miércoles, 27 de diciembre de 2017

EL NACIMIENTO (audio)

"Una vez en nuestro mundo, hubo un establo, y lo que estaba en ese establo, era más grande que todo nuestro mundo" 

Para escuchar el audio, pinchar AQUÍ



lunes, 25 de diciembre de 2017

EL NACIMIENTO

Madre e Hijo parece no se hartan de contemplarse mutuamente y esta mirada de María, es consuelo y alegría para Jesús, y la mirada de Jesús es aumento de gracia y santidad para María
Si el olvido y el abandono y el desprecio fue el modo cómo los suyos recibieron a Jesús, contempla ahora a María, penetra en el interior de la cueva y mira con santa curiosidad todo lo que allí pasa. Iluminada por el Espíritu Santo, ha comprendido María que el momento del Nacimiento de su Hijo ha llegado y, naturalmente, aunque cansada del penoso y largo viaje, no quiere descansar.

Ahora más que nunca, se entrega a fervorosa oración. Sus ardientes anhelos y fervorosos suspiros, hacen una violencia irresistible al corazón de Dios. Se deja vencer por la oración de María y cuando esta ha llegado al grado más elevado de aquel éxtasis de amor, el Espíritu Santo hace de repente, de un modo milagroso, al abrir María sus ojos, se encuentre entre los pliegues de su manto, blanco como un copo de nieve, bello más que los ángeles, al Hijo de Dios e Hijo suyo. María Virgen antes del parto, es virgen sin mancilla en el parto, como el rayo del sol sale por un cristal, sin romperlo y sin mancharlo, así nació el Hijo de María.

Acércate mucho, sin miedo alguno y contempla aquella escena. Jesús va a recibir la primera adoración y con ella las primeras caricias de una Madre. María adora a su Dios allí vivo, real y físicamente presente pero como Madre, se cree con derecho a tomar a aquel Niño y estampar en sus mejillas delicadas sus primeros besos. ¡Qué besos más ardientes! ¡Qué abrazos más efusivos! ¡Qué caricias más tiernas! Excita tu imaginación, que todo será nada, para pintar esta escena. Jesús no siente la pobreza del establo, ni el frío de la noche, porque lo primero que han visto sus ojos al abrirlos a la luz de este mundo, ha sido el rostro de su Madre. Recuerda el encanto de un niño pequeño cuando sonríe al contemplar algo agradable para sus ojuelos y piensa cómo sería la sonrisa de Jesús al ver a su Madre tan pura, tan bella, tan hermosa.


Madre e Hijo parece no se hartan de contemplarse mutuamente y esta mirada de María, es consuelo y alegría para Jesús, y la mirada de Jesús es aumento de gracia y santidad para María. Con qué respeto y devoción y al mismo tiempo ternura y delicadeza iría la Santísima Virgen envolviendo aquel cuerpecito de si Hijo en los blancos y pobres pañales, y con qué dolor y pena tan profundos, le colocaría en las pajas del pesebre. Ella fue la primera que meditó en esta verdad que tenía delante de sus ojos. ¡Dios en un pesebre! ¡Dios abrazado con la pobreza tan estrechamente, que ni casa ni habitación tiene para nacer! ¡Qué será la pobreza cuando así aparece inseparablemente unida al Hijo de Dios! Pide a María que te la de a conocer, para que ames esta virtud.



Les deseamos, con todo afecto, a los amigos y lectores unas Santas Fiestas de Navidad. Pedimos al Niño Dios por todas sus necesidades espirituales y temporales. 


sábado, 23 de diciembre de 2017

LA ESPERA y IV

Es Jesús el primer esclavo de María. De Ella depende toda su vida. Así debe ser la tuya, una vida entregada por completo a María, sin acertar, sin poder hacer nada sin Ella

Esa deba ser, sobre todo, tu vida. Eso es vivir, vivir para Jesús dándole todo a Jesús como a María. Esa es la dulzura y el encanto y la perfección que encierra la vida interior. Aprende y pide esta vida a Jesús y a María. Examina cómo te encuentras con relación a ella. Mira si te gusta ese silencio, esa oscuridad, esa sencillez exterior de que va acompañada y si despliegas en tu interior ese fervor y ese amor de María, para ver siempre y tratar con Jesús en lo más íntimo del alma.

