Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

sábado, 25 de marzo de 2017

DE LA ANUNCIACIÓN DE MARÍA

María en la Encarnación del Verbo no pudo humillarse más de lo que se humilló. Dios, al contrario, no pudo exaltarla más de lo que la exaltó

“El que se exalta será humillado, y el que se humilla será exaltado” Esta palabra del Señor no puede faltar. Por lo cual, habiendo resuelto Dios hacerse hombre para redimir al hombre perdido, manifestando así al mundo su infinita bondad, y debiendo en la tierra escogerse Madre, iba buscando entre las mujeres a la que fuese más santa y más humilde. Pero entre todas sólo vio a una, que fue la Virgen María, la cual, cuanto más perfecta era en las virtudes, tanto más sencilla y humilde era cual paloma a sus ojos. “Es infinito el número de las doncellas – decía el Señor- pero sólo una es mi paloma, mi perfecta” “Esta será –dijo el Señor- la que he escogido para Madre” ¡Cuán Humilde fue María!, y cuánto la exaltó Dios por su Humildad. María en la Encarnación del Verbo no pudo humillarse más de lo que se humilló; Dios no pudo exaltar a María más de lo que la exaltó.



Contestad presto, Señora, no retardéis más la salvación del mundo, que depende ahora de vuestro consentimiento

“He aquí la Esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”

¡Oh respuesta más hermosa, más humilde y más prudente de cuantas hubiera podido inventar toda la sabiduría de los hombres y de los Ángeles juntos, aun cuando la hubieran pensado un millón de años! 

¡Oh poderosa respuesta que alegraste al cielo, e hiciste descender sobre la tierra un mar inmenso de gracias y de bienes!


lunes, 20 de marzo de 2017

ORACIÓN PARA EL AMOR Y LA ALABANZA DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

¡Estrella luminosísima!, que brillas en el cielo; ¡Reina de la gloria, Señora del mundo!, ninguna virgen llena de celestial virtud puede parangonarse con tu Virginal Belleza

Te ruego, ¡Benignísima Madre de Dios!, Virgen María, que te dignes manifestarme ahora y por siempre a mí, tu pobre y débil servidor, tu misericordia y tu suavísima caridad, de las que estuviste siempre colmada, y Tú me inocules en lo más profundo del corazón la dulzura que atesoras en el pecho y guardas escondida en tu Sagrado Seno, para que yo pueda amar con pureza e integridad de sentimiento, y alabarte con gran devoción y por encima de todas las cosas a ti, Bendita Madre, y a tu Hijo unigénito y Señor nuestro Jesucristo. Con lo cual yo recibiría un gran beneficio, porque durante todos los días de mi vida en la tierra serviría con amor y fervor de espíritu a ti y a tu único Hijo.

¡Virgen María, rosa de oro, toda suave y bella!, ruego que lleguen a Ti mis oraciones, que elevo con insistencia. Por medio de ellas yo golpeo a la puerta de tu morada en la casa del Señor, confiado en tu generosa misericordia ahora y en cualquier momento de tribulación, porque eres Madre de la misericordia y a través de Ti el pecador alcanza la más grande esperanza de perdón. Pero tu bondad y tu piedad son mayores de la que nosotros podemos pensar en la tierra, puesto que estás más allá de toda alabanza y de la gloria de los santos, e incluso superas a los ángeles en dulzura y mansedumbre, ¡Virgen Bienaventurada y Venerable Señora! Si así no fuera, ¿cómo podría infundirse en los miserables y en los pecadores una dulzura tan intensa en el consuelo, y cómo podría comunicarse tanta esperanza de perdón? Por otra parte, Tú no podrías ser menos, ya que llevaste en tu seno durante nueve meses a Jesucristo, fuente de infinita bondad.

