Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

domingo, 31 de enero de 2016

LOS FAVORES DE NUESTRA MADRE MARÍA

LA BUENA CRISTIANA


En Tánger, en el siglo XV, Fátima, la hija de una familia mora y rica, tenía especial caridad con los cautivos cristianos, y, por sus palabras, le entró ardiente deseo de bautizarse, para lo cual se encomendaba con fervor a la Virgen de Guadalupe. Al poco tiempo, su padre trató de casarla, con lo cual sufrió tal pena Fátima, que quería tirarse desde una torre. Entonces se le apareció la Virgen, en la forma de su imagen de Guadalupe. Alentada por Ella, a medianoche quitó las cadenas a los cautivos para huir con ellos. Al descolgarse por una soga, de un alto muro, cayó; creyeron se habría matado; no obstante, con admiración de todos, no le pasó nada. Se embarcaron alegres, cuando una tremenda tempestad los hizo amanecer de nuevo en el puerto. Imploran con lágrimas a Nuestra Señora, quien se apareció otra vez a Fátima mientras dormía; la despertó, calmó el mar y los encaminó a tierra de cristianos. Nada más llegar, Fátima hizo que la bautizasen. No quiso llamarse María «por no estar bien que la esclava tomase el nombre de la señora» y tomó el de Isabel. Tampoco aceptó las invitaciones para descansar unos días; quería ante todo visitar a la Santísima Virgen de Guadalupe; a la cual con gran fervor se ofreció en servicio perpetuo. Ya no salió de allí, donde casó, y vivió dando tal ejemplo que por ello se la conocía como «la buena cristiana». A su muerte, en 1504, grabaron en su tumba de mármol estos hechos, que recogió también Fray Gabriel de Talavera cuando publicó su Historia de Ntra. Sra. de Guadalupe.

Toledo, 1597 Padre José Luis de Urrutia, S. J.
 «Colección: Apariciones de la Virgen» 



"No debemos separar aquello que Dios ha unido tan perfectamente; Jesús y María están tan unidos que quien ve a Jesús ve a María, quien ama a Jesús ama a María, quien tiene devoción a Jesús tiene devoción a María"

San Juan Eudes



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