¡Oh gloriosa Reina de los Mártires!, cuyo Corazón Inmaculado, durante la Pasión del Hijo, fue acerbamente traspasado por aquella espada que había profetizado Simeón, alcanzad a mi corazón una verdadera fortaleza y una santa paciencia para soportar las tribulaciones y las adversidades de esta vida y para que, crucificando mi carne con sus concupiscencias me muestre verdadero hijo vuestro, en el seguimiento de la mortificación de la Cruz.

sábado, 27 de agosto de 2016

LA VIRGEN NIÑA, DIVINA INFANTITA

Te presento también los corazones de los que no te conocen y no pueden amarte

ORACIÓN

Te entrego, Virgen Niña, mi corazón para que lo presentes a Jesús. Por el amor y complacencia con que te aceptó, cuando a la temprana edad de tres años te consagraste a Él, suplícale acepte el mío e imprima en él las virtudes que le faltan, para que, a imitación del tuyo, le sea agradable. Enséñame a despreciar las honras vanas del mundo; haz que siempre sea mi único anhelo crecer en el amor de Dios, cumpliendo siempre su divina Voluntad. Te presento también los corazones de los que no te conocen y no pueden amarte. ¡Oh Virgen Niña!, atráelos con tus inspiraciones para que, amándote todos como hijos, vayamos a cantar las glorias y magnificencias de tu hijo Jesús, nuestro Señor en el Cielo. Amén.


miércoles, 24 de agosto de 2016

LA VIRGEN NIÑA, DIVINA INFANTITA

Imagen de la Virgen Niña en la Parroquia de San Pedro Apóstol, Tejupilco, México

A diferencia de la devoción al Niño Jesús, la devoción a la infancia de María es menos popular. Conocida en español como Virgen Niña o Divina Infantita y en italiano como María Bambina, sus dos centros de devoción son la ciudades de Milán (Italia) y México. En esta última ciudad se fundó en 1901 la Orden de las Esclavas de la Inmaculada Niña, o de la Divina Infantita, por el padre Federico Salvador Román, natural de Almería, y por la mejicana María del Rosario Arrevillada Escalada. Su carisma es el de revivir en la Iglesia el anonadamiento de Cristo a través de la imitación de María en el misterio de su infancia.

ORACIÓN
Dulcísima Niña María, radiante Aurora del Astro Rey, Jesús, escogida por Dios desde la eternidad para ser la Reina de los cielos, el consuelo de la tierra, la alegría de los ángeles, el templo y sagrario de la adorable Trinidad, la Madre de un Dios humanado; me tienes a tus plantas, ¡oh infantil Princesa!, contemplando los encantos de tu santa infancia. En tu rostro bellísimo se refleja la sonrisa de la Divina Bondad, tus dulces labios se entreabren para decirme: "Confianza, paz y amor..."

¿Cómo no amarte, María, luz y consuelo de mi alma..., ya que te complaces en verte obsequiada y honrada en tu preciosa imagen de Reina parvulita? Yo me consagro a tu servicio con todo mi corazón. Te entrego, amable Reina, mi persona, mis intereses temporales y eternos. Bendíceme Niña Inmaculada, bendice también y protege a todos los seres queridos de mi familia. Se Tú, Infantil Soberana, la alegría, la Dulce Reina de mi hogar, a fin de que por tu intercesión y tus encantos reine e impere en mi corazón y en todos los que amo, el dulcísimo Corazón de Jesús Sacramentado. Amén.


lunes, 22 de agosto de 2016

CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA. NUESTRA SEÑORA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 ¡Oh celeste Tesorera del Corazón de Jesús, de ese Corazón que es el manantial inagotable de todas las gracias!

