Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

jueves, 17 de agosto de 2017

LA DORMICIÓN DE NUESTRA MADRE MARÍA

"María murió de amor. Esta fue su enfermedad de toda su vida"

MUERTE DE MARÍA

Realidad de su muerte.- María murió en realidad, aunque no estaba sujeta a la muerte. Esta es castigo del pecado y, por lo mismo, no pudo ser castigo del alma Santísima y Purísima de María. Ella no tuvo ni pecado original, ni actual, ni mancha de la más pequeña imperfección. No obstante, Dios quiso que muriera, para imitar así a su Hijo, que también murió; para aumentar aún más sus merecimientos, pasando por esa humillación tan terrible y repugnante que no había merecido, sobre todo para servirnos de ejemplo y consuelo en nuestra muerte.

Fue muy conveniente que Cristo muriera para satisfacer abundantemente por nosotros, para vencer con su muerte la muerte del pecado, para demostrarnos que era verdadero hombre, igual que nosotros, capaz de sufrir, de sentir, de parecer, de morir como los demás, para experimentar en sí las angustias de la muerte y servirnos de admirable ejemplo de fortaleza y paciencia en nuestra agonía. Por tanto, si fue conveniente que Cristo muriera, ¿no la haría de ser también que muriera su Madre? Si muere el Redentor, ¿no había de morir la Corredentora?

Piensa ante esta realidad de la muerte de María, la realidad de la tuya. Tú sí que realmente tienes que morir, necesariamente tienes que morir, pues si la muerte entró en el mundo por el pecado, tus pecados han merecido mil muertes. Con ella debes satisfacer lo que ofendiste a Dios pecando.

Muerte de amor.- María murió de amor. Esta fue su enfermedad de toda su vida. Santa Teresa de Jesús moría, porque no moría de amor. Santa Imelda murió en un éxtasis amoroso. Y así otros santos, no pudiendo resistir la fuerza del fuego del amor que les abrasaba, tuvieron que morir, pues, ¿qué pasaría en la Virgen? Lo admirable es que viviera. Eso era un milagro continuo. Pues naturalmente, debía morir.

¿No has visto árboles cargados de fruto que no pueden sostenerlo? Así fue la Santísima Virgen, árbol riquísimo que no pudo sostener el fruto de aquella preciosísima alma que, cargada desde el primer instante de la plenitud de la gracia, fue creciendo y aumentando sin cesar ni un solo momento se su vida. ¿Cómo pudo aquel cuerpo, aunque tan puro, tan santo, tan inmaculado, sostener aquella alma que ya, desde su misma concepción, se elevaba con fuerza irresistible hacia el cielo?

Además de esto, ¿cuál sería la dulcísima y a la vez violentísima fuerza con que Jesús atraería al alma de su Madre?, y ¿cuál el anhelo de esta blanquísima paloma por volar a su Jesús? no hay duda que para Ella se escribieron aquellas palabras: “¡Ay! Y cuánto se prolonga mi destierro. Por cuánto tiempo he vivido con los moradores de Cedar y ha estado mi alma peregrinando en esta vida”. Otras veces, con más ardor que David, exclamaría: “Como el ciervo corre a la fuente de las aguas, así mi alma te desea a Ti, mi Dios. ¿Cuándo será que venga y me presente delante de Ti? En fin, hablando con los ángeles les diría aquello del Cantar de los Cantares: “Os conjuro, moradores de la celestial Jerusalén, que si encontráis a mi Amado le digáis que estoy enferma de amor”

Y así se fue encendiendo por momentos, cada vez más, aquel volcán que ardía en su alma, hasta llegar a consumirla y abrasarla por completo. ¿No te da envidia? ¿Por qué no amar así a tu Dios? ¿Por qué no dejarte abrasar por Él, si Él quiere encender en tu alma este divino fuego? ¡Qué vergüenza pensar que todo depende de ti, que la culpa de que así no sea, está en ti y no solo en ti!


martes, 15 de agosto de 2017

DÍA 15 DE AGOSTO, ASUNCIÓN DE NUESTRA MADRE A LOS CIELOS

¡Oh María, Señora mía!, enséñame en este día, lo que la caridad sería, para llegar algún día a la Tierra Prometida. ¡Oh María, Rosa Castísima!, muéstrame el camino de la verdad para que llegue a la santidad. Amén.


