Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

sábado, 16 de enero de 2016

MEDITACIONES SOBRE LA SANTÍSMA VIRGEN, PARA EL SÁBADO

LA IDEA DE MARÍA EN TI

Pide al Señor gracia y a María ayuda y protección

Dios ha querido que tú también la imites en esto. Él desea esa idea sea también la idea central de tu entendimiento, y la que de calor y  movimiento a la vida de tu alma. Ella fue predestinada antes que ninguna otra criatura a la gracia, a la gloria y a la dignidad otra criatura a la gracia, a la gloria a la dignidad incomparable de Madre de Dios; pero después de Ella, hemos sido predestinados los demás también a la gracia y a la dignidad incomparable de llamarnos y ser hijos de Dios y hermanos de Jesucristo. Pero esta altísima dignidad está ligada íntimamente con María ¡Ella es tu Madre! ¡Ella la que te dará el ser de hijo de Dios!

Por lo tanto, toda tu dignidad y gloria ha de venir de Dios, pero por medio de María. ¿Comprendes ahora por qué el Señor quiere que sea Ella la idea dominante de tu vida? Y, ¿es así en realidad? ¿Cómo cumples con este magnífico plan divino? ¿Procuras de veras, que sea María la idea directriz y motriz de todos tus actos? ¿Realmente tratas de hacerlo todo pensando en Ella, viéndola a Ella en todo, procurando acomodarte a Ella, siendo una imagen suya viva y perfecta, adquirida por el ejercicio de la imitación?

Pide al Señor gracia y a María ayuda y protección, para hacerlo así en adelante, pues siendo Ella tu constante obsesión, no sabrás ni podrás nunca prescindir de Ella, como es el deseo de Dios. ¡Que no llegues en tu locura a estropear o inutilizar este plan de Dios por tu amor propio, o por cualquier otra pasión que te estorbe para así ver y así conocer y así amar a tu Madre. 




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