Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

sábado, 26 de agosto de 2017

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

“A quien Dios quiere hacer muy santo, lo hace devoto de la Virgen María”

¡Oh Clementísima Reina! Dignaos socorrernos sin mirar la multitud de nuestros pecados. Acordaos que nuestro Creador se ha hecho carne en vuestro seno, no para condenar a los pecadores sino para salvarlos. Si vos hubierais sido hecha Madre de Dios solo en vuestro beneficio, podría decirse que nuestra salvación os era indiferente; pero Dios se ha hecho hombre por vuestra salvación y la de todo el género humano ¿De qué nos serviría vuestro poder y vuestra gloria si no nos hicierais partícipes de vuestra bienaventuranza? ¡Ah¡ dignaos ayudarnos y protegernos: a Vos nos encomendamos; haced que eternamente amemos y sirvamos a vuestro Hijo Jesucristo. Amén.

San Anselmo


miércoles, 23 de agosto de 2017

PENSAMIENTOS SOBRE EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, SEGÚN EL ESPÍRITU DE FÁTIMA

Desagravio al Corazón de María

"Que no ofendan más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido"

13/10/1917 - Sexta Aparición

La Virgen pidió en Fátima a los tres niños ofrecieran sacrificios en reparación de las ofensas que se infieren a su Inmaculado Corazón. Pidió en particular la comunión reparadora de los Primeros Sábados.

Lo que sostiene a este mundo pecador es el espíritu de reparación, que llega a su valor más alto en el Santo Sacrificio de la Misa, donde Nuestro Señor encabeza las reparaciones y desagravios de la Iglesia toda a su Eterno Padre.

Se ofende a Dios, y se ofende mucho también a su amadísima Madre, cuyo Corazón gime atravesado por la Espada. "Ese vaso de santidad -exclama San Buenaventura- ¿cómo se ha trocado en mar de penalidades?" La Virgen Madre puede responder: "Hijos he criado y exaltado, mas ellos me despreciaron".

¡Penitencia! nos dice María en Fátima como en Lourdes. Sí: Fátima es un pregón de penitencia para esta época en que se niega la gravedad del pecado, se glorifica el sensualismo y se concretan las aspiraciones a gozar de esta vida.

No volver a pecar: esto es lo primero en el verdadero penitente. Y luego, mortificarse y sufrir por Dios. Oigamos, pues, el clamor de María: ofrezcamos oraciones, buenas obras y sacrificios en desagravio a su afligido Corazón.



martes, 22 de agosto de 2017

DÍA 22 DE AGOSTO, INMACULADO CORAZÓN DE NUESTRA MADRE MARÍA

"Desde que Dios determinó hacerse hombre, fijó su vista en María y desde entonces dispuso todos los preparativos necesarios. Además la previno con bendiciones de dulzura y puso sobre su cabeza una corona de piedras preciosas, esto es, de gracias y bellezas, pero mucho más enriqueció su Corazón"

“Las Tres Divinas Personas tomaron tres gotas de la sangre del Purísimo Corazón de María; de esta sangre formaron un cuerpo, criaron un alma racional y la unieron a aquel cuerpo, y al cuerpo y al alma así unidos, se unió la Segunda Persona de la Santísima Trinidad; y he aquí lo que fue encarnarse o hacerse hombre el Hijo de Dios”

“El Corazón de María es el altar de la gracia. En la ley antigua había dos altares, uno de oro y otro de bronce (en la ley nueva existen también dos altares): El Corazón de María y la Cruz; el sacrificio matutino y el vespertino: María y Jesucristo... Con Jesús era Cor unum et anima una. Lo mismo que en el Calvario, también en la misa... Sobre este altar del Corazón de María, jamás faltó el fuego del amor”


