Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

sábado, 5 de septiembre de 2015

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

Dignaos hacer que estos dolores me inspiren una eterna confianza en la hora de mi muerte para no desesperar a la vista de mis pecados

¡Oh Madre afligida! No quiero que lloréis sola: deseo unir mis lágrimas a las vuestras, y con este fin os suplico que me concedáis un eterno recuerdo de la dolorosa Pasión de Jesucristo y de la vuestra, para que todos los días que me resten de vida los emplee en llorar por vuestros dolores. ¡Oh Madre mía! ¡Oh Madre del Redentor! Dignaos hacer que estos dolores me inspiren una eterna confianza en la hora de mi muerte para no desesperar a la vista de mis pecados; que obtengan para mí el don de la perseverancia, y finalmente el paraíso, donde en vuestra compañía pueda cantar las infinitas misericordias de mi Dios y las vuestras. Amén.

Alfonso María de Ligorio




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