Acordaos, ¡oh Nuestra Señora del Sagrado Corazón!, del inefable poder que vuestro Hijo Divino os ha dado sobre su Corazón adorable. Llenos de confianza en vuestros merecimientos, acudimos a implorar vuestra protección. ¡Oh celeste Tesorera del Corazón de Jesús, de ese Corazón que es el manantial inagotable de todas las gracias, y el que podéis abrir a vuestro gusto para derramar sobre los hombres todos los tesoros de amor y de misericordia, de luz y de salvación que encierra! Concedednos, os lo suplicamos, los favores que solicitamos.

No, no podemos recibir de Vos desaire alguno, y puesto que sois nuestra Madre, ¡oh Nuestra Señora del Sagrado Corazón!, acoged favorablemente nuestros ruegos y dignaos atenderlos. ¡Así sea!


¡Ntra. Señora del Sagrado Corazón, rogad por nosotros!
(Repetir con fervor tres veces)


ACTO DE CONSAGRACIÓN A NTRA. SRA. DEL SAGRADO CORAZÓN  DE JESÚS

¡Oh Nuestra Señora del Sagrado Corazón!, Madre de la divina misericordia, puerta del Cielo, dispensadora de los dones de Dios. Vedme aquí postrado a vuestros pies. Puesto que Vos sois la consoladora do los afligidos, la salud de todos, sed también mi consuelo, mi refugio y mi salud.

A Vos se os invoca como la confianza de los justos, la esperanza de los desesperados, la fuerza de los débiles y la paz de los corazones agitados.
A Vos dirijo, ioh tierna Madre mía!, mis suplicantes miradas, y me pongo desde ahora y para siempre jamás bajo vuestra poderosa y maternal protección.

A Vos consagro mi espíritu con todos sus pensamientos, mi corazón con todos sus afectos; en una palabra, mi ser todo entero.

¡Oh Nuestra Señora del Sagrado Corazón!, venid en socorro mío.
Alejad de mí al demonio con sus asechanzas; haced que yo ame a Dios sobre todas las cosas, que le sirva fielmente y que tenga la dicha de morir en su santo amor para reinar eternamente con Vos en su gloria. Así sea.


¡Ntra. Señora del Sagrado Corazón, rogad por nosotros!
(Repetir con fervor tres veces)


¡Inmaculado Corazón de María, sed la salvación mía!
¡A Jesús por María!

sábado, 20 de agosto de 2016

SÚPLICA A NUESTRA MADRE...

Eres la Virgen de las vírgenes, toda suave y hermosa, resplandeciente como una estrella, dulce como una rosa, blanca como una margarita, luminosa como el sol y la luna en el cielo y en el tierra

Clementísima Madre de Dios, Virgen María, Reina del Cielo, Señora del mundo, alegría de los Santos, aliento de los que delinquen, escucha los gemidos de los pecadores arrepentidos; atiende los deseos de los votos; socorre las necesidades de los enfermos; reanima el corazón de los atribulados; asiste a los agonizantes; protege a tus suplicantes servidores de los asaltos de los demonios; lleva contigo a los que te aman al premio de la eterna bienaventuranza, donde con tu amadísimo Hijo Jesucristo reinas con felicidad por siempre. Amén  

Del libro "Imitación de María",
del Beato Tomás de Kempis



lunes, 15 de agosto de 2016

ODA A LA ASUNCIÓN

Ego Mater pulchrae dilectiónis, et timóris, et agnitiónis, et sanctae spei

Al cielo vais, Señora,
y allá os reciben con alegre canto.
¡Oh quién pudiera ahora
asirse a vuestro manto
para subir con vos al monte santo!
De ángeles sois llevada
de quien servida sois desde la cuna,
de estrellas coronada:
¡ Tal Reina habrá ninguna,
pues os calza los pies la blanca luna!
Volved los blancos ojos,
ave preciosa, sola humilde y nueva,
a este valle de abrojos,
que tales flores lleva,
do suspirando están los hijos de Eva.
Que, si con clara vista,
miráis las tristes almas desde el suelo,
con propiedad no vista,
las subiréis de un vuelo,
como piedra de imán al cielo, al cielo.