Especialmente después de comulgar, ¿por qué ese contacto de Jesús y esa presencia suya, semejante a la que tuvo en el seno de su Madre, no produce en ti la santidad que en Ella? Para ello hay que vigilar los sentidos, las potencias, mortificándolos sin cesar y reconcentrándolos en el interior para que vean allí a Jesús y se acostumbren a tratar con Él, allí precisamente en lo más íntimo del corazón.

Por último, mira cómo aquí tienes un modelo perfectísimo de esclavitud mariana. Es Jesús el primer esclavo de María. De Ella depende toda su vida. Así debe ser la tuya, una vida entregada por completo a María, sin acertar, sin poder hacer nada sin Ella. 




jueves, 21 de diciembre de 2017

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

¡Oh María!, que entrasteis en el mundo sin pecado, obtenme la gracia de salir sin pecado de esta vida. Así sea.

¡Oh Santísima Virgen! ¡Tesoro de Santidad, Fuente de justicia, Cielo vivo y animado, Abismo y Océano de gracias! Dignaos, Vos que sois la Esperanza de los cristianos, la Reina de los ángeles, y la Señora de todas las criaturas, hacernos partícipes de la felicidad y de la gloria que gozáis en el cielo, en donde estáis elevada hasta el trono de vuestro divino Hijo. Amén.


San Juan Damasceno


miércoles, 20 de diciembre de 2017

PARA MEDITAR... (audio)

Missus est Gábriel Ángelus ad Maríam Vírginem desponsátam Ióseph

Para escuchar pinchar AQUÍ



lunes, 18 de diciembre de 2017

LA ESPERA III

Todo lo espera, todo lo recibe de su Madre y, no obstante, desde allí está dirigiendo al mundo, está siendo la alegría de los ángeles 


Contempla en este momento la vida de Jesús, oculta y escondida como en un sagrario en el seno de María. ¡Qué oscuridad y silencio el de esta vida de Jesús! ¡Qué debilidad e invalidez la de Jesús! Todo lo espera, todo lo recibe de su Madre y, no obstante, desde allí está dirigiendo al mundo, está siendo la alegría de los ángeles y sobre todo, está de día en día santificando más y más con su presencia, con su contacto, a su querida Madre. ¡Qué misterio! ¡Qué vida más activa la de María con su Hijo y la del Hijo con su Madre! Pero toda, vida de actividad interior.



jueves, 14 de diciembre de 2017

LA ESPERA II

Cuántas veces el mérito nuestro se evapora, porque le destapamos delante de los demás y no sabemos guardar nuestras cosas solo para Dios

¡Qué admirable es la Virgen en todo! con una vida interior tan intensa y tan divina como llevaba entonces, no dejaba traslucir nada al exterior. Exteriormente una dulce calma, una simpática sencillez, una muy amable serenidad. Nadie sospechaba lo que pasaba por su interior, nadie, ni siquiera San José. ¡Qué santa avaricia la de María!, ¡cómo guarda para sí el tesoro y no le confía a nadie! Ni la ambición, ni la soberbia, ni el amor propio, ni el deseo de alabanzas, la lanzan a comunicar a nadie su secreto, ni a darse importancia delante de los demás, creyéndose superior a todos, aunque en verdad lo era. ¡Qué humildad más práctica! ¡Qué sencillez tan preciosa! Cuántas veces el mérito nuestro se evapora, porque le destapamos delante de los demás y no sabemos guardar nuestras cosas solo para Dios, o al menos peligra,  porque imprudentemente las exponemos a los ojos de los hombres, buscando más o menos directamente alguna alabanza, alguna estima de ellos.


martes, 12 de diciembre de 2017

LA ESPERA

Penetra en la más profunda de esa intimidad divina entre María y su Hijo y aprende

Considera esta vida bajo dos aspectos: uno interior y otro exterior. Bajo el aspecto interior, la vida de María es de una absoluta compenetración con su Hijo. Madre e Hijo no vivían una vida semejante, sino una misma vida, una sola vida. No se puede concebir mayor dependencia que la de Jesús en el seno purísimo de María. De Ella recibirá toda su vida, de Ella dependía toda su vida. ¡Qué misterio! ¡Dios depende de una criatura!