Tú eres la honra del cielo, el gozo y la dicha de todos los santos, la almohada revestida de oro del Santo de los santos, el alborozo y la expectación de los Padres antiguos. Por tu intermedio, ¡Madre bendita y Virgen elegida de singular manera!, a los que piden la misericordia divina se les promete y concede el perdón de los pecados, la gloria de los hijos de Dios y la bienaventuranza en el Reino de los cielos.

¡Estrella luminosísima!, que brillas en el cielo; ¡Reina de la gloria, Señora del mundo!, ninguna virgen llena de celestial virtud puede parangonarse con tu Virginal Belleza dado que, después de tu único Hijo Jesús, eres la primera entre todos los santos y santas, como asimismo la más noble criatura que Dios Padre previó antes de todos los siglos y creó en la plenitud de los tiempos, para que fueses la Madre Virgen de tu unigénito Hijo, dado a luz con estupendo gozo, inefable y eterno milagro, para la salvación de todos los creyentes.

Que todo el género humano te alabe, glorifique, venere en sumo grado y te ame íntimamente con máximo júbilo del corazón y con purísimo afecto, a Ti, la más bella Reina de todas las vírgenes, ¡oh siempre Virgen María!, constituida como medianera de todo el mundo y que toda criatura del cielo y de la tierra, que Dios creó para alabanza y gloria de su altísimo nombre, eleve hasta Ti, en acción de gracias, las más dulces melodías.

Del libro "Imitación de María"
del Beato Tomás de Kempis



sábado, 18 de marzo de 2017

¡OH MADRE DE FÁTIMA!

María, refugio de los pecadores

"Que no ofendan más a Dios nuestro Señor, que ya está muy ofendido"

¡Oh Santísima Virgen María, refugio de los pecadores!, que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a rogar incesantemente al Señor para que esos desgraciados no caigan en las penas eternas del infierno, y que manifestaste a uno de los tres que los pecados de la carne son los que más almas arrastran a aquellas terribles llamas. Infundid en nuestras almas un gran horror al pecado y el temor santo de la justicia divina, y al mismo tiempo despertad en ellas la compasión por la suerte de los pobres pecadores y un santo celo para trabajar con nuestras oraciones, ejemplos y palabras por su conversión.


miércoles, 15 de marzo de 2017

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

Yo os escojo por Madre de mi alma

¡Madre de Gracia y de Misericordia! Yo os escojo por Madre de mi alma en honor y memoria del placer que el mismo Dios tuvo al elegiros por Madre suya. ¡Reina de los ángeles y de los hombres!, yo os reconozco por mi Soberana en consideración de la dependencia en que Jesús, mi Salvador y mi Dios, quiso vivir respecto de Vos, como su Madre, y en calidad de tal Soberana os doy sobre mi alma todo el poder que está en mi mano daros. ¡Oh Virgen Santísima, dignaos mirarme como cosa vuestra y tratadme por vuestra bondad como al objeto de vuestras misericordias! Amén.

ANÓNIMO


martes, 14 de marzo de 2017

DICHOS DE LOS SANTOS EN ALABANZA DE LA VIRGEN

Yo lo sé, Vos tenéis, en vuestra calidad de Madre del Altísimo, un poder igual a vuestro querer. Por eso mi confianza en Vos no tiene límites

Así como la respiración aporta la prueba de que nuestro cuerpo posee todavía su energía viviente, así vuestro Santísimo Nombre incansablemente pronunciado por la boca de vuestros servidores, en todo tiempo y lugar y de todas maneras, es la gran prueba, y más aún que la prueba, es la causa o motivo de la vida, de la alegría y del socorro de nuestras almas…

Yo lo sé, Vos tenéis, en vuestra calidad de Madre del Altísimo, un poder igual a vuestro querer. Por eso mi confianza en Vos no tiene límites.

Nadie hi sido colmado del conocimiento de Dios más que por Vos, ¡oh Santísima!, nadie ha sido salvado más que por Vos, ¡oh Madre de Dios!, nadie escapa a la servidumbre más que por Vos, que habéis merecido llevar a Dios en vuestras Entrañas Virginales…, gracias a vuestra autoridad maternal sobre Dios mismo, Vos obtenéis misericordia para los criminales más desesperados. Vos no podéis ser desatendida, pues Dios condescendiente en todo y por todo a la voluntad de su verdadera Madre.