Alégrate y gózate Hija de Jerusalén
mira a tu Rey que viene a Ti, humilde,
a darte tu parte en su Victoria.

Eres la primera de los redimidos
porque fuiste la adelantada de la fe.

Hoy, tu Hijo, te viene a buscar, Virgen y Madre:
“Ven amada mía”,
te pondré sobre mi trono, prendado está el Rey de tu belleza.
Te quiero junto a mí para consumar mi obra salvadora,
ya tienes preparada tu “casa” donde voy a celebrar
las Bodas del Cordero:

Templo del Espíritu Santo
Arca de la nueva alianza
Horno de barro, con pan a punto de mil sabores.

Mujer vestida de sol, tu das a luz al Salvador
que empuja hacia el nuevo nacimiento

Dichosa Tú que has creído, porque lo que se te ha dicho
de parte del Señor, en Ti ya se ha cumplido.

María Asunta, signo de esperanza y de consuelo,
de humanidad nueva y redimida, danos de tu Hijo
ser como Tú llenas del Espíritu Santo,
para ser fieles a la Palabra que nos llama a ser,
también como Tú, sacramentos del Reino.


Hoy, tu sí, María, tu “fiat”, se encuentra con el sí de Dios
a su criatura en la realización de su alianza,
en el abrazo de un solo sí.

Amén.


miércoles, 9 de agosto de 2017

Y ESTÁ COLOCADA POR ENCIMA DE TODAS LAS CRIATURAS...


     La cristiandad hoy en día está de nuevo en decadencia. Nuestra Señora vino a Fátima para advertir de esta decadencia, del castigo, y la victoria con la famosa frase: “Al final mi Corazón Inmaculado triunfará”. En ese mismo conjunto de apariciones en las que Ella anunció su victoria, Ella deseó aparecerse con el hábito de la Orden Carmelita, como una forma de confirmar su antigua predilección por ella e indicar que esta Orden será parte de su glorioso reinado. Con el hábito, Ella realizó simbólicamente una síntesis del pasado y el futuro, en el mismo momento en que Ella anunció el fin de una era y el comienzo de otra.

     Glorifiquémosla y pidámosle que nos prepare, a quienes somos carmelitas en espíritu, para pasar por el castigo y ser piedras vivas en el Reino de María.



Dr. Plinio Corrêa de Oliveira


sábado, 5 de agosto de 2017

HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES

¡Oh Santísima Virgen María, Madre de la Divina Gracia, que vestida de nívea blancura te apareciste a unos pastorcitos sencillos e inocentes, enseñándonos así cuánto debemos amar y procurar la inocencia del alma

Para más información, pinchar AQUÍ

jueves, 3 de agosto de 2017

PENSAMIENTOS SOBRE EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, SEGÚN EL ESPÍRITU DE FÁTIMA

Reinado del Corazón de María

¡Oh alma devota! Dios lo quiere: Dios ha honrado sobremanera al Corazón de María: honra tú también, ama y obsequia cuanto puedas al Corazón amantísimo de tu dulce Madre

Dijo la Virgen a los pastorcitos de Fátima: "Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón".

En verdad, ¿puede haber cosa más justa y digna? Oigamos al P. Claret: "¿Habrá quien pregunte por qué veneramos al Corazón de María? ¿Se han meditado bien la excelencia de este Corazón y las perfecciones sobrehumanas y más que angélicas que lo adornan? ¡Oh, con qué alegría contempla el Señor al Corazón de María, al que ninguna mancha desfigura ni afea germen alguno de pasión mala, en el que no existe sobra de defecto que pueda hacerle indigno y cuyas afecciones son todas celestes! O por hablar con más propiedad, ¡con qué satisfacción no se contempla a Sí mismo en aquel espejo fiel en donde se hallan retratados todos los rasgos de su semejanza, borrados en el resto de los hombres!". Y afirma San Bernardino de Siena que "para ensalzar los sentimientos del Corazón Virginal de María no bastan las lenguas de todos los hombres, ni aún las de los ángeles". ¡Tan digno y santo es!


lunes, 31 de julio de 2017

EL PRIVILEGIO DE VESTIR SIEMPRE EL SANTO ESCAPULARIO DEL CARMEN

Te ruego, Señora, me alcances la gracia de vivir siempre como verdadero cristiano y cofrade amante del Santo Escapulario, a fin de que merezca lograr los frutos de esta hermosa devoción

“Yo, que soy la Madre de la Misericordia,
descenderé al Purgatorio
el primer sábado
después de su muerte
y lo libraré para conducirlo
al Monte Santo de la Vida Eterna”

Bula “Sacratissimo uti culmine”
también llamada “Bula Sabatina”
(3 de marzo 1322)





sábado, 29 de julio de 2017

¡OH MADRE DEL CARMEN!

Te ruego, Señora, que seas mi defensa poderosa en esta vida mortal, para que en todas las tribulaciones y peligros encuentre la seguridad, y en las tentaciones salga con victoria, logrando siempre tu especial asistencia para conseguirlo

¡Oh Virgen del Carmen María Santísima!, que te dignaste admitir con singular amor el obsequio filial de los Carmelitas, que entre todos los mortales fueron los primeros que en tu honor edificaron un templo en el Monte Carmelo, donde concurrían fervorosos a darte culto y alabanza. Te ruego, Señora, me alcances sea mi alma templo vivo de la Majestad de Dios, adornado de todas las virtudes, donde Él habite siempre amado, adorado y alabado por mí, sin que jamás le ocupen los afectos desordenados de lo temporal y terreno. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia...


miércoles, 26 de julio de 2017

¡OH MADRE DEL CARMEN!

¡Madre mía del Carmen, bendita seáis!, los serafines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque me habéis dado vuestro Escapulario

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima!, que por tu singular amor a los Carmelitas los favoreciste con tu familiar trato y dulces coloquios, alumbrándolos con las luces de tu enseñanza y ejemplo de que dichosamente gozaron. Te ruego, Señora, me asistas con especial protección, alcanzándome de tu bendito Hijo Jesús luz para conocer su infinita bondad y amarle con toda mi alma; para conocer mis culpas y llorarlas para saber cómo debo comportarme a fin de servirle con toda perfección; y para que mi trato y conversación sean siempre para su mayor honra y gloria y edificación de mis prójimos. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia…


domingo, 23 de julio de 2017

¡OH MADRE DEL CARMEN!

¡Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre de los pecadores!, y especial Protectora de los que visten tu Sagrado Escapulario, ¡ruega por nosotros!

¡Oh Virgen del Carmen María Santísima!, que fuiste figurada en aquella nubecilla que el gran Profeta de Dios, Elías, vio levantarse del Mar, y con su lluvia fecundó copiosamente la tierra, significando la purísima fecundidad con que diste al mundo a tu querido Hijo Jesús, para remedio universal de nuestras almas: te ruego, Señora, me alcances de su majestad copiosas lluvias de auxilios, para que mi alma lleve abundantes frutos de virtudes y buenas obras, a fin de que sirviéndole con perfección en esta, vida, merezca gozarle en la eterna. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia...


sábado, 22 de julio de 2017

PRODIGIOS DEL SANTO ESCAPULARIO DEL CARMEN

MILAGROS OBRADOS POR EL ESCAPULARIO CON EL CAPITÁN GÓMEZ SALAS

¡Oh Virgen Santísima Inmaculada, belleza y esplendor del Carmen! Vos, que miráis con ojos de particular bondad al que viste vuestro bendito Escapulario, miradme benignamente y cubridme con el manto de vuestra maternal protección

Mérida, la antiquísima y monumental Emérita Augusta, capital un día de la Lusitania, donde los emperadores romanos grabaron con sello indeleble los rasgos de su esplendor y magnificencia, se vio sujeta también, como tantas ciudades de España, a la tiranía feroz del marxismo.

