Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

lunes, 27 de enero de 2014

¡MADRE MÍA!



Desde que amanece el día, bendíceme.
En lo rudo del trabajo, ayúdame.
Si vacilo en mis buenas decisiones, fortaléceme.
En las dudas e inquietudes, guíame.
Cuando me desprecien u olviden, ámame.
En las tentaciones y peligros, defiéndeme.
En las ansiedades del alma, piensa en mí.
Si desfallezco, sálvame... y llévame en tus brazos a gozar contigo de Jesús en el Cielo...

AMÉN



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