Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

lunes, 15 de mayo de 2017

MES DE MAYO, MES DE MARÍA (con el Santo Padre Benedicto XVI)

La “Llena de Gracia”, figura de la Iglesia

“Pues de su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia” (S. Jn. 1, 16)

La expresión “llena de Gracia” indica la obra maravillosa del amor de Dios, que quiso devolver la vida y la libertad, perdidas con el pecado, mediante su Hijo Unigénito Encarnado, muerto y Resucitado. Por esto, desde el siglo II, tanto en Oriente como en Occidente, la Iglesia invoca y celebra a la Virgen que, con su “sí”, acercó el cielo a la tierra, convirtiéndose en “Madre de Dios y nodriza de nuestra vida”, como dice San Romano el Melode en un antiguo cántico. En el siglo VII, San Sofronio de Jerusalén elogia la grandeza de María porque en Ella el Espíritu Santo estableció su morada, y dice: “Tú superas todos los dones que la magnificencia de Dios ha derramado sobre cualquier persona humana. Más que todos, eres rica por la posesión de Dios que ha puesto su morada en Ti”. Y San Beda el Venerable explica: “María es bendita entre las mujeres, porque con el adorno de la Virginidad ha gozado de la gracia de ser Madre de un Hijo que es Dios”.

También a nosotros se nos ha otorgado la “plenitud de la gracia” que debemos hacer resplandecer en nuestra vida, porque “el Padre de nuestro Señor Jesucristo –escribe San Pablo- nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, nos eligió antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachable, y nos ha destinado por medio de Jesucristo a ser sus hijos”. Esta filiación la recibimos por medio de la Iglesia, en el día del Bautismo. Y, por último, entre los numerosísimos cantores de la belleza espiritual de la Madre de Dios destaca San Bernardo de Claraval, el cual afirma que la invocación “Dios te salve, María, llena de gracia” es “grata a Dios, a los Ángeles y a los hombres. A los hombres gracias a la maternidad, a los Ángeles gracias a la virginidad, a Dios gracias a la humildad”.

De las palabras de SS Benedicto XVI en el rezo del Ángelus,
el día 8 de diciembre de 2011

Propuesta de una flor a la Virgen: Ofrece un pequeño sacrificio para que los sacerdotes permanezcan firmes en la fe y en la vida de gracia


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