Penetra en la más profunda de esa intimidad divina entre María y su Hijo y aprende: recogimiento con el que María reconcentraba en Jesús sin cesar todo su ser; fervor y amor, con Él vivía únicamente para Jesús. Ella veía más con los ojos de su Hijo que con los suyos propios, amaba con el corazón de su Hijo y todos sus gustos eran dárselos a Él. ¡Que amor no sentiría tan puro hacia el Dios que encerraba en su seno! Vida de gozo y alegría inexplicable, porque todas las cosas divinas son gozosas y producen la dicha y felicidad, pero mucho más la posesión de Dios, como la tenían entonces María; no tenía que enviar para nada la gloria de los bienaventurados del Cielo.

En fin, una vida de deseo y de ansia infinita, con las que sin cesar estaría en oración, haciendo violencia a Dios, para que acelerará cuanto antes la hora de revelarse al mundo. La hora de la Redención, esto sobre todo, es lo que más caracteriza este momento de la vida de María. ¡Qué dulce es pensar que en virtud de esta sublime y fervorosa oración, el Padre Eterno adelantó la hora de la Redención del mundo y nos envió a su mismo Hijo a salvarnos!




viernes, 8 de diciembre de 2017

DIME QUIÉN ERES

Tota pulchra es, María, et macula originalis non est in Te

Dime quién eres, ¡oh Inmaculada!, Reina del cielo y de la tierra, quiero ardientemente conocerte, conocerte cada vez más profundamente y sin algún límite, para amarte con un ardor igualmente sin límites.

Deseo que Tú seas conocida por otras almas, a fin de que también por ellas, cada vez más numerosas, Tú seas amada.

San Maximiliano María Kolbe



Por tu Inmaculada Concepción, María, concédenos la pureza del alma, la limpieza de corazón y la castidad del cuerpo.

Avemaría y Gloria

Por tu Inmaculada Concepción, María, dadnos el detestar el pecado y la fortaleza para apartarnos de la ocasión de ofender de Dios.

Avemaría y Gloria

Por tu Inmaculada Concepción, María, concédenos amar y desear la virtud, resplandor de la belleza divina.

Avemaría y Gloria





¡Oh María sin pecado concebida!,
Rogad por nosotros que recurrimos a Vos




CONSAGRACIÓN A MARÍA INMACULADA

A Ti, ¡Oh Madre!, ofrezco todas las dificultades de mi alma y mi cuerpo

¡Oh Inmaculada, Reina del Cielo y de la tierra!, refugio de los pecadores y Madre nuestra amorosísima, a quien Dios confió la economía de la misericordia.

Yo, pecador indigno, me postro ante Ti, suplicando que aceptes todo mi ser como cosa y posesión tuya.

A Ti, ¡Oh Madre!, ofrezco todas las dificultades de mi alma y mi cuerpo, toda la vida, muerte y eternidad.

Dispón también, si lo deseas, de todo mi ser, sin ninguna reserva, para cumplir lo que de Ti ha sido dicho: “Ella te aplastará la cabeza”, y también: “Tú has derrotado todas las herejías en el mundo”

Haz que en tus manos purísimas y misericordiosas me convierta en instrumento útil para introducir y aumentar tu gloria en tantas almas tibias e indiferentes, y de este modo, aumentar en cuanto sea posible el bienaventurado Reino del Sagrado Corazón de Jesús.

Donde Tú entras, ¡oh Inmaculada!, obtienes la gracia de la conversión y la santificación, ya que toda gracia que fluye del Corazón de Jesús para nosotros, nos llega a través de tus manos.

Ayúdame a alabarte, ¡oh Virgen Santa! y dame fuerza contra tus enemigos.


¡Oh María sin pecado concebida!,
Rogad por nosotros que recurrimos a Vos


San Maximiliano María Kolbe


miércoles, 6 de diciembre de 2017

A TÍ, MADRE INMACULADA, REINA DE ESPAÑA

¡Inmaculada Reina de España, acelerad el Reinado del Corazón de vuestro Hijo! Amén

Por la conversión de España, de sus gobernantes y jueces, para que las leyes defiendan los Derechos de Dios en nuestra Patria, como mejor garantía de los verdaderos derechos del hombre.

Por el fin del aborto y de toda la legislación que atenta contra la Familia, y contra la Vida desde su concepción hasta el fin natural de la misma.

Por la unidad y la paz de España, y por la conversión de los que quieren romper esta “Tierra de María”; por la Juventud Española para que, libre de prejuicios, descubra la grandeza histórica de nuestra Patria. Pidamos también por la Hispanidad, para que España y los pueblos hermanos se mantengan fieles a su Tradición Católica y se fortalezcan sus vínculos.

