Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

martes, 27 de junio de 2017

27 DE JUNIO, NUESTRA MADRE DEL PERPETUO SOCORRO

Escucha a este pecador que confía en tu Misericordia y Piedad y socórreme, Piadosísima Madre del Perpetuo Socorro

¡Santísima Virgen María, que para inspirarme confianza habéis querido llamaros Madre del Perpetuo Socorro! Yo os suplico me socorráis en todo tiempo y en todo lugar; en mis tentaciones, después de mis caídas, en mis dificultades, en todas las miserias de la vida y, sobre todo, en el trance de la muerte. Concédeme, ¡oh amorosa Madre!, el pensamiento y la costumbre de recurrir siempre a Vos; porque estoy cierto de que, si soy fiel en invocaros, Vos seréis fiel en socorrerme. Alcanzadme, pues, la gracia de acudir a Vos sin cesar con la confianza de un hijo, a fin de que obtenga vuestro perpetuo socorro y la perseverancia final. Bendecidme y rogad por mí ahora y en la hora de mi muerte. Así sea.

¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Rogad a Jesús por mí, y salvadme



lunes, 26 de junio de 2017

MADRE DE DIOS

¡Oh Virgen María! ¡Con cuánta devoción debería mi corazón abrirse y darse todo a Ti!

Te doy gracias, Señor, desde lo más íntimo del corazón porque te dignaste tomar por nosotros, indignos y miserables, nuestra naturaleza, y quisiste, al nacer de la Virgen, ser amamantado, ser adormecido en su seno, y estar sujeto a Ella. Tú que conservas y gobiernas todas las cosas, te has dignado iluminarme mostrándome que tienes una Madre, y me has concedido, a mí, indignísima criatura, que pueda y me atreva a saludarla… ¡Oh Virgen María! ¡Con cuánta devoción debería mi corazón abrirse y darse todo a Ti! Mi boca debería henchirse de una admirable dulzura, cuando te saludo, ¡oh dulce y benigna Señora!, y cuando bendigo el fruto de tu seno. ¿Cómo es posible, Madre mía, que, al saludarte, no me sienta inundado de tanto placer que olvide por Ti y por tu Fruto todas las cosas de este mundo? ¿Hay algo que puedas escuchar con más gusto que el saludo, que te reconoce Madre de Dios? Tú quieres que los hombres se gocen en Ti, de tal modo que su amor y su afecto termine siempre en Aquél, de quien eres Madre; porque Tú sólo deseas una cosa, ser saludada y conocida como Madre de Dios

San Buenaventura




sábado, 17 de junio de 2017

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

Yo os escojo por Madre de mi alma en honor y memoria del placer que el mismo Dios tuvo al elegiros por Madre suya

¡Oh Virgen amabilísima! Habéis hallado gracia delante de Dios para concebir a su Divino Hijo y habéis recibido todas las gracias, ¡oh humildísima María! para asistirnos en nuestras necesidades, como en efecto lo hacéis. Vos ayudáis a los buenos sosteniéndolos, y socorréis a los malos disponiéndolos a recibir la divina misericordia. Vos protegéis a los moribundos contra las asechanzas del demonio y los amparáis aun después de la muerte, recibiendo sus almas y conduciéndolas a la morada de los bienaventurados, a donde os suplicamos os dignéis conducirnos a todos. Amén.

Venerable Abad de Cilles




martes, 13 de junio de 2017

SEGUNDA APARICIÓN - 13 DE JUNIO DE 1917

Yo nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios

Había pasado un mes. El escenario, el mismo. Los personajes, idénticos. Lucía:
«Quería pedirle que nos llevase al Cielo»
La Virgen:
«Sí, a Jacinta y a Francisco los llevaré pronto. Pero tú te quedarás aquí algún tiempo más. Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado; a quien la abrazare le prometo la salvación; y estas almas serán amadas con predilección por Dios, como flores puestas por mí para adornar su trono» 
Lucía:
«¿Me quedo aquí sola?»
La Virgen:
«No, hija. ¿Y tú sufres mucho? No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios.
 
