¡A Jesús por María! - Mes de Junio, mes del Sacratísimo Corazón de Nuestro Divino Redentor

martes, 19 de junio de 2018

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

¡Oh María! ¡Haced que por vuestra mediación podamos acercarnos a vuestro Divino Hijo!

¡Oh Santa Madre de Dios! Dignaos protegernos y conservarnos bajo las alas de vuestra piedad y de vuestra misericordia. En Vos depositamos toda nuestra confianza. A Vos nos hemos consagrado desde nuestra más tierna infancia como a nuestra Soberana. Vos sois el puerto en que nos refugiamos. ¡Oh Virgen purísima!, nosotros nos acogemos a Vuestro amparo y deseamos seros siempre fieles. Amén.

San Efrén de Siria



miércoles, 13 de junio de 2018

ORACIÓN POR LOS MÉRITOS DE JESÚS

Poco puede honrarte un esclavo tan ruin y rebelde que tanto ha ofendido a mi Dios y Redentor. Pero si me aceptas, aunque sin merecerlo, y con tu intercesión me haces digno, tu misma misericordia me hará santo y te daré el honor que yo solo no puedo. ¡Acéptame y no me rechaces, Madre mía!


¡María, Madre de Dios y mi esperanza! Mira a tus pies a un pobre pecador que implora tu clemencia. Tú eres llamada por toda la Iglesia, y por todos los fieles proclamada, el refugio de los pecadores. Tú eres mi refugio y Tú me has de salvar.

Bien sabes cuánto desea tu Hijo salvarnos. Sabes lo que sufrió por salvarme. Te presento, Madre mía, los sufrimientos de Jesús; el frío de la gruta y la huida a Egipto; las fatigas y sudores que padeció; la sangre que derramó y los dolores que sufrió pendiente de la Cruz ante tus ojos.

Dadme a conocer cómo amas a tu Hijo mientras, por amor a tu Hijo, te ruego que me ayudes. Dadle la mano a un caído que pide piedad. Si yo fuera santo no necesitaría misericordia, pero porque soy pecador recurro a Ti que eres la Madre de la misericordia. Yo sé que tu piadoso Corazón encuentra su consuelo en socorrer a los perdidos cuando no son obstinados Consuela hoy tu Corazón piadoso y consuélame a mí, ya que tienes ocasión de salvarme. Me pongo en tus manos; dime qué he de hacer y dadme fuerzas para cumplirlo, al tiempo que propongo hacer todo lo posible para recobrar la gracia de Dios. Me refugio bajo tu manto. Jesús quiere que yo recurra a Ti, que eres su Madre, para que por tu gloria y su gloria no sólo su sangre, sino también sus plegarias, me ayuden a salvarme. Él me manda a Ti para que me socorras. Heme aquí, María; a Ti recurro y en Ti confío. Tú que ruegas por tantos otros, ruega y di una palabra en mi favor. Di a Dios que quieres que me salve, que Dios ciertamente me salvará. Dile que soy tuyo, nada más te pido. Amén

"Las Glorias de María"
San Alfonso María de Ligorio





domingo, 10 de junio de 2018

LOS FAVORES DE NUESTRA MADRE MARÍA

Elena, convertida por el Rosario

Me postro ante Ti, yo, pobre esclavo, me consagro por tu siervo para siempre y me ofrezco a servirte y honrarte cuanto pueda, toda la vida


Refiere el P. Bovio que había una prostituta llamada Elena; habiendo entrado en la Iglesia, oyó casualmente una predicación sobre el rosario; al salir se compró uno, pero lo llevaba escondido para que no se lo viesen. Comenzó a rezarlo y, aunque lo rezaba sin devoción, la Santísima Virgen le otorgó tales consolaciones y dulzuras al recitarlo, que ya no podía dejar de rezarlo. Con esto concibió tal horror a su mala vida, que no podía encontrar reposo, por lo cual se sintió impelida a buscar un confesor; y se confesó con tanta contrición, que éste quedó asombrado. Hecha la confesión, fue inmediatamente al altar de la Santísima Virgen para dar gracias a su abogada. Allí rezó el rosario; y la Madre de Dios le habló así: “Elena, basta de ofender a Dios y a mí; de hoy en adelante cambia de vida, que yo te prometo colmarte de gracias”. La pobre pecadora, toda confusa, le respondió: “Virgen Santísima, es cierto que hasta ahora he sido una malvada, pero tú, que todo lo puedes, ayúdame, a la vez que yo me consagro a Ti; y quiero emplear la vida que me queda en hacer penitencia de mis pecados”.