Porque el aumento de la Fe Católica en España traiga consigo el fin de la crisis económica, y a nadie le falte el sustento y una vivienda digna.

Por el Clero Español, en sus sacerdotes y obispos, y por las almas consagradas para que, fieles a su vocación, sean testigos del Evangelio y pilares de la Tradición Católica de la Iglesia y de nuestro Pueblo; y para que promuevan la Consagración  a los Sagrados Corazones de Jesús y de María.

¡Oh María sin pecado concebida!,
rogad por nosotros que recurrimos a Vos



sábado, 2 de diciembre de 2017

jueves, 30 de noviembre de 2017

NUESTRA MADRE MARÍA Y EL SACERDOTE

¡Con qué cuidado preparó Jesús el alma de su Madre! ¡Con qué cuidado la colmó de bendiciones! Es una gran lección para los sacerdotes. También ellos son escogidos

Entre María y el sacerdote hay una afinidad profunda, pues ella fue elegida para ser la Madre del Sacerdote por excelencia y del Pontífice supremo. Fue escogida entre todas las mujeres.

¡Con qué cuidado preparó Jesús el alma de su Madre! ¡Con qué cuidado la colmó de bendiciones! Es una gran lección para los sacerdotes. También ellos son escogidos: “No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca”, dijo Jesús a sus Apóstoles (Jn 15,16). Sí, los sacerdotes son escogidos para llevar fruto, y ¿cuál es ese fruto? Nuestro Señor Jesucristo. Lo llevarán a Él, igual que la Virgen María. Por esta razón tienen que amar de modo muy particular la virtud de castidad y pureza.

La Santísima Virgen, habiendo sido escogida, cantó las grandezas de Dios: “Mi alma magnifica al Señor” (Lc 1,46). Los sacerdotes, cuando reciben la unción sacerdotal y la gracia del sacerdocio mediante la imposición de las manos del obispo, también cantan la gloria de Dios en sus corazones: “Mi alma magnifica al Señor, (…) porque ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso”.

Los buenos sacerdotes están profundamente desprendidos de las cosas de este mundo, para poder así llenarse de Nuestro Señor Jesucristo y recibir al Espíritu Santo. “La virtud del Altísimo vendrá sobre ti” (Lc, 1, 35), le dijo el ángel a la Virgen. Lo mismo, el obispo imploró sobre los ordenados todos los dones del Espíritu Santo.

María tiene aún otra afinidad con el sacerdote, pues ella preparó a la Víctima que debía ser clavada en la Cruz. Ella la preparó durante toda su vida. La alimentó, la educó y la siguió. Podemos casi decir que ella la condujo hasta el altar de la Cruz. El sacerdote también tiene que preparar la Víctima. Sube al altar y, por las palabras de la consagración, hace bajar ahí a la Víctima. Y la Víctima está ahí igual que estaba sobre la Cruz.

El papel del sacerdote es precisamente el de dar a Jesús al mundo, igual que la Virgen lo dio para la redención de los pecados del mundo.



lunes, 27 de noviembre de 2017

NUESTRA MADRE DE LA MEDALLA MILAGROSA


Relato de la Aparición de la Virgen María, escrito por la vidente Santa Catalina Labouré, Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl (1806-1876)

El día 27 de noviembre (1830), que cayó en el sábado del primer domingo de Adviento, a las cinco y media de la tarde, tras el punto de la meditación, durante el gran silencio, me pareció oír un ruido del lado de la tribuna, junto al cuadro de San José, como el roce de un manto de seda. Mirando hacia allá, vi a la Santísima Virgen, con una túnica de seda blanco aurora, con un velo blanco que le colgaba hasta abajo, el semblante descubierto, los pies sobre el globo que representaba la tierra. Tenía las manos a la altura del pecho, los ojos alzados al cielo: era su semblante de una gran belleza que me sería imposible describirlo.

Vi de repente anillos en sus dedos, que emitían rayos al cual más bello. Mientras estaba contemplándola, la Santísima Virgen bajó los ojos y me dirigió la mirada. Se oyó una voz que me dijo estas palabras:
“Este globo que ves representa el mundo y a cada alma en particular”
No sé expresar lo que sentí en ese momento. La belleza y brillo de rayos tan hermosos:
“Son el símbolo de las gracias que derramo sobre quienes las piden”
, se me dijo.