Fue en el momento en que dijo estas palabras cuando la Virgen abrió las manos y nos comunicó, por segunda vez, el reflejo de esa luz inmensa. En ella nos veíamos como sumergidos en Dios. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte de la luz que se elevaba al Cielo y yo en la que se esparcía sobre la tierra. Delante de la palma de la mano derecha de Nuestra Señora estaba un corazón, cercado de espinas, que parecían estar clavadas en él. Comprendimos que era el Inmaculado Corazón de María, ultrajado por los pecados de la Humanidad que pedía reparación»

domingo, 11 de junio de 2017

DICHOS DE LOS SANTOS EN ALABANZA DE LA VIRGEN

Este molde perfectísimo es María, y nosotros somos la materia

Como quiera que toda nuestra perfección consiste en estar conformes, unidos y consagrados a Jesucristo, resulta que la más perfecta de la devociones será la que más nos conforme, nos una y nos consagre totalmente y lo más perfectamente posible a Cristo. Ahora bien: Siendo María la Criatura más conforme a la voluntad de Cristo, se sigue que, la entrega más completa y total a Ella, es la que más nos une y nos hace vivir consagrados totalmente a Cristo...

De dos maneras puede un escultor sacar al natural una estatua. La primera es usando su fuerza y sabiduría, y con buenos instrumentos ir labrando la figura… Largo, difícil y expuesto es este primer modo: un golpe mal dado bastaría para echarlo todo a perder. En cambio, el segundo modo es mucho más fácil y menos peligroso; bastaría con tener un molde perfecto y que la materia empleada sea completamente manejable… Este molde perfectísimo es María, y nosotros somos la materia, que si nos damos totalmente a Ella y no le oponemos resistencia, nos hará completamente semejantes a Cristo, cual es la figura del molde que es Ella misma.

San Luís María Grignión de Monrfort



lunes, 5 de junio de 2017

¡OH MADRE DE FÁTIMA!

María, Reina del Rosario

Regina Sacratissimi Rosarii, ora pro nobis!

¡Oh Santísima Virgen María!, que en vuestra última aparición te diste a conocer como la Reina del Santísimo Rosario, y en todas ellas recomendaste el rezo de esta devoción como el remedio más seguro y eficaz para todos los males y calamidades que nos afligen, tanto del alma como del cuerpo, así públicas como privadas. Infundid en nuestras almas una profunda estima de los misterios de nuestra Redención que se conmemoran en el rezo del Rosario, para así vivir siempre de sus frutos. Concédenos la gracia de ser siempre fieles a la práctica de rezarlo diariamente para honraros a Vos, acompañando vuestros gozos, dolores y glorias, y así merecer vuestra maternal protección y asistencia en todos los momentos de la vida, pero especialmente en la hora de la muerte.


miércoles, 31 de mayo de 2017

PARA FINALIZAR EL MES DE MAYO, MES DE MARÍA

Profesión de Fe Mariana

"La Bienaventurada Virgen María, la Inmaculada, terminada su vida terrena, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo"

Creemos que María, florida siempre con la gloria de la virginidad, fue la Madre del Verbo Encarnado, nuestro Dios y Salvador Jesucristo, la cual, redimida de un modo eminente en previsión de los méritos de su Hijo, fue preservada inmune de toda mancha de pecado original; y que aventaja con mucho a todas las demás criaturas en los dones de la gracia.

Asociada por un estrecho e indisoluble vínculo a los misterios de la Encarnación y Redención, la Bienaventurada Virgen María, la Inmaculada, terminada su vida terrena, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo, y, hecha semejante a su Hijo resucitó de entre los muertos, recibió, por anticipado, el destino de todos los justos.