“Nadie se puede salvar sin el auxilio de la gracia que viene de Jesús, como cabeza que es de la Iglesia o cuerpo, y María es como el cuello que junta, por decirlo así, el cuerpo con la cabeza; y así como el influjo de la cabeza al cuerpo ha de pasar por el cuello, así, pues, las gracias de Jesús pasan por María y se comunican al cuerpo o a los devotos, que son sus miembros vivos: In Christo fuit plenitudo gratiae sicut in capite fluente; in María sicut in collo transfundente

“María es, pues, el corazón de la Iglesia. He aquí por qué brotan de él todas las obras de caridad. Sabido es que el corazón tiene dos movimientos, que llaman los facultativos sístole y diástole. Con el primero se encoge y absorbe la sangre; con el segundo se dilata y la derrama por las arterias. Así también María está continuamente ejercitando esos dos movimientos: absorbiendo la gracia de su querido Hijo y derramándola en los pecadores”

San Antonio María Claret,
 Apóstol del Corazón de María


domingo, 20 de agosto de 2017

LA DORMICIÓN DE NUESTRA MADRE MARÍA y II

“Ven, hermosa mía, paloma mía, ven que ya pasó el invierno de este valle de lágrimas; ven del Líbano y serás Coronada”

Agonía dulcísima.- Dios ya no pudo resistir más y decidió condescender a estos amorosos anhelos. Según la tradición, envió al ángel San Gabriel con este anuncio dulcísimo: “Dios te salve, la llena de gracia, mucho más que en el día de la Anunciación, el Señor ha escuchado tus vivas ansias y me manda decirte que te dispongas a dejar la tierra, porque quiere ya coronarte en el Cielo. Ea, prepárate y date prisa porque todos los ángeles suspiran por tener en su compañía a su Reina y Señora” Contempla de nuevo a la humildísima Virgen al escuchar esta embajada. Otra vez se postra en tierra, otra vez repite: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí su deseo”.

Ahora mira al discípulo amado. Se ha dado cuenta de que María se va al Cielo, no puede ni pensarlo. ¿Qué va a hacer si le quitan aquella joya? Acostumbrado a aquellas miradas maternales, a aquellos mimos amorosísimos, ¿cómo va a vivir? Difícil es comprender cuál sería su dolor. Él, que la había recibido como un tesoro en el Calvario y que como un avaro la había guardado con tanta solicitud, con cuidados y desvelos diarios y ahora, la muerte, ¿todo se lo iba a arrebatar?

Añade a esto el dolor de los demás apóstoles y discípulos, el de los cristianos todos y, en particular, el de las piadosas y santas mujeres en cuya compañía había vivido. Triste, muy triste y espantosa fue para todos esta agonía. Solo para Ella fue dulcísima y procuraría endulzársela a los demás, diciéndoles: “No lloréis, porque os conviene que yo me vaya, para atenderos desde el Cielo. Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos” ¡Qué promesa tan dulce para nosotros!, y ¡cuánta verdad es que María está siempre con nosotros!

Muerte felicísima.- La Iglesia no se entristece, ni celebra exequias en este aniversario de la muerte de María. Se viste de gozo y alegría y celebra con gran solemnidad esta muerte como una magnífica fiesta. Es preciosa la muerte de los Santos, dicen las Sagradas Escrituras. Pues, ¡qué diremos de la de María? San Juan Damasceno dice que el mismo Cristo le dio la última Comunión, diciéndole: “Recibe, Señora y Madre mía, de mis manos el Cuerpo que Tú me diste y que en tu preciosísimo seno se formó” Y que la Virgen, respondería: “Hijo mío, en tus manos encomiendo mi espíritu” Y el Señor, entonces, hizo salir a aquella Bendita Alma de su Cuerpo y la tomó en sus manos, mientras la regalaba con aquellas palabras: “Ven, hermosa mía, paloma mía, ven que ya pasó el invierno de este valle de lágrimas; ven del Líbano y serás Coronada”

Así murió María, como únicamente podía morir, con la muerte del amor, de la que, como de San Francisco de Sales, “murieran los ángeles si estos fueran mortales” ¿Quién nos diera una muerte semejante? No olvides que la muerte es imagen de la vida. Quieres morir como María, pero ¿vives como Ella? De su parte no te faltará ayuda y protección; que te asegure una santa y dulce muerte. Pídeselo así diariamente con gran fervor a tu querida Madre.