Fray Luis de León



ASUNCIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

  Assúmpta est María in caelum: gáudent Ángeli, laudantes benedícunt Dóminum
La Asunción de María Santísima nos señala el itinerario de nuestra ascensión espiritual: despegue de la tierra, vuelo hacia Dios, unión con Dios.

La Virgen ha sido asunta a los cielos en cuerpo y alma porque es la Inmaculada: tan pura, no solamente de toda sombra de culpa, sino también del menor apego a las cosas de la tierra, que “nunca tuvo en su alma impresa forma de alguna criatura, ni por ella se movió” (JC. S. III, 2, 11). La primera condición para llegar a Dios es precisamente la pureza total. La Virgen, que vivió nuestra vida terrena en desapego absoluto de todo ser creado, nos enseña a no dejarnos encadenar por el encanto de las criaturas, sino a vivir en medio de ellas, sí, pero sin permitir que nuestro corazón se apegue a ellas, sin buscar jamás en ellas nuestra satisfacción.

La Virgen asunta nos habla del vuelo hacia el cielo, hacia Dios. No basta purificar el corazón de todo pecado y de todo asimiento; es preciso al mismo tiempo lanzarlo hacia Dios, tendiendo a Él con todas nuestras fuerzas. “Señor –nos hace orar la Iglesia en la Misa del día-, que mediante la intercesión de la Beatísima Virgen María, asunta al cielo, nuestros corazones, inflamados del fuego de vuestro amor, aspiren a Vos sin cesar (Secreta). Nuestra vida terrena tiene valor de vida eterna en cuanto es vuelo hacia Dios, continua la búsqueda del Señor, perenne adhesión a su gracia; cuando este vuelo desfallece, desfallece también el valor ultraterreno de nuestra existencia.

María ha sido asunta al cielo porque es la Madre de Dios, y este su máximo privilegio, raíz  y motivo de todos los demás, nos habla especialmente de unión íntima con Dios, como nos habla también de lo mismo el hecho de la Asunción a la unión beatificante de la gloria. La Asunción nos confirma, pues, en esta fundamental y dulce verdad: estamos por creación destinados a la unión con Dios. La Virgen misma nos tiende su mano maternal para guiarnos al conseguimiento de ideal tan alto. Con la mirada fija en Ella, el avanzar es más fácil. Ella será “nuestra guía, fuerza y consuelo” en cualquier lucha y dificultad.


¡Oh María, Madre mía!, enséñame a vivir escondido contigo a la sombra de Dios


domingo, 14 de agosto de 2016

AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA PARA PEDIR UN FAVOR

Corazón de María, perfecta imagen del corazón de Jesús, haced que nuestros corazones sean semejantes a los vuestros. Amén

¡Corazón Inmaculado de María!, desbordante de amor a Dios y a la humanidad, y de compasión por los pecadores, me consagro enteramente a Ti. Te confío la salvación de mi alma.

Que mi corazón esté siempre unido al tuyo, para que me separe del pecado, ame más a Dios y al prójimo y alcance la vida eterna juntamente con aquellos que amo.

Medianera de todas las gracias, y Madre de misericordia, recuerda el tesoro infinito que tu Divino Hijo ha merecido con sus sufrimientos y que nos confió a nosotros tus hijos.

