Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

miércoles, 23 de mayo de 2012

MES DE MAYO A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA


DÍA ONCE

MARÍA ESPERANZA MÍA

Lo que el cielo sería sin sol, sería mi vida sin Ti, Madre mía... La tristeza, el miedo, el frío, la incertidumbre y la muerte... Toda mi existencia es el continuo despertar de la desilusión... Soy como el niño corriendo tras las aladas y frágiles mariposas... Sólo Tú no eres desilusión, porque eres eterna Esperanza mía... En Ti confío, como se confía en una Reina y en una Madre...

La Iglesia te llama "madre de la santa Esperanza", Madre mía. Me acojo a esa dulce invocación... Espero, Madre, que no te canses de mí, que me ames siempre, que me defiendas, que me consueles, que me salves... Espero en tu bondad... Espero en tu poder... Espero en tu Corazón... Espero en Ti, ¡Madre mía!

Propósito.- Aviva frecuentemente tu esperanza en María

DÍA DOCE

MARÍA, MADRE DEL AMOR HERMOSO

¿Por que la Iglesia y las almas te saludan, Madre mía, con este bellísimo título? Eres, en verdad la Madre del Amor por excelencia hermoso, de Jesús... Pero, no solamente eres Madre del Amor hecho carne en tu carne purísima, sino la amantísima Madre en las almas de ese amor que es desvelo y afán, apoyo y caricia, compasión y ternura en una Madre como Tú... No hay hermosura como la de tu amor maternal, que engendra hermosuras de virtudes, purifica a las almas, embellece los espíritus, asemeja a Dios, santifica y salva...

Dadme, Madre mía, las caricias de tu Hijo, Amor hermoso hecho carne... Dadme las tuyas, ¡oh Madre!, que purifiquen, santifiquen, embellezcan de amor puro y santo mi vida entera...

Propósito.- Pedir frecuentemente a María bendiga todos mis afectos

DÍA TRECE

MARÍA, MADRE DE LOS DOLORES

No llevaría, ¡oh Madre! tu amor el sello de lo maternal si no te hubiera costado amargas lágrimas y prolongados martirios… Por esto mismo venero y amo con ternura de hijo tu Corazón traspasado por tantas espadas de dolor… Ellas me hablan de tus penas acerbas en el Templo, y en Egipto, y en la calle de la Amargura y en el Calvario… Pero me hablan aun más alto de tu amor más grande y perdurable que el mismo dolor… No hay amor como el tuyo, porque no hubo color como el tuyo…

Yo bien sé, Madre mía, que mis pecados no son ajenos a tus dolores… Siempre los desvaríos de los hijos son la crucifixión y aun la muerte de las madres… Pero las madres, más grandes en su amor que en su dolor, aman tanto más a sus hijos cuanto más desgraciados... Madre mía: ¡mira si esta razón no te brinda un motivo más ¡ay! para quererme...!

Propósito.- Medita con frecuencia en los Dolores de María

DÍA CATORCE

MARÍA, MADRE CLEMENTÍSIMA

Permite, Madre mía, que mi egoísmo de pobre pecador medite uno de los títulos que más ligan tu bondad y poder a mi ruindad y miseria… Siempre fue para Ti un excelso honor el desempeñar oficios de misericordia… ¡Misericordia!, es decir, “corazón entregado al miserable”. ¡Madre mía! ¡Cuánto te obliga este título para conmigo! ¡Cuánta confianza me inspira en Ti…!

Díjose ya desde muy antiguo que el “miserable, el pobre, es cosa sagrada”. Su propia miseria y desamparo le hacen digno de compasión y lástima a los buenos corazones… ¿Hay corazón más clemente y bueno que el tuyo, Madre mía? Tu vida entera en la tierra fue un acto de clemencia y compasión de los pecadores… Tu vida del cielo es la entronización de la Clemencia al lado de la propia Justicia… ¡Oh María! Tú eres Madre del Juez y del reo… Libra el pobre reo de las justas iras del Divino Juez…

Propósito.- Se misericordioso con tu prójimo, para merecer la clemencia de la Virgen

DÍA QUINCE

MARÍA, FORTALEZA DE LAS ALMAS

Nada hay, Madre mía, que tanto valor infunda a un hijo como la sombra de su madre. Cubierto y amparado por ella, siéntese héroe, lucha, triunfa y muere fiel a su deber… Tu manto, Madre mía, es coraza para tus hijos; tu mano, escudo protector… Tu mirada alienta al heroísmo… A tu lado, mi alma se siente fuerte contra los embates del mundo y del demonio…

Quiero, Madre mía, luchar por ser bueno a tu lado. Vencedora del pecado y del infierno, Torre de fortaleza, acógeme a tu abrigo y protección, seguro de que tu nombre será mi égida y mi amparo y mi galardón… No es posible la derrota a tu lado…

Propósito.- Ten valor en las tentaciones, confiando en María

DÍA DIECISÉIS

MARÍA, ESPEJO PURÍSIMO

El mismo Dios, Madre mía, se ha mirado en Ti, como en espejo cristalino, sin mancha… Nadie como Tú, ha reflejado su Imagen; nadie la aprisionó como Tú… Era para Jesús una de sus mayores delicias pirarse en Ti y contemplar la fidelidad con que El se veía reproducido en Ti.