sábado, 19 de agosto de 2017

CUARTA APARICIÓN - 19 DE AGOSTO DE 1917


Cuarta Aparición

Domingo, 19 de agosto, en los Valinhos

(La aparición no se realizó el día 13 en Cova de Iría porque el Administrador del Concejo apresó y llevó a Vila Nova de Ourem a los pastorcitos con la intención de obligarles a revelar el secreto. Los tuvo presos en la Administración y en el calabozo municipal)

Les ofreció los más valiosos presentes si descubrían el secreto. Los pequeños videntes respondieron:
-No lo decimos ni aunque nos den el mundo entero.
Los encerró en el calabozo. Los presos les aconsejaron:
-Pero decid al Administrador ese secreto. ¿Qué os importa que esa Señora no quiera?
-¡Eso no –respondió Jacinta con vivacidad-, antes quiero morir!

Y los tres niños rezaron con aquellos infelices el rosario, delante de una medalla de Jacinta colgada de la pared.

El Administrador, para amedrentarlos, mandó preparar una caldera de aceite hirviendo en la cual amenazó asar a los pastorcitos si no hacían lo que les mandaba. Ello, aunque pensaban que la cosa iba en serio, permanecieron firmes sin revelar nada. El día 15, fiesta de la Asunción, los llevó por fin a Fátima.

Habiendo ya contado lo que sucedió en este día, pasaré a hablar de la aparición que, según mi opinión, tuvo lugar el día 15 por la tarde. Como todavía no sabía contar los días del mes, puede ser que me equivoque. Pero tengo la idea de que fue el mismo día en que volvimos de Vila Nova de Ourem.

Estuvimos con las ovejas en un lugar llamado Valinhos, Francisco y su hermano Juan, acompañándome. Sintiendo que algo sobrenatural se aproximaba y nos envolvía, sospechando que Nuestra SEÑORA nos venía a aparecer y teniendo pena de que Jacinta quedaba sin verla, pedimos a su hermano Juan que fuese a llamarla. No quería ir, y le ofrecí dos veintenos y allá se fue corriendo. Entretanto, Francisco y yo vimos el reflejo  de luz que llamábamos relámpago y al instante de llegar Jacinta vimos a la SEÑORA sobre una encina.

-¿Qué es lo que quiere usted?
-Deseo que sigáis yendo a Cova de Iría en los días 13, que sigáis rezando el rosario todo los días. El último mes haré el milagro para que todos crean.
-¿Qué es lo que quiere usted que se haga con el dinero que la gente deja en Cova de Iría?
-Hagan dos andas, una para ti y Jacinta, para llevarla con dos chicas más vestidas de blanco y otra que la lleve Francisco con tres niños más. El dinero de las andas es para la fiesta de Nuestra SEÑORA del Rosario, y lo que sobre es para ayuda de una capilla que se debe hacer. (Andas usadas en Fátima y otros lugares no son para transportar imágenes, sino para recoger ofertas en dinero y en género)

-Yo quisiera pedirle la curación de algunos enfermos.
-Sí, a algunos los curaré durante el año.
Y tomando un aspecto muy triste, la Virgen añadió:
-Rezad, rezad y haced sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al infierno por no tener quien se sacrifique por ellas.
Y la Señora comenzó a subir como de costumbre hacia Oriente.


jueves, 17 de agosto de 2017

LA DORMICIÓN DE NUESTRA MADRE MARÍA

"María murió de amor. Esta fue su enfermedad de toda su vida"

MUERTE DE MARÍA

Realidad de su muerte.- María murió en realidad, aunque no estaba sujeta a la muerte. Esta es castigo del pecado y, por lo mismo, no pudo ser castigo del alma Santísima y Purísima de María. Ella no tuvo ni pecado original, ni actual, ni mancha de la más pequeña imperfección. No obstante, Dios quiso que muriera, para imitar así a su Hijo, que también murió; para aumentar aún más sus merecimientos, pasando por esa humillación tan terrible y repugnante que no había merecido, sobre todo para servirnos de ejemplo y consuelo en nuestra muerte.