Con la ayuda de María, Elena distribuyó sus riquezas entre los pobres y se entregó a rigurosas penitencias. Se veía combatida de terribles tentaciones, pero ella no hacía otra cosa que encomendarse a la Madre de Dios, y así siempre quedaba victoriosa. Llegó a obtener gracias extraordinarias, revelaciones y profecías. Por fin, antes de su muerte, de cuya proximidad le avisó María Santísima, vino la misma Virgen con su Hijo a visitarla. Y al morir fue vista el alma de esta convertida volar al cielo en forma de bellísima paloma.

"Las Glorias de María"
San Alfonso María de Ligorio





jueves, 31 de mayo de 2018

MES DE MAYO, MES DE MARÍA

Ni antes de ser elevada a la altísima dignidad de Madre de Dios y de Reina de los cielos y tierra ni después tuvo María en su ánimo movimiento alguno que la descompusiera, desarreglara ni desordenara


DÍA OCTAVO

UN RAMILLETE DE FLORES CAMPESTRES Y SILVESTRES

Hay en los campos, en los bosques y entre los peñascos en los montes, infinitas especies de flores, varias en colores y formas que, sin cuidado del hombre, nacen, crecen, explotan, se multiplican; y son la belleza, la hermosura, el ornato y el vestido de los prados, de los montes y de las campiñas. No hay una sola especie de éstas, por más pisada que sea de los animales, que no tenga un dote, una cualidad especial, además de las que son comunes a toda la raza vegetal.

VIRTUDES NATURALES

Hay virtudes que recibimos de Dios como autor de la naturaleza: son dadas, y crecen en nosotros sin gran cuidado nuestro, porque por un don natural tenemos a ellas tendencia, inclinación, voluntad y amor. Y éstas unas son intelectuales y otras morales. Sin la caridad no son virtudes perfectas, lo son según el orden natural. No obstante, transportadas a un terreno cultivado, y formadas bajo la impresión de la caridad, reciben con la cultura un nuevo brillo. No pueden ser mejor significadas estas virtudes que por las flores campestres. Un ramillete de éstas, compuesto y entretejido por la mano de una hábil jardinera, rivaliza en belleza y perfumes con los que se forman de las cultivadas en los jardines. No porque las tengamos sin trabajo y cuidado nuestro son menos dignas de aprecio que las que adquirimos con grandes penalidades nuestras. Una virtud que cuesta a uno muchas lágrimas, a otro se le ha dado de balde.

VIRTUDES NATURALES NADAS A MARÍA

Dios, como autor del orden natural, comunicó a la que estaba destinada para ser su Madre todas las virtudes naturales en el más alto grado de perfección de que era capaz un alma racional: sabiduría, ciencia, prudencia, habilidad en el arte de su respectiva condición. Prudencia, justicia, fortaleza, templanza, con todas las virtudes adjuntas a éstas. Estas virtudes, dadas con gran perfección, recibieron con el cuidado, práctica y ejercicio, dirigidas por la caridad, un grado muy sublime de excelencia.

FLORES CAMPESTRES A MARÍA

¿Qué tienes de bueno que no lo hayas recibido de Dios? Esa misma virtud que a ti nada te cuesta, y que a otros falta, cuídala bien, y seas por esto agradecido a quien te la dio. La virtud que nació contigo, y que ha crecido entre las peñas de mil vicios sin cuidado tuyo, no la desprecies; cultívala, trasplántala al borde de las aguas de la gracia, elévala a un fin sobrenatural, y verás qué nuevo aspecto toma.

PRESENTACIÓN DE LA ROSA A MARÍA

ORACIÓN.- Señora: Pongo hoy en vuestras manos todas las virtudes, todos los dones, todas las dotes que he recibido de Dios; y me comprometo a cuidar, cultivar y conservar estas flores. Recibidlas, y presentadlas a vuestro Hijo.

Beato Francisco Palau OCD



31 DE MAYO, SANTA MARÍA REINA

La razón por la que la Santísima Virgen María es Reina se fundamenta teológicamente en su divina Maternidad y en su función de ser Corredentora del género humano


Dios todopoderoso, que nos has dado como Madre y como Reina a la Madre de tu Unigénito, concédenos que, protegidos por su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos.

¡Reina dignísima del mundo, María Virgen perpetua!, intercede por nuestra paz y salud, Tú que engendraste a Cristo Señor, Salvador de todos. Por nuestro Señor Jesucristo.  Amén.


miércoles, 30 de mayo de 2018

MES DE MAYO, MES DE MARÍA

Yo os ofrezco moderación en todos mis gestos, acciones y movimientos exteriores. Recibid mis propósitos, y dadles fuerza y eficacia


DÍA SÉPTIMO

LA FLOR DEL NARANJO

En los países del Norte el naranjo es para los jardines una cosa muy rara, se conserva, pero para salvarle allí contra los hielos y fríos se necesita gran precaución, y se mira como uno de los mejores ornamentos. Entre nosotros, esto es, en países cálidos, el naranjo en mayo produce tal cantidad de flores y llena los jardines de perfumes tan aromáticos, que parece nos vuelve al paraíso de donde por la culpa fuimos desterrados. En esta estación un bosque de naranjos echa muy lejos su fragancia, porque da flores en gran escala. Es siempre verde, y de un verde vivo y encendido.

LA ESPERANZA

La fe, la esperanza y la caridad son en el Jardín de la Iglesia de las Virtudes las más nobles, las más excelentes y sublimes. Todas nuestras relaciones con Dios se fundan sobre ellas. La fe nos da de Él una idea o noticia pura y adecuada, y nos le representa tal como es Él en sí. La presencia de Dios en nuestra alma por una fe pura produce la esperanza, por que por la fe le miramos Salvador, Redentor, Protector y Bueno. Es la esperanza una virtud infusa en el alma que la dispone y mueve a esperar de Dios en esta vida los auxilios de la gracia y de los dones del Espíritu Santo, y en la otra, la vida eterna mediante nuestras buenas obras. Corresponde a ella el don de ciencia. Siendo una de las tres virtudes principales, debe ser representada por una flor que tenga algo de grande y de sublime. Tal es la del naranjo; es pequeña, pero se nos presenta en los ramos apiñada, y en una abundancia que excede a todas las demás plantas odoríferas. Este árbol siempre hermoso nos recuerda las glorias y las delicias del paraíso que perdimos por la culpa.

LA ESPERANZA EN MARÍA

Había más de cuatro mil años que los infiernos estaban abiertos envolviendo entre sus llamas voraces a millares de almas reprobadas por la culpa: los cielos cerrados; los hijos de Adán sujetos al príncipe de las tinieblas que les había vencido; los demonios adorados bajo las monstruosas figuras de las pasiones más feas, el trono de Dios inaccesible. Una joven, devorada por los ardores de la caridad, se propone en su ánimo cambiar la faz del mundo moral; pide la salvación, pide y la espera, espera y la consigue. A la fe, a la esperanza y a la caridad de María debemos nuestra salvación. ¡Gloria a Ella!

