sábado, 30 de septiembre de 2017

A TI MADRE SANTÍSIMA DE LOS DOLORES

Concédeme, ¡oh Reina de los Mártires!, vivir en la cruz con paciencia, morir en la cruz con esperanza y reinar por la cruz con gloria
¡Oh Virgen Dolorosa!, por el dolor que sufriste cuando perdiste a tu Hijo en Jerusalén y estuviste tres días buscándole, te suplico que nunca yo le pierda por el pecado y que, si le pierdo, le busque con arrepentimiento, y buscándole, le halle con la sincera confesión en el templo y le conserve con verdadera religión.


miércoles, 27 de septiembre de 2017

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

¡Oh Inmaculada Virgen y Madre de Dios, Reina y Señora de la gracia! Dignaos por caridad dar una compasiva mirada a este mundo perdido

¡Oh, Virgen Purísima y sin tacha! ¡Oh María, Madre de Dios, Reina del universo!, vuestro poder excede al de todos los Santos, sois la Esperanza de los elegidos y la alegría de los bienaventurados. Vos nos habéis reconciliado con Dios, Vos sois la única Abogada de los pecadores y el puerto seguro de los náufragos. Vos sois el consuelo del mundo, la libertad de los cautivos, la salud de los enfermos, la alegría de los afligidos y la salvación de todos. A Vos, ¡oh María! recurrimos. De Vos lo esperamos todo y os suplicamos que tengáis piedad de nosotros. Amén.


San Efrén


lunes, 25 de septiembre de 2017

A TI MADRE SANTÍSIMA DE LOS DOLORES

¡Oh Madre mía!, al pie de la Cruz de tu Hijo, viva siempre y muera contigo, redimido y santificado por la Sangre Preciosísima de Nuestro Redentor

Mater Dolorosa, Murillo
¡Oh Virgen Dolorosa!, por el dolor que tuviste cuando el soberbio y ambicioso Herodes quiso dar muerte a tu Hijo, que venía a darnos vida, líbrame de toda ambición y soberbia y haz que, en vez de arrojar de mi lado a tu Hijo, le llame a mí, y, pospuestos todos mis intereses, le haga reinar sobre mí, siendo yo su vasallo fiel y obediente, para reinar con Él en la gloria.


viernes, 15 de septiembre de 2017

SOLEDAD DE MARÍA

Haz tú esta piadosísima meditación con María, vete con Ella quitando aquellas espinas una a una, con mucho cuidado, como si aún sufriera con ellas Jesús
Jesús muerto en los brazos de su Madre.- Imagínate aquel cuadro. Pendiente de la Cruz el cadáver de Cristo, lleno de largos manchones de sangre cuajada, cubierto de heridas, materialmente deshecho, sin belleza ni hermosura, ni casi figura humana; labios exangües, ojos sin vida; aquello no es más que eso, ¡un cadáver! Y es el ¡Hijo de Dios!, ¡qué misterio!

A los pies de la Cruz, un grupo de almas buenas, llora sin cesar. Grande, muy grande es su dolor, pero ¿cómo compararlo con el de aquella Madre que llora la pérdida de su Hijo? ¡Pobre Madre! ¿Qué va a hacer ahora sin su Hijo? Quizás, en medio del dolor, comenzó a preocuparla la sepultura de su Hijo, pero ¿cómo y dónde?, ¿si Ella no tenía sepultura, ni medios para comprarla?, ¿si sus amigos se habían ocultado unos y otros se habían hecho enemigos? ¿A dónde acudir? ¿Quién bajará a su Jesús de la Cruz? ¡Qué consuelo en medio de su pena, cuando ve a aquellos santos varones que van a cumplir este piadoso oficio! ¡Qué agradecimiento no guardará Ella en su Corazón!

Y, efectivamente, con gran cuidado le bajan de la Cruz y depositan el Santo Cuerpo, en brazos de María. Póstrate en espíritu junto a esa Madre y medita con Ella, porque ¿qué meditación haría la Virgen entonces? ¿Cómo iría recordando ante la vista de aquel Cuerpo, todos y cada uno de los tormentos de la Pasión? Ahora recordó todo lo pasado, las escenas de Belén, los idilios de Nazaret, los días felices en que Ella cuidaba de su Hijo, como ninguna madre lo ha podido hacer.

