Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

miércoles, 11 de enero de 2017

DICHOS DE LOS SANTOS EN ALABANZA DE LA VIRGEN

¡Ave!, blanca azucena de la resplandeciente y siempre pacífica Trinidad. ¡Ave!, Bellísima Rosa de celestial amenidad de quien quiso nacer y de cuya leche quiso alimentarse el Rey de los Cielos; dignaos alimentar nuestras almas con la gracia celestial

María es más feliz por comprender la fe de Cristo que por concebir la Carne de Cristo. Su unión maternal no le hubiese servido de nada si no hubiera sido más feliz de llevar a Cristo en su Corazón que de llevarle en su carne.

De la Virgen María, para honor de Cristo, no quiero que haya duda cuando se trata de pecados. Sabemos, en efecto, que le fue concedida una gracia mayor para vencer en todo momento al pecado, porque ha merecido concebir y dar a luz al que es seguro que no tuvo ningún pecado.

San Agustín




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