No hay nadie, ¡oh Santísima!, que se haya salvado si no es por Vos. Nadie, ¡oh Inmaculada!, se ha librado del mal si no es por Vos. Nadie, ¡oh Purísima!, recibe los dones Divinos si no es por Vos. A nadie, ¡oh Soberana!, la Bondad Divina concede sus gracias si no es por Vos.

San Germán de Constantinopla



sábado, 4 de marzo de 2017

LA MADRE DE DIOS ES MI MADRE, CONFIANZA EN MARÍA

La Madre de Dios es mi Madre... ¡Qué motivos de confianza!!!

Composición de lugar. Mira a Jesús que te dice: Hija mía, quiero que mi Madre sea tu Madre,

Petición. Mostrad, oh María, que sois mi Madre.

Punto primero. La madre de Dios es mi Madre, Madre de mía de mi alma, Madre mía de mi corazón... Jesús al morir me ha dado a María por madre, y su última voluntad otorgada en testamento tan solemne es irrevocable. Él me dijo: “He ahí a tu Madre” y desde aquella hora la acepté por mía. ¡Bendito Jesús, Bendita Madre, feliz hija!!! ¡La Madre de Dios es mi Madre, Madre mía de mi alma, Madre mía de mi corazón!!! ¿Qué entendimiento humano ni angélico podrá comprender tanta dicha?... ¿Qué corazón podrá saborear la dulzura que encierran estas palabras misteriosas, palabras del alma, palabras del corazón?... ¡La Madre de Dios es mi Madre! Luego soy hija de María, hermana de Jesucristo, hija de Dios... ¿Puedo apetecer mayor dicha, mayor honra, más encumbrada dignidad?... Feliz mil veces si sé aprovecharme de ella, y llevar con honra, por mi conducta cristiana, títulos tan divinos... ¡Oh María! Mostrad que sois mi Madre en mis tentaciones y peligros, que yo quiero mostrarme hija vuestra por mi modestia, pureza, caridad y humildad.

San Enrique de Ossó
Punto segundo. La Madre de Dios es mi Madre... ¡Qué motivos de confianza!!! Como niña tierna, cuando algo me falte para mi felicidad temporal o eterna, iré a mi Madre, la Virgen María, y le diré: Mostrad que sois mi Madre; me falta pan, trabajo, virtudes... dádmelo... No tengo vino de caridad, y Vos, como en las bodas de Cana, me habéis de socorrer; que ya estáis acostumbrada a socorrer necesidades, porque también fuisteis pobre y necesitada como yo... ¡Qué gozo y fortaleza dará a mi lama en la tentación al recordar que la Madre de Jesús es mi Madre!... ¡Qué consuelo y dulcedumbre derramará en mi corazón al verme afligida el exclamar: La Madre de Dios es mi Madre!... ¡Qué confianza renacerá en mi pecho en las dudas al invocar a la Madre de Dios por mi Madre!!! 157

Punto tercero. Verdaderamente soy feliz, porque tengo una Madre la más buena, la más santa, la más amante y amada de Dios... que puede socorrerme en todas mis necesidades, porque es todopoderosa; que sabe y quiere socorrerme, porque es buena, porque es madre de Dios y es mi Madre... ¡Feliz de mí! En mis alegrías y pesares, en mis dudas y resoluciones, en la abundancia y en la necesidad, en las caídas y en las tentaciones, en la vida y en la muerte podré siempre exclamar con la confianza de ser oída: Madre, Madre, Madre mía de mi alma, Madre mía de mi corazón, soy vuestra hija, socorredme... ¡Oh María, Madre de Dios y Madre mía!!! Vos sois la vida y la esperanza mía... Con esta confianza, ¡oh María, Madre de Dios y Madre mía! viviré en paz y moriré gozosa, hasta daros un eterno y cariñoso abrazo en el cielo, al ver que por vuestra intercesión soy salvada, repitiendo con todos los Bienaventurados: Verdaderamente la Madre de Dios ha sido, es y será siempre mi Madre, Madre mía de mi alma, Madre mía de mi corazón... Fiat, fiat, fiat.