Ahora entendió de una vez, lo que significa la espada de Simeón, que toda la vida llevó atravesada en su Corazón. Ahora comprendió lo que era ser Madre nuestra. ¡Madre de los pecadores!, que así habían puesto a su Hijo. Y ¿a esos precisamente iba Ella a amar? ¿A esos querer como a hijos, cuando así habían hecho sufrir a su Jesús? ¡Oh, qué dolorosa maternidad! Y, sin embargo, besando, una a una aquellas heridas, iría repitiendo: “Soy la esclava del Señor, hágase en mí tu Divina voluntad”


Haz tú esta piadosísima meditación con María, vete con Ella quitando aquellas espinas una a una, con mucho cuidado, como si aún sufriera con ellas Jesús. Limpia aquellos ojos y aquel rostro afeado con tantas salivas y sangre, toca aquellas manos y pies agujereados y besa, besa aquel costado abierto y no apartes tus ojos de aquel corazón que se ve por la herida, sin vida, sin latir, sin movimiento, pero no sin amor y en cada herida, recuerda tus pecados y mira lo que has hecho con ellos. 


miércoles, 13 de septiembre de 2017

QUINTA APARICIÓN - 13 DE SEPTIEMBRE DE 1917

Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra. En octubre  vendrá también Nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen, San José con el Niño Jesús para bendecir al mundo. Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiero que durmáis con la cuerda puesta; llevadla sólo durante el día

Quinta Aparición

Jueves, 13 de septiembre

Al aproximarse la hora fui a Cova de Iría con Jacinta y Francisco entre numerosas personas (unas treinta mil) que nos dejaban andar con dificultad. Los caminos estaban apiñados de gente; todos nos querían ver y hablar, allí no había respetos humanos. Mucha gente del pueblo, y hasta señoras  y caballeros, consiguiendo romper por entre la muchedumbre que alrededor nuestro se agolpaba, venían a postrarse de hinojos delante de nosotros pidiendo que presentásemos sus necesidades a Nuestra Señora. Otros, no consiguiendo llegar junto a nosotros, clamaban de lejos. Uno de ellos:

-¡Por el amor de Dios, pidan a Nuestra Señora que me cure a mi hijo, que está impedido!
Otro:
-Que me cure el mío, que es ciego.
Otro:
-El mío, que es sordo.
-Que me traiga a mi marido o mi hijo, que están en la guerra; que convierta a un pecador, que me dé salud, que estoy tuberculoso,  et cétera.

Allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad y algunos gritaban subidos a los árboles y a las tapias con el fin de vernos pasar. Diciendo a unos que sí, dando la mano a otros para ayudarles a levantarse del polvo de la tierra allá íbamos abriendo camino entre la muchedumbre. Ahora cuando leo estas escenas encantadoras del Nuevo Testamento, del paso de Nuestro Señor por Palestina, pienso en nuestros pobres caminos y sendas de Ajustrel, Fátima y Cova de Iría, y doy gracias a Dios ofreciéndole la fe de nuestra buena gente portuguesa. Y pienso si ellos podían humillarse como lo hicieron ante tres pobres niños, sólo porque eran agraciados de hablar a la Madre de Dios, ¿qué no harían si pudieran ver a Nuestros Señor mismo en persona delante de ellos?

Bien, esto no tiene que ver con la materia, era una distracción de mi pluma que me llevaba a parte donde yo no quería una inútil divagación. No lo arranco para no estropear el cuaderno.

Por fin llegamos a Cova de Iría y al alcanzar la encina comenzamos a decir el rosario con la gente. Un poco más tarde vimos el reflejo de luz a acto seguido, sobre la encina, a Nuestra Señora, que dijo:

-Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra. En octubre  vendrá también Nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen, San José con el Niño Jesús para bendecir al mundo. Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiero que durmáis con la cuerda puesta; llevadla sólo durante el día.
-Me han pedido para suplicarle muchas cosas: la curación de algunos enfermos, de un sordomudo, et cétera.
-Sí, a algunos los curaré, pero a otros no. En octubre haré el milagro para que todos crean.
Y comenzó a elevarse, desapareciendo como de costumbre.

(Los niños tomaron muy a pecho las palabras de la Virgen en agosto, que pedía sacrificios por los pecadores. Uno de los sacrificios más dolorosos era el de la cuerda que cada uno de ellos llevaba atada a la cintura. Tanto las hacía sufrir, que Jacinta a veces hasta lloraba con la violencia del dolor. La Virgen las dijo con solicitud maternal que de noche no usaran la cuerda para poder disfrutar del reposo necesario. Otros sacrificios eran no comer la merienda, que preparaban entre los pobres. Dejaban los higos y las uvas. “Teníamos lo costumbre de ofrecer de vez en cuando el sacrificio de pasar una novena o un mes sin beber. Hicimos una vez este sacrificio en pleno de agosto, en que el calor era sofocante” Mayores todavía eran los sacrificios que les exigía la misión que la Virgen les encomendara: las vejaciones, la curiosidad y molestias de la gente, sus interminables visitas y preguntas, la persecución y la prisión, y por fin la larga enfermedad de Francisco y, sobre todo, de Jacinta a la cual varias veces visitó la Virgen, previniéndola que moriría solita, después de sufrir mucho)


martes, 12 de septiembre de 2017

NOMBRE DE ESPERANZA

“Que el nombre de María fue sacado desde la eternidad de los tesoros mismos de la Divinidad, cuando en el Cielo fue decretada la Redención mediante la Encarnación del Verbo”

