sábado, 30 de julio de 2016

SALUTACIONES A NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

¡Oh Madre mía del Carmen!, sonreírme cuando la tristeza me consuma; sostenerme cuando mis fuerzas empiecen a faltarme; iluminarme cuando mi pensamiento se obscurezca; guiarme cuando me aparte del recto sendero 

Madre mía del Carmen, bendita seáis; los serafines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque me habéis dado vuestro Escapulario.

Ave María, grátia plena…

Madre mía del Carmen, bendita seáis; los serafines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario sois salud de mi alma.

Ave María, grátia plena...

Madre mía del Carmen, bendita seáis; los tronos, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me protegéis contra todos los peligros.

Ave María, grátia plena...

Madre mía del Carmen, bendita seáis una y mil veces; las dominaciones, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me defendéis de las tentaciones del enemigo.

Ave María, grátia plena...

Madre mía del Carmen y Reina de mi corazón, bendita seáis; los querubines, los santos y los justos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario sois la paz y la alegría de mi alma.

Ave María, grátia plena...

Madre mía del Carmen, bendita seáis; los arcángeles, los justos y los santos os llenen de alabanzas, porque con vuestro Escapulario me habéis hecho especialísimo hijo vuestro.

Ave María, grátia plena...


martes, 26 de julio de 2016

PRODIGIOS DEL SANTO ESCAPULARIO DEL CARMEN

LAS TRES COSAS QUE MÁS ABORRECE EL DEMONIO 

¡Madre mía del Carmen!, ayúdame a mejor conocerte, amarte, imitarte e irradiarte 

El venerable Francisco de Yepes, hermano de San Juan de la Cruz y terciario Carmelita, fue devotísimo del Santo Escapulario, y hacía cuanto podía porque todos se revistiesen de tan sagrada librea, que él llevaba constantemente como un arma poderosísima contra los asaltos del demonio. 

La Virgen Santísima del Carmen le demostró su agrado correspondiendo a su devoción y apostolado del Escapulario con favores muy extraordinarios. 

Al fallecer su esposa, que, como él, pertenecía a la Tercera Orden del Carmen, rogaba muy apenado por el estado de su alma, cuando se le apareció la Santísima Virgen, diciéndole: "El alma de tu mujer, después de haber penado tres noches y dos días en el Purgatorio, hoy, sábado, la he librado de aquellas penas y goza ya de las delicias del cielo." 

En cierta ocasión que los demonios redoblaban en vano sus asaltos para que el siervo de Dios abandonara el Escapulario y dejase de propagarle, le dijeron, llenos de rabia: "¿Qué te hemos hecho para que nos atormentes con tanta crueldad? ¿Por qué persuades a tanta gente para que venere ese hábito y con él se vista? En nuestro poder caerás y caro lo has de pagar... Quítate ese Escapulario, despójate de ese vestido, que tantas almas roba al infierno. Todos los que lo visten mueren piadosamente. ¡Ay!, tres cosas son para nosotros verdaderamente insoportables y nos atormentan más que nada: el Nombre de Jesús, el Nombre de María y el Escapulario del Carmen, que es llevado por todos y en todas partes." 

Milagros y Prodigios del Santo Escapulario del Carmen 
por el P. Fr. Juan Fernández Martín, O.C.


sábado, 23 de julio de 2016

CANCIÓN DE CUNA DE LA VIRGEN MARÍA

Ya que eres mi Hijo, te acunaré con mis cantinelas; soy tu Madre, pero te honraré. Hijo mío, te he engendrado, pero Tú eres más antiguo que yo; Señor mío, te he llevado en el seno, pero Tú me sostienes en pie

