasteis al mismo Dios, y le trajisteis del Cielo a vuestro seno purísimo; ¿cómo podré yo vivir sin amaros? Igualmente os diré con aquel otro vuestro amante hijo San Juan Berchmans: “No descasaré hasta conseguir un amor muy afectuoso a mi dulcísimo Madre”, un amor tierno y constante, pues que fue tan grande el vuestro para conmigo, sin merecerlo, antes bien, ano haber sido por él y por las muchas misericordias que de Dios me habéis alcanzado, ¿qué sería ya de mí? Si, pues, aun entonces, que no os amaba, Vos me amabais tanto, ¿qué no debo esperar de la bondad de vuestro Corazón ahora que ya os amo? Os amo, Madre mía, si, os amo, y quisiera juntar en mi pecho el amor de cuantos infieles hay en el mundo que no quieren amaros. Quisiera tener millares de lenguas para dar a conocer vuestra grandeza, vuestra santidad, vuestra misericordia y el amor grande con que correspondéis a todos los que os aman. Si tuviese riquezas, todas las emplearía en vuestro honor y culto; si tuviese vasallos, a todos los quisiera obligar a ser vuestros amantes. Quiera dar la vida por Vos, siendo necesario. Os amo, Madre mía, pero, por otra parte, temo que el mío no es amor verdadero, pues dicen que el amor hace semejantes a las personas que se aman. Y así, viéndome tan diferente a Vos, lo tengo por señal de no amaros como debo. Vos tan pura, yo tan inmundo; Vos tan humilde, yo tan soberbio: Vos tan santa, yo tan pecador. Mas esto es lo que hoy humildemente os pido, que ya que vuestro amor para conmigo es tan grande, que me hagáis semejante a Vos. Poder tenéis para mudar los corazones; aquí está el mío: tomadle en vuestra manos sacratísimas y trocadle enteramente, dando a conocer al mundo lo mucho que podéis a favor de los que amáis, y haciéndome de este modo santo e hijo digno de tan alta Madre, como lo espero con toda confianza por vuestra bondad. AMÉN

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