Llenos de confianza en tu maternal Corazón, que venero y amo, acudo a Ti en mis apremiantes necesidades. Por los méritos de tu Amable e Inmaculado Corazón y por amor al Sagrado Corazón de Jesús, obtenme la gracia que pido (mencionar aquí el favor que se desea)

Madre Amadísima, si lo que pido no fuere conforme a la voluntad de Dios, intercede para que se conceda lo que sea para la mayor gloria de Dios y el bien de mi alma. Que yo experimente la bondad maternal de tu Corazón y el poder su Pureza intercediendo ante Jesús ahora en mi vida y en la hora de mi muerte. Amén.




sábado, 6 de agosto de 2016

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

El universo entero honra vuestro casto seno como el verdadero templo de Dios donde ha comenzado la salud del mundo

¡Oh María! ¡Haced que por vuestra mediación podamos acercarnos a vuestro Divino Hijo! Haced que Él que por Vos se ha dado al mundo, nos reciba también por vuestra protección. Vos que sois nuestra Reina y nuestra Mediadora; dignaos recomendarnos y presentarnos a Vuestro Hijo adorable. Os lo pedimos por la gracia con que habéis sido honrada, y por la misericordia con que os habéis manifestado al mundo. Haced que Él que por vuestro medio se ha revestido de nuestras miserias, nos haga por vuestros méritos partícipes de su felicidad y de su gloria. Amén.

San Bernardo



HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES



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martes, 2 de agosto de 2016

SANTIDAD DE MARÍA

Sí, ¡oh María!, eres verdaderamente digna de encontrar gracia, porque no te contentas egoístamente con tu plenitud, sino que pides la sobreabundancia de la gracia, para darla por la salud del  mundo

¡Oh María! Tú eres Santa en el Cuerpo y en el Espíritu. Con toda verdad puedes decir: "Mi conversación está en los cielos". Tú eres el Jardín cercado, la Fuente sellada, el Templo del Señor, el Santuario del Espíritu Santo; Tú eres la Virgen prudente, bien abastecida de aceite, y que has sabido ocultar en tu lámpara la plenitud. ¡Oh María! ¿No fue llamando, pidiendo, buscando, como conseguiste tocar la majestad inaccesible de Dios? Sí, Tú has encontrado lo que buscabas; el Ángel te ha dicho: “Has encontrado gracia en la presencia de Dios”. Pero ¿cómo es posible que Tú, estando ya llena de gracia, encuentres aún más gracia? Sí, ¡oh María!, eres verdaderamente digna de encontrar gracia, porque no te contentas egoístamente con tu plenitud, sino que pides la sobreabundancia de la gracia, para darla por la salud del  mundo. “El Espíritu Santo vendrá sobre Ti”, te ha dicho el Ángel; este precioso bálsamo, que es el  Espíritu Santo, se derrama sobre Ti tan abundantemente, que de Ti resbala sobre toda la tierra… Si ya el Espíritu Santo te llenaba con la riqueza de la gracia, ahora viene sobre Ti, para significar la plenitud desbordante de la gracia que ha derramado en TÍ. Si antes la gracia llenaba solamente tu alma, ahora invade también tu seno… la potencia de Dios te hace fecunda y Tú concebirás del Espíritu Santo.

San Bernardo



sábado, 30 de julio de 2016

SALUTACIONES A NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

¡Oh Madre mía del Carmen!, sonreírme cuando la tristeza me consuma; sostenerme cuando mis fuerzas empiecen a faltarme; iluminarme cuando mi pensamiento se obscurezca; guiarme cuando me aparte del recto sendero 

Madre mía del Carmen, bendita seáis; los serafines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque me habéis dado vuestro Escapulario.

Ave María, grátia plena…

Madre mía del Carmen, bendita seáis; los serafines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario sois salud de mi alma.

Ave María, grátia plena...

Madre mía del Carmen, bendita seáis; los tronos, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me protegéis contra todos los peligros.

Ave María, grátia plena...

Madre mía del Carmen, bendita seáis una y mil veces; las dominaciones, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me defendéis de las tentaciones del enemigo.

Ave María, grátia plena...

Madre mía del Carmen y Reina de mi corazón, bendita seáis; los querubines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario sois la paz y la alegría de mi alma.

Ave María, grátia plena...

Madre mía del Carmen, bendita seáis; los arcángeles, los justos y los santos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me habéis hecho especialísimo hijo vuestro.

Ave María, grátia plena...