Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

miércoles, 25 de mayo de 2016

MES DE MAYO, MES DE MARÍA

El misterio de la Asunción de la Virgen María, constituye para todos los creyentes una ocasión propicia para meditar sobre el sentido verdadero y sobre el valor de la existencia humana en la perspectiva de la eternidad

El Misterio de la Asunción de la Virgen contemplamos el misterio del tránsito de María de este mundo al Paraíso: podríamos decir que celebramos su “pascua”. Como Cristo Resucitó de entre los muertos con su Cuerpo Glorioso y subió al cielo, así también la Virgen Santísima, a Él asociada plenamente, fue elevada a la gloria celestial con toda su persona. También en esto la Madre siguió más de cerca a su Hijo y nos precedió a todos nosotros. Junto a Jesús, nuevo Adán, que es la “primicia” de los resucitados (cf. 1 Co. 15, 20, 23), la Virgen, nueva Eva, aparece, como “figura y primicia de la Iglesia” (Prefacio), “señal de esperanza cierta” para todos los cristianos en la peregrinación terrena (cf. Lumen gentium, 68).

El misterio de la Asunción de la Virgen María, constituye para todos los creyentes una ocasión propicia para meditar sobre el sentido verdadero y sobre el valor de la existencia humana en la perspectiva de la eternidad. Queridos hermanos y hermanas, el cielo es nuestra morada definitiva. Desde allí María, con su ejemplo, nos anima a aceptar la voluntad de Dios, a no dejarnos seducir por las sugestiones falaces de todo lo que es efímero y pasajero, a no ceder ante las tentaciones del egoísmo y del mal que apagan en el corazón la alegría de la vida.

De las palabras de SS Benedicto XVI en el rezo del Ángelus,
el día 15 de agosto de 2005

Propuesta de una flor a la Virgen: Regala una estampa de la Virgen a la primera persona conocida que encuentres en la calle, y reza por ella y sus necesidades un Avemaría.



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