Quae est ista, quae progréditur quasi auróra consurgens, pulchra ut luna, elécta ut sol, terríbilis ut castrórum ácies ordináta? - ¿Quién es ésta que se levanta como la aurora naciente, hermosa como la luna, escogida como el sol, terrible como un ejército formado en orden de batalla? (Cant. 6)

miércoles, 12 de agosto de 2015

LA MADRE...


Sólo un hijo ha podido crear a su gusto a la madre de la cual nacería, perfercionarla constantemente a fin de amarla siempre más, sin limitación a la generosidad y a la alegría de su amor. Ese hijo es Jesús, el Verbo Encarnado, el Dios que depositó toda su complacencia en María, mucho antes de llamarla a la vida terrena. La mera previsión de la parte que Ella le correspondía en la Encarnación la unía íntimamente a Él. Y para resguardarse a sí mismo en su humanidad de la ofensa del pecado, la purificó anticipadamente de la mancha original y la revistió de una pureza inmaculada.

P Marie-Joseph Ollivier, OP




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