Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

sábado, 6 de febrero de 2016

MEDITACIONES SOBRE LA SANTÍSMA VIRGEN, PARA EL SÁBADO

MARÍA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO


Todo el Antiguo Testamento son profecías, símbolos y figuras. El objeto de ellas era el Mesías y junto con Él, su Madre. Veamos algunas brevemente.

PROFECÍAS 

La profecía es la palabra de Dios sobre una cosa futura. Solo Dios puede conocer son certeza el porvenir. La profecía es signo de la divinidad.

A) La primera profecía sobre la Virgen la hizo directamente el mismo Dios en el Paraíso: “una mujer quebrantará tu cabeza”, así dice a la serpiente infernal. Penetra en la hermosura de estas palabras: ¡qué bondad la de Dios! castiga y a la vez perdona. En el mismo instante que nos condena a la muerte, nos profetiza un Mesías libertador y una mujer que pisoteará al demonio.

¡Qué alegría pensar que el demonio ha de estar siempre a los pies de María! ¡Qué seguridad saber que ni a Ella ni a sus hijos podrá nunca dañar! Párate a dar gracias al Señor y enhorabuenas a María por el triunfo y la gracia que con Él nos mereció. Saca la conclusión de que cuanto más está unida tu alma a María, más tendrás al demonio sujeto a tus pies. ¡Qué rabia le dará el saber que una Mujer y por esa Mujer todos los demás, han de quebrantar siempre su cabeza!

B) Igualmente se puede considerar la gran profecía de Isaías que siglos antes dijo que “de la vara de Jesé brotaría una flor sobre la cual descansaría el Señor”. Jesús es el fruto bendito, María la blanca flor. En otra parte anuncia su virginidad. “He aquí que una Virgen concebirá y dará a luz un Hijo que se llamará Emmanuel”. Son las dos coronas de la Virgen: su maternidad Divina junto con su Virginidad.

C) Así podríamos recorrer otras muchas profecías. Así libros enteros como los salmos de David; el Cantar de los Cantares de Salomón, que encierran magnificas de María, pues así multiplicó Dios sin cesar las profecías sobre Ella, al igual que sobre su Hijo.



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