¡Oh María, Madre de Misericordia!, acuérdate de los hijos que tienes en el Purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo Bendito. ¡Oh Glorioso Patriarca San José!, intercede juntamente con tu Santísima Esposa ante tu Hijo por las almas del Purgatorio. Amén.

sábado, 17 de noviembre de 2018

LOS FAVORES DE NUESTRA MADRE MARÍA

El rezo del Ave María transforma a un joven

Cuán solícita es nuestra buena Madre, no sólo para sacarnos del pecado, sino también para librarnos del peligro de nuevas caídas

Es famoso lo que refiere el P. Señeri en su libro “El Cristiano Instruido”. El P. Nicolás Zuchi fue a confesar en Roma a un joven cargado de pecados deshonestos y malos hábitos. El confesor lo acogió con caridad, y compadecido de su estado lamentable, le dijo que la devoción a nuestra Señora podía librarlo de ese malhadado vicio, y le impuso de penitencia que hasta la próxima confesión, cada mañana y por la noche, al levantarse y antes de acostarse rezara un Ave María a la Virgen, ofreciéndole sus ojos, sus manos y todo su cuerpo, pidiéndole que le custodiara como suyo, y que besara tres veces el suelo. El joven practicó la penitencia, al principio con poca enmienda. Pero el padre continuó inculcándole que no dejara esa costumbre piadosa, animándole a confiar en la protección de la Virgen.

Andando el tiempo, el joven penitente se fue con otros compañeros a recorrer mundo durante varios años. Vuelto a Roma, fue en busca de su confesor, el cual, con gran júbilo y asombro, lo encontró del todo cambiado y libre de las antiguas manchas. “Pero hijo, ¿cómo has obtenido de Dios tan hermosa transformación?” “Padre –le dijo el joven–, nuestra Señora me consiguió la gracia debido a aquella devoción que me enseñó”.

Y no acaban aquí las cosas portentosas. El mismo confesor narró desde el púlpito el suceso. Lo oyó un capitán que, desde hacía muchos años vivía en mal estado con una mujer. Él también se resolvió a practicar la misma devoción para librarse de aquella terrible cadena que lo tenía esclavo del demonio. Esta intención de librarse del pecado es necesario tener para que la Virgen pueda ayudar al pecador. Pero ¿qué pasó? Al cabo de medio año, presumiendo el capitán de sus propias fuerzas se dirigió en busca de aquella mujer para ver si ella también había cambiado de vida. Pero al llegar a la puerta de aquella casa donde corría manifiesto peligro de volver a pecar, se siente rechazado por una fuerza invisible y se encontró a más de cien metros de aquella casa y fue dejado a la puerta de la suya. Comprendió con toda claridad que María lo había librado de la perdición. De esto se deduce cuán solícita es nuestra buena Madre, no sólo para sacarnos del pecado si con esta buena intención nos encomendamos a ella, sino también para librarnos del peligro de nuevas caídas.

"Las Glorias de María"
San Alfonso María de Ligorio



sábado, 10 de noviembre de 2018

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

No quiera Dios, ¡oh intercesora de los hombres!, que mis pecados sean un obstáculo para que ejerzáis conmigo vuestra misericordia


A Vos recurro, ¡oh gloriosa Madre de Dios!, a quien la Santa Iglesia llama Madre de misericordia. Vos sois, ¡oh María!, la que nunca ha sufrido repulsa del Señor y cuya misericordia no ha faltado nunca a nadie, cuya clemencia no ha desoído la súplica del desdichado. No quiera Dios, ¡oh intercesora de los hombres!, y su única esperanza para con vuestro Hijo, que mis pecados sean un obstáculo para que ejerzáis conmigo vuestra misericordia. ¡Ah! ¡no! Yo espero que os dignareis acordarme la gracia de expiarlos y arrepentirme de ellos sinceramente. Amén.

San Guillermo de París




viernes, 2 de noviembre de 2018

A NUESTRA MADRE POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO



A Vos, Madre Nuestra amantísima, invocamos por Intercesora, esperando obtener por vuestros méritos lo que por nuestras solas oraciones no nos atreveríamos a esperar.

