Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

jueves, 23 de julio de 2015

¡OH MADRE BENDITA!

"La devoción del ESCAPULARIO DEL CARMEN ha hecho descender sobre el mundo una copiosa lluvia de gracias espirituales y temporales" (Pío XII el 6/8/1950)

¡Oh Virgen Bendita! ¿Quién es el que, habiéndote invocado en sus necesidades no ha recibido tu auxilio? Nosotros, tus humildes siervos, nos gozamos contigo por todas tus obras y virtudes, pero por tu misericordia nos regocijamos en nosotros mismo. Alabamos la virginidad, admiramos la humildad, mas para quien es miserable la misericordia tiene un sabor bastante más dulce. Abrazamos la misericordia con mayor ternura, la recordamos más frecuentemente, la invocamos más veces. En efecto, justamente tu misericordia ha obtenido la redención del mundo, ha impetrado con sus oraciones la salvación de todos los hombres.

Así, pues, ¿quién podrá, ¡oh Madre bendita!, medir la largura y la anchura, la altura y la profundidad de tu misericordia? Su largura llega hasta el fin de los tiempos para  auxiliar a todos cuantos te invocan; su anchura envuelve al mundo entero, de modo que toda la tierra está llena de tu bondad. La altura de tu misericordia ha abierto las puertas de la ciudad celestial y su profundidad ha obtenido la redención de los que moran en las tinieblas y en las sombras de la muerte. Por Ti, ¡oh María!, se llena el cielo, el infierno se vacía, vuelven el recto camino los que se han extraviado. Así tu caridad poderosísima y piadosísima se derrama sobre nosotros con amor compasivo y auxiliador a un mismo tiempo

San Bernardo



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