Creemos que la Santísima Madre de Dios, nueva Eva, Madre de la Iglesia, continúa ejerciendo sus oficios maternales en favor de los miembros (místicos) de Cristo, cooperando al nacimiento y al desarrollo de la vida en las almas de los redimidos.

“Profesión de Fe del pueblo de Dios”

Propuesta de una flor a la Virgen: La flor de este último día será tu propia consagración de la Virgen



Madre mía Santísima; en este último día de este mes consagrado a Ti, alcánzame de tu Santísimo Hijo que yo le ame con toda mi capacidad de amar y en nada le ofenda ni obre con remisión. Con fervor o con desolación que yo le ame con toda mi capacidad.

"Curso de Amor"
Fr. Valentín de San José
31 de mayo de 1979



lunes, 29 de mayo de 2017

MES DE MAYO, MES DE MARÍA (con el Santo Padre Benedicto XVI)

El Corazón Inmaculado de María, Refugio y Escuela

“Y oí una gran voz desde el Trono que decía: He aquí la morada de Dios entre los hombres, y morará entre ellos, y ellos serán su pueblo, y el Dios-con-ellos será su Dios. Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto, ni dolor, porque lo primero ha desaparecido. Y dijo el que está sentado en el Trono: Mira, hago nuevas todas las cosas” (Ap. 21, 3-5a)

Vela, ¡oh María!, por las familias y por el mundo del trabajo; vela por cuantos han perdido la fe y la esperanza; consuela a los enfermos, a los presos y a todos los que sufren; sostén, ¡oh Auxilio de los cristianos!, a los jóvenes, a los ancianos a las personas que pasan dificultades. Vela, ¡oh Madre de la Iglesia!, por los pastores y por toda la comunidad de los creyentes, para que sean “sal y luz” en medio de la sociedad.

La Virgen María, más que cualquier otra criatura, contempló a Dios en el rostro humano de Jesús. Lo vio recién nacido, envuelto en pañales y recostado en un pesebre; lo vio cuando acababa de morir, cuando lo bajaron de la Cruz, lo envolvieron en una sábana y lo llevaron al sepulcro. La imagen de su Hijo torturado quedó grabada en su alma; pero esta imagen se vio transfigurada después por la luz de la Resurrección. Así, en el Corazón de María se custodia el misterio del rostro de Cristo, misterio de muerte y de gloria. Siempre podemos aprender de ella a mirar a Jesús con una mirada de amor y de fe, a reconocer en ese rostro humano el Rostro de Dios.

De las palabras de SS Benedicto XVI en el rezo del Ángelus,
el día 2 de mayo de 2010

Propuesta de una flor a la Virgen: Repite a lo largo del día esta jaculatoria: “Madre de Cristo Sacerdote, cuida de los sacerdotes”




domingo, 28 de mayo de 2017

MES DE MAYO, MES DE MARÍA (con el Santo Padre Benedicto XVI)

La alegría de la Virgen

“Alégrate hija de Sión, grita de gozo Israel, regocíjate y disfruta con todo tu ser, hija de Jerusalén” (Sof. 3, 14)

La Virgen María ocupa un lugar especial como aquella que ha esperado de modo único la realización de las promesas de Dios, acogiendo en la fe y en la carne a Jesús, el Hijo de Dios, en plena obediencia a la voluntad divina. Hoy quisiera reflexionar brevemente  con vosotros sobre la fe de María a partir del gran misterio de la Anunciación.

“Chaîre Kecharitomene, ho Kyrios mate sou”, “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” (S. Lc. 1, 28). Estas son las palabras –citadas por el evangelista San Lucas- con las que el Arcángel San Gabriel se dirige a María. A primera vista el término “Chaîre”, “alégrate”, parece un saludo normal, usual en el ámbito griego; pero esta palabra, si se lee sobre el trasfondo de la tradición bíblica, adquiere un significado mucho más profundo. Este mismo término está presente cuatro veces en la versión griega del Antiguo Testamento y siempre como anuncio de alegría por la venida del Mesías. El saludo del Ángel a María es, por lo tanto, una invitación a la alegría profunda, que anuncia al final de la tristeza que existe en el mundo ante el límite de la vida, el sufrimiento, la muerte, la maldad, la oscuridad del mal que parece ofuscar la luz de la bondad divina. Es un saludo que marca el inicio del Evangelio, de la Buena Nueva.