He mirado asombrado a María que amamanta a Aquél que nutre a todos los pueblos, pero que se ha hecho niño. Habitó en el seno de una muchacha, Aquél que llena de sí el mundo (...).
Un gran sol se ha recogido y escondido en una nube espléndida. Una adolescente ha llegado a ser la Madre de Aquél que ha creado al hombre y al mundo.
Ella llevaba un niño, lo acariciaba, lo abrazaba, lo mimaba con las más hermosas palabras y lo adoraba diciéndole: Maestro mío, dime que te abrace.
Ya que eres mi Hijo, te acunaré con mis cantinelas; soy tu Madre, pero te honraré. Hijo mío, te he engendrado, pero Tú eres más antiguo que yo; Señor mío, te he llevado en el seno, pero Tú me sostienes en pie.
Mi mente está turbada por el temor, concédeme la fuerza para alabarte. No sé explicar cómo estás callado, cuando sé que en Ti retumban los truenos.
Has nacido de mí como un pequeño, pero eres fuerte como un gigante; eres el Admirable, como te llamó Isaías cuando profetizó sobre Ti.
He aquí que todo Tú estás conmigo, y sin embargo estás enteramente escondido en tu Padre. Las alturas del cielo están llenas de tu majestad, y no obstante mi seno no ha sido demasiado pequeño para Ti.
Tu Casa está en mí y en los cielos. Te alabaré con los cielos. Las criaturas celestes me miran con admiración y me llaman Bendita.
Que me sostenga el cielo con su abrazo, porque yo he sido más honrada que él. El cielo, en efecto, no ha sido tu madre; pero lo hiciste tu trono.
¡Cuánto más venerada es la Madre del Rey que su trono! Te bendeciré, Señor, porque has querido que fuese tu Madre; te celebraré con hermosas canciones.
Oh gigante que sostienes la tierra y has querido que ella te sostenga, Bendito seas. Gloria a Ti, oh Rico, que te has hecho Hijo de una pobre.
Mi magnificat sea para Ti, que eres más antiguo que todos, y sin embargo, hecho niño, descendiste a mí. Siéntate sobre mis rodillas; a pesar de que sobre Ti está suspendido el mundo, las más altas cumbres y los abismos más profundos (...).
Tú estás conmigo, y todos los coros angélicos te adoran. Mientras te estrecho entre mis brazos, eres llevado por los querubines.
Los cielos están llenos de tu gloria, y sin embargo las entrañas de una hija de la tierra te aguantan por entero. Vives en el fuego entre las criaturas celestes, y no quemas a las terrestres.
Los serafines te proclaman tres veces Santo: ¿qué más podré decirte, Señor? Los querubines te bendicen temblando, ¿cómo puedes ser honrado por mis canciones?
Escúcheme ahora y venga a mí la antigua Eva, nuestra antigua madre; levante su cabeza, la cabeza que fue humillada por la vergüenza del huerto.
Descubra su rostro y se alegre contigo, porque has arrojado fuera su vergüenza; oiga la palabra llena de paz, porque una hija suya ha pagado su deuda.
La serpiente, que la sedujo, ha sido aplastada por Ti, brote que has nacido de mi seno. El querubín y su espada por Ti han sido quitados, para que Adán pueda regresar al paraíso, del cual había sido expulsado.
Eva y Adán recurran a Ti y cojan de mí el fruto de la vida; por ti recobrará la dulzura aquella boca suya, que el fruto prohibido había vuelto amarga.
Los siervos expulsados vuelvan a través de Ti, para que puedan obtener los bienes de los cuales habían sido despojados. Serás para ellos un traje de gloria, para cubrir su desnudez.

(Himno, 18, 1-23)
Oración de san Efrén puesto en los labios de la Virgen




martes, 19 de julio de 2016

PRODIGIOS DEL SANTO ESCAPULARIO DEL CARMEN

LIBRA NUESTRA MADRE DEL CARMEN A UNA FAMILIA DEVOTA QUE VESTÍA SU SANTO ESCAPULARIO DE SER APLASTADA POR UN CAMIÓN

Regina et Decor Carmeli, ora pro nobis!

Dejemos a don Francisco Fernández Galán que nos narre el milagroso suceso: 

Iba yo con mi señora y mis hijos en un camión de gran tonelaje, desde Montánchez a Sanlúcar de Barrameda, llevando un cargamento de ciento veinte arrobas de chacina que había de entregar en la mencionada localidad. 

Al llegar a un lugar de la carretera, entre El Ronquillo y Santa Olalla, efecto de un mal viraje, se precipitó el vehículo en la cuneta, volcando aparatosamente y cogiéndome a mí y a mi familia, sin saber cómo, entre el horrible amontonamiento de los sacos y cajas de chacina y el astillamiento de la carrocería, completamente destrozada. 