Vos, que sois Madre de todos, a todos protegednos, y librad con vuestros ruegos, a las Santas Almas del Purgatorio. Por los méritos de la Pasión de tu Santísimo Hijo y tus Dolores y lágrimas.

¡Oh Glorioso Patriarca San José!, intercede juntamente con tu Santísima Esposa ante tu Hijo, por las Almas del Purgatorio.



Por la Misericordia de Dios y la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, las almas de los fieles difuntos descansen en paz. R/. Amén



jueves, 1 de noviembre de 2018

VIRGEN DE LA CONFIANZA, CONFIANZA EN MARÍA

Imagen de la Virgen de la Confianza,
venerada en la Capilla del Pontificio Seminario Romano

“La Divina Señora se dignó concederme que toda alma que con confianza se presente delante de este cuadro, experimentará una verdadera contrición de sus pecados, con verdadero dolor y arrepentimiento, y obtendrá de su Divinísimo Hijo el perdón general de todos sus pecados. Además esa mi Divina Señora, con amor de verdadera Madre, condescendió en asegurarme que a toda alma que contemple esta imagen, concederá una particular ternura y devoción hacia Ella”

Hna. Clara Isabel Fornari, Clarisa fallecida
en 1744 y con Proceso de Beatificación en curso





La devoción a la “Madonna della Fiducia” se muestra particularmente benéfica cuando se reza la jaculatoria “¡Madre mía, confianza mía!"

Muchos son aquellos que se fortalecen en la confianza, o la recuperan, apenas por contemplar esa bella pintura, sintiéndose inundados por la mirada materna, serena, cariñosa y alentadora de la Reina del Cielo.

Y el Divino Niño, también observando al fiel, apunta su índice a la Santísima Virgen, como diciendo: “Colócate bajo su protección, recurre a Ella, se enteramente de Ella y conseguirás llegar a Mí”



sábado, 27 de octubre de 2018

A TI MADRE DEL ROSARIO


¿Y a quién he de acudir yo sino a Ti, que eres el alivio de los miserables, el refugio de los desamparados, el consuelo de los afligidos? ¡Ah, sí; lo confieso: abrumada miserablemente mi alma bajo el enorme peso de las culpas, no merece más que el infierno y es indigna de recibir tus favores! Mas, ¿no eres Tú la esperanza de quién desespera, la poderosa Medianera entre Dios y el hombre, la Abogada ante el trono del Altísimo, el Refugio de los pecadores? ¡Ah, basta que digas una sola palabra en mi favor a tu divino Hijo, para que Él te escuche! Pídele, pues, ¡oh Madre!, la gracia que tanto necesito… (se pide la gracia que se desea). Sólo Tú puedes obtenérmela. Tú que eres mi única esperanza, mi consuelo, mi alegría, mi vida. Así lo espero, así sea, mientras de todo corazón te saludo e invoco por mi Soberana y por Reina del Santísimo Rosario… Salve Regína, Mater misericodiae...



miércoles, 24 de octubre de 2018

MEDITACIONES SOBRE EL SANTO ROSARIO, 5º MISTERIO GLORIOSO

LA CORONACIÓN DE NUESTRA MADRE COMO REINA DE TODO LO CREADO


Oración.- ¡Dios te Salve María, Reina del Santo Rosario! ¡María, Madre mía, Salve!; a tus pies humildemente postrado me hallo para ofrendarte una corona de Rosas, blancas flores en memoria de tus gozos, cada flor te recordará un misterio; cada diez flores van con mi petición para una gracia particular.

¡Oh Excelsa Reina!, dispensadora de las gracias de Dios y Madre de todos los que a Ti acuden. Vos no podéis menospreciar esta ofrenda, con la cual van unidas mis peticiones. Al recibir estas ofrendas, recibe, asimismo, mis peticiones: de tus grandes misericordias espero la gracia y favores que con confianza te lo pido.

Cuanto te pido, lo recibiré, y demuestra que eres mi Madre.

