Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

“Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie quien haga un acto de reparación para sacárselas”

martes, 5 de mayo de 2015

ORACIONES DE LOS SANTOS A NUESTRA MADRE MARÍA

 Los Ángeles y los Arcángeles sirven con temor a Aquel que habita en tu seno, y no se atreven a hablarle; Tú, sin embargo, hablas con él libremente

¡Oh Virgen!, tu gloria supera todas las cosas creadas. ¿Qué hay que se pueda semejar a tu nobleza, Madre del Verbo Dios? ¿A quién te compararé, ¡oh Virgen!, de entre toda la creación? Excelsos son los ángeles de Dios y los arcángeles, pero ¡cuánto los superas Tú, María! Los ángeles y los arcángeles sirven con temor a aquel que habita en tu seno, y no se atreven a hablarle; Tú, sin embargo, hablas con él libremente. Decimos que los querubines son excelsos, pero Tú eres mucho más Excelsa que ellos: los querubines sostienen el trono de Dios; Tú, sin embargo, sostienes a Dios mismo entre tus brazos. Los serafines están delante de Dios, pero Tú estás más presente que ellos; los serafines cubren su cara con las alas no pudiendo contemplar la gloria perfecta; Tú, en cambio, no sólo contemplas su cara, sino que la acaricias y llenas de leche su boca santa.

Acoged, ¡oh Virgen Santísima!, nuestras súplicas, y acordaos de nosotros.
Dispensadnos los dones de vuestras riquezas y de la abundancia de las gracias de que estáis llena.
El Arcángel os saluda y os llama llena de gracia.

Todas las naciones os llaman bienaventurada, todas las jerarquías del Cielo os bendicen, y nosotros, que pertenecemos a la jerarquía terrestre, os decimos también Dios te salve, ¡oh llena de gracia!, el Señor es contigo; ruega por nosotros, ¡oh Madre de Dios!, Nuestra Señora y nuestra Reina.

San Atanasio de Alejandría





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