Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

martes, 11 de octubre de 2016

QUIERO, MADRE MÍA, LO QUE TÚ QUIERAS PARA MÍ...

Tú, toda caridad para con el prójimo, impétrame la caridad para con todos y particularmente para con los que me son contrarios

¡Oh María! Pídante otros lo que quieran: salud, riquezas, bienes terrenos; yo vengo a pedirte, ¡oh Madre mía!, esas cosas que Tú misma deseas de mí y que más gratas son a tu Corazón. Tú que fuiste tan humilde impétrame la humildad y el amor a los desprecios. Tú, tan paciente en los dolores de esta vida, obtenme la paciencia en las contrariedades; Tú, toda llena de amor a Dios, obtenme el don del santo y puro amor. Tú, toda caridad para con el prójimo, impétrame la caridad para con todos y particularmente para con los que me son contrarios. Tú, en suma, ¡oh María!, que eres la más Santa entre todas las criaturas, hazme santo. No te falta el amor, ni el poder: todo lo quieres y todo lo puedes obtener. Sólo mi negligencia en recurrir a Ti, sólo mi poca confianza en tu auxilio puede impedirme recibir tus gracias.

 San Alfonso María de Ligorio


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