LA CORONACIÓN DE NUESTRA MADRE COMO REINA DE TODO LO CREADO

¡Oh gloriosa Madre!, Virgen María, medito ahora el Misterio de tu Coronación en los cielos. Cuando llegaste a los cielos te pusieron tres Coronas. Dios Padre te Coronó como Reina del Cielo; el Dios Hijo te Coronó como la más amada de entre todas las criaturas y de entre todas las mujeres y el Espíritu Santo te Coronó como su Esposa Inmaculada; la más perfecta adoradora de la Beatísima Trinidad, ruega por nuestra causa como nuestra más poderosa y misericordiosa Madre.

Yo, humildemente te ofrezco: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria

Uno a estas diez rosas mi petición para poseer la virtud de Unirme Contigo y reverentemente deposito a sus plantas estas flores espirituales.


Acción de Gracias.- ¡Dios te salve María! ¡Reina del Santo Rosario! Humildemente me postro a tus pies para ofrendarte una corona de Rosas blancas flores en memoria de tus alegrías, fruto de los sufrimientos de tu Hijo Divino, cada flor te recordará un misterio; cada diez flores van con una petición para una gracia particular.

¡Oh Excelsa Reina, dispensadora de las gracias de Dios y Madre de todos los que a ti acuden! Vos no podéis menospreciar esta ofrenda con la cual van unidas mis peticiones. Al recibir estas, ofrendas, recibe, asimismo mis peticiones; de tus misericordias espero la gracia y favores que con confianza te pido.



martes, 23 de octubre de 2018

MEDITACIONES SOBRE EL SANTO ROSARIO, 5º MISTERIO DOLOROSO

LA CRUCIFIXIÓN Y MUERTE DEL SEÑOR

Consummatum est!

Oración.- ¡Dios te Salve María, Reina del Santo Rosario! ¡María, Madre mía, Salve!; a tus pies humildemente postrado me hallo para ofrendarte una corona de Rosas, blancas flores en memoria de tus gozos, cada flor te recordará un misterio; cada diez flores van con mi petición para una gracia particular.

¡Oh Excelsa Reina!, dispensadora de las gracias de Dios y Madre de todos los que a Ti acuden. Vos no podéis menospreciar esta ofrenda, con la cual van unidas mis peticiones. Al recibir estas ofrendas, recibe, asimismo, mis peticiones: de tus grandes misericordias espero la gracia y favores que con confianza te lo pido.

Cuanto te pido, lo recibiré, y demuestra que eres mi Madre.

LA CRUCIFIXIÓN Y MUERTE DEL SEÑOR

¡Oh afligida Madre!, Virgen María, medito ahora el Misterio de la Crucifixión. Después de despojarle a tu Divino Hijo de sus sagradas vestiduras, le clavaron en la Cruz donde expiró después de tres horas de agonía, y durante este tiempo, oraba ante su Padre implorando perdón para sus enemigos.

Yo, humildemente te ofrezco: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria

Uno a estas diez rosas mi petición para poseer la virtud de Amar a mis Enemigos y reverentemente deposito a tus plantas estas flores espirituales.


Acción de Gracias.- ¡Dios te salve María, Reina del Santo Rosario! ¡Madre mía, salve! Humildemente me postro a tus pies para ofrendarte una corona de, flores. Rosas de color rojo, en memoria de los dolores que sufriste junto a tu Hijo Divino, cada flor te recordará un misterio; cada diez flores van con una petición para una gracia particular.

¡Oh Excelsa Reina!, dispensadora de las gracias de Dios y Madre de todos los que a Ti acuden. Vos, no podéis menospreciar esta ofrenda, con la cual van unidas mis peticiones. Al recibir estas ofrendas recibe, asimismo, mis peticiones; de tus misericordias espero la gracia y favores que con confianza te pido.



lunes, 22 de octubre de 2018

MEDITACIONES SOBRE EL SANTO ROSARIO, 5º MISTERIO GOZOSO

LA PÉRDIDA DEL NIÑO JESÚS

Quid est quod me quaerebatis? nesciebatis quia in his quae Patris mei sunt, oportet me esse?

