Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

jueves, 17 de agosto de 2017

LA DORMICIÓN DE NUESTRA MADRE MARÍA

"María murió de amor. Esta fue su enfermedad de toda su vida"

MUERTE DE MARÍA

Realidad de su muerte.- María murió en realidad, aunque no estaba sujeta a la muerte. Esta es castigo del pecado y, por lo mismo, no pudo ser castigo del alma Santísima y Purísima de María. Ella no tuvo ni pecado original, ni actual, ni mancha de la más pequeña imperfección. No obstante, Dios quiso que muriera, para imitar así a su Hijo, que también murió; para aumentar aún más sus merecimientos, pasando por esa humillación tan terrible y repugnante que no había merecido, sobre todo para servirnos de ejemplo y consuelo en nuestra muerte.

Fue muy conveniente que Cristo muriera para satisfacer abundantemente por nosotros, para vencer con su muerte la muerte del pecado, para demostrarnos que era verdadero hombre, igual que nosotros, capaz de sufrir, de sentir, de parecer, de morir como los demás, para experimentar en sí las angustias de la muerte y servirnos de admirable ejemplo de fortaleza y paciencia en nuestra agonía. Por tanto, si fue conveniente que Cristo muriera, ¿no la haría de ser también que muriera su Madre? Si muere el Redentor, ¿no había de morir la Corredentora?

Piensa ante esta realidad de la muerte de María, la realidad de la tuya. Tú sí que realmente tienes que morir, necesariamente tienes que morir, pues si la muerte entró en el mundo por el pecado, tus pecados han merecido mil muertes. Con ella debes satisfacer lo que ofendiste a Dios pecando.

Muerte de amor.- María murió de amor. Esta fue su enfermedad de toda su vida. Santa Teresa de Jesús moría, porque no moría de amor. Santa Imelda murió en un éxtasis amoroso. Y así otros santos, no pudiendo resistir la fuerza del fuego del amor que les abrasaba, tuvieron que morir, pues, ¿qué pasaría en la Virgen? Lo admirable es que viviera. Eso era un milagro continuo. Pues naturalmente, debía morir.

¿No has visto árboles cargados de fruto que no pueden sostenerlo? Así fue la Santísima Virgen, árbol riquísimo que no pudo sostener el fruto de aquella preciosísima alma que, cargada desde el primer instante de la plenitud de la gracia, fue creciendo y aumentando sin cesar ni un solo momento se su vida. ¿Cómo pudo aquel cuerpo, aunque tan puro, tan santo, tan inmaculado, sostener aquella alma que ya, desde su misma concepción, se elevaba con fuerza irresistible hacia el cielo?

Además de esto, ¿cuál sería la dulcísima y a la vez violentísima fuerza con que Jesús atraería al alma de su Madre?, y ¿cuál el anhelo de esta blanquísima paloma por volar a su Jesús? no hay duda que para Ella se escribieron aquellas palabras: “¡Ay! Y cuánto se prolonga mi destierro. Por cuánto tiempo he vivido con los moradores de Cedar y ha estado mi alma peregrinando en esta vida”. Otras veces, con más ardor que David, exclamaría: “Como el ciervo corre a la fuente de las aguas, así mi alma te desea a Ti, mi Dios. ¿Cuándo será que venga y me presente delante de Ti? En fin, hablando con los ángeles les diría aquello del Cantar de los Cantares: “Os conjuro, moradores de la celestial Jerusalén, que si encontráis a mi Amado le digáis que estoy enferma de amor”

Y así se fue encendiendo por momentos, cada vez más, aquel volcán que ardía en su alma, hasta llegar a consumirla y abrasarla por completo. ¿No te da envidia? ¿Por qué no amar así a tu Dios? ¿Por qué no dejarte abrasar por Él, si Él quiere encender en tu alma este divino fuego? ¡Qué vergüenza pensar que todo depende de ti, que la culpa de que así no sea, está en ti y no solo en ti!


martes, 15 de agosto de 2017

DÍA 15 DE AGOSTO, ASUNCIÓN DE NUESTRA MADRE A LOS CIELOS

¡Oh María, Señora mía!, enséñame en este día, lo que la caridad sería, para llegar algún día a la Tierra Prometida. ¡Oh María, Rosa Castísima!, muéstrame el camino de la verdad para que llegue a la santidad. Amén.