UN RAMO FLORIDO DE NARANJO A MARÍA

Revisemos nuestro jardín: estamos en mayo: busquemos el naranjo, veamos si está en flor. ¿Esperas? ¿te salvarás? ¿irás al cielo, entrarás al paraíso separada tu alma del cuerpo? ¿qué respondes? ¿tienes la esperanza? ¿está en ti esta necesaria virtud? Si está en ti, ella responderá y dirá «sí, yo seré salvo porque Dios me salvará: me salvará porque yo allá al fondo de mi alma así lo espero». ¿Qué temes? ¿qué tiemblas? ¿qué dudas? ¿qué vacilas? ¿se está acaso discutiendo de si te salvarás o te perderás? ¿que has perdido tu esperanza? Si así fuese, corre, acógete a María, preséntale esa flor y dile:

PRESENTACIÓN DE LA ROSA A MARÍA

ORACIÓN.- Señora: Yo espero salvarme; yo espero que Vos me alcanzaréis los auxilios de la gracia para vivir cristianamente, fío a la bondad de Dios mi salvación. Yo prometo fidelidad, lealtad y exactitud en la observancia de la ley santa del Señor.

Beato Francisco Palau OCD



martes, 29 de mayo de 2018

MES DE MAYO, MES DE MARÍA

La corona que ciñe María en la gloria le fue dada como premio de todas sus virtudes. Mientras vivió no hubo ninguna que no estuviese en su corona: las tuvo todas en su plenitud: Ave, gratia plena; sí, llena de gracias, llena de dones; sí, llena de dones, llena de virtudes

DÍA SEXTO

EL LIRIO

Después de las rosas toda la gran familia de los lirio ocupa en nuestros jardines un lugar muy preferente, y de ella tomamos el que sobresale a todos ellos. Este sube recto hacia el sol, e inclina su cabeza cuando éste pasa. Su color es blanco, cándido y puro, y su fragancia tan fuerte, que el exceso ofende casi a un olfato débil, poco capaz y enfermo.

LA FE CATÓLICA

El lirio es el emblema de la pureza del alma. Entiéndase por pureza, no la castidad, sino la que resulta de la unión del alma con su Dios. El alma es pura tanto más cuanto con mayor intensidad se une con la pureza misma, que es Dios, y fundándose esta unión en fe, esperanza y amor, la fe es el principio de su candidez: “Fide purificans corda eorum” La fe hace subir y eleva el alma hacia Dios: sube rectificada por la contemplación de la verdad eterna, la mira, y en su presencia cubre su rostro e inclina su cabeza. Dios, ser infinitamente perfecto, infinitamente bello y hermoso, atrae y roba la vista espiritual del alma; y la inmensa fragancia de sus atributos y perfecciones hace sentir al corazón humano la benéfica influencia de su presencia en él. ¿Qué cosa es fe? Cree y lo sabrás. Es una virtud sobrenatural, infusa en el alma por el Espíritu Santo, mediante la que el entendimiento dispuesto, curado, fortificado y corroborado por un don del mismo nombre entendimiento, percibe en sí las verdades eternas, las mira y las contempla, distingue lo verdadero de lo falso, lo bello de lo que es feo, lo revelado de lo que no lo es, y se adhiere firmísimamente y se une con Dios, belleza suma, que se le presenta vestido de toda la grandeza, esplendidez y magnificencia que la dan sus infinitas perfecciones. ¿Quieres saber qué cosa es fe? Ama la verdad eterna, búscala, y hallada, únete con ella, y cuando la tengas, el inestimable y fuerte olor de esta hermosa flor te dirá qué cosa es ella; te lo enseñará práctica y experimentalmente, y entonces entenderás su definición. ¿Que no amas a Dios verdad eterna? La definición que se te dé sobre esta excelentísima virtud será para ti oscura.

LA FE EN MARÍA

María tuvo fe en más alto grado que todos los Patriarcas y Profetas: creyó en Dios salvador, y su fe salvó a toda la raza de Adán, proscrita por la culpa.

