Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

martes, 26 de julio de 2016

PRODIGIOS DEL SANTO ESCAPULARIO DEL CARMEN

LAS TRES COSAS QUE MÁS ABORRECE EL DEMONIO 

¡Madre mía del Carmen!, ayúdame a mejor conocerte, amarte, imitarte e irradiarte 

El venerable Francisco de Yepes, hermano de San Juan de la Cruz y terciario Carmelita, fue devotísimo del Santo Escapulario, y hacía cuanto podía porque todos se revistiesen de tan sagrada librea, que él llevaba constantemente como un arma poderosísima contra los asaltos del demonio. 

La Virgen Santísima del Carmen le demostró su agrado correspondiendo a su devoción y apostolado del Escapulario con favores muy extraordinarios. 

Al fallecer su esposa, que, como él, pertenecía a la Tercera Orden del Carmen, rogaba muy apenado por el estado de su alma, cuando se le apareció la Santísima Virgen, diciéndole: "El alma de tu mujer, después de haber penado tres noches y dos días en el Purgatorio, hoy, sábado, la he librado de aquellas penas y goza ya de las delicias del cielo." 

En cierta ocasión que los demonios redoblaban en vano sus asaltos para que el siervo de Dios abandonara el Escapulario y dejase de propagarle, le dijeron, llenos de rabia: "¿Qué te hemos hecho para que nos atormentes con tanta crueldad? ¿Por qué persuades a tanta gente para que venere ese hábito y con él se vista? En nuestro poder caerás y caro lo has de pagar... Quítate ese Escapulario, despójate de ese vestido, que tantas almas roba al infierno. Todos los que lo visten mueren piadosamente. ¡Ay!, tres cosas son para nosotros verdaderamente insoportables y nos atormentan más que nada: el Nombre de Jesús, el Nombre de María y el Escapulario del Carmen, que es llevado por todos y en todas partes." 

Milagros y Prodigios del Santo Escapulario del Carmen 
por el P. Fr. Juan Fernández Martín, O.C.


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