Comprendí entonces lo agradable que es rezar a la Santísima Virgen y lo generosa que es Ella para quienes le rezan, las gracias que concede a quienes se las piden y el gozo que experimenta concediéndolas. Entonces se formó envolviendo a la Santísima Virgen, un fondo ovalado, en lo alto del cual había escritas con letras doradas estas palabras:
“Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti”
Entonces se oyó una voz que me dijo:
“Que se acuñe una medalla según este modelo. Recibirán grandes favores quienes la lleven. Recibirán abundantes gracias quienes la lleven con confianza”
De inmediato pareció volverse el óvalo, mostrándose el reverso de la medalla. Inquieta por saber lo que habría de ponerse en ese reverso, parecióme un día durante la meditación oír una voz que me decía:
“La letra M y los Sagrados Corazones, lo dicen todo”
Esta  aparición dio origen a la Medalla de la Inmaculada, que por sus muchos milagros el pueblo llamó “Milagrosa”.

Santa Catalina Labouré fue Canonizada por el Papa Pío XII el 27 de julio de 1947.



sábado, 25 de noviembre de 2017

VERDADERA MADRE MÍA

¡Oh María! Ya que eres verdaderamente Madre mía, haz que yo sea verdadero hijo tuyo, digno de Ti
Al dar su consentimiento para ser Madre del Hijo de Dios, María se unió en un consorcio estrechísimo no sólo a la persona, sino también a la obra de Jesús. Sabía que el Salvador venía a este mundo para redimir al género humano; aceptando, pues, ser madre, aceptaba ser la más íntima colaboradora de su misión. De hecho María, dándonos a Jesús, que es la fuente de la gracia, colaboró directísimamente a la difusión de la gracia en nuestras almas. “Si Jesús fue el Padre de nuestras almas –dice San Alfonso-, María fue la Madre, porque dándonos a Jesús nos dio la verdadera vida, y ofreciendo después sobre el Calvario por nuestra salvación la vida del Hijo, nos alumbró a la vida de la gracia divina”


Porque una mujer –Eva- había cooperado a la pérdida de la gracia, por eso, según una disposición armoniosa de la Providencia Divina, otra mujer –María- había de cooperar a la restitución de esa misma gracia. Ciertamente la vida de la gracia nos viene de Jesús, que es su única fuente y el único Salvador; pero en cuanto María fue quien lo dio al mundo, en cuanto María está íntimamente asociada a toda la vida y obra de Jesús, se puede decir muy bien que la gracia nos viene también de María. Si Jesús es la fuente y el manantial de la gracia, María –como dice San Bernardo- es el canal, el acueducto que nos la trae hasta nosotros. Así como Jesús quiso venir a nosotros a través de María, del mismo modo toda la gracia, toda la vida sobrenatural nos llega a través de María. “Esta es la voluntad de quien determinó que todo lo recibamos por medio de María” (San Bernardo). Todo lo que Jesús nos mereció en sentido propio, de derecho, María nos lo ha merecido secundariamente por mérito de conveniencia. La Virgen es, pues, verdaderamente nuestra Madre; con Jesús nos ha engendrado a la vida de la gracia. Podemos por eso saludarla con toda verdad: “Dios te salve, Reina, Madre de misericordia; vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve”



viernes, 24 de noviembre de 2017

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

"El Eterno se enamoró de vuestra incomparable hermosura, con tanta fuerza, que se hizo como desprenderse del seno del Padre y escoger esas virginales entrañas para hacerse Hijo vuestro. ¿Y yo, gusanillo de la tierra, no he de amaros? Sí, ¡Dulcísima Madre mía!, quiero arder en vuestro amor y propongo exhortar a otros a que os amen también"

San Alfonso María de Ligorio
¡Oh María! Si pongo en Vos toda mi confianza me salvaré; si me acojo a vuestra protección nada tendré que temer; porque vuestros siervos están armados con la armas de salvación que Dios ha concedido a sus predestinados. ¡Madre de Misericordia! Aplacad a vuestro Divino Hijo. Cuando morabais en la tierra, solo ocupabais una pequeña parte de ella; pero ahora que estáis elevada a lo más alto de los cielos, todo el mundo os mira como el Altar de Propiciación común a todas las naciones. Haced, ¡oh Virgen Purísima!, que por vuestra infinita caridad halle gracia a los ojos de vuestro Adorable Hijo mi Salvador. Amén.