Oración.- ¡Dios te Salve María, Reina del Santo Rosario! ¡María, Madre mía, Salve!; a tus pies humildemente postrado me hallo para ofrendarte una corona de Rosas, blancas flores en memoria de tus gozos, cada flor te recordará un misterio; cada diez flores van con mi petición para una gracia particular.

¡Oh Excelsa Reina!, dispensadora de las gracias de Dios y Madre de todos los que a Ti acuden. Vos no podéis menospreciar esta ofrenda, con la cual van unidas mis peticiones. Al recibir estas ofrendas, recibe, asimismo, mis peticiones: de tus grandes misericordias espero la gracia y favores que con confianza te lo pido.

Cuanto te pido, lo recibiré, y demuestra que eres mi Madre.

LA PÉRDIDA DEL NIÑO JESÚS

¡Dulce Virgen María!, medito ahora el Misterio del Niño Jesús hallado en el Templo. Después de buscarle por tres días, tu Corazón apenado, se llenó entonces de alegría al hallarle en el Templo donde estaba discutiendo con los Doctores de la ley, y cuando vistes que Jesús, obediente, regresó al hogar contigo.

Yo, humildemente te ofrezco: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria

Uno a estas diez rosas mi petición para poseer la virtud de la Conformidad con la Voluntad de Dios y reverentemente deposito a tus plantas estas flores espirituales.


Acción de Gracias.- ¡Dios te Salve María, Reina del Santo Rosario, Madre mía!, ¡Salve! Humildemente me postro a tus pies para ofrendarte una corona de Rosas blancas flores en memoria de tus gozos, cada flor te recordará un misterio, cada diez flores van con mi petición de una bendición.

¡Oh Excelsa Reina, dispensadora de las gracias de Dios y Madre de todos los que a Ti claman! Vos no podéis mirar mis ofrendas sin atender a mis súplicas. Recibe mi ofrenda y recibe también mi agradecimiento; por tu bondad, dame la ayuda que confiado espero en Ti.



sábado, 20 de octubre de 2018

A TI MADRE DEL ROSARIO

¡Madre mía! ¡Madre querida! ¡Madre bella!... ¡Madre dulcísima, ayúdame! ¡Madre y Reina del Santo Rosario!

¡Ay!... el oír que tantos han sido colmados de favores sólo porque a Ti acudieron con fe, me infunde nuevo aliento y valor para llamarte en mi socorro. Tú prometiste a Santo Domingo que el que deseara gracias las obtendría con tu Rosario; y yo con el Rosario en la mano, te llamo, ¡oh Madre!, al cumplimiento de tus maternales promesas. Aún más: Tú misma, ¡oh Madre!, has obrado continuos prodigios para excitar a tus hijos. Tú, pues, quieres enjugar nuestras lágrimas y aliviar nuestros afanes; y yo con el corazón en los labios, con fe viva te llamo e invoco: ¡Madre mía! ¡Madre querida! ¡Madre bella!... ¡Madre dulcísima, ayúdame! ¡Madre y Reina del Santo Rosario!, no tardes más en tender hacía mí tu poderosa mano y salvarme; porque la tardanza, como ves, me llevaría a la ruina, mientras de todo corazón te saludo e invoco por mi Soberana y por Reina del Santísimo Rosario… Salve Regína, Mater misericodiae...



miércoles, 17 de octubre de 2018

MEDITACIONES SOBRE EL SANTO ROSARIO, 4º MISTERIO GLORIOSO

LA ASUNCIÓN DE NUESTRA MADRE A LOS CIELOS


Oración.- ¡Dios te Salve María, Reina del Santo Rosario! ¡María, Madre mía, Salve!; a tus pies humildemente postrado me hallo para ofrendarte una corona de Rosas, blancas flores en memoria de tus gozos, cada flor te recordará un misterio; cada diez flores van con mi petición para una gracia particular.