Por ventura y dicha de sus moradores y para honor y gloria de la auténtica España, poco tiempo el feroz moscovita pudo sojuzgar, con el látigo de su tiranía, a esta reina de la antigüedad, que llevó uncido a la carroza de sus triunfos a los guerreros y emperadores más famosos.

Apenas iniciado el glorioso Movimiento salvador, Mérida sintió el despotismo y la tiranía brutal de un comité compuesto de indeseables e irresponsables, que hicieron sentir a sus pacíficos vecinos la zarpa del odio y todos los bajos instintos de la horda.

Bien pronto todo cuanto significaba religiosidad, valor, patriotismo, talento, honradez, fue conducido a presencia de aquellos sicarios de Moscú, que sin interrogarles siquiera las más de las veces, los conducían a la cárcel y si eran mujeres a la ermita de Santa Catalina.

Fueron más de un centenar las personas detenidas y aherrojadas por aquella horda de caribes, entre las que se hallaban distinguidas señoras y señoritas cuyo único delito consistía en ser apóstoles de la caridad; sacerdotes tan ejemplares como el virtuoso coadjutor de Santa María, don Victoriano Barroso; jurisconsultos tan dignísimos, acomodados labradores, honrados artesanos y militares tan prestigiosos como los hermanos Gómez Salas y el capitán don Federico Manresa, todos pertenecientes a la gloriosa Arma de Artillería.

Enumerar los ultrajes, vejaciones y groserías a que se vieron sometidos por aquella chusma soez, ebria de odio y de sangre, sería tarea más que prolija. Baste decir que se les sometía a los trabajos más penosos y a las faenas más rudas y humillantes, teniéndoles sin probar bocado hasta la caída de la tarde y negándoles, a veces, hasta el agua.

El día 8 de agosto, cuando ya el glorioso Ejército Nacional arrancaba de las garras del marxismo las hermosas ciudades extremeñas de Zafra, Los Santos de Maimona, Villafranca y Almendralejo, y se hallaban a muy pocos kilómetros de Mérida; los esbirros de Moscú, siguiendo su criminal consigna, sacaron de la cárcel a un grupo compuesto de unos quince hombres, entre los que se encontraba el pundonoroso capitán de Artillería don Federico Manresa, y con él lo más representativo y florido de la juventud emeritense, los cuales fueron vilmente asesinados, después de someterlos a todo género de vejaciones.

Parece lógico que no parase aquí el monstruo rojo en sus ansias de exterminio y en su sadismo inaudito de crímenes sin cuento, y, sin embargo, y esto es lo verdaderamente milagroso y lo que precisamente motiva estas páginas de loor y agradecimiento a nuestra Madre bendita del Carmen.

Unos ochenta y cinco hombres quedaban hacinados en la cárcel de Mérida, que constituían la flor y nata de la población, y que dadas las circunstancias, máxime siendo algunos de ellos militares y otros personas de elevada posición social, parece lo más lógico debieran ser al punto fusilados.

Mas la Virgen Santísima del Carmen, que prometiera un día ser salvación en los peligros de la vida para todos cuantos la invocan y llevan con devoción su, bendito Escapulario, se mostró una vez más propicia y atendió el ruego que le dirigiese su devoto hijo, el ferviente capitán don Gaspar Gómez Salas, quien desde muy niño le profesó una devoción filial y ferviente, fruto de aquella educación cristianísima que recibiera de sus santos padres, quienes tuvieron siempre por su mayor timbre de gloria el hacer de su hogar una solera de acendrado patriotismo, basado en el temor de Dios y en el] amor más puro y ferviente a la Virgen del Carmen.

En esa cantera de rancio abolengo cristiano que formaban las almas de don Ángel Gómez Góngora y doña María Salas, se forjaron los corazones de sus cristianos hijos.

Debían sacarles una madrugada, para darles el paseíto, como solían decir en son de mofa los milicianos. Los infelices detenidos tenían ya el ánimo hecho a que así había de suceder, y trataban de disponerse lo mejor posible para el viaje a la eternidad, encomendándose a Dios Nuestro Señor de lo íntimo de sus almas.