¿Cómo no morimos todos, o cómo no perecimos aplastados en aquella catástrofe? Yo sólo recuerdo que invoqué a la Santísima Virgen del Carmen, cuyo Escapulario bendito vestimos toda la familia con gran devoción, estrechándolo fervorosamente contra mi pecho; y creo firmemente que a su mucha misericordia y al poder taumatúrgico del Santo Escapulario de María Santísima del Carmen debemos el no haber perecido todos en aquel fatídico accidente, ocurrido el 10 de marzo de 1928, por lo cual ofrecimos una misa perpetua en ese día a la Virgen Santísima y vestir su santo hábito de por vida, ayunando los sábados en su honor, publicando eternamente sus maravillas y alabándola sin cesar y deseando que todos la alaben.

Milagros y Prodigios del Santo Escapulario del Carmen, 
por el P. Fr. Juan Fernández Martín, O.C.



sábado, 16 de julio de 2016

ESPOSA DEL ESPÍRITU SANTO

¡Oh María, Esposa del Espíritu Santo! Hazme dócil a las inspiraciones Divinas

Dice San Agustín que María Santísima "ha sido la única que ha merecido ser llamada Madre y Esposa" de Dios. Fue Madre de Dios porque fue Esposa del Espíritu Santo: “El Espíritu Santo vendrá sobre Ti y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra” (Lc. 1, 35), le dijo el Ángel, explicándole el modo misterioso y divino cómo sería Madre del Hijo de Dios. En aquel momento, el Espíritu Santo, que ya poseía por completo desde el primer instante de su concepción inmaculada el alma de María, descendió a Ella, con una plenitud tan singular, que formó en su seno el Cuerpo Santísimo de Jesús. Con todo derecho merece por eso María el nombre de Esposa del Espíritu Santo: María es su posesión, su sagrario, su templo.

El Divino Paráclito puede muy bien aplicar a Ella aquellas palabras de los Cantares: “Eres un jardín cercado, hermana mía, esposa, eres un jardín cercado, una fuente sellada” (4, 12). Un jardín cercado, que jamás fue violado, ni por un instante, por la sombra del pecado, jamás sacudido por los vientos de las pasiones desordenadas, jamás pisado por afecto alguno de criatura. “La gloriosísima Virgen Nuestra Señora –dice San Juan de la Cruz- nunca tuvo en su alma impresa forma alguna de criatura, ni por ella se movió, sino siempre su moción fue por el Espíritu Santo” (S. III, 2, 10), Llena de gracia desde el nacimiento María fue siempre la Esposa fiel del Espíritu Santo, atenta y dócil a cualquier impulso o inspiración suya.

Si los privilegios altísimos que enriquecieron el alma de María, fueron gracias que Dios había reservado exclusivamente para Ella, nosotros podemos imitar sus disposiciones interiores, procurando que nuestro corazón, lo mismo que el suyo, sea siempre dócil a la acción del Espíritu Santo.  


martes, 12 de julio de 2016

A TI, MADRE DEL CARMEN

Mater et Decor Carmeli, ora pro nobis!

¡Oh María, Reina y hermosura del Carmelo! Jamás podremos corresponder dignamente a los favores y gracias que nos has hecho al darnos tu santo Escapulario. Acepta nuestro sencillo, pero hondamente sentido, agradecimiento y, ya que nada te podemos dar que sea digno de Ti y de tus mercedes, ofrecemos nuestro corazón, con todo su amor, y toda nuestra vida, que queremos emplear en el amor y servicio de tu Hijo Señor Nuestro, y en propagar tu dulce devoción, procurando que todos nuestros hermanos en la fe, con los cuales la divina Providencia nos hace convivir y relacionar, estimen y agradezcan tu gran don, vistiendo el Santo Escapulario, y que todos podamos vivir y morir en tu amor y devoción. Amen.


sábado, 9 de julio de 2016

miércoles, 6 de julio de 2016

PRODIGIOS DEL SANTO ESCAPULARIO DEL CARMEN

MILAGRO EN LA MINA "EL MERUJAL" CON UN 
POSTEADOR DEVOTO DEL ESCAPULARIO

¡Oh Virgen Santa del Carmen! Jamás podremos corresponder dignamente a los favores y gracias que nos has hecho al darnos tu santo Escapulario

En el semanario "TU", órgano de los obreros de Acción Católica, de fecha 6 de mayo de 1950, se refiere el hecho extraordinario ¡y tan corriente, sin embargo!, de la protección que dispensa la Santísima Virgen del Carmen a todos sus devotos.

