O quam tristis et afflicta fuit illa benedicta Mater unigeniti! Quae maerebat et dolebat et tremebat cum videbat nati poenas incliti

domingo, 1 de octubre de 2017

A TI MADRE SANTÍSIMA DEL ROSARIO

¡Dios te Salve María, Reina del Santo Rosario! ¡María, Madre mía, Salve!, a tus pies humildemente postrado me hallo para ofrendarte una corona de Rosas
¡Oh Augusta Reina de las Victorias, oh Virgen Soberana del Paraíso!, cuyo nombre poderoso alegra los cielos y hace temblar de terror a los abismos. ¡Oh gloriosa Reina del Santísimo Rosario!, nosotros, los venturosos hijos vuestros, postrados a vuestras plantas, derramamos entre lágrimas los afectos de nuestro corazón, y con la confianza de hijos os manifestamos nuestras necesidades.

Desde ese Trono de Clemencia donde os sentáis como Reina, volved, ¡oh María!, vuestros ojos misericordiosos a nosotros; a nuestras familias, a nuestra nación, a la Iglesia Católica, al mundo todo, y apiadaos de las penas y amarguras que nos afligen. Mirad, ¡oh Madre!, cuántos peligros para el alma y cuerpo nos rodean; cuántas calamidades y aflicciones nos agobian. Detened el brazo de la justicia de vuestro Hijo ofendido, y con vuestra bondad subyugad el corazón de los pecadores, pues ellos son nuestros hermanos e hijos vuestros, que al dulce Jesús costaron su Sangre Divina y a vuestro sensibilísimo Corazón indecibles dolores. Mostraos hoy para con todos Reina verdadera de paz y de perdón. Así sea


Dios te salve, Reina y Madre...


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