Fue muy conveniente que Cristo muriera para satisfacer abundantemente por nosotros, para vencer con su muerte la muerte del pecado, para demostrarnos que era verdadero hombre, igual que nosotros, capaz de sufrir, de sentir, de parecer, de morir como los demás, para experimentar en sí las angustias de la muerte y servirnos de admirable ejemplo de fortaleza y paciencia en nuestra agonía. Por tanto, si fue conveniente que Cristo muriera, ¿no la haría de ser también que muriera su Madre? Si muere el Redentor, ¿no había de morir la Corredentora?

Piensa ante esta realidad de la muerte de María, la realidad de la tuya. Tú sí que realmente tienes que morir, necesariamente tienes que morir, pues si la muerte entró en el mundo por el pecado, tus pecados han merecido mil muertes. Con ella debes satisfacer lo que ofendiste a Dios pecando.

Muerte de amor.- María murió de amor. Esta fue su enfermedad de toda su vida. Santa Teresa de Jesús moría, porque no moría de amor. Santa Imelda murió en un éxtasis amoroso. Y así otros santos, no pudiendo resistir la fuerza del fuego del amor que les abrasaba, tuvieron que morir, pues, ¿qué pasaría en la Virgen? Lo admirable es que viviera. Eso era un milagro continuo. Pues naturalmente, debía morir.

¿No has visto árboles cargados de fruto que no pueden sostenerlo? Así fue la Santísima Virgen, árbol riquísimo que no pudo sostener el fruto de aquella preciosísima alma que, cargada desde el primer instante de la plenitud de la gracia, fue creciendo y aumentando sin cesar ni un solo momento se su vida. ¿Cómo pudo aquel cuerpo, aunque tan puro, tan santo, tan inmaculado, sostener aquella alma que ya, desde su misma concepción, se elevaba con fuerza irresistible hacia el cielo?

Además de esto, ¿cuál sería la dulcísima y a la vez violentísima fuerza con que Jesús atraería al alma de su Madre?, y ¿cuál el anhelo de esta blanquísima paloma por volar a su Jesús? no hay duda que para Ella se escribieron aquellas palabras: “¡Ay! Y cuánto se prolonga mi destierro. Por cuánto tiempo he vivido con los moradores de Cedar y ha estado mi alma peregrinando en esta vida”. Otras veces, con más ardor que David, exclamaría: “Como el ciervo corre a la fuente de las aguas, así mi alma te desea a Ti, mi Dios. ¿Cuándo será que venga y me presente delante de Ti? En fin, hablando con los ángeles les diría aquello del Cantar de los Cantares: “Os conjuro, moradores de la celestial Jerusalén, que si encontráis a mi Amado le digáis que estoy enferma de amor”

Y así se fue encendiendo por momentos, cada vez más, aquel volcán que ardía en su alma, hasta llegar a consumirla y abrasarla por completo. ¿No te da envidia? ¿Por qué no amar así a tu Dios? ¿Por qué no dejarte abrasar por Él, si Él quiere encender en tu alma este divino fuego? ¡Qué vergüenza pensar que todo depende de ti, que la culpa de que así no sea, está en ti y no solo en ti!


martes, 15 de agosto de 2017

DÍA 15 DE AGOSTO, ASUNCIÓN DE NUESTRA MADRE A LOS CIELOS

¡Oh María, Señora mía!, enséñame en este día, lo que la caridad sería, para llegar algún día a la Tierra Prometida. ¡Oh María, Rosa Castísima!, muéstrame el camino de la verdad para que llegue a la santidad. Amén.


Alégrate y gózate Hija de Jerusalén
mira a tu Rey que viene a Ti, humilde,
a darte tu parte en su Victoria.