"El día 12 de abril, a eso de las dos de la tarde, cuando me hallaba trabajando en el grupo minero "El Merujal", (Coto del Musel), como posteador, y posteando bajo unas llaves de carbón, fui sorprendido por un potentísimo derribo de carbón que me dejó sepultado en un pequeño reducto, sin comunicación por ninguna parte. El reducto en que me hallaba refugiado tendría una longitud en sentido inclinado de 1,40 por 0,40 metros aproximadamente, en cuyo hueco tuve que permanecer algo encogido. Al poder encender la lámpara, que se me había apagado, me di cuenta de que me encontraba en un caso perdido, y mi única exclamación fue ésta: "¡Qué la Virgen bendita del Carmen me ampare!"

En tan angustiosa situación me transcurrieron las horas y los días, que gracias a la luz de la lámpara (racionando la luz), pude por el reloj controlar, hasta que el sábado, día 15, otro movimiento me redujo aún más la cavidad, dejándome ya una pierna aprisionada por el carbón y la lámpara desaparecida. Ya en completa oscuridad perdí la noción de la hora y del día en que me hallaba, haciendo ímprobos esfuerzos por ver si podría salvarme. Desde el primer día estuve haciendo señales con una piedra sobre una mamposta, pero seguramente, por la distancia, no pude ser contestado, hasta que ya el domingo, en que los trabajos de salvamento iban algo avanzados, fui contestado, lo cual me alivió enormemente en la depresión moral que sufría; a pesar de ello perdí el conocimiento varias veces, sin duda por el sufrimiento y el agotamiento físico. La sed me devoraba y era mi mayor tormento, y como la atmósfera era enrarecida y pésima, mi situación se hacía insostenible e imposible de todo punto; mi ánimo y las fuerzas decaían cada vez más, y gracias a la Virgen del Carmen, a quien invocaba constantemente, el martes, a las doce de la noche, ya llegaron hasta mí, abriendo un pequeño hueco. Un compañero, lleno de ánimo y valor, exclamó: "Bueno, Quico, ahora eres mío ya. ¡O te salvo o muero contigo!" Pero Dios quiso que en este momento tan sumamente peligroso no nos pasara nada ni a mi salvador ni a mí. Desde mi reducto me sacaron con los ojos vendados hasta la galería, y en una camilla me trasladaron al exterior y al botiquín de urgencia de la mina, hasta que atendido de urgencia me llevaron al sanatorio "Adaro", de Sama de Langreo."

A unas preguntas que le fueron hechas, contestó el interesado lo siguiente:

—¿Hay en lo sucedido a usted en la mina alguna circunstancia especial por la que sienta usted la convicción de haber sido favorecido por la Virgen del Carmen?

—Mi situación, en los seis días y diez horas que duró mi encierro, fue muy crítica, por lo sumamente peligroso del reducidísimo lugar en que me hallaba; la atmósfera era muy mala y, a juzgar por los técnicos de la mina y sanitarios, fue aún más milagroso de lo que me creía. Todo ello me lleva a la convicción de que algo sobrenatural me protegió, y no dudo que fue la Virgen del Carmen.

—¿Desde cuándo es usted devoto de la Virgen del Carmen?

—Desde toda la vida. En mis abuelos y padres siempre existió una devoción ferviente por la Virgen bendita del Carmen, y ello, sin duda, fue motivo más que suficiente para que desde mi niñez arraigara también en mí tan celestial devoción.

— ¿Vestía usted el Escapulario de la Virgen del Carmen cuando le sucedió tal percance?

— Sí, lo llevaba, y lo llevaré siempre conmigo. También he de manifestarle que mi caso fue considerado tan excepcionalmente milagroso que, en el sanatorio "Adaro", fui visitado por ingenieros, médicos y personalidades, así como por un crecidísimo número de mineros de toda la cuenca.

Pola de Laviana, 22 de junio de 1950
Firmado: Francisco Fernández y Fernández.