Deduce de aquí cómo debemos de respetar y venerar este Santísimo Nombre y cómo después del nombre de Jesús no hay otro ni más santo, ni más dulce, ni más útil, para nosotros, que el nombre de María. Si el nombre de Jesús es santificador, también santifica el nombre de María si sabemos pronunciarlo con todo el respeto y amor que se merece. He aquí por qué después del nombre de Dios y el de Jesús, es el más popular de todos. Las madres lo enseñan a sus hijos, los enfermos y atribulados así la llaman, los moribundos, de este modo la invocan.


¡Cuántas iglesias! ¡Cuántas ermitas en todo el mundo levantadas en honor del nombre de María! ¡Cuántos pecadores solo con esta invocación se han convertido! ¡Cuántos milagros efectuados con la invocación del nombre de María! No hay nada más dulce a las almas santas, ni más provechoso a las pecadoras, que juntar esos dos nombres benditos de Jesús y María y pronunciarlos e invocarlos muy a menudo para acostumbrase a sacar de ellos la inmensa utilidad que su frecuente repetición lleva a las almas. ¿Lo haces así tú? ¿Te has preocupado de estudiar la importancia y la grandeza divina de este Santísimo nombre? ¿Lo dices muchas veces con verdadero fervor, especialmente en las tentaciones, dificultades, contrariedades y penas de la vida? ¿Lo tienes sobre todo bien grabado en el fondo de tu corazón?



viernes, 8 de septiembre de 2017

8 DE SEPTIEMBRE, NACIMIENTO DE NUESTRA SANTA ESPERANZA

La Natividad de la Santísima Virgen María constituye un motivo de alegría universal para la tierra y para el Cielo. En su nacimiento se alegraron Dios, los Ángeles, los Santos y la Iglesia toda

El nacimiento de la Santísima Virgen María, la Mujer predestinada para ser Madre de Dios aparece sobre la tierra con su alma Santa e Inmaculada, con la misma Pureza y Santidad con que salió de las manos de Dios. Y su vida terrena es vida de gracia, no es una vida celestial sino verdaderamente divina. Por eso, la Iglesia, la celebra y a todos nos invita a celebrarla con estas palabras: “Con alegría grande celebramos la Natividad de la Santísima Virgen María, pues su nacimiento ha llenado de gozo el universo mundo”.

Alégrate y corre a felicitar a tu Madre querida, la única que merece ser felicitada en su nacimiento, la única que trae con su vida terrena el germen de la vida de la gracia para sí y para todos los demás.

Es la obra maestra de las manos de Dios. Al ver el Señor, dice el Génesis, las cosas que había creado, le parecieron muy buenas y se gozó en ellas. ¡Cómo, pues, se gozaría al ver a María! Penetra aún más en este pensamiento. Recuerda cómo el hombre pecó y con su pecado toda la creación, y el plan de Dios se trastornó. Ya no podía el Señor mirar con gusto a la tierra; no tenía donde posar sus ojos. Por todas partes se había extendido el reino del pecado.

Pero aparece María y todo cambia. Después de cuatro mil años vuelve Dios a ver hermosa la creación, la tierra los hombres. Ya no se aparta su vista de ellos, con asco y repugnancia. Otra vez ve su imagen perfecta y pura en María y por María contempla restaurada esa imagen en los demás. ¡Qué gozo el de Dios al ver a María en su nacimiento! ¡Qué alegría al contemplarla tan Pura, tan Santa, tan llena de Gracia!




sábado, 2 de septiembre de 2017

HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES

¿Qué es lo que quiere usted?
Deseo que sigáis yendo a Cova de Iría en los días 13, que sigáis rezando el rosario todos los días. El último mes haré el milagro para que todos crean.

Cuarta Aparición

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viernes, 1 de septiembre de 2017

A TI MADRE SANTÍSIMA DE LOS DOLORES

¡Oh Virgen!, la más dolorosa del mundo después de tu Hijo, a cuyos dolores estuviste perpetuamente asociada: te ruego que me alcances fortaleza para sufrir por mis pecados, como Tú sufriste por los nuestros

¡Oh Virgen Dolorosa!, por el dolor que sufriste cuando el anciano Simeón te profetizó las contradicciones con que el mundo había de perseguir a tu Hijo, te suplico no permitas que yo me encuentre entre los mundanos enemigos de tu Hijo, sino entre los que profesan dócilmente su doctrina y la reflejan en sus costumbres verdaderamente cristianas, para que sea también de aquellos a quienes Él será resurrección y vida.