Eres la primera de los redimidos
porque fuiste la adelantada de la fe.

Hoy, tu Hijo, te viene a buscar, Virgen y Madre:
“Ven amada mía”,
te pondré sobre mi trono, prendado está el Rey de tu belleza.
Te quiero junto a mí para consumar mi obra salvadora,
ya tienes preparada tu “casa” donde voy a celebrar
las Bodas del Cordero:

Templo del Espíritu Santo
Arca de la nueva alianza
Horno de barro, con pan a punto de mil sabores.

Mujer vestida de sol, tu das a luz al Salvador
que empuja hacia el nuevo nacimiento

Dichosa Tú que has creído, porque lo que se te ha dicho
de parte del Señor, en Ti ya se ha cumplido.

María Asunta, signo de esperanza y de consuelo,
de humanidad nueva y redimida, danos de tu Hijo
ser como Tú llenas del Espíritu Santo,
para ser fieles a la Palabra que nos llama a ser,
también como Tú, sacramentos del Reino.


Hoy, tu sí, María, tu “fiat”, se encuentra con el sí de Dios
a su criatura en la realización de su alianza,
en el abrazo de un solo sí.

Amén.


miércoles, 9 de agosto de 2017

Y ESTÁ COLOCADA POR ENCIMA DE TODAS LAS CRIATURAS...


     La cristiandad hoy en día está de nuevo en decadencia. Nuestra Señora vino a Fátima para advertir de esta decadencia, del castigo, y la victoria con la famosa frase: “Al final mi Corazón Inmaculado triunfará”. En ese mismo conjunto de apariciones en las que Ella anunció su victoria, Ella deseó aparecerse con el hábito de la Orden Carmelita, como una forma de confirmar su antigua predilección por ella e indicar que esta Orden será parte de su glorioso reinado. Con el hábito, Ella realizó simbólicamente una síntesis del pasado y el futuro, en el mismo momento en que Ella anunció el fin de una era y el comienzo de otra.

     Glorifiquémosla y pidámosle que nos prepare, a quienes somos carmelitas en espíritu, para pasar por el castigo y ser piedras vivas en el Reino de María.



Dr. Plinio Corrêa de Oliveira


sábado, 5 de agosto de 2017

HOY ES PRIMER SÁBADO DE MES

¡Oh Santísima Virgen María, Madre de la Divina Gracia, que vestida de nívea blancura te apareciste a unos pastorcitos sencillos e inocentes, enseñándonos así cuánto debemos amar y procurar la inocencia del alma

Para más información, pinchar AQUÍ

jueves, 3 de agosto de 2017

PENSAMIENTOS SOBRE EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, SEGÚN EL ESPÍRITU DE FÁTIMA

Reinado del Corazón de María

¡Oh alma devota! Dios lo quiere: Dios ha honrado sobremanera al Corazón de María: honra tú también, ama y obsequia cuanto puedas al Corazón amantísimo de tu dulce Madre

Dijo la Virgen a los pastorcitos de Fátima: "Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón".

En verdad, ¿puede haber cosa más justa y digna? Oigamos al P. Claret: "¿Habrá quien pregunte por qué veneramos al Corazón de María? ¿Se han meditado bien la excelencia de este Corazón y las perfecciones sobrehumanas y más que angélicas que lo adornan? ¡Oh, con qué alegría contempla el Señor al Corazón de María, al que ninguna mancha desfigura ni afea germen alguno de pasión mala, en el que no existe sobra de defecto que pueda hacerle indigno y cuyas afecciones son todas celestes! O por hablar con más propiedad, ¡con qué satisfacción no se contempla a Sí mismo en aquel espejo fiel en donde se hallan retratados todos los rasgos de su semejanza, borrados en el resto de los hombres!". Y afirma San Bernardino de Siena que "para ensalzar los sentimientos del Corazón Virginal de María no bastan las lenguas de todos los hombres, ni aún las de los ángeles". ¡Tan digno y santo es!