Padre nuestro, Ave María y Gloria

Fruto. En las tentaciones y al dar la hora rezaré una Ave María y la jaculatoria Bendita sea tu pureza, diciendo: 
"Oh María, Madre mía, guardadme como a la niña de vuestros ojos, y bajo la sombra de vuestras alas protegedme"

San Enrique de Ossó


HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES



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miércoles, 1 de marzo de 2017

VIRTUDES DE NUESTRA MADRE, LA DULZURA DE LA VIRGEN MARÍA

Pensemos cada vez que contemplamos una de sus imágenes, pensemos cada vez que invocamos su Santo Nombre, pensemos cada vez que acudimos a Ella… que sosiego y paz nos transmiten; y todo ello es por su Dulzura

La dulzura tiene su origen en la bondad del corazón que derrama sobre nosotros y nuestras acciones un encanto inefable, al paso que la brutalidad y aspereza nos alejan de nuestros semejantes. La virtud de la dulzura nos ayuda a que nuestros actos, gestos, palabras, formas sean suaves y amables.

Hay dulzuras falsas: la hipócrita y mundana que finge, la interesada que busca ser correspondida, la afectada e indiscreta, la blanda y débil, la ocasional o particular que solo vivimos por momentos o con ciertas personas...

La Virgen María es la Virgen siempre dulce. Imaginemos su rostro, sus miradas, sus gestos y su porte… Vayamos repasando las escenas de su vida: la anunciación, la visitación a su prima, el viaje a Belén y el nacimiento del niño Jesús… todo, su vida diaria, hasta el mismo momento del Calvario y la sepultura de su Hijo….  Dulce en su porte, dulce en su mirada, dulce en su rostro, dulce en su sonrisa, dulce en sus miradas, dulce toda ella… y, sin ficción, sin hipocresía, sin interés, sin pusilanimidad ni blandura…

Pensemos cada vez que contemplamos una de sus imágenes, pensemos cada vez que invocamos su nombre, pensemos cada vez que acudimos a ella… que sosiego y paz nos transmiten; y todo ello es por su dulzura.

La dulzura de la Virgen está unida a su Maternidad: quizás considerando la dulzura nuestra propia madre podremos atisbar un poco la Dulzura de nuestra Señora.

Hemos de esforzarnos por vivir la virtud de la dulzura en nuestras formas, en nuestros gestos, en nuestro porte, en nuestras palabras. Hemos de esforzarnos por vivir esta virtud unida al amor al prójimo por amor de Dios. Hemos de vivir la virtud de la dulzura con todos y siempre. Hemos de vivir la virtud de la dulzura juntamente con la firmeza, sin ceder por comodidad o cobardía.

Si nuestro carácter es agrio e iracundo, brusco y desagradable, hemos de trabajar para conseguir esta virtud: pues si en ella no avanzaremos en la santidad. Si las malas experiencias de la vida han podido también agriarnos o han levantado una muralla de dureza e insensibilidad para “proteger-aislar” nuestro corazón por medio a sufrir, hemos de volver a abrirnos a esta virtud sin la cual no hay verdadera caridad. 

Utilicemos también esta virtud para ganar almas para Cristo: “Se cogen más moscas con una cucharada de miel que con un tonel de vinagre”.