¡Oh Excelsa Reina!, dispensadora de las gracias de Dios y Madre de todos los que a Ti acuden. Vos no podéis menospreciar esta ofrenda, con la cual van unidas mis peticiones. Al recibir estas ofrendas, recibe, asimismo, mis peticiones: de tus grandes misericordias espero la gracia y favores que con confianza te lo pido.

Cuanto te pido, lo recibiré, y demuestra que eres mi Madre.

LA ASUNCIÓN DE NUESTRA MADRE A LOS CIELOS

¡Oh gloriosa Madre, Virgen María!, medito ahora el Misterio de tu Asunción a los Cielos, cuando con el intenso deseo de unirte a tu Divino Hijo en los cielos, tu alma, separándose del cuerpo; subió hasta su Dios quién por el amor infinito que tenía a su Madre cuyo virginal cuerpo fue su primer Tabernáculo en la tierra, lo llevó a los cielos y allí en medio de los Ángeles y Santos, lo unió a tu alma bendita.

Yo, humildemente te ofrezco: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria

Uno a estas diez rosas mi petición para poseer la virtud de Unirme a Jesús en pensamientos y en sentimientos y reverentemente deposito a tus plantas estas flores espirituales.


Acción de Gracias.- ¡Dios te salve María! ¡Reina del Santo Rosario! Humildemente me postro a tus pies para ofrendarte una corona de Rosas blancas flores en memoria de tus alegrías, fruto de los sufrimientos de tu Hijo Divino, cada flor te recordará un misterio; cada diez flores van con una petición para una gracia particular.

¡Oh Excelsa Reina, dispensadora de las gracias de Dios y Madre de todos los que a ti acuden! Vos no podéis menospreciar esta ofrenda con la cual van unidas mis peticiones. Al recibir estas, ofrendas, recibe, asimismo mis peticiones; de tus misericordias espero la gracia y favores que con confianza te pido.



martes, 16 de octubre de 2018

MEDITACIONES SOBRE EL SANTO ROSARIO, 4º MISTERIO DOLOROSO

EL CAMINO AL CALVARIO


Oración.- ¡Dios te Salve María, Reina del Santo Rosario! ¡María, Madre mía, Salve!; a tus pies humildemente postrado me hallo para ofrendarte una corona de Rosas, blancas flores en memoria de tus gozos, cada flor te recordará un misterio; cada diez flores van con mi petición para una gracia particular.

¡Oh Excelsa Reina!, dispensadora de las gracias de Dios y Madre de todos los que a Ti acuden. Vos no podéis menospreciar esta ofrenda, con la cual van unidas mis peticiones. Al recibir estas ofrendas, recibe, asimismo, mis peticiones: de tus grandes misericordias espero la gracia y favores que con confianza te lo pido.

Cuanto te pido, lo recibiré, y demuestra que eres mi Madre.

EL CAMINO AL CALVARIO

¡Oh afligida Madre, Virgen María!, medito ahora el Misterio de la Cruz a cuestas, que es cuando tu Divino Hijo cargando sobre sus hombros la pesada Cruz, débil pero sufrido, entre los desprecios de las turbas y no obstante haber caído en tierra repetidas veces, llegó hasta el Calvario con sus verdugos.

Yo, humildemente te ofrezco: 1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria

Uno a estas diez rosas mi petición para poseer la virtud de la Paciencia en la Adversidad y reverentemente deposito a tus plantas estas flores espirituales.


Acción de Gracias.- ¡Dios te salve María, Reina del Santo Rosario! ¡Madre mía, salve! Humildemente me postro a tus pies para ofrendarte una corona de, flores. Rosas de color rojo, en memoria de los dolores que sufriste junto a tu Hijo Divino, cada flor te recordará un misterio; cada diez flores van con una petición para una gracia particular.

¡Oh Excelsa Reina!, dispensadora de las gracias de Dios y Madre de todos los que a Ti acuden. Vos, no podéis menospreciar esta ofrenda, con la cual van unidas mis peticiones. Al recibir estas ofrendas recibe, asimismo, mis peticiones; de tus misericordias espero la gracia y favores que con confianza te pido.