EL LIRIO EN LAS MANOS DE MARÍA

¿Cómo está la fe en tu alma? ¿qué has hecho para formar en ti la verdadera idea de Dios? ¿cómo piensas de Dios? ¿cuándo piensas en Dios? ¿cómo miras a Dios?… ¡Ah! Cuida bien esta flor, tómala y ponla en manos de nuestra mística jardinera que conoce perfectamente su naturaleza, y dile:

PRESENTACIÓN DE LA ROSA A MARÍA

ORACIÓN.- Madre de todos los creyentes, ayudadme en mi incredulidad. Yo creo todo cuanto cree y manda creer nuestra madre santa la Iglesia. Yo me obligo, yo me comprometo a fomentar y cultivar esta flor con santas meditaciones: yo propongo estudiar y meditar los misterios y las verdades que me propone la Religión. Yo prometo vivir firme en la fe católica, y guardarla pura hasta la muerte. Recibid, Señora, estos mis propósitos: aceptad esta flor y presentadla a Dios vuestro Hijo, verdad eterna.

Beato Francisco Palau OCD



lunes, 28 de mayo de 2018

NUESTRA MAYOR ALEGRÍA EN EL CIELO

¡Amad a la Virgen y hacedla amar! Rezad el Rosario, rezadlo siempre. ¡Rezadlo cuantas veces podáis! El Rosario es la oración que hace triunfar sobre todo y a todos. Ella, María, nos ha enseñado así, lo mismo que Jesús nos enseñó el Padrenuestro.

Santo Padre Pío de Pietrelcina 

Aun siendo una mera criatura, María Santísima fue de tal modo colmada de gracias por la Providencia Divina que –podemos afirmar- todas las santas alegrías de la tierra y del cielo no se comparan con su alegría.

En efecto, Nuestra Señora, Ella solo, está más inundada de gloria, tiene mayor abundancia de felicidad y de intimidad con Dios, le dedica mayor veneración y recibe de parte de Él un respeto mayor, que todas las criaturas angélicas y humanas reunidas.

Si, como ardientemente debemos desear, la Virgen nos obtiene la gracia de la salvación eterna, nuestra mayor alegría en el cielo, después de la visión beatífica, será contemplar el alma Santísima de María y, en Ella, los reflejos de las infinitas perfecciones de Dios, Nuestro Señor.

Plinio Corrêa de Oliveira



martes, 22 de mayo de 2018

MARÍA Y LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO, II

Mírala hoy, si cabe más pura, más blanca, más resplandeciente, más santa, más llena de amor a Dios y a los hombres

La venida.- Y cuando así estuvieron preparados, es cuando vino el Espíritu Santo el día de Pentecostés, en forma de fuego. Penetra en el cenáculo y contempla el estupor y espanto de los Apóstoles, al oír aquel viento impetuoso, al ver que la casa toda temblaba y parecía venirse a tierra, al percibir aquella lluvia misteriosa de lenguas de fuego, que se posaban sobre cada uno de ellos después, el gozo inmenso al sentirse llenos del Espíritu Santo y de sus dones y gracias y, sobre todo, del amor encendido y abrasador que es el Divino Espíritu.

Y ¿qué sentiría la Santísima Virgen? Ella fue la primera en comprender la llegada del Espíritu Santo y, sin asustarse por aquellas señales violentas que le acompañaron, se recogió fervorosamente en su interior, para mejor recibirle. ¡Qué gusto no recibiría, por decirlo así, el Espíritu Santo al encontrar un alma tan bien dispuesta como la de María! si ya le había dado antes la plenitud de su gracia, ¿qué más podía hacer con Ella el Espíritu Santo en este día?

Milagrosamente aumentaría su capacidad, dilataría los senos de su alma, ensancharía todo lo posible su corazón, para tener satisfacción de volverla a llenar de nuevas gracias, de nuevos privilegios, de nuevo y más encendido amor. Póstrate ante tu Madre querida y admira esa grandeza inmensa, casi infinita y divina, de que la ves revestida hoy al recibir al Espíritu Santo.