San Andrés de Candía


martes, 21 de noviembre de 2017

DÍA 21 DE NOVIEMBRE, PRESENTACIÓN DE LA STMA. VIRGEN EN EL TEMPLO

Beáta Dei Génetrix María, Virgo perpétua, templum Dómini, sacrárium Spíritus Sancti, sola sine exémplo placuísti Dómino nostro Iesu Christo, allelúia!
Se unió Joaquín en matrimonio con Ana, mujer sumamente escogida y digna de los mayores encomios. Semejante a la antigua Ana, que, hallándose afligida por la prueba de la esterilidad, obtuvo, gracias a sus oraciones y a su voto, ser madre de Samuel, así ella obtuvo del Altísimo, también con sus oraciones y una promesa, serlo de la Madre de Dios, de manera que ni por este concepto debe posponerse a las mujeres más ilustres. Así pues, la gracia (tal es el significado del nombre de Ana), dio a luz a la Soberana (he aquí lo que significa el nombre de María) La cual fue constituida verdaderamente en Soberana de todas las cosas creadas al ser erigida Madre del Creador. Vio la primera luz en la casa de Joaquín, llamada piscina probática, y fue más tarde conducida al templo. Plantada así en la casa del Señor y nutrida por el Espíritu Santo, semejante a un olivo fructífero, convirtióse en santuario de todas las virtudes, apartando su corazón de todas las concupiscencias de esta vida y de la carne, y conservándose virgen así en el alma como en el cuerpo, cual convenía a la que debía recibir al mismo Dios en sus entrañas.

Del Libro de San Juan Damasceno,
sobre la Fe Ortodoxa
Libro 4, cap. 15 

ORACIÓN


¡Oh Dios!, que quisiste que en este día fuese presentada al Templo la Bienaventurada María, morada del Espíritu Santo; os suplicamos nos concedáis por su intercesión que merezcamos ser presentados en el templo de vuestra gloria. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén.



sábado, 18 de noviembre de 2017

¿QUIÉN POSEE LA ALEGRÍA DE TENERTE POR MADRE?

¡Oh María!, que te reconociste esclava del Señor. Enséñame a consagrar toda mi vida y mis fuerzas al servicio de Dios 

¡Dios te salve, María, Dios te salve! ¡Oh admirable ave, que ahuyentó a los demonios, libró a los pecadores y recreó a los hijos! El Ángel se congratula contigo, ¡oh Virgen!, el Verbo se encarna en tu seno, y Tú vienes a ser Madre de Dios. Que todas las criaturas te canten incesantemente: ¡Ave!... Te saludamos con toda reverencia, honor y devoción, ¡oh Beatísima Virgen!: pues Tú buscas al que se acerca a Ti con reverencia y devoción. Solamente a éstos amas, nutres y adoptas como hijos. ¡Oh, bienaventurado quien posee la alegría de tenerte por Madre, quien te abraza de corazón y te imita en sus acciones! ¡Feliz quien se esfuerza generosamente por asemejarse en todo a Ti, Madre de Dios! Sólo éste, despreciando todo lo creado, se une verdaderamente a Dios con auténtico amor y, crucificado con Cristo, ansía ardientemente la salvación de las almas.

San Buenaventura


jueves, 16 de noviembre de 2017

MARÍA, MADRE DE DIOS Y MADRE NUESTRA

¡Madre Santa de mi Dios!, que sienta yo los latidos de tu Corazón que latió siempre al unísono con el Corazón Divino

Aunque ya desde la eternidad Dios había predestinado a María a ser Madre de su Hijo, no quiso lo fuese inconscientemente, sino que, llegada la hora de realizar su designio, quiso pedir a la Virgen humilde su consentimiento. El mensaje del Ángel revela a María la altísima misión que Dios la ha reservado: “Tú concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús” (S. Lc. 1, 31) María pregunta y el Ángel le explica el misterio de su maternidad, que se obrará sin menoscabo de la virginidad. ¿Qué puede hacer María, sino consentir? No es la primera vez que su voluntad si pierde en la del Señor: desde el principio de su existencia Ella vive en estado de perfecta unión con Dios, cuya característica, precisamente, es la plena conformidad de la voluntad humana con la divina. Por eso María da su consentimiento, dice su “fiat”, con todo el amor de su alma, acepta voluntariamente y voluntariamente se abandona a la acción de Dios. En el mismo instante se realiza el misterio y desde ese momento sublime la Virgen tiene a Dios presente en sí, no sólo espiritualmente, como todas las almas en gracia, sino también físicamente. El Verbo de Dios, dice San Pedro Damiano, está presente en María “por identidad de naturaleza”, porque se ha hecho una cosa con Ella, como el hijo es una sola cosa con la madre. Identidad de naturaleza por la carne y por la sangre, por la vida corporal que María comunica al Hijo; identidad de gracia por la sobreabundancia de vida sobrenatural que el Hijo comunica a la Madre; identidad de afectos, de deseos, de sentimientos, que el Corazón de Jesús imprime en el Corazón de María. Nadie puede decir con tanta realidad como María aquel: “Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí” (Gál. 2, 20)