Una de las mayores alegrías de la maternidad, es la de sentirse prolongada, continuada en los hijos… Quisiera, Madre mía, que al mirarme, como a pobre hijo tuyo, te sintieras reflejada en mí, por tu pureza, humildad, obediencia… ¿No es sagrado deber de un hijo el ser fiel a la sangre y espíritu heredados? ¡Cómo debo trabajar, Madre mía, por asemejarme más a Ti!

Propósito.- Resuelve hacer más honor a tu excelso título de María

DÍA DIECISIETE

MARÍA, LUZ DEL ALMA

Pobre niño, aunque los años hayan pasado sobre mi vida, la incertidumbre, la ignorancia, el halago y el miedo… ¡qué triste influencia, Madre mía, ejercen en mi alma! Parece que a cada paso que doy, las tinieblas de la duda, del temor, de la inconstancia me rodean más densas y tristes… ¡Madre!: Tú eres mi estrella polar, la luz de mis ojos, guía firme y fidelísimo en el laberinto de mi vida…

Jesús, el Sol que ilumina, calienta y vivifica, te eligió por Aurora, Madre mía. La aurora es primicia dulce y blanda del sol… ¡Qué María ilumine siempre mi alma por su protección y su ejemplo, y Jesús, Sol divino, la calentará, vivificará y salvará…!

Propósito.- Pide siempre a la Virgen que te ilumine y te lleve de la mano

DÍA DIECIOCHO

MARÍA, PASTORA DE LA ALMAS

La pobrecita oveja, tantas veces díscola y extraviada, reconoce en Ti, Madre mía, a su Pastora… Alimentas a tu rebaño con tu propia carne y sangre, que son carne y sangre de Jesús… Lo defiendes de los asaltos y ardides del demonio, lobo hambriento y astuto que gira en torno del redil… Lo proteges, velando siempre, día y noche, en preocupación e intercesión constantes, por tus ovejuelas… Esperas, llamas, buscas, acaricias, curas… a las tristes ovejas descarriadas…

¡Cuántas ovejas, Madre mía, perdidas si no fuera por Ti…! ¡Cuántas, cuántas, salvadas por Ti! Yo me encuentro en el número dichoso de éstas… Tú me has llamado, buscado, encontrado, traído al redil… Tú me has guardado con solicitud amorosa, bajo tu cayado de Pastora amabilísima…

Propósito.- Confía a la Virgen la defensa y cuidado de tu alma

DÍA DIECINUEVE

MARÍA, PUERTA DEL CIELO

Día triste aquel, Madre mía, en que la madre de todos los mortales, Eva, salió llorando del paraíso y vio cerrarse tras sí las puertas del Edén… En las negruras de este día, sólo brilla, como luz de esperanza, la profecía de Aquel que, siendo el Cielo, te escogería a Ti como dorada Puerta suya… Eva nos las cerrará. Tú, no sólo las abres, sino que eres la misma Puerta del Cielo, Jesús…
Por Ti, Madre mía, se va a Jesús… Encontrarte a Ti es encontrarle a El… Para ir a El, es preciso ir por Ti… Sois inseparables… Por eso eres Puerta de la eterna vida, en donde Jesús, tu Hijo es la Vida eterna de los suyos… ¡Qué dicha, Madre mía, que Tú seas mi Puerta del cielo…!

Propósito.- Da rendidas gracias a María, porque te abrió las puertas del cielo

DÍA VEINTE

MARÍA, TRONO DE DIOS

Nunca, Madre mía, adoro a Jesús con tanta ternura como al verle entronizado en tu virginal regazo… La epifanía de Belén y del Clavario es perpetua para mí… Muéstrase Jesús a las almas en Belén, entronizado en tu regazo maternal, como en solio de pureza y amor, no temible, sino dulce y adorable. El Divino Niño me invita a caer de rodillas ante El… Muéstrase en el Calvario, yerto en tus brazos, Madre mía, muerto por mí, amando, perdonando, redimiendo…

Quiero, Madre mía, adorar a Jesús en tus virginales brazos, unido a Ti. Así serás más mío, porque veré en El a tu Hijo y a mi Hermano, y a Ti en medio, reconciliándome con El… ¡Papel adorable de una Madre como Tú!...

Propósito.- Fomenta la devoción a la infancia y pasión de Jesús

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