Y esa lágrima parece decir; ¡oh Madre mía! Decid qué deseáis; todo lo mío es también vuestro ¿Esta concedido; Jesús ha sido ganado! ¡Ha sido tocado en su punto flaco! Ahora pide; lo obtendrás todo, absolutamente todo lo que sea conforme a la gloria de Dios y no perjudique a tu salvación. ¿No es consoladora y confortante esa certeza de ser oído y esa seguridad de poder decir; yo puedo alcanzarlo todo de mi Divino Salvador y Él no me puede negar nada? Pruébalo, y experimentarás que no es ficción piadosa sino dulce realidad. En las penas, en las tentaciones, ve a Jesús con esta simple expresión: "Jesús, aquí tenéis a vuestra Madre!

lunes, 28 de mayo de 2018

NUESTRA MAYOR ALEGRÍA EN EL CIELO

¡Amad a la Virgen y hacedla amar! Rezad el Rosario, rezadlo siempre. ¡Rezadlo cuantas veces podáis! El Rosario es la oración que hace triunfar sobre todo y a todos. Ella, María, nos ha enseñado así, lo mismo que Jesús nos enseñó el Padrenuestro.

Santo Padre Pío de Pietrelcina 

Aun siendo una mera criatura, María Santísima fue de tal modo colmada de gracias por la Providencia Divina que –podemos afirmar- todas las santas alegrías de la tierra y del cielo no se comparan con su alegría.

En efecto, Nuestra Señora, Ella solo, está más inundada de gloria, tiene mayor abundancia de felicidad y de intimidad con Dios, le dedica mayor veneración y recibe de parte de Él un respeto mayor, que todas las criaturas angélicas y humanas reunidas.

Si, como ardientemente debemos desear, la Virgen nos obtiene la gracia de la salvación eterna, nuestra mayor alegría en el cielo, después de la visión beatífica, será contemplar el alma Santísima de María y, en Ella, los reflejos de las infinitas perfecciones de Dios, Nuestro Señor.

Plinio Corrêa de Oliveira



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