Pero, ¿por qué se invita a María a alegrarse de este modo? La respuesta se encuentra en la segunda parte del saludo: “El Señor está contigo”. También aquí para comprender bien el sentido de la expresión, debemos recurrir al Antiguo Testamento. En el Libro de Sofonías encontramos esta expresión: “Alégrate, hija de Sión… El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti… El Señor tu Dios está en medio de ti, valiente y salvador” (3, 14-17)- En estas palabras hay una doble promesa hecha a Israel, a la hija de Sión: Dios vendrá como salvador y establecerá su morada precisamente en medio de su pueblo, en el seno de la hija de Sión. En el diálogo entre el Ángel y María se realiza exactamente esta promesa: María se identifica con el pueblo al que Dios tomó como esposa, es realmente la Hija de Sión en persona; en ella se cumple la espera de la venida definitiva de Dios, en ella establece su morada el Dios viviente.

En el saludo del Ángel, se llama “llena de gracia”; en griego el término “gracia”, “charis”, tiene la misma raíz lingüística de la palabra “alegría”. También en esta expresión se clarifica ulteriormente la fuente de la alegría de María: la alegría proviene de la gracia; es decir, proviene de la comunión con Dios, del tener una conexión vital con Él, del ser morada del Espíritu Santo, totalmente plasmada por la acción de Dios. María es la criatura que de modo único ha abierto de par en par la puerta a su Creador, se puso en sus manos, sin límites. Ella vive totalmente de la ley en relación con el Señor; está en actitud de escucha, atenta a captar los signos de Dios en el camino de su pueblo; está inserta en una historia de fe y de esperanza en las promesas de Dios, que constituye el tejido de su existencia. Y se somete libremente a la palabra recibida, a la voluntad divina en la obediencia de la fe.

De la Audiencia General de SS Benedicto XVI,
en día 19 de diciembre de 2012

Propuesta de una flor a la Virgen: Lleva unas flores a una Imagen de la Virgen




sábado, 27 de mayo de 2017

MES DE MAYO, MES DE MARÍA (con el Santo Padre Benedicto XVI)

Santa María, Madre poderosa de los hombres

“Mirad, os voy a declarar un misterio: No todos moriremos, pero todos seremos transformados. Porque es preciso que esto que es corruptible se vista de incorrupción, y esto que es mortal se vista de inmortalidad. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? (I Cor. 15, 51-53, 55ª)

La Sagrada Escritura presenta a la Virgen María íntimamente unida a su Hijo Divino y siempre solidaria con Él. Madre e Hijo aparecen estrechamente asociados en la lucha contra el enemigo infernal hasta la plena victoria sobre él. Esta victoria se manifiesta, en particular, con la derrota del pecado y de la muerte, es decir, con la derrota de aquellos enemigos que San Pablo presenta siempre unido (cf. Rm 5, 12. 15-21; 1 Co 15, 21-26). Por eso, como la Resurrección gloriosa de Cristo fue el signo definitivo de esta victoria, así la glorificación de María, también en su cuerpo virginal, constituye la confirmación final de su plena solidaridad con su Hijo, tanto en la lucha como en la victoria.