Alégrate y gózate Hija de Jerusalén
mira a tu Rey que viene a Ti, humilde,
a darte tu parte en su Victoria.

Eres la primera de los redimidos
porque fuiste la adelantada de la fe.

Hoy, tu Hijo, te viene a buscar, Virgen y Madre:
“Ven amada mía”,
te pondré sobre mi trono, prendado está el Rey de tu belleza.
Te quiero junto a mí para consumar mi obra salvadora,
ya tienes preparada tu “casa” donde voy a celebrar
las Bodas del Cordero:

Templo del Espíritu Santo
Arca de la nueva alianza
Horno de barro, con pan a punto de mil sabores.

Mujer vestida de sol, tu das a luz al Salvador
que empuja hacia el nuevo nacimiento

Dichosa Tú que has creído, porque lo que se te ha dicho
de parte del Señor, en Ti ya se ha cumplido.

María Asunta, signo de esperanza y de consuelo,
de humanidad nueva y redimida, danos de tu Hijo
ser como Tú llenas del Espíritu Santo,
para ser fieles a la Palabra que nos llama a ser,
también como Tú, sacramentos del Reino.


Hoy, tu sí, María, tu “fiat”, se encuentra con el sí de Dios
a su criatura en la realización de su alianza,
en el abrazo de un solo sí.

Amén.


miércoles, 9 de agosto de 2017

Y ESTÁ COLOCADA POR ENCIMA DE TODAS LAS CRIATURAS...


     La cristiandad hoy en día está de nuevo en decadencia. Nuestra Señora vino a Fátima para advertir de esta decadencia, del castigo, y la victoria con la famosa frase: “Al final mi Corazón Inmaculado triunfará”. En ese mismo conjunto de apariciones en las que Ella anunció su victoria, Ella deseó aparecerse con el hábito de la Orden Carmelita, como una forma de confirmar su antigua predilección por ella e indicar que esta Orden será parte de su glorioso reinado. Con el hábito, Ella realizó simbólicamente una síntesis del pasado y el futuro, en el mismo momento en que Ella anunció el fin de una era y el comienzo de otra.

     Glorifiquémosla y pidámosle que nos prepare, a quienes somos carmelitas en espíritu, para pasar por el castigo y ser piedras vivas en el Reino de María.



Dr. Plinio Corrêa de Oliveira


sábado, 5 de agosto de 2017

HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES

¡Oh Santísima Virgen María, Madre de la Divina Gracia, que vestida de nívea blancura te apareciste a unos pastorcitos sencillos e inocentes, enseñándonos así cuánto debemos amar y procurar la inocencia del alma

Para más información, pinchar AQUÍ

jueves, 3 de agosto de 2017

PENSAMIENTOS SOBRE EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, SEGÚN EL ESPÍRITU DE FÁTIMA

Reinado del Corazón de María

¡Oh alma devota! Dios lo quiere: Dios ha honrado sobremanera al Corazón de María: honra tú también, ama y obsequia cuanto puedas al Corazón amantísimo de tu dulce Madre

Dijo la Virgen a los pastorcitos de Fátima: "Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón".

En verdad, ¿puede haber cosa más justa y digna? Oigamos al P. Claret: "¿Habrá quien pregunte por qué veneramos al Corazón de María? ¿Se han meditado bien la excelencia de este Corazón y las perfecciones sobrehumanas y más que angélicas que lo adornan? ¡Oh, con qué alegría contempla el Señor al Corazón de María, al que ninguna mancha desfigura ni afea germen alguno de pasión mala, en el que no existe sobra de defecto que pueda hacerle indigno y cuyas afecciones son todas celestes! O por hablar con más propiedad, ¡con qué satisfacción no se contempla a Sí mismo en aquel espejo fiel en donde se hallan retratados todos los rasgos de su semejanza, borrados en el resto de los hombres!". Y afirma San Bernardino de Siena que "para ensalzar los sentimientos del Corazón Virginal de María no bastan las lenguas de todos los hombres, ni aún las de los ángeles". ¡Tan digno y santo es!