"No sé por qué —me dice mi ilustre interviuvado— sentía en mi interior una confianza ilimitada y tenía la convicción firmísima de que nada me había de suceder mientras pendiese de mi cuello el Santo Escapulario, que siempre llevé con singular afecto y devoción. Para arrancármelo, si hubieran tratado de hacerlo aquellos miserables, me hubiesen tenido que quitar la vida."

Y aquí está lo prodigioso, lo circunstancial, lo peregrino del caso: Aquellos hombres que habían decidido quitarles la vida cierta noche, no se sabe cómo ni el por qué, desisten de su resolución, tal vez por un fútil motivo; quizá no arrancara el camión en que debían ser conducidos al lugar previamente designado y, tras ligera discusión, determinan dejar para otra noche el fusilamiento, cosa que tampoco se efectúa.

¿Casualidad...? ¿Suerte...? ¿El destino...? Así discurriría, sin duda, un espíritu superficial, un materialista o un impío. Para nosotros los cristianos hay una Providencia, sin cuya permisión ni uno solo de los cabellos de nuestra cabeza se desprende ni cae del árbol la hoja, ni los planetas dejan de describir su órbita, y esa Providencia actúa casi siempre bajo el influjo de las súplicas misericordiosas de María.

Unos días después las Banderas del Tercio mandadas por el bizarro general Asensio y en cuyas vanguardias figuraba el heroico comandante Castejón, acampaban en el Tiro de Pichón, proponiéndose al día siguiente dar el asalto definitivo a la ciudad embellecida por Agripa y Trajano. El comité estaba reunido en sesión permanente, teniendo el propósito de quemar vivos, antes de salir de la ciudad, a sus presos, a quienes tenían hacinados como reses en uno de los salones de las Casas Consistoriales.

Los bidones de gasolina estaban a punto para ser rociados por las puertas y muros del edificio; se oían los primeros disparos cruzados entre los guardias de Asalto traidores y la Quinta Bandera del Tercio, que se los merendó en menos de una hora.

No había, pues, tiempo que perder, y los poncios del comité revolucionario decidieron emplear la gasolina para acabar con aquellos a quienes ya no podían rematar a tiros. Mas, ¡oh providencia maternal de la Virgen Santísima del Carmen!, un cañonazo del inmortal Barrón hizo blanco unos centímetros por bajo del reloj del Ayuntamiento y, penetrando en el salón de sesiones, puso en precipitada huida a los primates del comité, quienes, como conejos espantados, abandonaron a toda prisa el local, como alma que lleva el diablo, y sólo pensaron en salvarse por pies, sin cuidarse para nada de su presa.

"Reinó un silencio importante, escalofriante —nos dice mi buen amigo don Gaspar—. Ante el peligro inminente en que nos vimos de que otro disparo más largo que el anterior cayese en nuestra prisión, yo me puse por fuera el Santo Escapulario, apresurándome, como otros muchos, a pedir la absolución de mis culpas al dignísimo sacerdote que con nosotros se hallaba detenido."

Ante el alborozo general de verse libres de sus carceleros y escucharse ya tan cerca los disparos de nuestro glorioso ejército, los más impulsivos quisieron abrir las puertas de la prisión y lanzarse impetuosos y eufóricos a las calles, pudiendo, a duras penas, el capitán que con ellos se hallaba recluido, en unión de otros cuantos varones prudentes, disuadirlos de su descabellado propósito, ya que habría sido una temeridad el lanzarse a la calle, pues el ver salir corriendo de un local a unos ochenta hombres hubiese dado motivo a los legionarios y demás fuerzas liberadoras a creerlos rojos y disparar sobre ellos.

Se impuso al fin la cordura y la sensatez, decidiendo esperar a sus libertadores. El momento fue de una emoción y de un dramatismo indescriptible. Una avanzadilla del Tercio llegó hasta la puerta principal de las Casas Consistoriales. Como la hallasen cerrada, golpearon una y otra vez con las culatas, por ver si cedían, cada golpe era un aldabonazo dado en el corazón de los que allí se encontraban que les anunciaba el término de sus padecimientos y su incorporación a la auténtica y verdadera España, por la que tanto habían suspirado.