De este profundo significado teológico del misterio se hizo intérprete el siervo de Dios Papa Pío XII, al pronunciar, el 1 de noviembre de 1950, la solemne definición dogmática de este privilegio mariano. Declaró: “Por eso, la augusta Madre de Dios, misteriosamente unida a Jesucristo desde toda la eternidad, `por un solo y mismo decreto´ de predestinación, inmaculada en su Concepción, Virgen integérrima en su divina maternidad, generosamente asociada al Redentor Divino, que alcanzó pleno triunfo sobre el pecado y sus consecuencias, consiguió, al fin, como corona suprema de sus privilegios, ser conservada inmune de la corrupción del sepulcro y, del mismo modo que antes su Hijo, vencida la muerte, ser levantada en cuerpo y alma a la suprema gloria del cielo, donde brillaría como Reina a la derecha de su propio Hijo, Rey inmortal de los siglos” (Const. Munificentissimus Deus: AAS 42 [1950] 768-769).

Queridos hermanos y hermanas, María al ser elevada a los cielos, no se alejó de nosotros, sino que está aún más cercana, y su luz se proyecta sobre nuestra vida y sobre la historia de la humanidad entera. Atraídos por el esplendor celestial de la Madre del Redentor, acudimos con confianza a Ella, que desde el cielo nos mira y nos protege.

Todos necesitamos su ayuda y su consuelo para afrontar las pruebas y los desafíos de cada día. Necesitamos sentirla Madre y Hermana en las situaciones concretas de nuestra existencia. Y para poder compartir, un día, también nosotros para siempre su mismo destino, imitémosla ahora en el dócil seguimiento de Cristo y en el generoso servicio a los hermanos. Este es el único modo de gustar, ya durante nuestra peregrinación terrena, la alegría y la paz que vive en plenitud quien llega a la meta inmortal del paraíso.

De las palabras de SS Benedicto XVI en el rezo del Ángelus,
el día 15 de agosto de 2007

Propuesta de una flor a la Virgen: Invita a una persona a rezar el Santo Rosario contigo


miércoles, 24 de mayo de 2017

MES DE MAYO, MES DE MARÍA (con el Santo Padre Benedicto XVI)

Santa María, amparo de los hombres

“Mientras Él hablaba estas cosas, aconteció que una mujer entre el gentío, levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron. Pero Él dijo: Mejor, Bienaventurados los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen” (S. Lc. 11, 27-28)

Artistas de todas las épocas han pintado y esculpido la santidad de la Madre del Señor adornando iglesias y santuarios. Poetas, escritores y músicos han tributado honor a la Virgen con himnos y cantos litúrgicos. De Oriente a Occidente la Toda Santa es invocada como Madre Celestial, que sostiene al Hijo de Dios en los brazos y bajo cuya protección encuentra amparo toda la humanidad, con la antiquísima oración: ”Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios: no desoigas la oración de tus hijos necesitados; antes bien, líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita”. Y en el Evangelio San Lucas (11, 27-28) describe el cumplimiento de la salvación a través de la Virgen María. Ella, en cuyo seno se hizo pequeño el Todopoderoso, después del anuncio del Ángel, sin vacilación alguna, se dirige de prisa a casa de su parienta Isabel para llevarle al Salvador del mundo. Y, de hecho, “en cuanto oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno… (y) quedó llena de Espíritu Santo” (S. Lc. 1, 45). Las dos mujeres, que esperaban el cumplimiento de las promesas divinas, gustan ya anticipadamente el gozo de la venida del reino de Dios, la alegría de la salvación.

Queridos hermanos y hermanas, confiemos en Aquella que, como afirma mi amado predecesor el Papa Pablo VI, “Asunta al cielo no ha abandonado su misión de intercesión y salvación”. A Ella, guía de los Apóstoles, apoyo de los mártires, luz de los santos, dirigimos nuestra oración, suplicándole que nos acompañe en esta vida terrena, que nos ayude a mirar al cielo y que nos acoja un día junto a su Hijo Jesús.

De las palabras de SS Benedicto XVI en el rezo del Ángelus,
el día 15 de agosto de 2010

 Propuesta de una flor a la Virgen: Reza un misterio del Rosario pidiendo a la Virgen por los sacerdotes con los que te has confesado y te confesarás a lo largo de tu vida