ORACION PARA PEDIR LA DULZURA


¡Oh Clementísima Reina y Auxiliadora de los cristianos! Con las más ardientes súplicas vengo a pedirte la gracia que necesito… y me concedas además la santa dulzura, que es el ropaje de la humildad y la virtud predilecta del Sacratísimo Corazón de Jesús. Débil y orgulloso como soy, jamás llegaría a revestir mi alma de este encantador ropaje sin tu misericordia. Ayúdame a ser cortés en el trato, dulce en el sentir y en el hablar, bueno con todos y especialmente con quien se me manifieste frío y maligno, a fin de procurarte una complacencia a Ti y a tu dulcísimo Jesús. Amén.



martes, 28 de febrero de 2017

VIRTUDES DE NUESTRA MADRE, VIDA DE DETALLES

Hemos de ser fieles como la Virgen, Nuestra Señora a las divinas inspiraciones por las que Dios nos llama cada día a una entrega más esmerada y viva

La Beata María de la Pasión, Hélène Philippine Chappotin de Neuville, religiosa francesa fundadora de las Hermanas Franciscanas Misioneras de María, decía a sus hijas: “Con toda probabilidad, no seremos proclamadas bienaventuradas en los altares, pero si somos fieles, seremos proclamadas bienaventuradas en el cielo, y esto nos basta. Tratemos de merecer esta hora de delicias eterna.”

Ser fiel es lo que Dios espera de nosotros, porque la fidelidad es la virtud de la relación de amistad y amor entre dos personas. El Señor es fiel a nosotros, porque no puede negarse a sí mismo: su amor y predilección por nosotros no cambia porque nos ama eternamente. En nuestra respuesta a su amor, nosotros hemos de entregarnos en la fidelidad. Ver nuestra relación con Dios como una relación de amor esponsal puede ayudarnos mucho a crecer en la santidad.

Hemos de ser fieles como la Virgen, Nuestra Señora a las divinas inspiraciones por las que Dios nos llama cada día a una entrega más esmerada y viva. Hemos de ser fieles como la Virgen Santísima en las pequeñas cosas de cada día, en las obligaciones cotidianas…

La fidelidad en lo ordinario exige al mismo tiempo el detalle como expresión del amor actuante que hace que la misma cosa de cada día sea nueva…

Puede surgirnos la tentación de hacer todo, de cumplir con todas nuestras obligaciones… pero hacerlo sin ganas, sin entusiasmo, sin amor, ya que no nos queda más remedio… y no queremos quedar mal… Así, la vida cotidiana se hace una carga pesada y muy difícil que parece que nos ahoga. Además, lo más importante, perdemos la ocasión de que nos sirva para SER SANTOS. 

Nuestra vida normalmente marcada por la repetición de las mismas cosas cada día y de las mismas obligaciones, sin grandes cambios, debe ser innovada por el amor… Porque es el amor el que tiene la capacidad de hacer todas las cosas nuevas. Cualquier acción y cosa de cada día por lo insignificante que sea humanamente, si se hace con amor y por amor de Dios se convierte en una obra enorme de valor sobrenatural. Por nuestra unión al cuerpo místico de Cristo, esa acción insignificante llega a ser obra del mismo Redentor y nosotros corredentores con él.

El detalle es la marca del amor que hemos puesto en una obra. Pensemos en el arquitectura, escultura, pintura… en la música, la danza… en tantas cosas cotidianas y veamos como el detalle es lo que las engrandece, las que las hace meritoria de mención, lo que es elogiado. No se valoran los brochazos sobre un lienzo, sino la perfección y la cantidad de detalles que incluso a primera vista pueden pasar desapercibidos… No se valora un edificio como mole de piedras o cementos, sino sus acabados, sus detalles… 

En mi vida de cada día, en mi oración, en mis penitencias, en mi casa, con los míos, en el trabajo, en la relación con los demás… ¿soy detallista? o, ¿soy bruto? ¿me conformo con cumplir?