Al fin suenan golpes de hacha y la puerta cede; entran con precaución los del Tercio, pues saben sobradamente que el enemigo es felino, traicionero y cobarde... Los de dentro perciben claramente esta voz: "Mi teniente, debe ser por aquí. Estos son, sin duda alguna, soldados de España, pues se advierte la sumisión y el respeto al oficial y al Mando."

Un golpe a la puerta que les oculta y retiene, unos fusiles que apuntan y luego un ¡¡Viva España!! Estentóreo que sale de todos los pechos y vibra más por lo mucho que estuvo represado y contenido en aquellas gargantas viriles.

Después, abrazos, risas y lágrimas, todo mezclado, en que se confunden libertados y libertadores.

"Fue una vez más la Santísima Virgen del Carmen —me vuelve a repetir mi amigo— la que nos salvó de este segundo peligro, y estoy pronto y dispuesto a sostenerlo y afirmarlo con todas las veras de mi alma, pues ninguno que la invocó con fe, como yo, en aquellas horas terribles, dejó de experimentar su protección misericordiosa."

Apenas si había transcurrido un mes; era el día 13 de septiembre, y en el contrataque a Villa Gonzalo, yendo al mando de las Milicias de Mérida, fue herido mi buen amigo el capitán Gómez Salas de un balazo en la sien, tiro que debió ser mortal de necesidad, según dictaminaran los médicos.

Mas aquel Escapulario bendito, que él guarda como venerada reliquia y que jamás le abandonó en los peligros, por tercera vez le salvó de una muerte ciertísima, sanando de la herida en muy pocos días y quedando como si nada le hubiese sucedido. Fue vehemente deseo de este hijo agraciado y protegido por la Virgen el que se difundiera esta merced que le dispensara la Virgen del Carmen, a fin de que se avive cada día más en las almas el amor a la Reina del Carmelo y para que se aumente incesantemente en los corazones la devoción a su Santo Escapulario.

Milagros y Prodigios del Santo Escapulario del Carmen,
por el P. Fr. Juan Fernández Martín, O.C.


domingo, 16 de julio de 2017

16 DE JULIO, NUESTRA MADRE DEL MONTE CARMELO

Tengo mil dificultades: ¡ayúdame!
De los enemigos del alma: ¡sálvame!

¡Oh Virgen Santísima del Carmen!, llenos de la más tierna confianza, como hijos que acuden al corazón de su madre, nosotros venimos a implorar una vez más los tesoros de misericordia que con tanta solicitud nos habéis siempre dispensado. Por eso a Ti clamamos en todos nuestros peligros y necesidades seguros de ser benignamente escuchados.

Tu eres la Madre de la Divina Gracia, conserva puras nuestras almas; eres la Torre poderosa de David, defiende el honor y la libertad de nuestra Patria; eres el Refugio de los pecadores, troncha las cadenas de los esclavos del error y el vicio; eres el consuelo de los afligidos, socorre a las viudas, a los huérfanos y desvalidos; eres el auxilio de los cristianos, conserva nuestra fe y proteged a nuestra Iglesia, en especial a sus obispos, sacerdotes y religiosas.

Desde el trono de vuestra gloria, atiende nuestras súplicas, ¡Oh Madre del Carmelo! Abre vuestro manto y cubre con él a todos. Te pedimos el acierto para los magistrados, legisladores y jueces; la paz y la piedad para los matrimonios y familias, el santo temor de Dios para los maestros, la inocencia para los niños, y para la juventud una cristiana educación. Apartad de nuestra Patria los terremotos, epidemias y calamidades, alejad de nuestros mares las tormentas y dad la abundancia a nuestros campos y montañas. Sé el remedio de los enfermos, la fortaleza de las almas atribuladas, la protección especial de los moribundos y la redentora de las almas del Purgatorio.

 Óyenos, ¡oh Madre Clementísima del Carmen! y permite que vivamos unidos en la vida a la confesión de una misma fe y la práctica de un mismo amor al Corazón Divino de Jesús, y podamos ser trasladados de la patria terrenal a la Patria inmortal del cielo en que te alabaremos y bendeciremos por los siglos de los siglos. Así sea.