Las preguntas le fueron hechas por carta, por el M. Reverendo P. Provincial de los Carmelitas de Cataluña, Fray Pablo M. Casadevall.

Milagros y Prodigios del Santo Escapulario del Carmen
por el P. Fr. Juan Fernández Martín, O.C.



sábado, 2 de julio de 2016

LA VISITACIÓN DE VIRGEN MARÍA A SANTA ISABEL

¡Oh Madre mía, María Santísima!, sé siempre mi modelo, mi sostén y mi guía

“En aquellos días se puso María en camino y con presteza fue a la montaña, a una ciudad de Judá”, así leemos en el Evangelio de hoy (Lc. 1, 39-47). Con la fina delicadeza de su caridad, María siente profundamente las necesidades ajenas, de modo que, apenas las advierte, acude con presteza, espontánea y decidida a prestar su ayuda. Ha sabido por el Ángel Gabriel que su prima Isabel está próxima a ser madre, y sin demora se pone en camino para ir a ofrecerle sus humildes servicios. Si consideramos las dificultades de los viajes en aquellos tiempos, cuando los pobres –como lo era María- o habían de caminar a pie por veredas penosas o, a lo más, podían valerse de alguna mísera cabalgadura que por acaso encontraban de camino, y que, además, la Virgen permaneció con Isabel tres meses, comprenderemos que, para practicar este acto de caridad, Nuestra Señora hubo de afrontar no pocas molestias. Pero no se preocupa en absoluto de ellas; muévele la caridad, olvidada totalmente de sí, porque, como dice San Pablo, “la caridad no es egoísta” (I Cor. 13, 5). Piensa cuántas veces, no para ahorrarte en viaje incómodo, sino únicamente para evitar una pequeña molestia, has omitido algún acto de caridad; piensa cuán tardo y perezoso eres en prestar ayuda a tus hermanos. ¡Contempla a María y mira cuánto tienes que aprender de ella!  

La caridad hace a María olvidar no sólo sus propias molestias, sino hasta su dignidad, la más alta dignidad que jamás una pura criatura haya tenido. Isabel es anciana, pero María es Madre de Dios; Isabel está para dar a luz a un hombre, mientras María dará a luz al Hijo de Dios. Y, no obstante, María delante de su prima, como delante del Ángel, continúa considerándose la humilde esclava del Señor y nada más. Y precisamente porque se considera esclava, se porta como tal en la práctica, aun con relación al prójimo. ¿No es verdad que, si bien sabes humillarte en la presencia de Dios, si bien sabes reconocerte imperfecto en lo secreto de tu corazón, te desagrada luego aparecer tal delante del prójimo y eres fácil en resentirte si alguno te trata en consecuencia? ¿No es verdad que te las arreglas para hacer valer tu dignidad, tu cultura, tus habilidades, los oficios y cargos más o menos honrosos que te han sido confiados? Tu dignidad es nada, y con todo eres tan celoso de ella; la dignidad de María se roza con el infinito, y Ella se considera y conduce como si fuese la última de todas las criaturas.



¡Oh María, qué eminente es tu humildad apresurándote al servicio ajeno! Si es cierto que quien se humilla será ensalzado, ¿quién lo será más que Tú que te has humillado tanto?


HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES



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viernes, 1 de julio de 2016

EMPEZANDO EL MES DE JULIO... A TI MADRE DEL CARMEN

¡Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores!, y especial Protectora de los que visten tu Sagrado Escapulario; por lo que su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones

(Virgen del Carmen, Santiago de Compostela)

¡Oh  Virgen del Carmen, María Santísima!, que para mostrar tu especialísimo amor a los Carmelitas les honraste con el dulce nombre de hijos y hermanos tuyos, alentando con tan singular favor su confianza, para buscar en Ti, como en amorosa Madre, el remedio, el consuelo y el amparo en todas sus necesidades y aflicciones, moviéndoles a la imitación de tus excelsas virtudes. Te ruego, Señora, me mires, como amorosa Madre y me alcances la gracia de imitarte, de modo que dignamente pueda yo ser llamado también hijo tuyo, y que mi nombre sea inscrito en el libro de la predestinación de los hijos de Dios y hermanos de mi Señor Jesucristo. Así Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia…