sábado, 29 de febrero de 2020

VIDA DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

"Hermosísima en su rostro, integérrima en su carne, y santísima en su alma. Si miras diligentemente, no hay preciosidad, ni candor, ni gloria, que no resplandezca en ella"


Mis flores son frutos de honor y de riqueza (Eccli 24, 23).

Nuestra Señora fue llena de gracia durante toda su vida. Por eso, usando una figura, se dice de Esther: Era hermosa en extremo y de increíble belleza; y parecía a los ojos de todos graciosa y amable (Est 2, 15). Ésta es aquella Rebeca, joven de muy buen parecer, y virgen muy hermosa, a quien varón no ha conocido (Gen 24, 16). Se comprenden así las palabras del Cantar de los Cantares: Toda eres hermosa, amiga mía (Cant 4, 7). Dice toda, porque fue tan hermosísima en su alma y en su cuerpo, que nadie la podrá igualar jamás.

Por lo cual, sobre aquellas palabras del Cantar de los Cantares, Toda eres hermosa, dice San Bernardo: "Hermosísima en su rostro, integérrima en su carne, y santísima en su alma. Si miras diligentemente, no hay preciosidad, ni candor, ni gloria, que no resplandezca en ella" Así, pues, a causa de esta plenitud de vida, tuvo la virtud del imán, porque así como el imán atrae a sí al hierro, así también la Virgen santa atrajo a sí de lo alto al Verbo de Dios. Por eso la Bienaventurada Virgen María, adornada con la diadema real de las dobles virtudes del alma y del cuerpo, resplandeciente de belleza, conocida en los cielos por su hermosura, atrajo a sí las miradas de los ciudadanos del cielo hasta inclinar así el corazón del Rey, y atraer a sí al mensajero celestial.

Por lo tanto, aun cuando no podamos imitarla totalmente, debemos seguirla, en lo posible, en esa gracia de vida santa, y trabajar con ella para adquirir la castidad de alma y cuerpo, la firmeza de su paciencia en las adversidades, la longanimidad de su perseverancia en el bien; porque, como dice San Bernardo: "Si quieres alcanzar su ayuda en las adversidades de la vida, no dejes de seguir el ejemplo de su vida".

La Bienaventurada Virgen María ejercitó las obras de todas las virtudes; mientras que los demás santos, sólo algunas especiales; pues uno fue humilde; otro, casto; otro, misericordioso; por ese motivo son presentados como ejemplares de virtudes particulares, como San Nicolás, ejemplo de misericordia, etc.; mas la Bienaventurada Virgen María es presentada como ejemplar de todas las virtudes; pues en ella encuentras un ejemplo de humildad: He aquí la esclava del Señor (Lc 1, 38); Miró la bajeza de su esclava (Ibid., 48); de virginidad: porque no conozco varón (Ibid„ 34); y de todas las virtudes, como es sobradamente conocido.

Santo Tomás de Aquino



MEDULLA S. THOMAE AQUITATIS PER OMNES ANNI LITURGICI
DIES DISTRIBUITA,
SEU MEDITATIONES EX OPERIBUS S. THOMAE DEPROMPTAE



sábado, 22 de febrero de 2020

EL PARAÍSO DEL NUEVO ADÁN


El paraíso terrenal, en el que Dios introdujo a nuestro primer padre, era un lugar de maravillas, de esplendores de inmensa felicidad, donde Adán disfrutaba de todas las delicias que allí había depositado el Creador. Él y Eva, no obstante, prevaricaron y fueron expulsados de aquel mirífico Edén.

Nuestro Señor Jesucristo es considerado, a justo título, el segundo Adán, aquel que vino a rescatar a la humanidad de las sombras de la muerte y a restablecerle el estado de gracia, a través de la inmolación hecha de sí mismo en lo alto de la Cruz.

Y al igual que el primer Adán, también el segundo tuvo su jardín de delicias: Nuestra Señora. Todo lo que el paraíso terrenal poseía de hermoso y espléndido en su realidad material, Ella lo tenía aún más bello y refulgente en su realidad espiritual. Y Nuestro Señor Jesucristo tuvo incomparablemente más felicidad y contento viviendo en las castísimas entrañas de María Virgen que Adán en el Edén.

Plinio Corrêa de Oliveira



martes, 18 de febrero de 2020

DEVOCIÓN DE LOS TREINTA DÍAS AL PATRIARCA SAN JOSÉ

Dentro del 150 aniversario de la Proclamación de San José como Patrono de la Iglesia Universal, se publica esta "Treintena al Patriarca San José", pues, después de Nuestro Señor y Nuestra Santa Madre, nuestra siguiente devoción debe de ser a este Gran Patriarca y Señor que Dios quiso escoger aquí en la tierra como padre. 






sábado, 15 de febrero de 2020

¡OH MARÍA! ¡AVE, MARÍA!


¡Oh María!, Cúbreme con tu sombra y permaneceré tranquilo y confiado bajo tus alas; acompáñame en mi camino y condúceme por secretos atajos. No me perdonará el sufrimiento, pero Tú me harás desearle como un alimento indispensable. ¡Oh María, María! Tu nombre es para mis labios como la miel y el bálsamo. ¡María, María! ¡Ave, María! ¿Quién puede resistir? ¿Quién se perderá con el Ave María? ¡María, María! Tú eres la Madre de los pequeños, la Salud de los débiles, la Estrella de las tempestades… ¡Oh María, María! Si me encuentro sin ayuda, sin valor, sin consuelo, corro a Ti y grito: ¡Ave, María! Tú eres el Consuelo de los esclavos, el Valor de la pequeños, la Fortaleza de los débiles. ¡Ave, María!, cuando pronuncio tu nombre, se inflama mi corazón. ¡Ave, María! Alegría de los ángeles, alimento de las almas. ¡Ave, María!

Beato Eduardo Juan María Poppe



martes, 11 de febrero de 2020

11 DE FEBRERO, NUESTRA MADRE DE LOURDES

Aurora que precedes al sol, feliz mensajera de salvación: a Vos, ¡oh Virgen!, acude suplicante vuestro pueblo en medio de las sombras de la noche

HOMILIA DE SAN BERNARDO, ABAD

Alégrate, ¡oh padre Adán!, pero tú, madre Eva, alégrate aún más. Así como fuisteis los primeros padres de todos los hombres, fuisteis también causantes de su muerte; y, lo que es más, causasteis su muerte antes de darles la vida. Consolaos al pensar en vuestra Hija; ¡que Hija! Consolaos ambos, repito, pero principalmente la que fue la causante primera del mal cuyo oprobio se ha transmitido a todas las mujeres. En efecto, llega ya el tiempo en que se borrará este oprobio, y que el hombre no tendrá ya motivo de acusar a la mujer; buscando inconsideradamente cómo excusarse, no reparó en acusarla, diciendo: “La mujer que me disteis por compañera, me ha ofrecido el fruto del árbol y lo he comido”. ¡Oh Eva!, acude, pues, a María; ¡oh madre!, acude a la Hija; responda la Hija por la madre, y líbrela del oprobio; satisfaga Ella a su Padre por la madre; porque si el hombre cayó por una mujer, no se levantará sino por una mujer.

¿Qué es lo que decías, Adán? La mujer que me disteis, me dio el fruto del árbol, y comí. Palabras de malicia son éstas, que acrecientan tu culpa en vez de borrarla. Con todo, la Sabiduría ha vencido a la malicia, pues aunque malograste la ocasión que Dios quería darte para el perdón de tu pecado, cuando te preguntaba y hacía cargo de él, ha hallado en el tesoro de su indeficiente piedad arbitrios para borrar tu culpa. Te da otra mujer por esa primera mujer, una prudente por esa fatua, una humilde por esa soberbia, la cual, en vez del árbol de la muerte, te dará el gusto de la vida; en vez de aquel venenoso bocado de amargura, te traerá la dulzura del fruto eterno. Por tanto, muda las palabras de la injusta acusación en alabanzas y acción de gracias a Dios, y dile: Señor, la mujer que me habéis dado, me dio del fruto del árbol de la vida y comí de él; y ha sido más dulce que la miel para mi boca, porque en él me habrá dado la vida. He aquí por qué fue enviado al Ángel Gabriel a la Virgen. ¡Oh Virgen admirable y dignísima de todo honor! ¡Oh mujer singularmente venerable, admirable entre todas las mujeres, reparadora de sus padres y fuente de vida para sus descendientes! 

¿Y qué otra mujer te parece que predijo Dios, cuando dijo a la serpiente: “Pondré enemistad entre ti y la mujer?” Y si todavía dudas que hablase de María, oye lo que sigue: “Ella misma quebrantará tu cabeza” ¿Para quién se guardó esta victoria, sino para María? Ella sin duda quebrantó su venenosa cabeza venciendo y reduciendo a la nada todas las sugestiones del enemigo, así en los deleites del cuerpo como en la soberbia del corazón. ¿Qué otra fijamente buscaba Salomón, cuando decía: Quién hallará una mujer fuerte? Conocía este sabio la debilidad de este sexo, su frágil cuerpo y su corazón inconstante. Con todo eso, porque había leído que la había prometido Dios, y sabía que convenía que quien había vencido por una mujer fuese vencido por otra, con una relevante admiración decía: ¿Quién hallará una mujer fuerte?, o sea: ya que esté dispuesto por el consejo divino, que de la mano de una mujer venga la salud de todos nosotros, la restitución de la inocencia y la victoria del enemigo, es necesario que se encuentre la mujer fuerte, que sea capaz de obra tan grande.

Del Oficio de Maitines,
del “Breviario Romano”
(Gubianas-1940)



sábado, 8 de febrero de 2020

DEVOCIÓN AL CORAZÓN PURÍSIMO DE NUESTRA MADRE


Objeto doble.- No hay duda que el objeto de esta devoción del Corazón Purísimo de la Santísima Virgen, puede considerarse de dos maneras: su objeto material y su objeto formal, de suerte que así como el hombre consta de dos elementos, uno material y visible, que es su cuerpo y otro espiritual e invisible que es su alma y así como solo de la unión de estos dos elementos resulta el hombre total y completo, del mismo modo, en esta hermosísima devoción, si no distinguimos y conocemos bien, para luego juntarlos y no separarlos nunca, los dos elementos que la forman, no llegaremos jamás a penetrar en lo que es y vale esta devoción al Corazón Inmaculado de la Virgen.

Pues bien, estos dos elementos son: el primero, material, que es el mismo corazón físico, real, palpitante, de la Santísima Virgen; un corazón de carne, un corazón humano, un corazón en todo semejante al de los demás hombres. Y el otro elemento, el formal, el invisible e inmaterial y que consiste en el amor, en la caridad de la Virgen, encerrada y simbolizada en ese Purísimo Corazón. Si separamos estos dos elementos, destruimos esta devoción o tendremos una devoción parcial e incompleta del Corazón de María.

Por tanto, siempre que hablemos, pensemos, meditemos o tengamos alguna devoción a este Purísimo Corazón entendamos que lo hacemos para honrar al amor de la Virgen, pero encerrado en su Corazón como en un vaso precioso. Su amor es la joya, pero su Corazón es el cofre que lo encierra.



sábado, 1 de febrero de 2020

HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES


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EL CORAZÓN DE MARÍA Y LOS PRIMEROS SÁBADOS

La gran promesa del Corazón de María en Pontevedra. La primera promesa la cumplió la Virgen el 10 de diciembre de 1925. Sor Lucía, como postulante Dorotea, estaba en su celda cuando se le apareció Nuestra Señora poniéndole una mano sobre el hombro mientras le mostraba en la otra un corazón rodeado de espinas. Al lado de la Virgen estaba el Niño Jesús subido en una nube de luz, que le dijo: 

«Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre que está cubierto de espinas que los hombres ingratos continuamente le clavan, sin que haya nadie que haga un acto de reparación para arrancárselas»

En seguida dijo la Santísima Virgen: 

«Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan continuamente con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que todos aquellos que, durante cinco meses, en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan quince minutos de compañía, meditando en los quince misterios del Rosario, con el fin de desagraviarme, yo prometo asistirles en la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para la salvación de sus almas»

LA INTENCIÓN REPARADORA

Sin esta intención general, sin esta voluntad de amor que desea reparar y consolar a la Virgen, sin esta “compasión”, todas estas prácticas serían incompletas. Se trata de consolar al Corazón Doloroso e Inmaculado de Nuestra Madre. Aunque aquí no se trata en primer lugar de consolar a la Virgen María compadeciéndose de su Corazón traspasado por causa de los sufrimientos de su Hijo, sino que el sentido preciso de esta devoción reparadora considera las ofensas que actualmente recibe el Corazón Inmaculado de María por parte de los que rechazan su mediación materna y menosprecian sus prerrogativas. Son éstas otras tantas espinas que hay que arrancar de su Corazón por estas prácticas de reparación, para consolarla y obtener así el perdón para las almas que le ofenden tan gravemente.