¡Inmenso y maravilloso misterio! Y en el paisaje de este misterio encontramos el “sí” de una humilde criatura humana. Dios ha creado al hombre libre; por eso, aun cuando determina obrar en él alguna maravilla, no quiere hacerla sin su consentimiento. Dios, con su gracia, quiere transformarnos, quiere santificarnos, pero, para cumplir esta obra sublime, espera nuestro “sí”. Que nuestro “sí” sea pleno y total como lo fue el de María y entonces Dios realizará en nosotros su obra.


sábado, 4 de noviembre de 2017

HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES

«iOrad así! Los Corazones de Jesús y de María están atentos a la voz de vuestras súplicas»

El Ángel a los Pastorcitos,
en la primera aparición

Para más información, pinchar AQUÍ


jueves, 2 de noviembre de 2017

A NUESTRA MADRE DEL CARMEN POR LAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO

Por la Misericordia de Dios y la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, las almas de los fieles difuntos descansen en paz. Amén.

¡Oh María, Madre de Misericordia!, acuérdate de los hijos que tienes en el Purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo Bendito.


¡Oh Virgen María Dolorosa!, presentadle, con la acerba Pasión de vuestro Hijo, los suspiros, las lágrimas y todas las penas que sufristeis durante su tribulación, para que, por sus méritos, reciban alivio las almas que se encuentran en las ardentísimas llamas del Purgatorio, a fin de que, libres de aquellas cárcel de tormentos, se vean en el cielo revestidas de gloria, y canten allí eternamente las divinas misericordias.  Así sea.









¡Oh Glorioso Patriarca San José!, intercede juntamente con tu Santísima Esposa ante tu Hijo por las almas del Purgatorio. Amén.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

NUESTRA MADRE, REINA DE TODOS LOS SANTOS

Reina de Todos los Santos, Sevilla

¡Salve Reina de Misericordia!, Señora del mundo, Reina del cielo, Virgen de las vírgenes, Sancta Sanctorum, luz de los ciegos, gloria de los justos, perdón de los pecadores, reparación de los desesperados, fortaleza de los lánguidos, salud del orbe, espejo de toda pureza. Haga tu piedad que el mundo conozca y experimente aquella gracia que Tú hallaste ante el Señor, obteniendo con tus santos ruegos perdón para los pecadores, medicina para los enfermos, fortaleza para los pusilánimes, consuelo para los afligidos, auxilio para los que peligran.

Por Ti tengamos acceso fácil a tu Hijo, ¡oh bendita y llena de gracia, madre de la vida y de nuestra salud!, para que por Ti nos reciba el que por Ti se nos dio. Excuse ante tus ojos tu pureza las culpas de nuestra naturaleza corrompida: obténganos tu humildad tan grata a Dios el perdón de nuestra vanidad. Encubra tu inagotable caridad la muchedumbre de nuestros pecados: y tu gloriosa fecundidad nos conceda abundancia de merecimientos.

¡Oh Señora nuestra, Mediadora nuestra, y Abogada nuestra!, reconcílianos con tu Hijo, recomiéndanos a tu Hijo, preséntanos a tu Hijo.

Haz, ¡oh Bienaventurada!, por la gracia que hallaste ante el Señor, por las prerrogativas que mereciste y por la misericordia que engendraste, que Jesucristo tu Hijo y Señor nuestro, bendito por siempre y sobre todas las cosas, así como por tu medio se dignó hacerse participante de nuestra debilidad y miserias, así nos haga participantes también por tu intercesión de su gloria y felicidad. Así sea.

San Bernardo