Hay un evangelio que ilustra muy bien esta vida de detalles: es el de la mujer pecadora que entra en casa de Simón el fariseo  y realiza una ritual lleno de detalles y de amor para reparar por sus pecados y mostrarle su contrición a Jesús. Nuestro Señor se da cuenta, y ante el juicio interior de Simón sobre aquella mujer, él le hacer ver los detalles con los que la mujer lo tratado y que él aun habiéndolo invitado a su casa no ha sido capaz de hacer: “He entrado en tu casa y no me has dado agua para los pies; ella, en cambio, me ha regado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de paz; ella, en cambio, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco».”(Cfr Lc 7, 36-50)

Pensemos en la vida de nuestra Señora, repasemos los Evangelios, dejemos que nuestra imaginación discurre santamente en el día a día de la Virgen, y veremos que lo que la hace grande, grandísima, es su vida de detalles, el poner amor en las cosas más pequeñas y cotidianas, aparentemente sin importancia e insignificantes.

Veamos la santa delicadeza en lo menudo de nuestra Señora y alejemos de nosotros el pensar que ser detallistas es ser pesado, empalagoso y zalamero… todo eso es indigesto… Veamos esa delicadeza de nuestra Señora siempre discreta  y pidamos que sepamos imitarla nosotros. Amén.



miércoles, 22 de febrero de 2017

UNA ERA HISTÓRICA NUEVA

Ella es la Virgen Prudentísima, en cuyo Inmaculado Corazón ardió continuamente la lámpara del amor Divino, sin ningún tipo de apego a las cosas terrenas
P. Zéphyr-Clément Jourdain

Realeza de Jesucristo y realeza de María Santísima no son cosas diferentes. La realeza de María no es sino un medio, o más bien el medio, para la realización de la realeza de Jesucristo.

El Corazón de Jesús reina y triunfa en el reinado y en el triunfo del Corazón de María. El reinado y el triunfo del Corazón de María no consiste sino en hacer que triunfe y reine el Corazón de Jesús. Y así estas dos grandes corrientes de devoción nacidas poco después del protestantismo caminan hacia un mismo término, hacia la preparación de un mismo hecho: la realeza de Jesús y de María, en una era histórica nueva.

Plinio Corrêa de Oliveira
Pío XII y la era de María. In “Revista
Catolicismo”, diciembre de 1954




sábado, 18 de febrero de 2017

¡OH MADRE DE FÁTIMA!

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

¡Oh Santísima Virgen María, Salud de los enfermos y consoladora de los afligidos!, que movida por el ruego de los Pastorcitos, obraste ya curaciones en vuestras apariciones en Fátima, y habéis convertido este lugar, santificado por vuestra presencia, en oficina de vuestras misericordias maternales en favor de todos los afligidos. A vuestro Corazón maternal acudimos llenos de filial confianza, mostrando las enfermedades de nuestras almas y las aflicciones y dolencias todas de nuestra vida. Echad sobre ellas una mirada de compasión y remediadlas con la ternura de vuestras manos, para que así podamos serviros y amaros con todo nuestro corazón y con todo nuestro ser.


jueves, 16 de febrero de 2017

EL AVE MARÍA

¡Virgen Santísima Inmaculada y Madre mía María!, a Vos, que sois la Madre de mi Señor, la Reina del mundo, la abogada, la esperanza, el refugio de los pecadores, acudo en este día yo, que soy el más miserable de todos. Os venero, ¡oh gran Reina!, y os doy las gracias por todos los favores que hasta ahora me habéis hecho, especialmente por haberme librado del infierno, que tantas veces he merecido

El Ave María bien dicha, esto es, con atención, devoción y modestia, es según los Santos, el enemigo del demonio, y el que le pone en huida, y el martillo que le aplasta; es la santificación del alma, el gozo de los Ángeles, la melodía de los predestinados, el cántico del Nuevo Testamento, el placer de María y la gloria de la Santísima Trinidad.

El Ave María es un rocío celestial que fecundiza al alma, es un ósculo casto y amoroso que se da a María, es una rosa encarnada que se le presenta, es una perla preciosa que se le ofrece, es una copa de ambrosía y de néctar Divino que se le da. Todas estas comparaciones están tomadas de los Santos Doctores.

San Luis Mª Grignion de Montfort