Mírala hoy, si cabe más pura, más blanca, más resplandeciente, más santa, más llena de amor a Dios y a los hombres. Si ahora se le apareciera el Arcángel, no hay duda que enmudecería, pues en su lenguaje angélico, no encontraría expresiones para saludar dignamente a María. Haz que salte de gozo tu corazón, ante esta consideración y pide a tu Madre un poquito de lo muchísimo que Ella tiene y posee.  


lunes, 21 de mayo de 2018

MARÍA Y LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO

¡Qué dichosos los Apóstoles que pudieron orar junto con la Virgen!

Preparación.- Los Apóstoles y discípulos se retiraron al Cenáculo para prepararse allí con la Santísima Virgen, a la venida del Espíritu Santo. Examina esta preparación:

a) Primero se retiran, porque el retiro y la soledad es donde Dios se comunica con las almas. A Dios no le gusta hablar en medio de las cosas del mundo y si habla, con ese ruido no se le oye ni se entiende bien su voz. Ama mucho el retiro, el silencio, la soledad de tu alma, donde quiere el Señor hablarte.

Por eso, esta soledad no sólo ha de ser exterior, sino interior, acallando otros pensamientos, negocios, impresiones, asuntos que traigas entre manos. Mira si no será esa, muchas veces, la razón de tus faltas en la oración y el poco provecho de la misma. ¿Sabes retirarte exteriormente e interiormente? ¿Sabes poner silencio en tu alma a todo lo que sea ajeno a la oración?

b) Se retiraron a orar todos a una. La oración es la solución para todo. Cristo nunca se dispensaba de ella. Oró en el Cenáculo, en el Huerto, en la Cruz misma. Orando encontró el Ángel a la Virgen en su Anunciación. Los Apóstoles, por indicación de la Virgen, se retiraron a orar. También a ti te llama diariamente. ¿Cómo respondes? ¿Eres alma de oración? ¿Acudes a ella a buscar luz, consuelo, fuerza?

c) En compañía de la Virgen. ¡Qué dichosos los Apóstoles que pudieron orar junto con la Virgen! Ella dirigiría la oración. Ella daría ejemplo de fervor. Sólo con mirarla a Ella, se disiparía el cansancio, la tibieza, las distracciones. Pero, ¿es qué tú, si quieres, no puedes hacer lo mismo? ¿Por qué no oras con María, mirando a María, aprendiendo de María? Haz un poco de examen y pregúntate si al comenzar y al continuar y al concluir la oración la haces con la Santísima Virgen. Aprende aquí también a tener devoción a la oración común. ¡Cómo agrada a Dios!, ¡cuán provechosa es!

d) Finalmente, fíjate en la constancia. El Espíritu Santo no descendió sobre ellos hasta pasados diez días en continua oración. ¡Pronto nos cansamos de orar! Queremos conseguirlo todo en seguida y si no, viene el desaliento, la desilusión. ¡Qué falta de perseverancia! Pídesela a la Santísima Virgen. Que no un día, ni dos, sino siempre, sea tu oración fervorosa y así será eficazmente santificadora. 




viernes, 18 de mayo de 2018

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

¡Oh, Virgen purísima y sin tacha! ¡Oh María, Madre de Dios, Reina del universo!, vuestro poder excede al de todos los Santos, sois la esperanza de los elegidos y la alegría de los bienaventurados


Vuestro nombre, ¡oh Santa Madre de Dios!, contiene todas las gracias y todas las bendiciones divinas. Vos habéis llevado en vuestro seno al que es incomprensible y habéis alimentado al que alimenta a todas las criaturas. El que llena el cielo y la tierra, el que es Soberano de todas las cosas ha querido seros deudor del vestido de carne que antes no tenía. Regocijaos, ¡oh Madre de Dios!, regocijaos de tener por deudor al que da el ser a todas las criaturas. Todos somos deudores de Dios, pero puede decirse que Dios ha querido serlo vuestro en cierto modo. Así es, ¡Madre amantísima!, que vuestra caridad y vuestro crédito para con Dios exceden a la caridad y al crédito de todos los Santos. Nosotros celebramos vuestra gloria, sabemos cuán grande es vuestra bondad, y os suplicamos que os acordéis de nosotros y de nuestras miserias. Amén.

San Metodio, de Tesalónica